MISIÓN IMPOSIBLE: FALLOUT reventando taquillas

MISIÓN IMPOSIBLE: FALLOUT reventando taquillas

CINE

 

 

La nueva entrega de la saga liderada por Tom Cruise nunca ha estado en mejor forma… literalmente. No es ya que Tom esprinte como un jovenzuelo, es que esta nueva entrega está batiendo todos los récords de taquilla de la franquicia. Aún queda mucho camino comercial, sobre todo en el extranjero, donde falta el 60% del mercado por explotar, pero habiendo comprobado el excelente nivel en todos los sentidos de la nueva entrega, quizá la mejor de las seis estrenadas hasta la fecha, raro será que este éxito no haga sino aumentar extraordinariamente.

Tuve la fortuna de verla este fin de semana y puedo confirmar que estamos ante uno de los mejores títulos de acción del cine moderno. Con todas las constantes de la saga, tramas rocambolescas, complejas, casi inverosímiles, llenas de giros de guión, engaños y trampas, y unas escenas de acción gloriosamente rodadas, camino que la saga comenzó a sublimar con la magnífica cuarta parte, “Misión Imposible: Protocolo Fantasma”, dirigida por Brad Bird, estamos ante un blockbuster perfecto, que lo tiene todo.

Tom Cruise, una leyenda absoluta del Séptimo Arte, se confirma, por si hiciera falta, como la estrella más grande del Cine Moderno, conquistando otro triunfo que se extenderá pronto con sus nuevos estrenos. Su trabajo aquí es espectacular, tanto interpretativa (es un papel que se sabe de memoria), como físicamente, donde se ha dejado la piel (y las rodillas, literalmente).

McQuarrie consigue su mejor trabajo tras la cámara en el aspecto técnico, rodando las escenas de acción con maestría, limitando el corte, usando planos largos (ese lanzamiento en paracaídas en un solo plano es perfecto ejemplo. Y sí, el que salta es Tom Cruise, que se entrenó para ello realizando 105 saltos de prueba), y con imaginación en las coreografías y la puesta en escena. Peleas de contundencia inaudita (la del baño es increíble) que no desmerecen a las de la saga Bourne, persecuciones en moto y coche que son dignas de antología (The French Connection tiene heredera) y una capacidad para mantener al público al borde de la butaca durante dos horas y medias como hacía tiempo no se veía en el cine.

Sólo por ello merece todo el reconocimiento.

sambo

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