MEJORES PELÍCULAS: 1946

MEJORES PELÍCULAS: 1946

CINE

 

 

 

 

 

 

Estamos ante otro de los mejores años de la historia del cine, sublimación Noir e ingente cantidad de obras maestras con mayestática presencia de grandes maestros. Un año con genialidades de Hitchcock, Ford, Welles, Hawks, Capra, Lang, Vidor, Siodmak, Mankiewicz, Lubitsch, De Sica, Wyler… se me ponen los pelos de punta.

Como vengo apuntando además (aunque como siempre hay presencia de todos los géneros), el Cine Negro sigue deleitándonos con su plena madurez, una vez estalló el género, con otro puñado de obras referenciales y eternas. También el Neorrealismo iba dando ya pasos más que seguros.

Es interesante ver también cómo van cambiando las temáticas. De las cintas de propaganda, los bélicos puros o bélicos tangenciales, a los thrillers de espionaje, que se mantienen, o las consecuencias de la guerra, con la dificultad de la integración de los soldados a la vuelta, que da auténticas joyas como “Los Mejores Años de Nuestra Vida”, entre otras.

Siento vértigo al hacer esta retrospectiva en la que voy viendo cómo se van forjando y depurando géneros, cómo nacieron iconos, cómo se acumulaban clásicos en el mismo año, cómo se definió todo hace no tanto…

 

 

 

 

A TRAVÉS DEL ESPEJO, de Robert Siodmak. ¡Qué años tuvo Siodmak en los 40! ¡Y vaya año 46 con estos tres títulos que os traigo! Un intriga hitchcockiana excelente que, a pesar de todo, me gusta algo menos que otras de sus más conocidas obras. Magnífico y perfecto exponente de cine de suspense con la influencia del psicoanálisis, cada vez más presente en las tramas, por todo lo alto. Un ejemplar thriller psicológico.

 

 

 

 

A VIDA O MUERTE, de Michael Powell y Emeric Pressburger. Fascinante película de género fantástico donde un hombre que se debate entre la vida y la muerte debe defender su caso ante un tribunal celestial. Protagonizada por David Niven, uno de los actores más distinguidos vistos en pantalla, Powell y Pressburger realizan otra joya llena de audacia y talento.

 

 

 

 

ACOSADOS, de Arthur Ripley. Comenzamos con rico Cine Negro, de serie B, que adapta a Cornell Woolrich. Un buen film que, además, plasma todas las circunstancias que se vivían en esa época, cumpliendo con buena parte de los elementos clásicos ya del género. La integración en el hampa tras volver de la guerra, la mujer fatal, los retorcimientos del alma humana…

 

 

 

 

AMOR SUBLIME, de Dudley Nichols. Esta cinta le dio una nominación al Oscar a Rosalind Russell. Un biográfico sobre la enfermera Elisabeth Kenny y sus procedimientos para tratar las parálisis infantiles. Un correcto film.

 

 

 

 

ANA Y EL REY DE SIAM, de John Cromwell. Las memorias de Anna Leonowens, la institutriz de los hijos del rey de Siam, a finales del XIX. No fue la única adaptación. La más conocida llegaría en 1956 en clave de musical con Deborah Kerr y Yul Brynner. Aquí tenemos a Irene Dunne, Rex Harrsion y Linda Darnell. Nada mal.

 

 

 

 

ÁNGEL NEGRO, de Roy William Neill. El director de tantas y tantas pelis de Sherlock Holmes en esta época (que he estado trayendo y este año tiene nuevos ejemplos), nos regala aquí un más que interesante ejemplo de Cine Negro. Película muy desconocida, pero muy gozosa. Peter Lorre, Dan Duryea, Broderick Crawford, June Vincent… forman el estupendo reparto.

 

 

 

 

BAJO LOS PUENTES, de Helmut Käutner. Una sencilla comedia dramática alemana, o drama con toques cómicos, con un triángulo amoroso y sus vicisitudes. Otro de esos buenos títulos a descubrir.

 

 

 

 

BEDLAM, HOSPITAL PSIQUIÁTRICO, de Mark Robson. Otro pequeño clásico de terror de la RKO, con Boris Karloff protagonizando y Mark Robson en la dirección. Lejos de las mejores, pero es un buen título.

 

 

 

 

CADENAS ROTAS, de David Lean. Lean iba desbocado ya, adquiriendo poco a poco esa esencia épica que lo definiría, haciendo gala de su obsesión y perfeccionamiento técnico. Aquí adapta a Dickens. Es ahí, en lo técnico, en la creación de atmósferas, uso de fotografía y encuadre, donde más reluce esta célebre adaptación, inferior a la novela, pero exquisita, magnífica.

 

 

 

 

CALCUTA, de John Farrow. El bueno de Alan Ladd y un poco de acción, drama y Cine Negro, con “Casablanca” de nuevo de lejos, en parajes exóticos. No es cumbre, pero es que en esta época se disfrutaban la mayoría…

 

 

 

 

CALLE MADELEINE Nº13, de Henry Hathaway. Thriller de intriga, uno de los varios que acometió Hathaway en esta época, ambientado en la 2ª Guerra Mundial con el gran James Cagney de protagonista. Sin ser una genialidad, desde luego resulta atractivo y bien ejecutado.

 

 

 

 

CANCIÓN DEL SUR, de Harve Foster y Wilfred Jackson. Antes de Roger Rabbit y Mary Poppins y demás, Disney nos dio esta película que mezcla a actores reales y animación. No es gran cosa, pero sí interesante de ver.

 

 

 

 

CAUTIVO DEL DESEO, de Edmund Goulding. Somerset Maugham de nuevo a escena. Adaptación de su novela con Eleanor Parker y Paul Henreid como protagonistas. Aceptable drama romántico que, a su vez, es remake de la cinta de Cromwell del 34.

 

 

 

 

CENTENNIAL SUMMER, de Otto Preminger. No dejan de ser curiosos los inicios de Preminger, apegados a géneros que se le daban algo peor (aquí ya no son inicios y había entregado alguna obra maestra). Esta es una especie de musical, no especialmente brillante, pero sí curiosón.

 

 

 

 

CIELO AZUL, de Stuart Heisler. Otro musical… se iba preparando el clímax de los 50. Bing Crosby y Fred Astaire con canciones de Irving Berlin (un montón), disputándose amores y reventando taquillas en su día.

 

 

 

 

CLANDESTINO Y CABALLERO, de Fritz Lang. Más que correcto thriller, que sin ser de lo mejor de Lang deja momentos sublimes, aunque ciertos baches narrativos y trompicones en la historia la hacen flojear, especialmente en la parte central, ya que al final la película recobra el vigor. Es la película que cierra la tetralogía de thrillers antinazis que dirigió Fritz Lang y que sin ser de los más brillantes es otra muestra del talento desmesurado de su director.

 

 

 

 

COLAPSO, de Irving Reis. Es necesario recuperar estas estupendas películas, muy de su época, pero brillantes e interesantes a menudo. Otro thriller con muchas cosas interesantes y a valorar positivamente que ha quedado en el olvido.

 

 

 

 

CORAZÓN CAUTIVO, de Basil Dearden. Un drama carcelario, y bélico de 2ª Guerra Mundial, con Michael Redgrave como protagonista. Los británicos entregaban muchas cintas interesantes. Es otro de esos buenos trabajos de la época bastante ocultos.

 

 

 

 

CORRIENTES OCULTAS, de Vincente Minnelli. Una entretenida y atractiva película que iría en la onda de “Luz que Agoniza” (George Cukor, 1944), “Sospecha” (Alfred Hitchcock, 1941) o “Secreto tras la Puerta” (Fritz Lang, 1947), si bien Minnelli no destacaba tanto en este género como sus otros colegas. En cualquier caso, efectiva para pasar un buen rato.

 

 

 

 

CRISIS, de Ingmar Bergman. Los primeros pasos de Bergman. Su debut. Que él calificó de “fiasco”. Un aceptable trabajo poco conocido del gran director sueco.

 

 

 

 

DE AMOR TAMBIÉN SE MUERE, de Jean Negulesco. Drama intenso y moral con dos grandes actores en los papeles protagónicos, la inconmensurable Joan Crawford y el gran John Garfield. Uno de los mejores trabajos de la actriz, y tiene muchos buenos, para una obra notable.

 

 

 

 

DE HOY EN ADELANTE, de John Berry. Un tema bastante actual. Las dificultades y precariedades de una pareja en una época difícil. Joan Fontaine es nuestra protagonista. Correcta sin más.

 

 

 

 

DECOY, de Jack Bernhard. Mujer fatal al por mayor. Otra de esas joyas Noir olvidadas en los años. Un film muy interesante que merece la pena descubrir.

 

 

 

 

DONDE MUEREN LAS PALABRAS, de Hugo Fregonese. Con este poético título, Fregonese presenta una de sus grandes obras, muy valorada en su día, pero, como ocurre tantas veces, enterrada en el tiempo. Aquí la rescatamos.

 

 

 

 

DUELO AL SOL, de King Vidor. Vidor es, quizá (lo he comentado varias veces), uno de los directores más pasionales y sensuales de la historia del cine. Y quizá también “Duelo al Sol” sea el western que posea esos elementos de manera más sublime. Arrebatadísimo triángulo amoroso, atrevidísima película, soberbia de cabo a rabo… salvo por la insufrible interpretación de Jennifer Jones, que es horrenda.

 

 

 

 

EL ASESINO ESTÁ ENTRE NOSOTROS, de Wolfgang Staudte. La primera película rodada en Alemania tras la guerra, según se promocionaba. Un film más que interesante por todo lo que la rodeó y por sus intenciones. Satisfacción para cinéfilos curiosos.

 

 

 

 

EL CARTERO SIEMPRE LLAMA DOS VECES, de Tay Garnett. Crecí creyendo que era la obra maestra incontestable del género. No lo es ni de lejos, pero sí un icono excelente. Perfecto ejemplo de Cine Negro Clásico en su vertiente de mujer fatal y crimen marital. Como ven, el Noir estaba en su apogeo, entregando sus grandes clásicos.

 

 

 

 

EL CASTILLO DE DRAGONWYCK, de Joseph L. Mankiewicz. Drama, intriga, aliento gótico. Mankiewicz iba poco a poco calentando motores. Es uno de los mejores directores y guionistas de la historia que este año debutó con dos cintas en la dirección. El año que viene entregó/entregará ya su primera obra de arte, pero las dos de este son excelentes también.

 

 

 

 

EL CRIMEN DE LA CALLE DE BORDADORES, de Edgar Neville. De nuevo el gran Neville, el gran cronista madrileño, contándonos la historia de investigación sobre un crimen, vertebrada en flashbacks. Una entretenida película de uno de nuestros grandes nombres.

 

 

 

 

EL DESPERTAR, de Clarence Brown. Un estupendo film, drama familiar y rural con mucha sensibilidad y hondura. Los matices en los personajes y sus relaciones en esa familia de caracteres contrastados son su punto fuerte. Gregory Peck y Jane Wyman de protas.

 

 

 

 

EL DIABLO Y YO, de Archie Mayo. Una joyita poco conocida, uno de esos placeres que concede siempre el Cine Clásico. Aquí tenemos una mezcla de varios géneros, desde el cine de gángters a la comedia fantástica, pasando por el drama y la comedia romántica. Original comedia protagonizada por Paul Muni, un magnífico actor que quizá no tuvo toda la suerte que mereció. Apostad por ella, merece la pena.

 

 

 

 

EL EXTRAÑO, de Orson Welles. Welles deleitando en el cine de intriga. Quizá un punto por debajo de sus descomunales obras maestras, pero ¿cual no lo está? Sólo por ver el sentido con el que encuadraba, su barroquismo inteligente, su capacidad visual… merece la pena… Pero es que además es una obra incontestable.

 

 

 

 

EL EXTRAÑO AMOR DE MARTHA IVERS, de Lewis Milestone. Soberbia película de Cine Negro. Una obra maestra de personajes enfermos hasta la imposibilidad de la redención, de relaciones turbulentas y dañinas, tóxicas… De obligado visionado.

 

 

 

 

EL FILO DE LA NAVAJA, de Edmund Goulding. Las consecuencias de la guerra y la difícil integración tras el horror, en un viaje redentor. Magnífica adaptación de la obra de Somerset Maugham, un melodrama excepcional, profundo y de enjundia, lleno de espiritualidad y calado. Otra que deben apuntar en letras gruesas.

 

 

 

 

EL LIMPIABOTAS, de Vittorio de Sica. Incontestable obra referencial del Neorrealismo italiano dirigida por uno de sus principales exponentes, el gran De Sica. Sensible, real y descarnado retrato del contexto de un país tras la guerra. Imprescindible.

 

 

 

 

EL MODERNO BARBA AZUL, de Jaime Salvador. La traigo por la curiosidad de ver al gran Buster Keaton en una producción mexicana. Por lo demás no es nada especialmente reseñable.

 

 

 

 

EL PADRE TRANQUILO, de René Clément. Es el debut de Clément, un estupendo director que ya aquí daba muestras de talento con temas que tocaría más adelante, a menudo con mayor brillantez aún. La ocupación nazi en Francia, la vida cotidiana, la resistencia camuflada…

 

 

 

 

EL PECADO DE CLUNY BROWN, de Ernst Lubitsch. La sutileza de Lubitsch amansando a Jennifer Jones. Maravillosa comedia romántica, digna del maestro. Una de sus grandes obras que merece un disfrutón visionado. Apunten, apunten.

 

 

 

 

EL SUEÑO ETERNO, de Howard Hawks. Obra maestra fuera de rango del Cine Negro Clásico. Una de sus obras paradigmáticas, quizá la perfección en la vertiente con detective investigador. Magistral adaptación a Chandler donde las licencias y variaciones respecto a la novela no hacen sino elevarla aún más como película. Hawks presumiendo de su abusivo talento, visualmente impecable, con trama retorcida en la que nadie sabe quién mató al chófer, un Bogart iconográfico, mujeres fatales y no tan fatales… Aquí está todo, señores. La época dorada del Noir, como les vengo explicando desde hace unos capítulos.

 

 

 

 

EL SUSTO, de Alfred L. Welker. Un poco de thriller, otro de terror, otro de psicoanálisis y juego psicológico, que ya comenzaba a estar de moda… Un título apañado sin excesos.

 

 

 

 

EL VEREDICTO, de Don Siegel. Otro debut, el de Siegel. Y en uno de sus géneros favoritos. Cine Negro, intriga, thriller… Peter Lorre y Sydney Greenstreet. Nada mal, señores.

 

 

 

 

EL VIRGINIANO, de Stuart Gilmore. Un personaje tremendamente exitoso, como lo fue también esta película, a su vez remake de la del 29, pero… es tremendamente fallida, pretenciosa e insulsa. Un Western sin fuerza, anodino e insípido, mal estructurado, acelerado y atropellado.

 

 

 

 

ENAMORADA, de Emilio Fernández. Ambientada en la Revolución Mexicana, tenemos este excelente film mexicano que protagonizan María Félix y Pedro Armendáriz. Drama, romance, guerra… Uno de los grandes títulos en la mejor época del cine mexicano.

 

 

 

 

ENCADENADOS, de Alfred Hitchcock. Obra maestra, otra más para este maravilloso año. Una de las mejores películas hitchcockianas olvidadas. Quizá la mejor en ese micro género. Cary Grant en un papel alejado de su estereotipo, clavándolo como era costumbre. En la antología del director, pero menos nombrada y citada que otras de sus obras. La maravilla hecha grúa en picado, el suspense minimalista sublimado. Imprescindible.

 

 

 

 

ENGAÑO, de Irving Rapper. Otro drama romántico, este protagonizado por Bette Davis, Paul Henreid y Claude Rains. Correcto e intenso título de estupendo reparto.

 

 

 

 

ENVUELTO EN LA SOMBRA, de Henry Hathaway. Entretenidísima película de Cine Negro dirigida por ese maestro que era Hathaway. No la verán en las listas de los grandes clásicos del género, pero merece la pena darle la oportunidad, como a tantas joyas escondidas.

 

 

 

 

ESCÁNDALO EN PARÍS, de Douglas Sirk. Interesantísima película del gran Douglas Sirk que, aunque no está entre sus más conocidas obras, merece toda la atención. Deliciosa, encantadora, de un humor exquisito, irónica y en todo momento brillante. Desconocida película que no tiene desperdicio y sí todas las virtudes de un director incapaz de la mediocridad y el simplismo.

 

 

 

 

EXTRAÑA INTERPRETACIÓN, de Anthony Mann. Más Cine Negro, que para eso lo gozo. Mann en su etapa en el género, que nos hacía joyitas nada desdeñables. No es una película deslumbrante, pero sí que se disfruta.

 

 

 

 

FORAJIDOS, de Robert Siodmak. Obra maestra absoluta. Paradigma del Cine Negro de punto de vista. Ejemplar estructura y rigor narrativo. Paradigmático título que, este sí, está en la antología del género, aunque pueda parecer más desconocido o menos célebre. De nuevo las consecuencias y dificultades para reincorporarse a la sociedad tras la guerra en una trama de robos y crímenes excepcional liderada por Burt Lancaster. Incontestable.

 

 

 

 

GILDA, de Charles Vidor. Otro clásico eterno. Vidor creó un icono de este personaje femenino, con escenas (ese guante sugerente, esa bofetada), que han pasado a los anales de la historia. Muy en la línea de “Casablanca” (Michael Curtiz, 1942), la pareja Ford-Hayworth está en el Olimpo de las que más química ha mostrado en pantalla. Una nueva obra maestra para este año, una nueva obra maestra Noir.

 

 

 

 

HASTA EL FIN DEL TIEMPO, de Edward Dmytryk. Otra con las dificultades de la integración en la sociedad de los soldados tras su participación en la guerra. Un drama sobre la discapacidad, la dificultad de encontrar trabajo, el desconcierto…

 

 

 

 

HASTA QUE LAS NUBES PASEN, de George Sidney, Richard Whorf y Vincente Minnelli. Tres directores para este musical que protagoniza Judy Garland. Un biográfico sobre el compositor Jerome Kern. Muy sencillote. Eso sí, podemos ver a Frank Sinatra, Angela Lansbury, Van Johnson, Tony Martin, Van Heflin o Cyd Charisse.

 

 

 

 

I SEE A DARK STRANGER, de Frank Launder. Un estupendo thriller desconocidísimo, de reminiscencias hitchcockianas y disfrutón. Otro más para el saco de los fans del género, especialmente si buscáis cosas menos vistas. Con Deborah Kerr.

 

 

 

 

LA BATALLA DEL RIEL, de René Clément. Bélico francés de 2ª Guerra Mundial con Clément repitiendo. Un film realista y de bastante calidad a tener muy en cuenta.

 

 

 

 

LA BELLA EXTRANJERA, de Georges Lacombe. Dietrich y Gabin en un drama romántico y conflictivo que también tiene crímenes. Correcta.

 

 

 

 

LA BELLA Y LA BESTIA, de Jean Cocteau. Una de las grandes adaptaciones de la obra de Jeanne Marie Leprince de Beaumont. Una gran opción para saborear la historia más allá de Disney. Una buena película.

 

 

 

 

LA BESTIA CON CINCO DEDOS, de Robert Florey. Terror e intriga en esta cinta que protagoniza Peter Lorre. Bastante valorada por los fans del género, si bien tampoco es especialmente conocida. A disfrutar.

 

 

 

 

LA DALIA AZUL, de George Marshall. Otra de Cine Negro bastante conocida gracias a su pareja protagonista: Alan Ladd y Veronica Lake otra vez juntos. Es una buena e interesante película, aunque languidece respecto a otras de este mismo año.

 

 

 

 

LA DAMA DEL LAGO, de Robert Montgomery. Rodada en plano subjetivo completamente, lo que es una interesante novedad y un recurso estilístico de gran riesgo e innovación, no es la mejor de las muestras sobre la obra de Chandler, aunque cumple. Fallida como película, muy discreta como adaptación, esteticista, algo superficial y, a pesar de todo, recomendable. Más Cine Negro para el cuerpo.

 

 

 

 

LA ESCALERA DE CARACOL, de Robert Siodmak. Puramente hitchcockiana, de hecho se dijo que Hitchcock no la habría hecho mejor. De corta duración, con una impagable fotografía, Siodmak vuelva a triunfar con un título de intriga y suspense que es un clásico. La atmósfera opresiva que logra es sensacional.

 

 

 

 

LA EXTRAÑA MUJER, de Douglas Sirk y Edgar G. Ulmer. Una mujer fatal de pura cepa. Hedy Lamarr. Un thriller con dos directores más que solventes en el género (Sirk lo fue en su primera época). Ulmer, por su parte, es un director realmente personal y a descubrir, como vengo mencionando. Además podemos disfrutar de George Sanders. Un buen título, sin duda.

 

 

 

 

LA GRAN PASIÓN (Te He Querido Siempre), de Frank Borzage. Borzage sigue sentando cátedra año tras año, sin descanso. Otra magnífica cinta, poco conocida y reseñada, pero excelente. Un melodrama clásico, potente y virtuoso desde lo artístico y técnico. Merece la pena.

 

 

 

 

LA HUELLA DE UN RECUERDO, de John Brahm. Volvemos al Cine Negro con otro título bastante desconocido y bastante interesante. ¡Eran cientos! ¡Cómo lo gozo! Una mujer fatal, o no, y psicoanálisis, que como dije ya comenzó a insuflar su aliento en el cine. Buena estructura a base de flashbacks para otro destacable film.

 

 

 

 

LA OTRA, de Roberto Gavaldón. Otra notable cinta mexicana, esta protagonizada por Dolores del Río y en clave de Cine Negro, que era la época. Es realmente interesante. Otra joya a descubrir con gemelos, suplantaciones y sorpresas.

 

 

 

 

LA PRIMERA DAMA, de Frank Borzage. De nuevo Borzage, esta vez con un título más corrientito, un melodrama romántico e histórico protagonizado por Ginger Rogers, David Niven y Burgess Meredith. Seguimos a la esposa del cuarto presidente estadounidense, James Madison. Interesante film.

 

 

 

 

LA PRÓDIGA, de Rafael Gil. Ambiciones políticas y pasiones descontroladas en esta correcta cinta española con Rafael Durán, Paola Barbara, Fernando Rey…

 

 

 

 

LA VICTORIA DE LAS MUJERES, de Kenji Mizoguchi. El maestro Mizoguchi y el universo femenino, uno de los que mejor lo han tratado. Aquí además hace una defensa a ultranza de los derechos femeninos.

 

 

 

 

LA VIDA ÍNTIMA DE JULIA NORRIS, de Mitchell Leisen. No sólo era bueno con las comedias, también hizo dramas excelentes, como este que nos ocupa. Un dramón en toda regla repleto de calidad y con interpretaciones magníficas. Havilland ganó el Oscar con esta cinta… No es para menos.

 

 

 

 

LAS PUERTAS DE LA NOCHE, de Marcel Carné. Una particular película poco conocida en la que se mezcla la intriga romántica y el tono negro. Una apuesta más que interesante y seductora que tiene muchos alicientes.

 

 

 

 

LEVOTON VERI, de Teuvo Tulio. Os traigo una cinta finlandesa. Ojo, ahí. Retorcida y un tanto cruel, sin ser una gran película resulta bastante curiosa.

 

 

 

 

LEYENDA, de Louis King. Cinta emotiva, sensiblota, con Fred MacMurray y Anne Baxter. Una familia, un caballo, la relación del hombre con él… Peli tierna, aunque para pocos alardes.

 

 

 

 

LLUEVE SOBRE NUESTRO AMOR, de Ingmar Bergman. Es el año del debut de Ingmar Bergman. Y os traigo las dos pelis. Ya cité la primera. Esta, de soledades y desamparos, un drama psicológico bastante aceptable, es del mismo nivel.

 

 

 

 

LOS HABITANTES DE LA CASA DESHABITADA, de Gonzalo Delgrás. Esta, más que por su calidad, la traigo por sus curiosidades. Una comedia de terror española con casa encantada y nombres como Fernando Fernán Gómez, María Dolores Pradera o María Isbert.

 

 

 

 

LOS MEJORES AÑOS DE NUESTRA VIDA, de William Wyler. Una de las mejores películas de la historia. Para muchos lo mejor que hizo Wyler, que ya es mucho decir. Nunca se han retratado mejor las consecuencias de la venida de la guerra, la dificultad de la integración. Como ven es un tema bastante tratado, ya sea con una visión Noir o una más reflexiva, como en este drama. Una idea que da para tratar innumerables conflictos y sentimientos universales. Una obra mastodóntica, sublime, esencial. Absolutamente imprescindible.

 

 

 

 

MACADAM, de Jacques Feyder y Marcel Blistène. Un drama muy negro, oscuro y sórdido este francés… con humor negrísimo también. Una película bastante atractiva y gustosa para los que busquen cosas menos convencionales, distintas y poco conocidas.

 

 

 

 

MAÑANA ES VIVIR, es Irving Pichel. Orson Welles, Claudette Colbert, una jovencísima Natalie Wood… Un tremendo melodrama, este con la Gran Guerra de fondo, donde destaca su excelente reparto. Una muy buena película.

 

 

 

 

MI REPUTACIÓN, de Curtis Bernhardt. Otro buen drama romántico, este protagonizado por Barbara Stanwyck, una de las más grandes actrices de Hollywood. Sin genialidades, con el buen hacer del reparto y los técnicos, con la filosofía de estudios en su esplendor, se conseguían obras de enjundia y calidad como si no costara.

 

 

 

 

MÚSICA, MAESTRO, de Jack Kinney, Clyde Geronimi, Hamilton Luske, Joshua Meador y Robert Cormack. El Disney más musical de nuevo. Siguiendo, a mucha distancia, la senda de “Fantasía” (1940), tenemos una oda a la música Jazz con las imágenes animadas. Vale por la curiosidad.

 

 

 

 

NADIE VIVE PARA SIEMPRE, de Jean Negulesco. Más Cine Negro, y con un grande del Noir, John Garfield, como protagonista. Un buen y correcto ejemplo del género predilecto de la década. Y también sale Walter Brennan.

 

 

 

 

NIGHT EDITOR, de Henry Levin. Otro cumplidor título Noir poco conocido, de serie B, con responsables bastante desconocidos, pero con sabor. Trama en maraña, estupenda mujer fatal y mucha fatalidad. Clásico y sabroso.

 

 

 

 

NO AÑORO MI JUVENTUD, de Akira Kurosawa. Otro de los primeros films de Kurosawa, este en sentido autocrítico respecto a su propio país, con contenido social y mirando al auge del fascismo. Eso sí, no es una gran película. El maestro andaba en progreso.

 

 

 

 

NOCHE Y DÍA, de Michael Curtiz. Biopic sobre Cole Porter, el magnífico compositor estadounidense, protagonizado por Cary Grant y dirigido por Michael Curtiz. No es una gran película ni una aceptable biografía, pero se resuelve con solvencia.

 

 

 

 

NUNCA TE ALEJES DE MÍ, de James V. Kern. Agradable comedia de toque navideño con Errol Flynn y Eleanor Parker. Ideal para pasar un buen rato.

 

 

 

 

PAISÀ, de Roberto Rossellini. Otra joya del Neorrealismo Italiano, que comienza a entregar gema tras gema. Una obra fragmentada, compuesta por seis episodios retratando las consecuencias del avance de las tropas aliadas por Italia durante la 2ª Guerra Mundial.

 

 

 

 

PÁNICO, de Julien Duvivier. Reflexivo y más que interesante drama con toques de intriga y thriller. Un buen guión que expande la historia concreta al contexto histórico. Muy desconocida, muy atractiva.

 

 

 

 

PASIÓN DE LOS FUERTES, de John Ford. Con esta descomunal obra maestra, el genio Ford logró lo que para mí es un hito, fundir los dos géneros más completos del cine, el Western y el Cine Negro Clásico, en una sola película, algo que estaba ahí, que subyacía, pero que el maestro plasmó finalmente en esta obra imperecedera, uno de sus más brillantes títulos, aunque suene menos que otros. Un cinéfilo que se precie no puede dejar de verla.

 

 

 

 

PREDILECCIÓN (LA HISTORIA DE LAS HERMANAS BRONTË), de Curtis Bernhardt. Un biográfico sobre las hermanas Brontë protagonizado por Olivia de Havilland, Ida Lupino, Paul Henreid y Sydney Greenstreet entre otros. Interesante.

 

 

 

 

¡QUÉ BELLO ES VIVIR!, de Frank Capra. No sólo es la película de la Navidad, es una de las mejores obras de su director (lo que ya lo dice todo) y una de las mayores obras cinematográficas de todos los tiempos (en este 46 hay varias). Es pura magia desprendiéndose de la pantalla, donde el drama, la comedia, los valores católicos, la fantasía están mezclados con tal naturalidad y perfección que asusta. Por si fuera poco tenemos una de las mejores interpretaciones masculinas de todos los tiempos. James Stewart está aquí en otra dimensión. Capra lanzó su obra maestra cuando las cosas empezaban a cambiar. Venía de su paso por el ejército y era consciente de que era posible que nada fuera igual, pero el poco éxito de una cinta que creía excepcional pudo acabar provocando que perdiera interés por las labores de dirección, de hecho sólo rodaría cinco películas más después de ¡Qué bello es vivir! Ahora es un mito, un icono, un arquetipo hecho película.

 

 

 

 

REVOLUCIÓN EN ALTA MAR, de John Farrow. Una de aventuras marinas, para variar un poco. Alan Ladd y Brian Donley la protagonizan. Resultona.

 

 

 

 

SEÑAL DE PARADA, de Léonide Moguy. Volviendo al Cine Negro con George Raft, Ava Gardner y Victor McLaglen. Es discretita, pequeñita y corrientita, pero cumplidora.

 

 

 

 

SINFONÍA PASTORAL, de Jean Delannoy. Un estupendo film francés. Un drama sensible y matizado con la discapacidad visual como uno de los pilares del argumento. Merece la pena.

 

 

 

 

SO DARK THE NIGHT, de Joseph H. Lewis. Más, más, más. Cine Negro poco conocido y bien placentero, aquí de la mano de un especialista en el género, como os he venido diciendo. Otra grata sorpresa.

 

 

 

 

SOLO EN LA NOCHE, de Joseph L. Mankiewicz. El debut de Mankiewicz. Un thriller, una película de Cine Negro vertebrada en la amnesia del protagonista. El director se vio algo limitado, lo que perjudicó seguro a la película, pero incluso así es un título más que estimulante.

 

 

 

 

SUSPENSE, de Frank Tuttle. Otra de Cine Negro para los que busquen buenos títulos desconocidos u olvidados. Trama clásica y buena ejecución.

 

 

 

 

TARZÁN Y LA MUJER LEOPARDO, de Kurt Neumann. Johnny Weissmuller en otra aventura de Tarzán que seguro los fans disfrutan, aunque no fuera de las mejores.

 

 

 

 

THE JOLSON STORY, de Alfred E. Green. Biográfico del actor y cantante Al Jolson, que fue, entre otras cosas, el primer protagonista de un film sonoro, “El Cantor de Jazz” (1927). Tiene su interés.

 

 

 

 

THE MAN I LOVE, de Raoul Walsh. Un dramita con Ida Lupino y dirigido por Raoul Walsh. Claro, a penas se la conoce, pero el genio de Walsh se expande mucho más allá de sus obras maestras. Una estupenda cinta.

 

 

 

 

THE SECRET OF THE WHISTLER, de George Sherman. Vamos con la saga de “El Silbador”, que ya que la traje, pues la seguimos recordando para que no caiga en el olvido. Y seguro que a muchos les gustará.

 

 

 

 

THE YEARS BETWEEN, de Compton Bennett. Adaptación británica de la novela de Daphne Du Maurier (a la que Hitchcock adaptó varias veces). Una película muy notable, bien construida y realizada, matizada y compleja, protagonizada por Valerie Hobson y Michael Redgrave.

 

 

 

 

TIERRA GENEROSA, de Jacques Tourneur. La capacidad para las atmósferas de Tourneur no tiene parangón en la historia del cine. Incluso los Westerns que realizó tienen un aura especial, un toque fantasmagórico sutil muy personal. Aquí, junto a Dana Andrews, que nos estaba dejando grandiosas obras maestras (este mismo año la citada “Los Mejores Años de Nuestra Vida”), nos ofrece un Western que se aleja del tópico del género, aunque no lo parezca. Quizá nadie lo mencionará entre sus favoritos, pero si eres fan del Western seguro que te resulta atractivo en su particularidad.

 

 

 

 

TRES EXTRAÑOS, de Jean Negulesco. Peter Lorre y Sydney Greenstreet, que vuelven a coincidir, junto a Geraldine Fitzgerald en otro aseado y pequeño Noir de calidad. Este con toque fantástico…

 

 

 

 

UN DRAMA NUEVO, de Juan de Orduña. Un drama teatral con mucho Shakespeare y metalingüismo. Un interesante título de nuestro cine.

 

 

 

 

UNA NOCHE EN CASABLANCA, de Archie Mayo. Los Hermanos Marx, que habían faltado estos años atrás, regresan con esta joyita que los recuperaba para la causa tras algún bajón. Hilarante y con grandes momentos.

 

 

 

 

UNA VIDA ROBADA, de Curtis Bernhardt. Intenso drama interpretado por Bette Davis, en doble papel, y Glenn Ford. Muchos recordarán “A Través del Espejo”, de este mismo año, que es mejor película, pero esta no está nada mal.

 

 

 

 

UTAMARO Y SUS CINCO MUJERES, de Kenji Mizoguchi. El maestro Mizoguchi se sumerge en universos que le eran bien conocidos. El mundo femenino, el arte, los prostíbulos… Una magnífica película de uno de los mejores directores japoneses. Serán numerosos los títulos que de él vayan llegando.

 

 

 

 

VERDE ES EL PELIGRO, de Sidney Gilliat. Un de intriga británica ambientada en la 2ª Guerra Mundial. Un policiaco con inspector de Scotland Yard, unas muertes extrañas en un hospital, una fiesta y las bombas alemanas cayendo en Londres… No está mal.

 

 

 

 

VESTIDA PARA UN ASESINATO, de Roy William Neill. Aquí tenemos una vez más al Holmes de Basil Rathbone y William Neill. Otra apañada y entretenida intriga.

 

 

Lista Anterior (1945)

Lista Posterior (1947)

Comments
Share
sambo

Leave a reply