MEJORES PELÍCULAS: 1937

MEJORES PELÍCULAS: 1937

CINE

 

 

 

 

 

 

Un año para el recuerdo, para el estímulo del alma y el abrigo del corazón, porque nos entregó dos de las películas más emotivas y conmovedoras de la historia del cine. Por si fuera poco tenemos una colección de obras maestras y películas pioneras de las que son indispensables para cualquier aficionado al cine, a la cultura o sea, simplemente, curioso. Anoten, porque hay material de primera, imprescindible. Por lo demás, vemos el continuo desarrollo de algunos géneros, aún matizados con otros elementos predominantes (drama y crítica social), como el Cine Negro más clásico, que estallaría en la década posterior. La comedia alcanza un grado excelso de depuración.

Es un año descomunal, de los grandes años en la historia del cine, quizá algo obviado porque algunas de sus obras maestras no han tenido el eco que deben tener. Pero desde aquí lo grito con fuerza.

 

 

 

 

AL CAER LA NOCHE, de Richard Thorpe. Abrimos la lista con esta película, aunque no sea de las más destacadas, porque empieza por la A y porque es más que interesante. Una estupenda cinta de suspense por la que Robert Montgomery tuvo una nominación al Oscar, merecida. Atracciones fatales, asesinos en serie, suspense…

 

 

 

 

ALMAS EN EL MAR, de Henry Hathaway. Soy un incondicional de Hathaway, director con una de las filmografías más regulares del cine clásico, es decir, de la historia. Aquí tenemos una de aventuras marinas con estupendo reparto. Sin estar en el top del género, tenemos entretenimiento, romance, acción, el clásico vigor narrativo del director, antiesclavismo y el carisma de unos protagonistas donde luce con luz propia Gary Cooper.

 

 

 

 

 

AMOR EN LA OFICINA, de Otto Preminger. La traigo, sobre todo, porque es de Preminger, que hizo más de una comedia, aunque no fuera el género en el que mejor se movía. Aquí se adentra en una familia un tanto particular: los Pemberton.

 

 

 

 

 

AMOR Y PERIODISMO, de Tay Garnett. Una interesante y efectiva comedia romántica y screwball con Tyron Power y Loretta Young en los papeles protagonistas. Una grata sorpresa para los amantes del género.

 

 

 

 

 

ÁNGEL, de Ernst Lubitsch. La Dietrich con Lubitsch… en un drama. Un marido que no hace caso a su esposa (aspecto de la trama difícil de creer), y esposa que se larga a disfrutar de la vida a París sin consultarlo con aquel. Inconfundible el estilo del director, repleto de ironía, sutilezas, sugerencias y capacidad para decir sin mostrar dentro de una historia de enredos amorosos en un tono dramático sin perder el humor gracias a estupendos diálogos. No sonará esta película entre las grandes del director, pero desde luego es una joya.

 

 

 

 

 

BIG CITY, de Frank Borzage. Borzage estaba en la cima sin ningún lugar a dudas. Increíble infravaloración el de este director que seguía trayendo joyas en estos 30, donde volaba a una altura que muy pocos tenían. Este 37 trajo 4 películas. Esta no es la mejor de ellas ni mucho menos, con un Spencer Tracy de taxista involucrado en asuntos mafiosos por amor.

 

 

 

 

BLANCANIEVES Y LOS SIETE ENANITOS, de David Hand. Clásico absoluto de la animación. Cuando pienso en Blancanieves, en los enanitos, este es el icono que recuerdo. ¡Qué fuerza la de Disney! Magnífica. Mítica y referencial, pionera… casi todas las cintas de animación posteriores deberían rendirle cierto tributo a esta.

 

 

 

 

CALLEJÓN SIN SALIDA, de William Wyler. Prefiriendo el “Callejón sin Salida” del 47 de Cromwell, que nada tiene que ver con esta salvo su título en español, Wyler entregó otra magnífica película que mezcla drama social y de clases con el aliento a Cine Negro. Podría caer en la tentación de ciertas nociones rousseaunianas, pero en realidad se evitan creando personajes y situaciones ricas en matices. Un gran Bogart, aunque no es el protagonista principal.

 

 

 

 

 

CAPITANES INTRÉPIDOS, de Victor Fleming. Una de las películas más conmovedoras de la historia del cine. No sólo me emocioné al verla, lo hice al analizarla y escribir sobre ella. La esencia de la paternidad, su mirada a la infancia… ese impagable personaje encarnado por Spencer Tracy junto a su “pescadito”… “Todos queremos estar contigo, Manuel”. Véanla cada vez que pueda. Y aprendan.

 

 

 

 

CARA DE AMOR, de Jean Grémillon. Un auténtico peliculón englobado en el realismo poético francés con un soberbio Jean Gabin en un papel excepcional. Un poco de drama, de bélico y de romance para una pequeña joya no muy conocida.

 

 

 

 

CARNET DE BAILE, de Julien Duvivier. Dos horitas y media con más del realismo poético francés, que dio numerosos grandes títulos en estos años. Un viaje al pasado en otro notable drama poco conocido.

 

 

 

 

CENA DE MEDIANOCHE, de Frank Borzage. Un estupendo drama romántico del gran Borzage, que contó con una estrella de la talla de Charles Boyer y con la magnífica Jean Arthur. Los románticos gozarán con ella como locos.

 

 

 

 

 

COMENZÓ EN EL TRÓPICO, de Mitchell Leisen. No es que sea gran cosa, pero es un Leisen con Lombard y MacMurray. Música, drama y comedia para una cinta resultona.

 

 

 

 

 

CONFESSION, de Joe May. Remake de “Mazurca” (Willi Forst, 1935). Un drama atípico y potente de pasiones arrebatadas y crímenes. Merece la pena el interés.

 

 

 

 

DAMAS DEL TEATRO, de Gregory La Cava. Los grandes años de Gregory la Cava. Otra de las grandes comedias de su década, una joya repleta de elegancia y calidad. Nos regaló este olvidado director varias joyas para el recuerdo, de las que no deben olvidarse.

 

 

 

 

DEJAD PASO AL MAÑANA, de Leo McCarey. Obra maestra descomunal, honda y profunda, de las que no dejan indemne a nadie, de las que hacen sentir y reflexionar. El mejor retrato de la vejez y su impacto social, de las verdaderas esencias de la familia y dónde radican sus afectos. La mejor película sobre la vejez que se ha hecho, y posiblemente se hará, nunca. Tan solo la posterior “Cuentos de Tokio” (1953), de Yasujiro Ozu, está a la altura. De obligado visionado.

 

 

 

 

DOBLE BODA, de Richard Thorpe. Sacando partido a una de las parejas con más química vistas en el cine: Myrna Loy y William Powell. Una apañada y resultona comedia, aunque sin nada excepcional más allá de la emblemática pareja… lo que no es poco.

 

 

 

 

EL CUENTO DEL ZORRO, de Wladyslaw Starewicz e Irene Starewicz. Prestigiosa cinta de animación francesa que adapta la historia de Goethe y su parábola con animales. Una rareza a descubrir.

 

 

 

 

 

EL ÍDOLO DE NUEVA YORK, de Rowland V. Lee. Un biográfico sobre Jim Fisk, un financiero que hizo honor al sueño americano. Gran trabajo de Edward Arnold en una película meramente correcta. Cary Grant y Frances Farmer también destacan.

 

 

 

 

 

EL PRÍNCIPE Y EL MENDIGO, de William Keighley. La conocida historia de Mark Twain, que ha tenido numerosas versiones, esta vez con Errol Flynn de protagonista. Y Claude Rains.

 

 

 

 

EL PRISIONERO DE ZENDA, de John Cromwell. Y aquí tenemos a Cromwell con una de esas cintas de aventuras que son míticas y referenciadas década a década. En 1953, Richard Thorpe, del que este año traje alguna película, realizó un gran remake calcando esta de Cromwell. Imprescindible para los aficionados del género y los que quieran pasar un buen rato.

 

 

 

 

EL SÉPTIMO CIELO, de Henry King. Remake 10 años después de la de Borzage. No tiene el mismo prestigio, pero sigue siendo una historia interesante. James Stewart la protagoniza. Encantadora.

 

 

 

 

 

EL ÚLTIMO GÁNGSTER, de Edward Ludwig. Un estupendo film protagonizado por Edward G. Robinson sobre la redención y la difícil reinserción. Thriller, drama carcelario… Un título poco conocido pero brillante donde también destacan James Stewart y Rose Stradner.

 

 

 

 

ELLOS NO OLVIDARÁN, de Mervyn LeRoy. LeRoy era absolutamente excepcional. Otra película que tengo analizada, desconocida para muchos con seguridad. Este título marcó la senda del drama judicial, que tantos buenos momentos cinéfilos ha hecho pasar. Sus películas más comprometidas eran excepcionales, pero es que además tuvo éxitos incontestables. Esta que aquí os traigo es uno de sus imprescindibles trabajos, con el añadido atractivo de que no será muy conocido para muchos.

 

 

 

 

ES AMOR LO QUE BUSCO, de Archie Mayo. Una comedia romántica con un reparto de lujo. Leslie Howard, Bette Davis y Olivia de Havilland. Peticiones de matrimonio, dudas y deseos para los clásicos enredos. Una buena cinta.

 

 

 

 

HA NACIDO UNA ESTRELLA, de William A. Wellman. Ni se sabe ya las versiones que tiene esta película. Esta es la primera, la pionera, no tan reputada como la de 1954, pero igualmente indispensable. Un tremendo drama sobre las interioridades de Hollywood narrado con una ligereza y fluidez encomiables. Una película que marcó la senda estructural de innumerables títulos y biográficos.

 

 

 

 

 

HEIDI, de Allan Dwan. Sí, amigos, Heidi. Y en las carnes de Shirley Temple. La traigo por el cariño y la curiosidad, pero lo que hay que ver es la serie…

 

 

 

 

 

HORIZONTES PERDIDOS, de Frank Capra. No es gratuito cuando les digo que Capra era el más grande en su época. Otra de sus obras maestras a escena. Una película que es como si el director derramase su concepción de este arte. Mientras el inferno se cierne (la guerra), unos pasajeros encuentran un idílico lugar donde ser feliz y evadirse de todo aquello… Shangri-La. Es decir, lo mismo que era el cine de Capra. Es la idea de paraíso, que el director quiso crear con su cine.

 

 

 

 

HUMANIDAD Y GLOBOS DE PAPEL, de Sadao Yamanaka. Una magnífica película que casi nadie conoce, difícil de conseguir, pero que merece mucho la pena. Seguro que los más cinéfilos la apreciarán y gustarán de ella. Un samurái se gana la vida haciendo globos de papel hasta que todo cambia al verse metido en un altercado casual.

 

 

 

 

 

HURACÁN SOBRE LA ISLA, de John Ford y Stuart Heisler. Tampoco es de las obras maestras de Ford, pero mi cariño es inmenso al ser de las primeras que visioné cuando estudié su filmografía hace ya unos añitos. Una estupenda historia que además es metafórica, donde el romance funciona a la perfección y las reflexiones sobre la colonización y la tiranía están muy bien desarrolladas. Como rúbrica: la aparición del huracán, que es sencillamente excepcional, en esa isla de los Mares del Sur.

 

 

 

 

 

INOCENCIA Y JUVENTUD, de Alfred Hitchcock. Entretenidísimo thriller del maestro con una de sus clásicas tramas con falso culpable. Lejos de sus grandes obras, inferior a otros títulos de su etapa británica, pero disfruto como un enano con ella.

 

 

 

 

 

KID GALAHAD, de Michael Curtiz. ¡Y que aún no se dé su merecido sitio al señor Michael Curtiz! Soberbia película entre el Cine Negro, de gángsters y de boxeo que reunió, nada más y nada menos, que a dos de los duros más duros de todos los tiempos: Edward G. Robinson y Humphrey Bogart. ¡Y además Bette Davis! No se la pierdan.

 

 

 

 

LA BUENA TIERRA, de Sidney Franklin y Victor Fleming. Un drama potente y grandioso que aparece algo olvidado. Está basado en la novela de Pearl S. Buck. Fleming rodaría dos años después “Lo Que El Viento Se Llevó”…

 

 

 

 

LA GOLONDRINA CAUTIVA, de Douglas Sirk. Un apasionado melodrama alemán por uno de los grandes maestros del género. Una película de buena calidad, sin duda, que avanzaba el talento del director.

 

 

 

 

 

LA GRAN ILUSIÓN, de Jean Renoir. Una de las más grandes películas del cine francés… y de la historia del Séptimo Arte. La camaradería, la libertad, las relaciones humanas cuando son puestas a prueba… Indispensable título para cualquier cinéfilo.

 

 

 

 

LA LEGIÓN NEGRA, de Archie Mayo. Una potente y olvidada película en la filmografía de Bogart. Un drama duro sobre la inmigración y el racismo que, desde su sencillez, resulta contundente y sin contemplaciones. Grata sorpresa.

 

 

 

 

LA MASCOTA DEL REGIMIENTO, de John Ford. Se marcó un buen punto y un gran éxito el bueno de Ford en su colaboración con la Temple. Una película agradable para la familia.

 

 

 

 

 

LA MUJER ENIGMA, de Victor Saville. Un poco de espionaje con romance de la mano de Conrad Veidt y Vivien Leigh. Un título interesante y que se ve con agrado.

 

 

 

 

 

LA MUJER MARCADA, de Lloyd Bacon. Otra obra dentro del thriller y el Cine Negro con la gran Bette Davis en el papel protagonista y Michael Curtiz dirigiendo sin acreditar algunas secuencias. Apreciable título mientras se iba definiendo un género que revolucionaría la historia del cine. También tenemos a Bogart para nuestro gusto y disfrute.

 

 

 

 

LA PÍCARA PURITANA, de Leo McCarey. Impagable comedia de uno de los directores que más brilló en la comedia y el melodrama, situado en el top histórico de los grandes realizadores con comodidad y merecimiento. Prototipo de la comedia sofisticada. Es la comedia hecha elegancia, como no podía ser menos estando Cary Grant aquí. El irrepetible galán hace una memorable pareja con Irene Dunne, que ha quedado para el recuerdo. Con esta película quedó definida la personalidad del actor, que alcanzó el Olimpo para no descender jamás. Sus trabajos con McCarey son historia del cine (Tú y yo).

 

 

 

 

LA REINA DE NUEVA YORK, de William A. Wellman. Aún recuerdo cuando vi esta película una madrugada gaditana. No es una obra maestra, lo sé, pero sí francamente apreciable. Es raro que Wellman falle. Comedia, drama y enredo. Uno de esos clásicos títulos que no pueden dejar de disfrutarse.

 

 

 

 

 

LA VIDA DE ÉMILE ZOLA, de William Dieterle. Otro biográfico protagonizado por el gigantesco Paul Muni. Si en el 36 fue Louis Pasteur, que además le dio el Oscar, en esta ocasión es Émile Zola, el gran escritor francés. Y seguramente esta es una mejor película. Muy apreciable.

 

 

 

 

LAS MINAS DEL REY SALOMÓN, de Robert Stevenson. Ha habido varias versiones de este clásico de aventuras, y esta es una de las mejores. Gloria a H. Rider Haggard.

 

 

 

 

LAS PERLAS DE LA CORONA, de Sacha Guitry. Un buen histórico francés donde destacan el guión y ciertos aspectos técnicos. Un buen film de esos que la mayoría no conocerá pero seguro que agradecerá hacerlo si es un cinéfilo curioso.

 

 

 

 

LAUREL Y HARDY EN EL OESTE, de James W. Horne. Tengo que traerla. Otro joyita de humor al estilo “El Gordo y El Flaco”. En el oeste con su comedia física y casi absurda que tanto me hizo disfrutar de nene. Y es que me da que ellos disfrutaban también…

 

 

 

 

LO ÚLTIMO DE LA SEÑORA CHEYNEY, de Richard Boleslawski, Dorothy Arzner y George Fitzmaurice. Remake de una cinta de 1929, es una agradable comedia con robos, ladrones y aristócratas. Con Joan Crawford y William Powell.

 

 

 

 

MANIQUÍ, de Frank Borzage. Otra destacable película de Borzage con una enorme exhibición de Joan Crawford. Encima tenemos a Spencer Tracy para rematar la faena. Un drama romántico ambientado en la Gran Depresión más que apreciable.

 

 

 

 

MARIA WALEWSKA, de Clarence Brown y Gustav Machatý. Clarence Brown de nuevo con la Garbo. Un biográfico, el de la mujer que da nombre al título, y su romance con Napoleón Bonaparte, al que interpreta Charles Boyer. Un aceptable film.

 

 

 

 

 

MELODÍAS DE BROADWAY 1938, de Roy del Ruth. Otra de la saga musical de Melodías de Broadway. Un musical siempre efectivo con Robert Taylor en el papel protagonista.

 

 

 

 

NIÑOS EN EL VIENTO, de Hiroshi Shimizu. Otra magnífica obra de Shimizu, director japonés con menos nombre que otros, pero un inmenso talento que hay que reivindicar. La infancia y los pasos hacia la muerte de la inocencia, el honor y la hipocresía, con sensibilidad exquisita.

 

 

 

 

 

OLIVIA, de George Stevens. Sobre una obra de J. M. Barrie, el autor de Peter Pan, tenemos otro vehículo para que Katharine Hepburn encarne a otra mujer poderosa y decidida. Un buen film con excelente director y maravillosa intérprete.

 

 

 

 

PÉPÉ LE MOKO, Julien Duvivier. Conocí antes su remake americano, “Argel”, impecable película de John Cromwell, que vuelve a aparecer por aquí. Esta, la original, es una joya desde su impagable inicio hasta su final. Un referente claro de “Casablanca” (Michael Curtiz, 1942). Si pueden hacerse con ella, no lo duden.

 

 

 

 

¿QUÉ OLVIDÓ LA SEÑORA?, de Yasujiro Ozu. Un título de Ozu siempre es bien recibido. La tradición y la modernidad chocando desde la cotidianeidad y la sencillez del depurado director, que poco a poco iba definiendo su estilo.

 

 

 

 

 

RITMO LOCO, de Mark Sandrich. Una vez más os traigo a Astaire y Rogers para que nos deleiten con sus inigualables pasos. Musical iconográfico y mítico. Delicioso.

 

 

 

 

SALÓNICA, NIDO DE ESPÍAS, de Georg Wilhelm Pabst. Uno de los maestros del expresionismo alemán que todavía daba guerra. Una de espionaje en ambiente bélico y un poco de romance. Interesante título.

 

 

 

 

 

SAN QUENTIN, de Lloyd Bacon. Una correcta película en el entorno carcelario con un Bogart secundario. No es nada del otro mundo, pero se deja ver.

 

 

 

 

SARATOGA, de Jack Conway. No es precisamente el ejemplo más destacado de screwball de los 30, pero tampoco es desdeñable. Clark Gable y Jean Harlow son lo mejor con su juego de ratón y gato.

 

 

 

 

SEÑORITA EN DESGRACIA, de George Stevens. Otra de George Stevens. Una comedia musical con Fred Astaire. No, no es de las mejores ni de las más famosas, pero los que gusten del género gozarán sin duda.

 

 

 

 

SIEMPRE EVA, de Tay Garnett. Leslie Howard, la estrella en aquel momento, Humphrey Bogart, un pujante secundario, y Joan Blondell, pura frescura, unidos para salvar un estudio cinematográfico. Una aceptable comedia.

 

 

 

 

SÓLO SE VIVE UNA VEZ, de Fritz Lang. Obra maestra descomunal de uno de los más grandes, que ya encadenaba unas con otras. De “Furia” a “Sólo se vive una vez”. Tensión, Cine Negro, thriller, crítica social… Y la figura del falso culpable que mitificó Hitchcock. Eso sí, el maestro inglés le debe mucho al maestro austriaco.

 

 

 

 

STELLA DALLAS, de King Vidor. Una de las mejores actrices que ha dado el celuloide, Barbara Stanwyck. Drama excepcional dirigido por un notable realizador, uno de los que mejor retrató la pasión y sensualidad en escena, el carácter sexual de la mujer. El retrato de esta Stella Dallas es impecable mientras desarrolla reflexiones sobre el arribismo y la ambición.

 

 

 

 

STREET ANGEL, de Yuan Muzhi. Atrevida cinta china que expone la explotación de dos hermanas por sus propios padres, prostitución incluida. Una curiosidad a descubrir.

 

 

 

 

 

THE EDGE OF THE WORLD, de Michael Powell. El gran Michael Powell con un proyecto muy personal en el que firma guión y dirección. Una película muy notable donde el esteticista Powell recurre aquí a parajes naturales de un romanticismo exacerbado para este drama rural.

 

 

 

 

THE WHITE DISEASE, de Hugo Haas. Una curiosa cinta checa. Una apología del individuo y contra los colectivismos totalitarios, tendencia que la filmografía de aquel país mantendría con grandes obras en los posteriores años. Interesante filmografía la checa. Una metáfora del fascismo como una enfermedad infecciosa.

 

 

 

 

UN DÍA EN LAS CARRERAS, de Sam Wood. Clásico absoluto de la comedia y otra de las grandes obras maestras de los imprescindibles hermanos. Dirigida por el infravalorado Sam Wood, director a tener en cuenta.

 

 

 

 

UN DRAMA SINGULAR, de Marcel Carné. Una peculiar película del gran Carné. Extraño y divertido, es un título que apreciarán los cinéfilos más curiosos.

 

 

 

 

 

UNA CHICA AFORTUNADA, de Mitchell Leisen. Otra magistral clase de cómo hacer comedia por parte de Mitchell, uno de los grandes maestros olvidados del género. Como suele acostumbrar, mete ingredientes de conciencia social y de clases en una comedia tan encantadora como elegante.

 

 

 

 

 

UNA PAREJA INVISIBLE, de Norman Z. McLeod. Una agradable comedia fantástica con fantasmitas protagonistas. Sencilla e ingenua, pero tiene sus gracias. Como ver a Cary Grant, por ejemplo.

 

 

 

 

 

YOSHIWARA, de Max Ophüls. El elegantísimo Ophüls con un apreciable melodrama, mares por donde se movía con una soltura única. No es una de sus obras maestras, pero ya demostraba una gran depuración estilística.

 

 

 

 

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sambo

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