CINE

En 1936 tenemos un año realmente maduro. Es uno de los grandes años de esta década, y de la historia del cine, por tanto, con un montón de obras maestras y otros títulos que, aunque bastante desconocidos, son sabrosos. Destacan películas muy distintas, europeas, de directores extranjeros que inician su andadura en América, americanos… Varias cintas británicas y otras tantas francesas, con un inspirado Jean Renoir, del que traigo hasta tres títulos. Incluso mexicanas. Obras maestras en diversos géneros. Algunos de los grandes maestros (Hawks, Lang, Hitchcock, Wyler, Ford, Cukor, Capra, Chaplin…), aparecen ya consolidados con obras de gran categoría. Aquí hay varias que son obras maestras eternas.
La lista es una verdadera orgía de títulos.

ÁGUILAS HEROICAS, de Howard Hawks. El gran Hawks y una de sus pasiones: la aventura. En este caso aéreas. Su obra maestra será con “Sólo los Ángeles Tienen Alas “(1939), pero esta, con James Cagney, sirve como estupendo esbozo de lo que será aquella.

AL BORDE DEL MAR AZUL, de Boris Barnet y S. Mardanin. Un sensual y bello título soviético, que se aleja de los tópicos reivindicativos que siempre llegaban de aquellas latitudes para desgranar un triángulo amoroso y sensitivo. Una película a conocer.

AL SERVICIO DE LAS DAMAS, de Gregory La Cava. Y como lo prometido es deuda, aquí está la gran película de Gregory La Cava, una excelsa comedia sofisticada, ejemplo de alta comedia. Una gran pareja, William Powell y Carole Lombard, como protagonistas. Hablamos de una de las mejores comedias del Cine Clásico, es decir, de la historia del cine. No se la pierdan.

BUFFALO BILL, de Cecil B. DeMille. Un biográfico protagonizado por Gary Cooper, que hace de Wild Bill Hickok, que se acompaña de Buffalo Bill y Calamity Jones para detener los levantamientos indios de la mano de DeMille. Un pequeño clásico.

CAMINO A LA GLORIA, de Howard Hawks. Nueva adaptación de la novela de Roland Dorgelés, que ya tuvo un antecedente que también traje a estas listas, en 1932, “Las Cruces de Madera”. Una joya del bélico, reflexiva, intensa, perfectamente narrada, con una estética excelente y centrada en la Gran Guerra. Física y meditativa, nos narra los temores de los soldados en el conflicto con gran precisión y profundidad. Gran película de uno de los más grandes.

CÉSAR, de Marcel Pagnol. Es la tercera de la “trilogía marsellesa” que comenzó con “Marius” (1931) y continuó con “Fanny” (1932). La más flojita de las tres, dirigida por Pagnol, autor de las obras en las que se basan y del guión. Esta se hizo directamente para el cine antes que para el teatro.

DESENGAÑO, de William Wyler. Uno de los directores y realizadores más brillantes del clásico, injustamente menospreciado en ocasiones. Aquí entrega un potente melodrama con un espléndido estudio de personajes y una soberbia puesta en escena.

DESEO, de Frank Borzage. Drama y comedia con la figura de Lubitsch aportando su toque desde la sombra (productor y guionista no acreditado). La Dietrich y Cooper ya coincidieron en “Marruecos”, otra cinta que traje por estos lares. Merece la pena por su encanto.

DOS PARES DE MELLIZOS, de Harry Lachman. Otra de “El Gordo y El Flaco”, que siempre me alegra traer a estas listas. Entronca con la infancia de uno. Esta, además, goza de un gran trabajo de fotografía.

EL AGENTE SECRETO, de Alfred Hitchcock. No es una gran película, pero sí un trabajo entretenido del maestro, con una trama que no encajaba mal con el estilo que iría definiendo y depurando poco a poco.

EL ARADO Y LAS ESTRELLAS, de John Ford. La vida conyugal de un matrimonio inmerso en la lucha por la independencia irlandesa. Ford y el IRA en otro título alejado de los clásicos que lo llevarían a lo más alto. Y con Barbara Stanwyck.

EL BAILARÍN Y EL TRABAJADOR, de Luis Marquina. Adaptación de la obra de Jacinto Benavente. Una comedia musical con mucho encanto y casticismo.

EL BOSQUE PETRIFICADO, de Archie Mayo. Cine negro existencialista. Notable película que nos entrega a un Bogart en su salsa, duro, pero en papel de villano, algo que no le era desconocido en sus inicios. Gángsters, un bar y rehenes… Cierto es que la película se pierde un tanto en disquisiciones filosóficas, debido a su carácter teatral, pero sigue siendo un buen título. Película clave en la carrera del mítico “Bogie”.

EL CAMINO DEL PINO SOLITARIO, de Henry Hathaway. Henry Fonda, Fred MacMurray y Silvia Sidney… ¡Menudo reparto! Dos familias que se odian desde tiempos inmemoriales, aunque nadie conoce el verdadero y oscuro motivo de tal confrontación. Fonda comenzaba a forjar su leyenda.

EL CRIMEN DEL SR. LANGE, de Jean Renoir. Ironía, vivacidad, picardía… una magnífica comedia de Renoir, que tuvo un año inspiradísimo. Sin renunciar a reflexiones políticas, sociales y humanistas, estamos ante uno de esos desconocidos trabajos que espero que los más cinéfilos disfruten.

EL FANTASMA VA AL OESTE, de René Clair. Una comedia de género fantástico. No la traigo porque sea una obra maestra, sino por su encantadora mezcolanza de géneros y originalidad. Un hombre compra un castillo en Escocia, que desmontará y trasladará, pieza a pieza, hasta América… La cosa es que con las piedras también viene el fantasma que moraba en el castillo.

EL GENERAL MURIÓ AL AMANECER, de Lewis Milestone. Otra con Gary Cooper que mezcla drama, intriga política y aventura. Un buen entretenimiento con elementos de puesta en escena bastante interesantes y originales.

EL GRAN TIPO, de John G. Blystone. Una fuerza de la naturaleza. James Cagney, uno de los mejores actores de la historia, que podía con todo, que hacía de bueno, de malo, de perturbado, de bondadoso, que bailaba o canta… Aquí da otra exhibición en una mezcla de drama, comedia y thriller. Él eleva una película correcta.

EL GRAN ZIEGFELD, de Robert Z. Leonard. Un buen musical protagonizado por William Powell. Una cinta que ganó el Oscar a Mejor Película en su edición, lo que no es poco. Quizá algo olvidada, pero satisfactoria. Ojo, dura 3 horitas…

EL HIJO ÚNICO, de Yasujirô Ozu. Una magnífica y conmovedora obra del siempre sutil y depurado Ozu. Con su discreción habitual toca los resortes de la maternidad, las expectativas, las decepciones y la comprensión del amor. Serenidad, melancolía, sensibilidad exquisita. No es muy conocido este título, pero merece la pena. Siempre.

EL HOMBRE QUE PODÍA HACER MILAGROS, de Lothar Mendes. Otra cinta británica que, adaptando a H. G. Wells (que también participa en el guión), nos regala otra entretenida experiencia y buenas reflexiones dentro del género fantástico. Los dioses deciden darle todos los poderes posibles a un modesto dependiente de unos grandes almacenes. ¿Qué hará con tanto poder?

EL JARDÍN DE ALÁ, de Richard Boleslawski. Un melodrama protagonizado por Marlene Dietrich y Charles Boyer. Daba para mucho más, pero no es desdeñable.

EL PEQUEÑO LORD, de John Cromwell. Cromwell era un magnífico artesano, tiene joyas en varios géneros, destacando algunas Noir por las que tengo predilección. Soy muy de Cromwell yo. Aquí traigo un agradable drama con un niño heredero de una gran fortuna que se ve obligado por testamento a vivir con su abuelo, amargado, distante, irascible…

EL PODER INVISIBLE, de Lambert Hillyer. Otra con Bela Lugosi y Boris Karloff en alianza. Entretenido título de terror y Ciencia Ficción que seguramente apreciarán los fans del género y la época.

EL SECRETO DE VIVIR, de Frank Capra. Una joya del que fue considerado el mejor director de su época, uno de los más grandes de la historia. Un ingenuo Gary Cooper, papel que hacía a la perfección, la protagoniza junto a Jean Arthur. Es una comedia romántica encantadora, perfecta, de las que hace mucho tiempo que no se hacen, y al más puro estilo Capra.

EL ÚLTIMO MOHICANO, de George B. Seitz. El clásico de James Fenimore Cooper protagonizado por Randolph Scott. Son muchas las versiones, ya saben. Esta cumple sin alardes.

ELEGÍA DE NANIWA, de Kenji Mizoguchi. Una joyita más de Mizoguchi, con menos altavoz que muchos de sus clásicos. De nuevo el universo femenino sometido en un entrono machista y tradicional.

ELLA, ÉL Y ASTA, de W. S. Van Dyke. Encantadora comedia de intriga, secuela de “La Cena de los Acusados”, siguiendo a “El Hombre Delgado” de Hammett. Es inferior a la original, pero es una digna secuela. Hubo más.

EN ALAS DE LA DANZA, de George Stevens. Fred Astaire y Ginger Rogers. No creo que necesite decir mucho más. No es de sus películas más reputadas, pero que co…

ENTRE ESPOSA Y SECRETARIA, de Clarence Brown. Agradable comedia romántica con triángulo amoroso y mucho enredo. Clark Gable, Myrna Loy y Jean Harlow… casi nada.

ESOS TRES, de William Wyler. Es la primera versión que rodó Wyler de la obra de Lillian Hellman, que el impecable director volvería a rodar en 1961 y que los cinéfilos conocerán como “La Calumnia”. Esta primera tentativa, aunque inferior al remake, es notable.

FURIA, de Fritz Lang. Descomunal obra maestra de Lang, uno de los más grandes, como no me hartaré de decir. Es su primera obra estadounidense, y su primera obra maestra allí (ya llevaba varias en Alemania). Pocas veces se ha recreado la irracionalidad de la mayoría, las debilidades de la democracia y el impulso y motivación vengativa como aquí. Es la mejor película de su año junto a “Tiempos modernos”.

INTERMEZZO, de Gustaf Molander. Drama romántico sueco con la maravillosa Ingrid Bergman. La pasión, los reparos religiosos, las dudas y cuestionamientos morales. Es un clásico que tuvo un remake americano tres años después, también protagonizado por la Bergman. De hecho, esta es la película que propicia su entrada en Hollywood.

JENNY, de Marcel Carné. Realismo poético francés. He traído bastantes del movimiento. Un drama transgresor sobre convenciones y apariencias. Apreciable.

LA BELLE ÉQUIPE, de Julien Duvivier. Realismo poético francés. Más. Interesante director este Duvivier. Un buen drama sobre amistad, sueños y decepciones.

LA CARGA DE LA BRIGADA LIGERA, de Michael Curtiz. Segunda de las nueve películas que hicieron juntos Olivia de Havilland y Errol Flynn. No es la mejor de ellas, pero tenemos lo que esperamos: aventuras románticas y carisma por todos lados rodado con maestría.
LA DAMA DE LAS CAMELIAS, de George Cukor. Nada más y nada menos que George Cukor dirigiendo a Greta Garbo. Nada podía salir mal. Uno de los más grandes dramas románticos del cine clásico, es decir, de la historia.

LA FUGA DE TARZÁN, de Richard Thorpe. Otra de Tarzán con Weissmuller y O’Sullivan. Una de esas aventuras con las que muchos disfrutamos de pequeño… Y, ojo, ¡aún lo hacemos!

LA MARAVILLOSA AVENTURA DE ERNEST BLISS, de Alfred Zeisler. La traigo porque es agradable y la protagoniza Cary Grant. No es una gran película, sencilla y de moraleja obvia, cortita, pero ni molesta ni incomoda.

LA TIERNA ENEMIGA, de Max Ophüls. Una curiosa y encantadora cinta de Ophüls, no muy conocida ni valorada. Poco más de una hora, dos fantasmitas y un triángulo amoroso…

LA TRAGEDIA DE LOUIS PASTEUR, de William Dieterle. Un biográfico sobre el científico encarnado por el gran Paul Muni, que ganó el Oscar por su trabajo. Un buen biopic, con vigor narrativo, en una reflexión contra los prejuicios y una apología del mérito.

LA VÍA LÁCTEA, de Leo McCarey. Una comedia de uno de los grandes del humor, Harold Lloyd, que exigió al maestro McCarey para lanzarse a protagonizarla. Sin ser de las más celebradas, tiene grandes momentos… como siempre.

LA VIDA FUTURA, de William Cameron Menzies. Otra adaptación de H. G. Wells al saco (que además interviene como guionista en esa adaptación de su propia novela). Otra película británica interesante. Con una estética novedosa y particular, es un título poco conocido pero que merece todo el interés de los aficionados a la Ciencia Ficción por su carácter vanguardista e innovador.

LAS HERMANAS DE GION, de Kenji Mizoguchi. Joya de Mizoguchi, una vez más, y siento repetirme, con el mundo femenino en primer plano. El contraste entre la tradición y la modernidad en el mundo de las geishas.

LE ROMAN D’UN TRICHEUR, de Sacha Guitry. Interesante film francés con ciertos aspectos narrativos originales y llamativos. Una comedía sofisticada donde el uso de la voz over lleva el peso de una manera singular.

LLOYDS DE LONDRES, de Henry King. Un buen título de aventuras del siempre eficaz Henry King. No es una cumbre del género, pero tiene muchos ingredientes reconocibles y que encantarán a los fans del género y del clásico.

LOS BAJOS FONDOS, de Jean Renoir. Adaptando a Maxim Gorki, vuelve Renoir con un drama social de altura. La relación de amistad entre un barón arruinado y un ladrón seductor. Un gran título de uno de los grandes nombres del cine francés de todos los tiempos.

LOS MUERTOS ANDAN, de Michael Curtiz. Cinta tan entretenida como manida e intrascendente, pero se ve de un tirón sin problemas. Con todo, el planteamiento es muy interesante, con un desarrollo inicial acertado, y donde subyace una evidente crítica al sistema judicial y contra la pena de muerte, aunque sin desarrollo.

LOS PECADOS DE TEODORA, de Richard Boleslawski. Una agradable comedia romántica, con Irene Dunne y Melvyn Douglas, sobre prejuicios, ingenuidades, puritanismos y transgresiones. Una candorosa golosina.

MAGNOLIA, de James Whale. El maestro del terror con un musical que es una joyita del género y que tuvo un remake en 1951 de bastante éxito.

MARÍA DE LA O., de Francisco Elías. Un musical con la gigantesca Carmen Amaya de protagonista. Y Pastora Imperio. Flamenco, un poco de Cine Negro y buena estética.

MARÍA ESTUARDO, de John Ford. La Hepburn junto a Ford en un histórico. Sólo por esto merece interés, aunque esté lejos de contar entre las grandes obras de las filmografías de ambos.

MILICIAS DE PAZ, de King Vidor. Un aventurero Western donde hace gracia ver al competente Fred MacMurray. Entretenida y eficaz, que no es poco, cuenta la consolidación de la ley en el viejo oeste.

MORENA CLARA, de Florián Rey. Una comedia costumbrista y musical, película de su época, que ahora se diría pasada de moda, pero con el encanto de ese tiempo para los que disfrutan del clásico.

MR. THANK-YOU (ARIGATO-SAN), Hiroshi Shimizu. Os traigo otra de Shimizu. Una road movie agradable y entrañable, sencilla, donde el encantador protagonista, conductor de autobús, va encontrándose a diversos personajes que suben a su transporte, excusa perfecta para mostrar y reflexionar sobre el Japón de la época.

MUÑECOS INFERNALES, de Tod Browning. ¡Qué gran maestro del terror era Browning! Un absoluto rara avis de su época. No es de sus obras más conocidas, lo que es un aliciente, porque así habrá muchos que la puedan disfrutar por primera vez. Los fans del terror tienen cita obligada.

NACIDA PARA LA DANZA, de Roy Del Ruth. Un gran espectáculo musical que, además de por sus números, tiene la gracia de ver al patoso James Stewart por ahí, cuando era un pipiolo. Tiene muchos atractivos.

PRISIONERO DEL ODIO, de John Ford. El doctor Mudd atiende a un hombre que llega a su consulta con una pierna rota. No sabe que se trata del asesino de Lincoln, al que ha matado poco antes. El doctor será acusado de complicidad y encerrado a perpetuidad, donde sufrirá penurias y malos tratos de los guardias, en especial de uno verdaderamente sádico. Un notable título del maestro Ford fuera de los westerns.

REDES, de Emilio Gómez Muriel y Fred Zinnemann. Cine social y de denuncia sobre la precaria situación de un grupo de pescadores, en un tono que va de la ficción a lo documental, con pescadores reales. Llama la atención la presencia de Fred Zinnemann en la dirección de este film mexicano que tuvo poco éxito pero fue cogiendo prestigio.

REMBRANDT, de Alexander Korda. Charles Laughton da vida al genio del Barroco, un primor estético de influencia eterna. Arte, amor y vida fundiéndose todo en uno para lograr un estilo único. Un gran biográfico de Korda.

RIVALES, de Howard Hawks. Dirigida por Hawks y terminada por William Wyler, tenemos un más que aceptable, irregular pero disfrutable, drama sobre madereros, su prosperidad, sus luchas por el poder y el amor de una mujer deseada por un padre y un hijo. Sabiendo quienes fueron sus responsables no se puede desdeñar un trabajo así.

ROMEO Y JULIETA, de George Cukor. Ni es la mejor ni es la peor versión de la tragedia shakespeariana, obra indispensable de la literatura universal. Leslie Howard y Norma Shearer son los protagonistas.

SABOTAJE (LA MUJER SOLITARIA), de Alfred Hitchcock. Dos películas rodó Hitchcock con este título, una en el 36 y otra en el 42, aunque no tienen nada que ver. Esta que nos ocupa es uno de los trabajos más sólidos en su etapa británica, y tiene escenas que ejemplifican a la perfección la definición de “suspense” que el maestro desarrollo.

SAN FRANCISCO, de W. S. Van Dyke. Con Clark Gable y Spencer Tracy en el reparto, la película retrata el brutal terremoto acontecido en San Francisco en 1906, en el contexto de una historia de amor con tintes religiosos. Lo mejor, las escenas del terremoto.

SATAN MET A LADY, de William Dieterle. La traigo por su curiosidad. Es una especie de versión cómica de “El Halcón Maltés” de Hammett. Con Bette Davis.

SIGAMOS LA FLOTA, de Mark Sandrich. Un nuevo musical de Ginger Rogers y Fred Astaire. Míticos números, lujo, el brillante apartado técnico, el encanto del género y sus protagonistas. ¡A bailar!

SUS GRANDES OJOS MARRONES, de Raoul Walsh. Una comedia de intriga (esa línea de “La Cena de los Acusados”) protagonizada por Cary Grant y Joan Bennett. Un divertimento elegante, como no podía ser de otra forma con Grant, y entretenido que avanza futuros roles en los que el magistral actor haría historia.

THE PRINCESS COMES ACROSS, de William K. Howard. Otra película que se mueve entre la intriga del thriller y la comedia. En este caso los protagonistas son Carole Lombard y Fred MacMurray.

TIEMPOS MODERNOS, de Charles Chaplin. Incontestable obra maestra imperecedera y plenamente vigente, en la que se demuestra que en plenos tiempos modernos no hace falta mediar palabra para saber contar y decir las cosas. Lúcida, sensible, profunda, divertida, total. De obligado visionado.

UN PAR DE GITANOS, de James W. Horne y Charley Rogers. Otra divertida comedia de “El Gordo y El Flaco”, debilidad de mi infancia. Cada uno tendrá su favorita, pero siempre dejan momentos para el disfrute.

UNA MUJER DIFAMADA, de Jack Conway. Encantadora comedia con enredos amorosos y los usos periodísticos en plena guerra de sexos. Cinismo, ironía y buenos diálogos en otro ejemplo de comedia de calidad en el cine clásico americano. Poco conocida, pero merecedora de todo el interés.

UNA MUJER SE REBELA, de Mark Sandrich. La Hepburn en uno de esos papeles que la llevó a ser “veneno para la taquilla”. Mujer poderosa con ideas demasiado avanzadas que se pone el mundo por montera. Un correcto drama con un Sandrich que repite.

UNA PARTIDA DE CAMPO, de Jean Renoir. Terminamos con Renoir, que este año tiene trilogía. En esta ocasión es un mediometraje de 40 minutitos sobre un texto de Maupassant y un look que homenajea a su padre, el mítico pintor impresionista. Una delicatessen.

VÁMONOS CON PANCHO VILLA!, de Fernando de Fuentes. Una mirada interesante hacia la Revolución Mexicana, alejada del tópico habitual, aunque en general ingenua. Un atractivo film.

VAMPIRESAS DE 1937, de Lloyd Bacon y Busby Berkeley. Otra de esta saga musical, que fue nominada al Oscar por sus coreografías. La protagoniza Dick Powell.
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