MANK (2020) -Última Parte-

MANK (2020) -Última Parte-

DAVID FINCHER

 

 

 

3/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Política

Posiblemente la parte que lastre más la película es la fase política en la que se relaciona a Mank con los tejemanejes de Hearst en relación a los distintos poderes, de la misma forma que escenifica, casi a regañadientes, la hipocresía del protagonista. Un conglomerado de hombres de paja al servicio de ricachones que ejercen poder en la sombra. Mayer, Goldwyn… Falta ritmo y se diluye un poco del foco respecto al tema más cinematográfico, ampliando el contexto sin terminar de captar la atención del espectador. Estos episodios políticos son demasiado obvios y tienen menos interés que los cinematográficos, en una cinta ya de por sí fría. Eso sí, la idea de que un guionista tenga más influencia que un político es interesante, sobre todo porque en España lo estamos viendo.

Al final, en este sentido, tenemos también lo de siempre. Productores y poderosos malos.

 

 

Como de costumbre, la cobardía hollywoodiense hace acto de presencia en una película. El demócrata idealista como político a venerar. Cuando el demócrata es corrupto o hipócrita o ha caído en cualquier clase de defecto, o se oculta la ideología o se equipara con el todo, incluyendo a republicanos para que nadie se ofenda… Al revés no pasa. El republicano malo se muestra con saña, porque debe ser que lo creen más factible. Hay ejemplos recientes, desde la también nominada este año “El Juicio de los 7 de Chicago” (Aaron Sorkin, 2020)  a “Los Archivos del Pentágono” (Steven Spielberg) en 2017, por poner un par de ejemplos recientes. Aquí ya sabéis. Demócratas buenos y republicanos malvadísimos. Maniqueísmo sin fisuras.

En el socialismo todos comparten la riqueza, en el comunismo todos comparten la pobreza”.

Upton quiere que compartas la paga doble de Navidad, Irving, con la gente que te limpia la casa”.

 

 

Aquí, los tejemanejes políticos están relacionados con Hollywood. Una acerada crítica sobre las manipulaciones de la fábrica de sueños. Un diseño propagandístico a favor de un político o ideología, en este caso los republicanos, y en contra de otros, en este caso los demócratas de Upton Sinclair. Anuncios, entrevistas falseadas, propaganda que pasa por testimonios reales… Sutilezas como que determinadas clases o razas apoyen a uno u otro para condicionar en esos videos…

Veremos incluso a un tipo del gremio, que mendigaba unos dólares con Mank al no encontrar trabajo, contratado por la Metro para anunciarse, con su aspecto de vagabundo, a favor de Sinclair, el candidato demócrata.

 

 

Una crítica obvia, pero en arista narrativa, como un pegote donde se incluyen episodios de este tipo para hacer un dibujo algo torpe y con poca fluidez narrativa…

Pobre diablo… No sólo no tiene un centavo, además es un idealista. ¡Por Dios! He ahí una desventaja política”.

Unos manejos políticos y un retrato del Hollywood de la época nada complaciente, que intentará sabotear e impedir el estreno y la realización de “Ciudadano Kane”, aunque Welles se pondrá el mundo por montera. Dentro de todo esto, el retrato que hace la película de Louis B. Mayer es demoledor.

 

 

 

Tiempos

La película se centra en 1940, fecha de la escritura del guión de “Ciudadano Kane”, que se estrenaría en 1941. Orson Welles está con otro proyecto, “El Corazón de las Tinieblas”, mientras Mank comienza a escribir. Desde ahí acudiremos al pasado intermitentemente con diversos flashbacks.

Los flashbacks nos irán mostrando de donde procede el relato de “Ciudadano Kane”, su origen real y sus motivaciones.

 

Los flashbacks fueron una de las grandes innovaciones narrativas de “Ciudadano Kane”, no porque antes no se hubieran usado, sino por la complejidad de los mismos, donde diversos personajes, desde su subjetividad, van creando una especie de retrato del desconocido Kane, que bien puede ser fidedigno o incorrecto, ya que los narradores no son fiables, nos cuentan vivencias personales, con sus rencores y rencillas.

Se ha comentado que el uso de los flashbacks en la película era un tanto gratuito y sin sentido, más allá de honrar a los de “Ciudadano Kane”, pero lo cierto es que sí lo tiene: reordenan ciertos elementos, por ejemplo en la parte más política, e inciden en los motivos y relaciones que provocaron la ira, el desencanto y la influencia en Mank para la escritura del guión.

 

 

De hecho, muchos de los flashbacks, sobre todo conforme avanza la película, cortan escenas del presente, interrumpiendo, a su vez, escenas del pasado, continuando poco después, subrayando aún más la relación entre ese pasado y ese presente. Un montaje paralelo de tiempos alterados.

Así nos vamos a 1930, los comienzos del sonoro, un cambio de paradigma. El Plató de la Paramount. Estos viajes al pasado se presentan como anotaciones de un guión. Allí Mank es un guionista del montón. Además de autor teatral y crítico de cine. Nos lo presentan junto a otros muchos elaborando un guión de terror de serie B en una excéntrica reunión con voluptuosas secretarias semidesnudas… Entre apuestas y las exigencias de David O. Selznick.

Bienvenido a mi mente, compañero”.

 

 

 

Un contexto apasionante, con la Metro luchando contra la Paramount. Un rodaje de un Western de andar por casa para el lucimiento de la chica de Hearst, Marion, un campo abierto para nuevas actrices con buena voz, ya que aparece el sonoro, guionistas hábiles con los diálogos, el cine de gángsters y las películas de los Hermanos Marx como los grandes éxitos…

Tenemos un nuevo flashback para llegar a 1934. En la MGM.

 

 

Volviendo a 1933 asistiremos al cumpleaños de Luis B. Mayer entre conversaciones políticas. Nazismo, socialismo, comunismo… Volveremos a 1934, a la MGM, para desarrollar el contexto político, con muchos artistas pasándolo mal. Aquí hay ciertas aristas narrativas y elementos metafóricos, como cuando Mank enciende una cerilla en el cartel del aspirante republicano Merriam.

En otro regreso a 1934, nos adentraremos en los tejemanejes manipuladores de Hollywood para colocar a su candidato predilecto. Al de los grandes productores…

 

La nueva vuelta, mediante flashback, a 1934 será para las elecciones, que se van tornando en una especie de sutil thriller. A esta fecha concreta volvemos en dos ocasiones, en distintos lugares, el segundo en la MGM. Tendremos ciertas metáforas visuales, como ese elefante republicano que se derrite, y esa parte de thriller con el creador de los noticiarios panfletarios y su mala conciencia. Un personaje poco elaborado y del que sus diatribas tan radicales no nos llegan en ningún momento por tratarse todo de forma superficial y apresurada.

Es una cuestión de principios… tú no lo entenderías”.

 

Además, su suicidio, que se hace previsible, tiene una resolución que me resulta tremendamente torpe. Le da las balas del arma a Mank y éste se va… Yo seré muy desconfiando o malpensado, pero viendo la escena exigía mentalmente que le diera el arma, porque lo que hace no tiene sentido y, como ocurre, podría tener balas en cualquier otro lado, por lo que lo normal es llevarse el arma misma… Cosas mías…

 

 

 

 

Un flashback hacia 1936 nos lleva al funeral de Irving Thalberg. Un nuevo flashback, en esta ocasión para viajar a 1937. Es la escena del clímax con la cena etílica. Esta secuencia, hacia el final del film, será en montaje paralelo, donde se alterna lo ocurrido en 1940 con la trifulca por la autoría, con lo ocurrido en 1937, cuando Hearst rompió relaciones con Mank en la polémica cena…

Hay bastantes referencias cinéfilas. A Mary Pickford y el manejo de su carrera donde seguía pareciendo virginal a los 40; “King Kong” (Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, 1933); “El Mago de Oz” (Victor Fleming, 1939); Mervyn LeRoy; Chaplin; “El Quijote” y Cervantes, para los que hay varias menciones…

 

 

Bien interpretada, destaca, por encima de todos, Gary Oldman, claro, que carga sobre sus hombros el peso del film. Eso sí, tiene trabajos mejores.

Mank” es una obra compleja, bien construida desde lo visual, que destaca por su dirección, pero que tiene defectos estructurales al querer abarcar mucho. Tiene grandes ideas, pero no todas las ejecuciones son buenas. Se la ha comparado, en pretensiones, con “Cautivos del Mal” (Vincente Minnelli, 1952) o “El Último Magnate” (Elia Kazan, 1976), si bien ambas, sobre todo la primera, le quedan lejos a esta. Eso sí, ojo, no la desprecien porque hay mucha calidad y cine en ella, como espero haber explicado en el análisis.

 

 

Lee aquí la 1ª Parte del análisis.

Lee aquí la 2ª Parte del análisis.

sambo

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