BRAD BIRD

 

 

3/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pequeña decepción esta secuela de “Los Increíbles”, que llega tras muchos años de espera. 14. Decepción porque somos unos agonías, ya que se trata de un buen film, sólo que siempre tendemos a compararla con la anterior, queremos que se repita lo sublime o aquello que es sumamente brillante, que lo supere incluso, en lo que subyace cierto desprecio a esa obra original que tanto nos gustó, ya que damos inconscientemente por seguro que repetirlo es sencillo.

Era difícil igualarla porque cada elemento pensado en aquella cinta era de una coherencia interna con el contexto y la definición de los personajes que ya no se podía repetir.

Si recordáis, tanto la historia como los superpoderes de cada personaje, estaban perfectamente integrados con la trama y con las personalidades de cada uno, creando un todo perfecto, una obra sumamente cohesionada. En la original, por ejemplo, cada superpoder tenía un sentido que completaba y definía a cada personaje. (Ej. La chica tímida e insegura es capaz de hacerse invisible, el niño nervioso e inestable tiene supervelocidad, el egocéntrico y protector padre de familia superfuerza, la madre comprensiva y cohesionadora de sea familia y ese entorno tiene superelasticidad… )… son sutilezas que se han perdido…

 

 

Y se pierden porque en la evolución lógica de los personajes, al menos en algunos casos, les lleva al cambio, pero aunque no lo hagan, esa idea ya ha quedado expuesta y desarrollada. Con todo hay excepciones. Elastigirl conservaría ese aspecto simbólico de su superpoder, amoldando y trasladando su flexibilidad de la familia al contexto público para devolver el prestigio a los superhéroes

En cambio, cuando vemos que la hija, Violet, ya no es insegura, esa concepción se pierde irremediablemente…

 

 

En cualquier caso, vuelve a ser un acierto narrativo la manera en la que se mezcla lo cotidiano y lo fantástico. Y lo fantástico en lo cotidiano. Elastigirl combatirá el crimen mientras recibe llamadas de casa con problemas domésticos…. Bob Parr/Mr. Increíble con la “carga familiar” y el desvelo por los problemas domésticos, descubre la exhibición de superpoderes de Jack-Jack con un mapache… Esta idea fue la que hizo tan especial a la primera entrega.

“Nada de ir disparando el bebé por la casa, ¿entendido?” “No, a papá no se le muerde”.

 

 

 

Y es que la paternidad, el compromiso paternal, se convierte en la tesis principal del film, o una de ellas. Compromiso familiar, tanto del núcleo estricto de la familia como de pertenencia a un grupo (en este caso los superhéroes, seres marginados reunidos por un mecenas o valedor). De hecho, esa labor paternal, que veremos especialmente referenciada en Mr. Increíble, tiene más aspectos de interés, por ejemplo en los hermanos valedores de los  superhéroes, que perdieron a sus padres en el pasado. Una pérdida que tendrá un impacto e influjo esencial en ellos, y curiosamente opuestos. El hombre querrá, honrando la memoria de su padre, que los héroes vuelvan, mientras que ella querrá justo lo opuesto.

Y la tesis alcanza su culmen en la conclusión, cuando son los hijos los que salvan a los padres, en demostración del buen trabajo paterno.

 

 

En cualquier caso, los guiños a los tópicos de superhéroes están por todos lados. Un goloso placer. Esa moto eléctrica (otro guiño a la modernidad), la lujosa mansión prestada a lo Batman… Los dibujos de Jonny Quest (serie de 1964) que ve Dash (no son superhéroes, pero si héroes y con toque familiar)… Esos trajes de superhéroes lamentablemente disimulados para que no los vean sus hijos antes de ir a la reunión con los hermanos Deavor…

 

 

Y viejos conocidos aparecerán, Frozone, por supuesto, y la entrañable Edna Mode, en quien Jack-Jack se mimetizará…

 

 

Desde luego los temas que plantea la cinta no son para unos niños, al menos para que los capte, ya que son reflexiones maduras y adultas. No hay más que escuchar la conversación familiar en el motel al inicio de la película. La ley, la justicia, el caos, la rebeldía… Ser o no ser.

–Los superhéroes son ilegales, por injusto que sea así es la ley.

–La ley debería ser justa. ¿Qué les estamos enseñando?

–¡A respectar la ley!

–¿Aunque la ley sea irrespetuosa?

–Si la ley es injusta hay leyes para cambiarlas. ¡Si no esto es el caos!

“El mundo es como es. Tenemos que adaptarnos”.

 

 

Y es que lo mejor de Pixar en casi todas sus películas, además de su filosofía liberal, es su capacidad para la profundidad y el matiz.

Hay mucho trasfondo en la cinta, y muy apegado a la actualidad. Fijaos los comentarios que salen en los noticiarios o anuncios y de los que os pondré ejemplos durante el análisis. Son pura ingeniaría social, pero lo que hace la película es criticarlo incluyendo esos mensajes de ideología feminista que desprecia al hombre o desprestigia al gremio político sin matiz. Una idea brillante y transgresora para una película de animación.

–Esa tendencia feminista que tanto vende ahora y con la que se juega con lucidez. Es por ello que la imagen elegida para sacar a los superhéroes del ostracismo será Elastigirl, pero se hace de una manera brillante, sin recurrir explícitamente al tema feminista, que ya evidencia. Es más, su superpoder vuelve a amoldarse  a la perfección con el trasfondo pretendido.

Ella es la imagen limpia, aseada y femenina que buscan. Ella es empoderamiento… como lo es la villana antagonista.

“… que hasta un hombre puede hacerlo”.

 

 

Ahí tenemos a nuestro Mr. Increíble, que ha pasado de estar en un trabajo aburrido y sin poder dar rienda suelta a su potencial, en plena insatisfacción vital, a tener que pasar de nuevo por lo mismo, pero haciendo de “amo de casa”, cuidando a los niños, como tuvo que hacer su mujer en su día, esperando su turno.

Es un personaje entrañable, con ese toque egoísta de macho ninguneado. Eso sí, en su discusión con ella en la mesa y la cama saldrá vencedor intelectual. Y aunque sentirá su ego masculino herido, celos por la labor de su mujer, la insatisfacción, aprenderá a apreciar los pequeños éxitos cotidianos (ayudar con las mates a su hijo, resolver problemillas amorosos con su hija).

 

 

 

“¿Por qué cambian las mates? ¡Las mates son mates!»

“¿Le ha dado un ataque de adolescencia?”

“Sólo quiero ser un buen padre”. Una de las tesis básicas del film.

 

 

 

Un satisfactorio cambio de roles que supone un claro guiño a la actualidad mediática, donde ella sigue preocupada por la protección de su entorno familiar, pero será él el que acometa esa labor mientras ella sale a solucionar problemas más… universales… que repercutirán en el bien de todos.

Un mensaje feminista equilibradísimo, que tiene su punto culminante en las conversaciones entre los dos extremos, esas dos mujeres antagonistas: Evelyn Deavor y Helen Parr (Elastigirl), donde reflexionan sobre ese mundo de hombres en el que han convivido, donde la heroína se mantenía a la sombra en cierta medida, donde en ocasiones mantenerse a la sombra es deseado… Sus reflexiones sobre lo que de verdad es importante, crear o vender, también son interesantes. Empoderarse, en suma.

 

 

–Esas críticas políticas que se van filtrando durante la narración. Un mensaje desolador que se va introduciendo de manera casi tangencial, comentarios sueltos de un personaje o un informativo…

“Los políticos no entienden a las personas que hacen el bien simplemente porque es lo correcto. Les ponen nerviosos”.

“Cuando, como hoy, lucháis contra los malos, la gente no ve cómo o por qué empezó la pelea. Ve lo que los políticos le dicen que vea. Ve la destrucción y os ve a vosotros”.

El poder de la percepción, de la manipulación mediática, de la imagen. Pura actualidad.

“… que los ciudadanos confían más en un mono tirando dardos que en el Congreso”.

 

 

Finalmente tendremos un político, que es la víctima del primer ataque del “Raptapantallas”. Es el alcalde, que habla de prósperos negocios con el aerotren. Posteriormente será una embajadora la atacada y rescatada por Elastigirl (muy bueno el detalle sutil cuando la superheroina está hipnotizada y parece no reconocer a la embajadora, que pone un gesto de extrañeza).

 

 

–Ese metalingüismo que une a una sociedad manipulable con los superhéroes y el entretenimiento que suponen o la confianza que dan, mezclando esta lluvia de cintas de superhéroes con la esencia misma de los personajes. Personajes que con su protección adormecen a esa sociedad… películas que con su entretenimiento consiguen lo mismo, sobre todo intelectualmente.

“¡Pero si es como un parque de bolas para superhéroes!”.

 

 

Ahí entran en liza el nuevo supervillano. Raptapantallas. Una especie de hipnotizador sofisticado. A través de él, como si fuera un avatar, se manifestará nuestro auténtico villano, que tiene un interesante discurso. Advierte sobre el sistema adormecedor, del cual los superhéroes son parte. Solución y problema a la vez. La comodidad, la inacción, la pereza, la vulnerabilidad en suma… El papá estado…

 

 

 

 

Es una idea estupenda, aunque no especialmente original. Pantallas que hipnotizan y manipulan gente. Un villano que espolea a la vida con una concepción e ideología muy “El Club de la Lucha”, cercana al anarquismo. Conceptos interesantes, incluso defendibles en ciertos aspectos en su denuncia o advertencia, pero radicalizados, fanatizados. Pixar de nuevo indagando en los temas con capacidad analítica, profunda, matizada.

“Participar de la vida”. «No debaten, ven debates. No juegan, ven concursos. Los viajes, las relaciones, los riesgos… todas las vivencias deben serles entregadas en un paquete para que las miren a distancia, para sentirse permanentemente protegidos, permanentemente pasivos. Siendo consumidores voraces, incapaces de levantarse del sofá«.

“Quieren que los superhéroes los protejan, y de paso quieren que los hagan aún más inútiles”. “… para que el sistema pueda seguir robándoles y sonriéndoles al mismo tiempo”.

“Los Superhéroes nos vuelven débiles”.

Un villano que es el espejo oscuro de lo que se pretende con los superhéroes. Pantallas que atacan, manipulan, influyen… todo eso que tanto gusta a los hermanos como vehículo para ensalzar a los héroes.

Y esto queda claro, ya que se acaba entendiendo e intuyendo que se preparan los ataques para que Elastigirl se luzca…

 

 

“Yo uso la tecnología para destruir la confianza que la gente tiene en ella”. “Don Libre Mercado…”

“Claro, la culpa la tiene el sistema…”.

Al final queda claro que es el uso que se haga de las cosas, es decir, las personas, el problema.

La película se inicia justo donde terminó la primera, en aquel final interrumpido con la familia unida luchado contra el “Socavador”. Un inicio que parece reiterar un tema manido en esto de los superhéroes: su rechazo. Lo hemos visto en La Liga de la justicia, Watchmen, X- Men… hasta en la primera parte de esta franquicia…

Los dos hermanos, que ciertamente apestan a villanos desde el principio, serán columnas vertebrales conceptuales desde sus distintas posturas. Y es que es complicado no sospechar de ellos, lo tienen todo, por eso salvar a uno no deja de ser una agradable sorpresa. Nos colocan oportunamente a la hermana para despistarnos, en un juego manipulador que no cae en la trampa. Y esto se consigue con la idea de que uno de los hermanos es honesto en sus fines, no manipula a los héroes. Debo reconocer que me llevé un pequeño sobresalto con el volumen musical cuando la malvada Evelyn coloca las gafas “hipnotizantes” a Elastigirl…

 

 

Tenían un padre valedor de los superhéroes que fue asesinado. Las caras de los asesinos se nos omiten, además se nos muestra el reflejo del hermano mayor a la salida del flashback (con un encadenado tras el disparo)… podrían tener sus motivos para odiar a los superhéroes, quizá por no salvar a ese padre que tanto los defendía… Por supuesto, ahora dirigen la empresa.

 

 

 

Él es el relaciones públicas, el experto en comunicación y publicidad, mientras que ella lleva la parafernalia técnica…

Las escenas de acción, desde la inicial con “El Socavador” o la del estreno de Elastigirl con su moto, mezclando distintas líneas de acción para dar mayor agilidad y dinamismo, tienen ese punto de desfase flipado habitual. Aunque son indudablemente vistosas.

También la del helicóptero… En la trepidante parte final, que ciertamente queda algo blanda, tenemos algún aspecto cuestionable, como que no intenten quitar esas gafas que someten voluntades en momentos donde bien podrían. No ya por devolverles la cordura, sino por sumarlos como aliados en esa batalla final. Ojo, que al final lo harán, pero tardan un poquitín… Aunque los duelos familiares y contra esos héroes zombificados son divertidos.

 

 

Eso sí, la escena de Elastigirl capturando al “Raptapantallas”, primero con el discurso del villano y luego con su enfrentamiento, es excelente, de un suspense realmente conseguido.

 

 

 

Una buena película de animación, inteligente, que no podía llegar a ciertos aspectos de la original porque ya fueron tratados y desarrollados, pero una apreciable continuación a pesar de mi ligera decepción.

 

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