LOS FABELMAN (2022) -Última Parte-

LOS FABELMAN (2022) -Última Parte-

STEVEN SPIELBERG

 

 

 

4/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De la vida al Arte y del Arte a la Vida

Primero será la vida lo que inspire al arte… El niño Spielberg, o Fabelman, quedará impactado por “El Mayor Espectáculo del Mundo”. Es el arte influyendo en la vida. Y en el arte. Es un camino circular. Es a donde él deberá llegar. Esa escena se le quedará graba a fuego. Pedirá un tren como regalo y no podrá pensar en otra cosa… Es el chispazo que prende la creatividad, la ansiedad, la imaginación.

Pero algo falta… No vale con el tren. No, no es pasión por la destrucción. Es justo lo contrario. Recrear esa escena.

Pero necesito verlo chocar”.

Desde ahí, Sammy se convertirá en un artesano. Creará historias de impacto, de sangre y terror usando a sus hermanas, intentando rememorar la influencia de aquello que le marcó a él (dentistas y jarabe de maíz y kepchup; una momia con papel higiénico, calaveras asustadoras…). Así pasará, al menos, un año, tiempo de tener otra hermanica. Y para ello usará todo lo que puede absorber de la vida, tanto para sus historias como para los efectos que las hagan más creíbles. Es la vida influyendo en el arte. Cine artesanal. De hecho, su primera proyección será sobre sus manos, para el tren chocando. En serio, ¿no os resulta maravilloso?

 

 

John Ford, que en este caso representa también la vida, ya que, aunque es arte, como “El Mayor Espectáculo del Mundo”, es un elemento externo del que se valdrá Sammy, inspira al muchacho para hacer una nueva película. Un Western. Este es un vida-arte o un arte-arte.

Falso. Parece falso”.

 

 

Sammy se hará montador también, dará sentido a lo que quiere contar. No son escenas sueltas ni planos aleatorios. Ya va creando historias, como las que ve en el cine. Westerns.

Sammy volverá a adquirir inspiración de la vida cotidiana cuando, entre bromas, su madre traspase con su tacón una de las hojas de su partitura… Ello le dará la clave para los disparos de su Western, agujereando con alfileres los fotogramas… Sammy ve la vida cotidiana para su arte. Vida-arte.

El tío Boris (Judd Hirsch) viene para poner un matiz más a estos contrastes en los que vive Sammy, los de sus padres, los de la vida y el arte. Uno más genérico. Precisamente el del arte y la familia. Él da un nuevo giro en la evolución de Sammy. Boris, con su hilarante aparición, apelará a ser rebelde, ir contra la comodidad, las presiones, la convención, ante las que cedió Mitzi.

 

 

 

Familia-Arte. Te partirá en dos”.

Lo que tiene en el corazón es lo que tenemos tú y yo: Arte”.

No. Meter la cabeza en la boca del león es tener pelotas. Que el león no me arranque la cabeza… eso es arte”.

El arte no es un juego. Es peligroso, como el león. Te morderá la cabeza”.

Su tío diferencia el arte de la artesanía. El proyecto personal, la película bélica, del encargo, el documental del viaje que le pidió su padre… Todo está aquí.

Es interesante ese momento inicial de esta conversación entre Sammy y Boris, cuando el chico explica la película y, en un momento dado, Spielberg hace exactamente lo mismo que relata Sammy: “Y luego voy a girar la cámara para verlo todo”. Es, de hecho, la planificación que vertebra la película, como explicaré, pero, además, en ese momento, Spielberg girará la cámara sobre Boris.

 

 

Desde aquí, Sammy descubrirá la dolorosa mirada del arte. Del cine. Una impresionante escena, sin palabras, sólo con el piano materno tocando de fondo, piano donde se refleja Mitzi, para el descubrimiento de la verdad, otro de los grandes valores del cine. Sacar a la luz la verdad, aunque duela.

Algo que pasó desapercibido en la vida, pero que reluce en todo su esplendor en el cine. Los sentimientos de Mitzi hacia Bennie.

 

 

Será precisamente el dolor de la vida, esa realidad, la que condicionará el arte de Sammy. Primero contará su película bélica a su tío Boris, con el horizonte alto (que no se diga), con dibujos… Ya tenemos la planificación, el guión gráfico. Y de ahí a la plasmación del rodaje, con los rudimentarios e ingeniosos efectos especiales… pero dando un paso más. Dotándola de emoción. Por primera vez dirigirá emociones, porque Sammy necesita manifestar lo que siente tras las palabras de su tío y el descubrimiento de la realidad de su madre. Aquí mamó Spielberg su gusto por los subtextos encubiertos.

Un general desolado por la muerte de todos sus soldados…

Y otro paso más. Si bien la vida sigue definiendo su arte. Ahora el arte también provocará cosas en la vida, esa emoción pretendida en los que ven la historia.

Con cine, Sammy explicará lo que ocurre a su madre. No necesitará decir nada, ella también entenderá lo que Sammy vio a través de las imágenes. Es la vida que inspira el arte que desvela la vida. Secuencia ejemplar. Michelle Williams está aquí deslumbrante.

 

 

 

Ya la mirada de Sammy no será igual nunca. El viaje a California marca el punto de inflexión definitivo. Allí dejará de hacer películas, aunque recibirá tentaciones que no podrá resistir (esos carteles pidiendo fotógrafos). Es fantástica esa escena simbólica, con lluvia también simbólica, donde Sammy mira la pared vacía, como si fuera una pantalla, tras una panorámica. Define a la perfección cómo se siente… y luego llega la sombra. Su mano… Cuando coge la cámara para sólo oírla sonar es un momento realmente conmovedor para todo aficionado al cine.

 

 

Allí, en California, el amor le devolverá las ganas de rodar películas. La vida influyendo en el arte de nuevo. Del mismo modo, como he dicho, la mirada de Sammy ya no es igual, como veremos cuando graba la llegada a la nueva casa, donde la felicidad general queda contrastada con la mirada triste de su madre. Es el preludio de la separación.

 

 

El final de la gestación de este artista lo tendremos con su trabajo cubriendo la fiesta playera, Secundaria Gran View, Generación del 64, que se proyectaría en el baile. Aquí, por primera vez, será el puro arte lo que condicionará la vida, la modificará, la manipulará incluso, cambiando la perspectiva de los espectadores y haciéndoles actuar en consecuencia. El poder del cine para manipular la realidad en la pantalla y fuera de ella.

Allí dará una imagen idealizada de Logan que entusiasmará a la gente y provocará que su ex vuelva con él, si bien él terminará desconcertado y sobrepasado porque no se ve así o sabe que no es así. Se percibirá una imagen suya irreal.

 

 

A su vez, la imagen mezquina y patética que da de Chad (Oakes Fegley) también condiciona al resto, que se ríen de él. Su vergüenza se manifestará en violencia, pero su anterior amigo, Logan, defenderá a Sammy de su ataque.

El cine mejorará o apaciguará la relación que Sammy tenía con Logan, ciertamente. Hasta Monica amagará con replantearse la cosa, parece… El cine redentor para Spielberg, como para tantos otros. El cine es muchas cosas. Por ejemplo, salvador.

Porque así se convierte uno en un buen artista, cuando tu arte condiciona e influye en la vida del que te ve o escucha. Y para lograr eso hay que ser un excelente artesano.

Logan (Sam Rechner): La vida no es como en las películas, Fabelman.

Sammy: Tal vez no, pero al final… te quedas con la chica.

El último paso será metiendo la cabeza en la televisión y conociendo a John Ford. Ya os hablé de esta secuencia. ¡Es maravillosa! Es cuando Sammy entiende lo que hay más allá de la mera inspiración, pone orden a todo lo anterior en su cabeza.

Ford: Dicen que quieres ser cineasta.

Sammy: Sí, señor, eso quiero.

Ford: ¿Por qué? Este negocio te va a despedazar.

De lo concreto a lo general

Spielberg es un cineasta total, uno de los mejores de todos los tiempos, que domina todos los recursos y resortes, pero aquí me ha llamado la atención un recurso que utiliza en multitud de ocasiones.

 

 

Se trata de ese travelling de retroceso que amplía el plano yendo del plano corto a uno más general. Redefiniendo la escena. Esto a veces se hace con algún matiz, pero vertebra toda la planificación de la película. En la primera secuencia, con los padres explicando la magia del cine a Sammy, iremos del rostro del niño a una grúa que nos muestra todo el entorno. Aquí no es exactamente un retroceso, pero el concepto es el mismo.

Esta idea entronca con el punto anterior “De la vida al Arte y del Arte a la Vida”, que define la mirada del artista, su visión limitada en principio, que adquiere una visión más global y total. Spielberg, desde el inicio de su carrera, fusiona forma y fondo como pocos cineastas en la historia.

En la sala llena de monitores donde prueban el tren, tendremos la citada planificación. Plano corto sobre padre e hijo que, con un travelling de retroceso, pasa a ser más general mostrándonos toda la habitación.

Hace lo mismo poco después, en el cuarto de los padres, con un plano corto de Burt con el vagón estropeado que se abre para incluir a Mitzi.

 

 

Cuando Mitzi entrega la cámara a Sammy, volvemos a usar esta planificación, además de la iluminación idealizada. Iremos del reflejo de Sammy en uno de los monitores, presagiando su futuro, a incluir a Mitzi con la cámara en la mano, lo que proporcionará ese futuro.

En retroceso se muestra la primera escena del rodaje de Sammy de su Western tras inspirarse en Ford. Un villano atracando una diligencia… hasta que vemos al resto de personajes, director, asistentes… En la proyección de esa película, un travelling de retroceso nos llevará desde el foco de la cámara hasta la platea completa.

 

 

Mientras Mitzi ensaya con sus largas uñas, tenemos un plano corto de Bennie y Burt que se abre para mostrar a los niños y, posteriormente, centrarse en la pianista. Sobre el tío Boris… lo mismo. Plano sobre él que se abre para ver a todos reunidos en la mesa…

Mientras Sammy estudia para su prueba de natación, también en una mesa, la planificación se repite. Plano corto sobre una hoja del libro que se abre para ver a todos los que están en la cocina. En un travelling de retroceso se seguirá a Sammy cuando le pegue su madre.

 

 

Un ligero retroceso lo tenemos en el altar de Monica (Chloe East), la chica católica que se interesa por Sammy.

En el baile tendremos un pequeño alejamiento desde la cantante al entorno, y un posterior acercamiento hacia Sammy y Monica, con la petición de compromiso y ruptura.

 

 

En las secuencias cotidianas finales, con Sammy hablando con su madre tras el baile y con su padre un año después, volveremos a ver esos retrocesos. En el primer caso el retroceso sitúa la escena, pero luego tendremos acercamientos, como en el baile, sobre Mitzi. Al final volverá el alejamiento, discreto, cuando Sammy cuente el motivo de su ruptura, entre risas, a su madre.

Con Burt el retroceso lo tenemos siguiendo al padre a su entrada, dirigiéndose a su hijo que se cree víctima de un infarto, por ejemplo.

 

 

Plano sobre la máquina de montaje, la Mansfield de 8 mm, que se abre para ver la habitación y a los personajes… Hay muchos más…

A parte de esto… Ese plano del padre al ver la foto familiar donde sale su ex con Bennie en segundo plano. Lo aísla con un tejado muy bajo en un plano sensacionalmente simbólico.

En la escena en la que padre e hijo definen sus posturas, con el padre enseñando a conducir a Sammy, Spielberg pasará a planos frontales, desde delante (antes incluía a ambos desde un perfil), aislándolos, durante la conversación cuando ambos expongan sus posiciones claramente. Los sueños del chico y los pies en la tierra del padre.

Quiero hacer películas”. “Hablo de cosas reales, no imaginarias”.

En la simpática escena de la discusión casera en la cena a la que han invitado a Monica, la novia de Sammy, Spielberg presume de dominio en la puesta en escena. Cada uno con su tema y Spielberg con numerosos posicionamientos de cámara, planos geométricos abarcando toda la mesa y angulaciones varias…

 

 

Otro rasgo, ya habitual en el cine de Spielberg, es uno del que se habló mucho, y criticó, a J. J. Abrams. Es el uso de los “lens flare”, destellos de lente. Quizá la diferencia estribe en que Abrams lo hace “porque mola”, mientras que Spielberg los usa con un sentido muy concreto.

Más allá de eso, tenemos los focos de luz que se difuminan un tanto y que dan ese tono tan spielbergiano a sus últimas películas (marca de la casa de Janusz Kaminski), que aquí siguen presentes. Son interiores (o exteriores) y, en algunos casos, han dejado verdaderas joyas metafóricas, como en “El Puente de los Espías” (2015).

Observad en la escena de la entrega de la cámara de madre a hijo. Se utiliza este efecto, el “lens flare”, lo que provoca un contexto idealizado, casi de ensoñación, pero que cobra un perfecto sentido respecto a lo que está ocurriendo. El inicio de la magia, cuando todo cambiará para Sammy.

Fijaos en la escena en la que Sammy muestra los planos de la película que delatan a su madre. Cuando Mitzi sale de verla y se derrumba, Sammy queda inundado por una iluminación muy clara, casi mística, un foco de luz externo, que lo transforma antes de la reconciliación y el arrepentimiento.

Bajo una lámpara, Mitzi ahogará sus penas y su depresión, en otro elemento lumínico simbólico.

 

 

De alguna forma, los efectos lumínicos siempre tienen un sentido, especialmente llamativos en los mencionados de ilusión o idealizados, como, en otro ejemplo, cuando el productor le propone a Sammy ver a John Ford… Volveremos a ver el recurso del “lens flare”. Fijaos cómo aparece inmediatamente… Sentido y forma. Es lo que marca la diferencia entre Spielberg y los demás. Entre un Spielberg y un Abrams, por ejemplo.

Observad también cómo llega Spielberg al contrapicado sobre Burt (Paul Dano) cuando pide ayuda a su hijo, preocupado por la salud mental de la madre, una vez ella ha perdido a la suya, donde incluso escucha llamadas telefónicas inexistentes y premonitorias.

Primero la conversación mantiene a ambos a la altura de la cámara, incluso en la discrepancia, pero cuando el padre se derrumbe, un momento antes, pasará a contrapicado, momento de la petición de ayuda. Esto es, sencillamente, lenguaje cinematográfico.

 

 

 

Dos transiciones magistrales. La que nos lleva de un tornado en New Jersey al desierto de Arizona cuando Bennie se suma a la familia en su viaje…

La otra es esa que nos lleva del coche conducido por el padre que elogia la inventiva de su hijo logrando ese efecto que simulaba disparos pinchando los fotogramas con alfileres, a otro coche conducido por el hijo (diciendo ambos la misma frase en los distintos planos sobre mirar a la carretera), mientras el padre le enseña a conducir. Profesores y maestros en perfecto simbolismo.

 

 

Más inspiración. Referencias

Hay un montón de referencias cinéfilas, pero también elementos que nos llevan a títulos de Spielberg, aspecto que no sé si introdujo voluntariamente. Son elementos, pequeñas escenas, o gestos o detalles dentro de las escenas, que me remiten a clásicos de Spielberg, quizá metidos voluntariamente a modo de idea subliminal al espectador, quizá mera coincidencia.

El encendido de luces de Janucá, antes de darle el regalo a Sammy, nos recuerda a “La Lista de Schindler”.

¿No os recordó el momento donde Sammy juguetea con la comida, distraído, y la oculta bajo un plato, a lo que hace el protagonista de “Encuentros en la Tercera Fase” (1977)? A mí, desde luego, sí.

Un Sammy ya adolescente, que sigue haciendo pelis, aparece vestido como un boy scout buscando escorpiones… Es la misma estética que al inicio de “Indiana Jones y La última Cruzada” (1989). La calavera con su cazadora con la que “asusta” a sus hermanas vuelve a remitir a Indiana Jones

 

 

Con sus compañeros irá en bicicleta a ver “El Hombre que Mató a Liberty Valance” (1962), el vehículo utilizado en “E. T. El Extraterrestre” (1982).

Además, es fácil comprender, los que conozcáis el análisis de “E.T. El Extraterrestre” y lo que buscaba el maestro ocultando el rostro de los adultos, pero mostrando el de la madre, el porqué mostraba ese precisamente. Ella es la cómplice de Sammy, la que lo entiende, lo anima… la que hará posible su primera “película”. La recreación del choque de “El Mayor Espectáculo del Mundo” (Cecil B. DeMille, 1952).

El baile, muy “West Side Story”, que rodó el propio Spielberg en 2021, nos lleva al universo de “Regreso al Futuro” (Robert Zemeckis, 1985), una de sus grandes producciones.

¿Quieres hablar con el mejor director de cine del mundo?”.

Con el tío Boris (Judd Hirsch), que con su breve aparición casi se hace con toda la película (justa nominación al Oscar por sus dos escenas), tenemos varias referencias también, ya que trabajó en el mundo del circo y el cine. “El Cantor de Jazz” (Alan Crosland, 1927), “La Cabaña del Tío Tom”, Harry Pollard, Douglas Fairbanks, Ricardo Cortez

 

 

Las referencias a John Ford son explícitas. De adolescente irá a ver “El Hombre que Mató a Liberty Valance” (1962)… Esperando entrar en su despacho veremos los carteles de “La Diligencia” (1939), “¡Qué Verde era mi Valle!” (1941), “El Delator” (1935), “Centauros del Desierto” (1956), “Tres Padrinos” (1948), “La Legión Invencible” (1949), “Las Uvas de la Ira” (1940), “El Hombre Tranquilo” (1952), “El Hombre que Mató a Liberty Valance” (1962)… mientras suena la banda sonora de “Centauros del Desierto”… Y sus 6 Oscars en el despacho.

Vemos también el cartel de “The Masked Marvel” (Spencer Gordon Bennet, 1943) mientras Sammy y sus amigos van al cine a ver a Ford y hablan de chicas.

En el cuarto de Sammy vemos varios pósters, de “Espartaco” (Stanley Kubrick, 1960), “El Cid” (Anthony Mann, 1961), “Ben-Hur” (William Wyler, 1959)… Cine épico y espectacular, lo que mamó uno de los cineastas más espectaculares de todos los tiempos. El serial “Spy Smasher”…

 

 

En la parte final se citan varias referencias. “Traidor en el Infierno” (Billy Wilder, 1953), “La Gran Evasión” (John Sturges, 1963), la televisiva “Los Héroes de Hogan” (1965)… Metiendo la cabeza en la televisión.

Hay que decir que el casting funciona muy bien. Los jóvenes actores se parecen a Spielberg, se nos hace reconocible. Mateo Zoryan el más pequeñajo y Gabriel LaBelle el más mayor. Eso sí, los que destacan sobre manera son Paul Dano y, sobre todo, una sensacional Michelle Williams.

Steven Spielberg nos regala mucho de él aquí, aunque siempre lo ha hecho. Quizá aquí de una forma más explícita, menos encubierta. No es su mejor película, ni la más brillante, conmovedora o espectacular, pero es sincera, tierna y bonita. Es él mismo desnudándose un poquito más, como un susurro cómplice a todos aquellos que lo hemos seguido a lo largo de toda una vida de historias, creciendo, madurando y, claro, como ahora, reflexionando.

Ahora, os repito las preguntas. ¿Creéis que os conocéis bien? ¿Creéis que os conocéis completamente?

 

 

 

 

 

Lee aquí la 1ª Parte del análisis.

 

sambo

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