LO QUE HACEMOS EN LAS SOMBRAS (2014)

LO QUE HACEMOS EN LAS SOMBRAS (2014)

TAIKA WAITITI, JEMAINE CLEMENT

 

 

  4/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Película de culto de manual. Esta comedia neozelandesa que tanto gustó en Sitges nos regala una visión fresca, divertida, paródica, cotidiana e ingeniosa del manido mundo vampírico que tanto éxito ha tenido siempre y que tras la saga Crepúsculo se convirtió en una de esas epidemias de moda desquiciantes.

Planteada como un falso documental y en un tono de comedia, donde se mezcla lo cotidiano con lo fantástico o extraordinario del tema vampírico, la película es un gran triunfo. Desde luego debes entrar en su particular propuesta y humor, y como cinta de culto que es no todos lo lograrán, pero si lo haces, ajeno a prejuicios, disfrutarás de su breve metraje con seguridad.

Es en ese choque, en ese contraste, así como en muchas ocurrencias utilizando los tópicos y características de los vampiros conocidas por todos, y unos divertidos diálogos, donde la película encuentra la clave de su triunfo.

 

 

Cuatro vampiros de distintas épocas pasadas comparten piso en la actualidad. Tendrán reuniones de piso para acordar su organización, trifulcas por las labores de la casa… Es una idea tronchante, ciertamente. Viago de 379 años, Petyr de más de 8000, Deacon de 183 años y Vladislav de 862 años. Cada uno con un carácter distinto y bien definido, todos ellos encantadores.

Viago (Taika Waititi) es educado, cursi, puede que algo pedante, casi amanerado, disciplinado, ordenado y limpio, procedente del elegante siglo XVIII, el líder intelectual o moral del grupo. Es hilarante la escena en la que el galante Viago muerde a una desdichada chica, tras ir poniendo toallas y periódicos (hasta una servilleta) con la intención de no manchar y ponerlo todo perdido por morder la arteria principal. También es un romántico, como nos demostrará al final del film y masturbándose con el recuerdos de un antiguo amor…

Vladislav: ¡Somos vampiros, nosotros no ponemos toallas!

Viago: Algunos vampiros sí.

Hay gente que se extraña por la diferencia de edad. Piensan: Una mujer de 96 años con un tío 4 veces más mayor…”. “Que me llamen asalta cunas, si quieren…”.

 

 

 

 

 

Petyr (Ben Fransham) es calcado a Nosferatu, apenas sale y si lo hace va por libre para comer algo. Tendrá una muerte trágica e inesperada, pero su vida fue larga…

 

 

Deacon (Jonny Brugh) es el gamberro, puro instinto, desastrado y desordenado, le gusta hacer calceta, aunque poco lavar platos. Muy dado a las transformaciones, incluso en perro, por aquello de fornicar…

 

 

«Deacon, te tocan los platos… y llevan así cinco años«.

Vladislav: Me da vergüenza invitar a gente a nuestra casa.

Deacon: ¡Qué más da! ¡Los traes aquí para matarlos!

Vladislav: Cierto.

Deacon: ¡Los vampiros no friegan! ¿Vale?

Vladislav (Jemaine Clement) es el malo, que no lo es tanto. Una especie de Drácula venido a menos, fogueado en la Edad Media, cuando podía torturar gente. Vlad “el atizador”, le llamaban.

Esta es mi cámara de tortura. Antes me pasaba aquí todo el día, ahora ya no vengo mucho”.

 

 

El contraste entre las distintas épocas que han vivido, hombres del pasado, y su paulatina adaptación a los avances del mundo es otra clave en el humor de la película, en esa fusión y diálogo entre la excepcionalidad de los personajes y lo cotidiano. Todo ello, en su contraste, sirve para sacar todas las claves y tópicos vampíricos, para reírse de ellos, confrontándolos al mundo moderno, asumiéndolos y transgrediéndolos.

Las dificultades que crea el ser convertido en vampiro a edades poco recomendables… “Yo me convertí en vampiro a los 16 años y por eso siempre aparento 16… claro que en aquella época la vida era dura para los de mi edad…”. “Hemos quedado con un pedófilo”.

 

 

 

Yo era un vampiro… y nazi”. “… no sé si sabéis que los nazis perdieron esa guerra… Si eras nazi después de la guerra… y si eras vampiro… y si eras vampiro y además eras nazi… ni de coña”.

 

 

Una de las desventajas de no tener reflejo es que no sabes exactamente el aspecto que tienes”. De ahí los eclécticos looks con los que nos deleitan o que se dibujen los unos a los otros para intentar hacerse una idea… ocurrencias realmente divertidas.

 

 

Creo que bebemos sangre de vírgenes porque suena guay”.

Cuando te comes un sándwich lo disfrutas mucho más si sabes que nadie se lo ha follado”.

La ancestral animadversión con los Hombres Lobo, que también aparecen, en hilarantes escenas, que terminarán con Stu como puente de concordia. Las dificultades de que un obsequio amoroso e íntimo sea de plata…

 

 

El fastidio de no poder entrar en ningún lado sin ser invitado, por ejemplo en los garitos de moda… Menos mal que tienen un bar para vampiros, pero claro, es aburrido ir siempre al mismo… Sí, los vampiros salen de fiesta, y hay unos 70 por la zona que frecuentan nuestros protagonistas…

La figura de la esclava, en este caso de Deacon, Jackie (Jackie van Beek), que busca ser convertida en vampiro, que hará de todo para servir. “Mi marido es hemofílico”.

 

 

Las partes negativas de ser vampiro, que no todo es guay, transformarse, hipnotizar y volar, como nos relatará Nick, tras ser convertido en vampiro. Nick se unirá al grupo tras ser convertido y con él podremos observar los pros y contras de la transformación y asimilación de su nueva condición dos meses después de ser mordido. Primero presumiendo indiscretamente, luego lamentándose… Este personaje también sirve para introducir a nuestros protagonistas en la vida moderna y la tecnología, permitiéndoles el acceso a los locales de moda que no podían frecuentar, por ejemplo, ya que es un chico de su tiempo adaptado a ellas. El skype, que servirá para contactar con un antiguo esclavo de Viago; el youtube, donde podrán ver amaneceres; los móviles; las cámaras donde podrán verse retratados; el porno… Lo hará junto a un amigo suyo, humano, Stu (Stu Rutherford), que les caerá muy bien a todos, hasta el punto de evitar comérselo o morderlo… porque son vampiros, pero más majos que las pesetas.

Las reflexiones sobre el dolor de la inmortalidad, las regresiones y depresiones, son interesantes, aunque estén tratadas siempre desde el humor.

 

 

¿Cómo puede ser virgen haciendo esas cosas?

Ya no puedo comer nada. No puedo tomar el solo. No puedo ver la tele de día”.

Espera a ver qué otros consejos de seguridad nos dan y luego, si eso, nos los cargamos”.

 

 

 

 

Los efectos especiales son estupendos, muy aseados y sorprendentes, nada gratuitos, perfectamente integrados con la narración, a veces voluntariamente desastrados, como en esa escena de bravuconadas entre Deacon y Viago discutiendo por los platos que deben fregarse cuando se ponen a flotar. Virtuosa y tronchante es la persecución al pobre Nick (Cori Gonzalez-Macuer). Una escena con unos buenos efectos y simulando un plano secuencia.

¡Frikis!

Viago: Y mi sofá de época estaba lleno de sangre.

Vladimir: ¿Cuál, el rojo?

Viago: Bueno, ahora sí es rojo

 

 

Otra escena con simpáticos efectos es la pelea de machos entre Deacon y Nick por el tema del cazador de vampiros y sus conversiones de murciélago a humano…

Ciertamente, la idea de falso documental aquí funciona muy bien, incluso en sus incongruencias, como que la cámara siga a la víctima cuando es atacada por los vampiros (Nick en la citada escena), porque se toma todo a pitorreo, es parte del juego y el guiño al espectador. Son continuas las referencias al equipo de rodaje y las cámaras presentes.

“… y no os comeréis a los cámaras… bueno, igual a un cámara sí”.

 

 

Son divertidas las referencias cinéfilas, la mayoría referidas a cintas de vampiros. “Crepúsculo”, “Jóvenes ocultos” (Joel Schumacher, 1987), “Blade”… Las dos partes de “Sister Act”… También sale “Saturno devorando a su hijo”, de Goya, hay que decirlo.

El clímax es hilarante y contiene divertidos giros, que también se suceden durante el resto de la película. El carnaval profano será el escenario del conflicto donde Stu tendrá un protagonismo especial (magnífica la imprevisibilidad con este personaje, que parece librarse de todos los males). Se da voz a otros monstruos como los zombies, actuales protagonistas de otro revival de moda, o las brujas, que tienen sociedades y todos, y conoceremos a “La Bestia”, el archienemigo de Vlad, que no es más que una exnovia (de nuevo lo cotidiano conviviendo con lo excepcional). No estaría mal que la idea tuviera continuación con otros monstruos.

 

 

El último y trágico encuentro con los Hombres Lobo, que tendrán redención, nos deja la duda de si estos voladores vampiros no podrían haber hecho algo más para ayudar a algunos de los humanos, pero nada llega a ser irresoluble.

No chupéis nada ni os meéis por ahí”. “Al principio nos preocupamos, pensábamos que nos mearían toda la casapero en realidad son muy educados y bastante limpios”.

No teman los que aborrezcan el gore, no hay, tan sólo algún salpicón de sangre que genera más humor que otra cosa por la torpeza de nuestros protagonistas.

 

 

En definitiva, esta pequeña y desconocida película nos deja una fresca visión del tema vampírico para reírse de sus tópicos, a la vez que realiza una aguda apología de la tolerancia, llena de reconciliaciones, perdones, comprensiones y redenciones, siempre desde el humor.

Una sorpresa, una película muy simpática. Recomendada.

 

 

sambo

Leave a reply