LLUÏS PASQUAL DIMITE AL FRENTE DEL TEATRE LLIURE

LLUÏS PASQUAL DIMITE AL FRENTE DEL TEATRE LLIURE

TEATRO

 

 

 

 

 

 

 

Como en el peor de los culebrones, y tras unos meses de dimes y diretes, Lluïs Pasqual, actual director del Teatre Lliure, donde se le había anunciado renovación, como os contamos aquí, tras acabar su contrato al final de temporada, ha dimitido de su cargo en la mañana del sábado 1 de septiembre.

En la carta enviada al Patronato del Lliure (tal como refiere TV3) Pasqual aduce no poder liderar más el proyecto del teatro al sentir que no cuenta con el pleno apoyo del equipo.

 

 

Por su parte, la dirección del Teatre Lliure ha emitido una nota en la que explican: “Ante la dimisión del director del Teatre Lliure, Lluís Pasqual, anunciada hoy sábado, el presidente del Patronato, Ramon Gomis, informa que se mantiene la reunión del Patronato prevista para el 14 de septiembre, cambiando el orden del día con el fin de tratar este asunto.

Mientras tanto, el equipo de Dirección actual del Teatro Libre continuará la labor del día a día, con la voluntad de cumplir la programación de la Temporada 18/19 y dar continuidad a la línea de éxitos mantenida durante estos últimos años bajo la dirección de Lluís Pasqual.

El presidente del Patronato y el equipo de Dirección del Teatro Libre lamentan las circunstancias que han hecho tomar esta decisión a Lluís Pasqual (Reus, 1956), reconociendo su excelente labor al frente del Teatro Libre y deseándole lo mejor en su trayectoria profesional”.

Pero, ¿qué ha pasado para que el que fuera cofundador del Lliure, junto con Fabià Puigserver, y su director en tres épocas distintas -1976, 1998-2000, 2010-2018- haya tomado esta decisión?

Pues acusaciones de trato vejatorio hechos en su cuenta de Facebook por una joven actriz, Andrea Ros, (Terrassa, 1993, y hasta mayo en la Kompañía Lliure de jóvenes actores del teatro) que se produjeron (según su versión) en el momento de los ensayos de ‘Rey Lear’ (2014 con Núria Espert): “Pasqual me ha gritado, me ha ridiculizado, me ha puesto en evidencia y le he visto hacerlo impunemente porque ‘es un genio’ y los genios gritan y tratan mal a la gente”,  se quejaba Ros.

 

 

La joven actriz fue apoyada por un colectivo feminista, Dones i Cultura (al que pertenece), que aseguraba representar a unas 800 personas del mundo de la cultura, ninguna de las cuales se identificaba. Este colectivo iba más allá, acusando al director de que “había tratado despóticamente a algunos empleados del Teatre Lliure”.

 

Esto hizo que el comentario trascendiera la red social y provocó el inicio de una contraofensiva de más de 200 personalidades teatrales que han trabajado con Pasqual a lo largo de cuatro décadas y que le manifestaban su total apoyo, como Núria Espert, Rosa Marià Sardà, Emma Vilarasau, Mercè Sampietro, Carmen Machi, Ana Belén, Marisa Paredes, Rosa Renom o Míriam Iscla.

Otros que lo suscriben son Antonio Banderas, Eduard Fernández, Jordi Bosch, Eduardo Mendoza, Juan Echanove y Josep Maria Flotats.

En su carta de dimisión, Pasqual niega los hechos, pero el asunto va mucho más allá.

La queja de la actriz se produjo cuando en junio fue público el anuncio de la renovación de Pasqual (sólo por dos años y no los cuatro habituales). Y esto es así porque lo que ocurre en realidad es una pugna entre una generación “consagrada” y otra que quiere espacio, que preferiría “savia nueva” al frente del Lliure, una institución con peso específico en el ambiente teatral.

 

 

De hecho, si Pasqual se puso al frente del Lliure fue porque Álex Rigola renunció. Rigola, uno de los patronos del Teatre, quiso dejar el cargo por llevar ya 8 años dirigiéndolo, y entendía que debía llegar “aire fresco”. Esto es algo que saben en el Patronato del Lliure, y si la renovación propuesta a Pasqual era de sólo dos años (siendo, por cierto, Rigola el único que votó en contra) fue para que no se dilatara mucho el mandato, pero dando algo de margen a buscar un perfil ideal.

 

 

Ahora, y a partir de la reunión anunciada por el Patronato del Lliure, se deberá activar más rápido de lo esperado el proceso por el que designar el nuevo director, y ver cómo se resuelve esta “brecha generacional” que ha provocado la incómoda situación actual que, esperemos, se resuelva y no afecte al buen desarrollo de la temporada.

No nos gustaría tener que sufrir de nuevo, como la pasada temporada, suspensiones de función (aunque fuera en otras salas) por adherirse a tal o cual causa.

 

 

Al teatro vamos a ver un trabajo, el interpretativo, y esto está por encima de cuestiones derivadas de luchas de poder, ya que ni entonces (encarcelamiento de políticos a causa de su desafío a la Constitución y lo que esta ley marca) ni ahora (apoyo a una renovación generacional al frente del Teatro) vemos motivos de peso como para dejar a los asistentes sin función. Porque el teatro es cultura y a disfrutar de ella vamos espectadores de todos los criterios.

Continuaremos informando…

 

 

 

MenudaReina

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