Análisis: LIGA DE LA JUSTICIA (2017)

Análisis: LIGA DE LA JUSTICIA (2017)

ZACK SNYDER, JOSS WHEDON

 

 

2/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No hay manera, no hay forma. Tras el tráiler de “Liga de la Justicia” (2017) no esperaba nada, luego oí que a la gente no le había disgustado, pero que la crítica la había destrozado… Y una vez vista no queda más remedio que dar la razón a los segundos. Y eso que el reparto es espléndido, difícil de superar.

No logran definir un estilo ni encauzar una personalidad poderosa los de DC. Más allá de la simplemente correcta y tremendamente sobrevalorada “Wonder Woman” (Patty Jenkins, 2017), salvaría a “El Hombre de Acero” (Zack Snyder, 2013) como lo más pasable de este universo, pero hay poco a lo que agarrarse…

El estilo chillón y psicodélico marca la tendencia, el gusto de Snyder en contraste con la elegante sobriedad de los Batman de Nolan, que deberían ser los referentes a seguir. El caso es que la apuesta ha sido otra y el resultado deja mucho que desear. Se ha preferido a Snyder que a Nolan.

 

 

Lo cierto es que Snyder no pudo terminar el rodaje debido a la trágica muerte de su hija, que lo desestabilizó por completo, como es lógico. Joss Whedon, que también firma el guión, completó el resto, si bien el grueso ya estaba acabado. Lo que vemos es puro Snyder con mucha angulación (picados, contrapicados, oblicuos) y una estética chillona. Los efectos especiales tampoco ayudan, especialmente donde todo se basa en la recreación digital.

Las escenas de acción no son especialmente brillantes, si exceptuamos algunos momentos que mencionaré, aunque en general más por las situaciones que por otra cosa. La del país de las amazonas con el robo de su caja por el villano Steppenwolf no pasa de aseada. Lo mismo ocurre con esa en la que el grupo mata a esos parademonios olisqueadores de miedo mientras están interrogando, junto a Steppenwolf, a unos cuantos que han secuestrado… Pasable.

 

 

Y es que no hay nada destacable que mencionar, no hay nada verdaderamente reseñable que al menos dé un punto de brillantez, un aliciente con el que consolarse… Lo que no es tópico o convencionalismo es desastre. Corrijo, la escena acuática de Aquaman peleando con el villano es buena visualmente, aunque absurdamente arbitraria desde lo narrativo, como casi todo en la película (su llegada allí justo con la aparición del villano, que también aparece allí porque sí y tal). Él será el primero que se enfrente al villano en la película. Además, es una escena de agradecer, porque si no a Aquaman no le vemos ni pisar un charco… Vamos, que de “Aqua” tiene poco.

 

 

 

 

La reaparición de Superman también está bien, dando su merecido al resto de superhéroes, aunque lamentablemente no se carga a ninguno, por aquello de no fastidiar franquicias futuras o en desarrollo… Es lo que más se disfruta de estas películas, las peleas entre superhéroes.

Sí, el guión es débil, absurdo y tópico. El villano aparece de repente en todos los sitios donde están unas poderosas cajitas, en extraordinaria intuición. Sin buscarlas ni nada. ¡Chas! Y aparece a su lado. ¿Por qué no lo hizo antes? ¿Por qué no fue antes allí? ¿Por qué estaba Superman? El caso es que Superman (Henry Cavill) no llevaba mucho tiempo compartiendo poderes con nosotros, así que… Pues parece ser que la explicación es el miedo. El miedo le atrae, y la muerte de Superman ha atemorizado a la población, que se siente indefensa ante tanta criatura extraña, un miedo interiorizado y tal. Así que al no estar el Hombre de Acero, vuelve… o le llaman, porque nunca queda muy claro.

 

 

Vale, pero el caso es que se planta como si tal cosa en el escondidísimo e imposible de encontrar País de las Amazonas y el subacuático de los atlantes de Aquaman, se lleva las cajitas y Santas Pascuas, pero se le resiste una, porque si no se llega al clímax demasiado pronto. Se le resiste la que ocultan los hombres. ¿Por qué? Pues porque sí, porque si no se llega al clímax demasiado pronto, que hay que repetirlo todo…

Se nos dice que son los hombres los que viven con miedo por la desaparición de Superman, pero resulta que es la caja custodiada por ellos la única que no encuentra…

 

 

Es entrañable que, en su desesperación, el villano decida secuestrar a unos cuantos humanos, llevárselos a un edificio así, un tanto “apartedete” y lúgubre, y apretarle las clavijas, torturarlos un poco para que le digan dónde demonios está la cajita que falta. Se ve que no tiene prisa y se pone a charlar con ellos una vez los ha acomodado en el suelo, contándoles sus cosas con un tono algo crispadillo. Es más bien tirando a cutre. Allí llegarán a tiempo nuestros héroes, que para descubrir edificios aparados y lúgubres con reuniones extraterrestres no tienen precio, para ponerse a matar parademonios… menos Flash, que es algo aprensivo con eso de la violencia.

 

 

 

El caso es que el mundo peligra, algo que se escenifica con una única familia ucraniana, humilde y abandonada de la mano de Dios, con la que Snyder o Whedon se entretienen, no sabemos muy bien por qué. Se supone que son los representantes de toda una comunidad, a la que no se ve salvo fugazmente y sin exagerar algo más adelante.

 

 

Con una clásica estructura de reclutamiento sin apenas alicientes, sólo dinamizada por la trama de las fases del villano, vamos conociendo a los personajes, si bien un buen número ya había tenido su propia película (Superman, Wonder WomanBatman no lo tenemos claro…). El resto tiene presentaciones poco llamativas, insertas de lleno en el tópico y la falta de carisma o gracia.

Así, Aquaman (Jason Momoa) será el mal encarado y rudo, que se hará de rogar un poquito. En cambio, Barry Allen, o sea, Flash (Ezra Miller), que es el recurso humorístico del film, recurso humorístico lamentable, no se resistirá lo más mínimo. Su habilidad y persona serán presentadas con humor, pero lo triste es que es seguramente el que menos gracia hace. Además tiene problemillas para socializar, cosa que no me extraña si tenemos en cuenta sus chistes y sentido del humor… yo me vi amenazándole con el puño sin querer…

¡Eh! ¡Date prisa!”.

 

 

Sí, lo del humor funciona regular, desde la broma con la sinceridad de Aquaman sentado encima del lazo de Wonder Woman (que le obliga a decir la verdad), a esos momentos con Flash que son insoportables y causan cierta vergüenza ajena, al menos me resultaban incómodos… Salvaremos las menciones al pingüino como entrañable villano, algún diálogo simpático o ese cartel en forma de esquela que recuerda los fallecimientos de Bowie, Prince y… Superman.

Flash: ¿Cuáles eran tus superpoderes?

Batman: Soy rico.

 

 

Por último, Victor Stone, o sea Cyborg (Ray Fisher), es el depresivo y taciturno. Se le presentará en la soledad e intimidad de su casa. Éste está acomplejado por aquello de su físico. No se termina de ver guapete. Parece que se resistirá, pero no… que Diana Prince es muy convincente.

Contrastan con Batman (Ben Affleck), Wonder Woman (Gal Gadot) y Aquaman, que exhiben sus poderes en público, como hacía y hará Superman.

Y es que el desarrollo de los personajes, apenas esbozados, es poco menos que lamentable, y sus relaciones poco más que inexistentes. Ciertos celillos e insinuaciones, reproches por el pasado y las pérdidas entre Batman y Wonder Woman; reflexiones sobre las dificultades de ser líder; Bruce Wayne contradiciéndose a sí mismo y defendiendo justo la postura contraria a la que defendió en la película anterior, descubriéndose así como un hombre entre bipolar o caprichoso, que debe aburrirse mucho… “El mundo necesita a Superman”.

Alfred: No reconozco este mundo.

Bruce Wayne: Yo no tengo que reconocerlo, tengo que salvarlo.

 

 

El clímax es, básicamente, anticlimático. Una nueva demostración de estética hortera, psicodelia, con colorines y tono chillón y estrafalario, con muchas lucecitas por todas partes, pero aún más soso que de costumbre. Tiene una falta de tensión abrumadora, especialmente porque el espectador avezado sabe que esto lo resolverá la llegada de Superman, que falta, precisamente, en un error infantil e ingenuo de guión, en el inicio de este clímax.

Además posee unas tonterías dignas de mención, como la evacuación de la gente de aquel lugar solitario, donde vemos que unas familias salen corriendo ante la venida de esos extraños seres… Pues bien, Batman ordenará a Flash que ayude a toda esa gente a abandonar el lugar aprovechando su increíble velocidad… Bueno, en realidad no sé qué le manda, porque sólo le vemos corriendo sin sentido hasta que llega Superman. El caso es que lo hace… con la furgoneta de la familia que nos han ido enseñando en pequeñas escenas (representante de todas las demás, suponemos, en un virtuosismo simbólico sin igual…), para una vez puestos a salvo, sólo a ellos, regrese para seguir con el combate contra el villano. Vamos, que mandaron a Flash a salvar a una camioneta… Yo, desde luego, me quedé anonadado…

Mete el turbo”. “Yo me ocupo de los de la derecha”. Pues bien, a la izquierda solo está la dichosa furgoneta, que se ha quedado sin gasolina… Humor.

 

 

Por lo demás, unas sosas peleillas mientras esperamos a Superman (salvemos el momento donde el malo arranca la pierna a Cyborg), como digo, que llega, da una soberana paliza al malo y se pira a rescatar civiles, por lo que la pelea se reanuda sin tensión alguna, ya que sabemos que ese villano no es rival para el “Hombre de Acero”… Un Deus ex machina torpe como pocos… Un superhéroe que aglutina a todos los demás, como si fuera la divinidad referenciada. Los otros hacen poco más que estorbar.

 

 

 

 

 

Padres.

Si algo tiene claro un fan de los superhéroes, es que para descubrir a uno, una de las pistas principales es que tenga un trauma familiar, de infancia, que le falte un padre o los dos, o que se lleve tirando a regular con ellos. Aquí lo tenemos fácil.

Superman ha perdido al suyo (a los dos), y lo recordará en la primera escena. De Batman mejor no hablamos… el pobre. Flash tiene al suyo en prisión, lo que es una faena, aunque al menos se quieren bien. Cyborg tiene resquemor con su padre por aquello de haberlo convertido en un ser un tanto peculiar, mitad hombre mitad máquina, o un poco hombre y el resto máquina, como mal menor tras el accidente donde perdió a su madre… Éste también tiene tela… Un padre constructor de las habilidades de su hijo.

 

 

Por si fuera poco, llega Aquaman y dice, así como para romper el hielo, que no aguanta a su madre, que tiene un rencorcillo hacia ella.

Al menos Wonder Woman no tiene traumas… Hasta el villano llama “madres” a las cajitas que destruyen a la vez que crean, las “Cajas Madre”, que roba… Están todos muy enmadrados para ser tan fuertes, tan independientes y tan poderosos, me da a mí.

 

 

Al final tendremos una genérica recomposición familiar y global. Tanto Victor Stone (Cyborg), como Barry Allen (Flash) tendrán reconciliaciones y redenciones con respecto a sus padres, el primero aceptándose y entendiendo lo que hizo su padre, el otro tranquilizando al suyo con un contrato laboral… Clark se reunirá con su madre en la granja y Loise hará las paces con el periodismo… Una Loise, interpretada por Amy Adams, que si no aparece ni nos enteramos, completamente desaprovechada y que está allí para poner cara triste y dar unos achuchones a Superman. Hasta tendremos una naciente amistad entre Clark Kent y Bruce Wayne, Superman y Batman, que echan pelillos a la mar por aquello de querer matarse sin razón. Felicidad y abracicos.

 

 

Aunque quedó claro en aquel “Batman vs. Superman” (2016) que Superman estaba vivo al final del film, porque las tierras temblaron al lado de su ataúd y tal, aquí aquello es como si no hubiera pasado y Superman está muerto, muerto, muertísimo. Por lo que pasado un rato querrán resucitarlo, claro. También se insiste en que Batman lo mató, pero de hecho no lo hizo…

No está mal el hecho de que se comience la película con él, precisamente, en un recuerdo heroico ante la cámara, porque será el espíritu que sobrevolará toda la película, o esa es la intención.

 

 

 

Una ausencia que ha convertido la gran urbe en un lugar gris, sin esperanza ni ilusión, un agujero difícil de cubrir y que otros tratarán de aprovechar. Una plaga de bichos raros y extraterrestres, terroristas apocalípticos y caos generalizado, que sirve para presentar a nuestros héroes y plasmar una situación en la que la presencia de Superman urge. Esa será la idea de la trama.

Salvaremos la escena extra con Superman y Flash retándose para comprobar quién es más rápido, que tiene su gracia, como todo duelo entre superhéroes. Además tenemos otra escena con Lex Luthor (Jesse Eisenberg), que avanza la nueva entrega de “Liga de la Justicia”, insinuando una Liga de Villanos…

Mala, es mala, es difícil salvar algo salvo algún punto fugaz e intrascendente, que además se presuponen con el dineral que meten en este tipo de producciones. La banda sonora tiene sus puntos dejando caer algún retazo de la que corresponde a cada superhéroe. En lo conceptual sólo tenemos alguna mención al calentamiento global que resulta ridícula, cierta reflexión moral sobre los peligros de la ciencia y la tecnología y su aspiración divina, como en la resurrección de Superman, remitiendo a “Frankenstein”… y poco más. Porque resulta que lo más interesante es cierta sugerencia que se intuye en comentarios sueltos, como las dificultades sociales de Flash o ese héroe crepuscular que encarna Affleck… sobre el interior de unos personajes sobre los que no se incide, sobre los que no se desarrolla nada y que terminan por parecer todos básicamente iguales.

Ahora podéis ver el corte de Snyder, de cuatro horas, y comparar…

 

 

 

sambo

There is 1 comment on this post
  1. Yo
    marzo 21, 2021, 7:16 pm

    Eres demasiado bueno. Todas esas canciones a lo funeral de Lady Di…

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