LARA CROFT TOMB RAIDER 2: LA CUNA DE LA VIDA (2003)

LARA CROFT TOMB RAIDER 2: LA CUNA DE LA VIDA (2003)

JAN DE BONT

 

 

 

1/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pues era difícil hacerla peor que la anterior, pero Jan de Bont se propuso intentarlo. Un director que cogió algo de prestigio con su debut en “Speed” (1994) y luego confirmó su mediocridad insistentemente.

La historia tiene aspectos superiores y de más interés, además de un macguffin mucho más interesante, pero logra lo que parecía imposible: aburrir más que la anterior, porque apenas hay acción y la que hay no puede ser más tediosa y rutinaria, una burla de mal gusto con peleas de la Señorita Pepis, alguna cayendo en el ridículo más absoluto, como explicaré, y tiroteos insufribles y soporíferos.

Grecia, el Templo de Luna de Alejandro Magno, la Caja de Pandora… Mola, indudablemente, lo de encontrar un mítico templo subacuático, sobre todo si nos lleva Angelina Jolie en bikini… hasta que llega un tiburón y caemos en el ridículo: le pega un puñetazo y lo utiliza, agarrada a su aleta, para salir a flote (tres días se tirará flotando la muchacha)… Sin comentarios.

El comienzo nos hace pasar de la fiesta a la destrucción, de la celebración de una boda a un terremoto, aunque tiene poca justificación narrativa. Visitaremos Hong Kong, Kazajistán, China… Conoceremos a unos agentes de una entrañable credulidad cuando Lara les habla de la Caja de Pandora, reaccionando como el que oye hablar de ir a comprar el pan… Y Jolie tendrá acompañante en sus aventuras, escocés e inglesa, que son ex pareja, y viajarán en moto, avión y darán brincos y puñetazos… Y tendrán una escena sensual. Butler le pone algo de picante al soso conjunto.

 

 

 

 

 

 

Las escenas de acción logran ser tan absurdas e ilógicas como las de la primera parte. No sé por qué les resulta tan complicado plantear algo con una mínima lógica en proyectos tan caros, y más sabiendo que luego aceptaremos entregados las inverosimilitudes que surjan una vez metidos en harina… Observen: Cogen presos a la parejita, charlan y hablan de negocios, el jefe chino hace gala de poder y ejército, se deja querer como mercenario que es, enseña su colección de soldados de terracota… se lleva a Jolie aparte… y allí se pone a luchar con ella… Un tipo que tiene un ejército, se pone a pelear él solo con una mujer a la que él mismo ha dicho que vio en acción, sin que nadie lo vigile, sin que nadie se entere… Todo con mucho sentido.

 

 

 

 

Pero pasemos por alto el planteamiento absurdo. Cuando veo a Jolie peleando con el pobre chino mientras hace movimientos de formación militar (supongo que pretenderían introducir el humor en la acción), fue tal la vergüenza ajena que tuve que desviar la mirada de la pantalla.

Pensé que Jan de Bont rodaría mejor las escenas de acción. Error mío. Insufribles, con reiterados planos cortos, lamentable coreografía, abuso absurdo de cámaras lentas, cables que hacen que los personajes salten mucho y que se notan a kilómetros de distancia… Un deleite.

 

 

Lo del intercambio de los villanos en helicóptero deja otro glorioso momento. Ya la idea es lamentable, pero la resolución no tiene desperdicio. ¿Por qué no sospechan los unos de los otros cuando comienzan los disparos? Ellos no saben que esos disparos provienen de terceros (los protagonistas), por lo que lo normal sería salir de allí “por patas” ante la sospecha de traición, pero no, ellos lo vuelven a intentar y de la forma más estrambótica: con el helicóptero en pleno vuelo y los otros en lo alto de un edificio lanzándoles la valiosa mercancía… Que no es que yo sea desconfiado, pero dar un material de ese valor, teniendo tantas precauciones para realizar la entrega, a unos tipos que no conoces y que ni siquiera aterrizan el helicóptero (lo de irse volando no sólo es una frase hecha), es echarle bemoles al asunto… Así sale como sale todo.

Otra escena encantadora. Lara Croft a merced de los malos mientras un ordenador decodifica las claves del orbe que ayudará a descubrir la Caja de Pandora. ¿Por qué demonios no la matan? Disparan a matar, pero cuando la capturan se ponen a charlar. Es más, un esbirro se dispone a ejecutarla, pero el jefe lo impide porque dice que tiene que comprobar el ordenador… ¿Se puede saber qué tiene que ver el ordenador, que está tranquilamente decodificando al 95% el orbe, para que mates o no a tu mortal enemiga? Es más, cuando llega al 100% permite que la maten, pero claro, en ese tiempo llega Butler para ayudar… ¿Qué clase de excusa es esa? Una de las peores jamás oídas en una pantalla.

 

 

Al menos la evasión posterior, desde el planteamiento con la llamada que vemos hacer a Butler, está bien llevado.

¿Y dónde me dejáis lo del mayordomo? Ya es raro que Lara tenga a un friki viviendo en su jardín en una caravana dentro de su gigantesca mansión donde puedes hacer triatlón en cada salón, pero ver al mayordomo pasando sus ratos libres en la misma caravana para poder así salir en pantalla es francamente patético y ridículo. Reitero, ¡en una mansión que además está desocupada!

 

 

Sorprende que en una película de gente tan torpe y realizada de manera tan lastimosa, los personajes sepan tanto. Todos saben idiomas, son premios Nobel o eminencias en Historia Antigua y Arqueología… o poseen una intuición sin igual, como la de Lara, que siempre sabe lo que hay que hacer, aunque vea las cosas por primera vez, si no ya me dirán cómo es posible que sepa por donde tenía que meter el orbe… Asombrosa. Será que es una eminencia… pero, ¿y Terry (Gerard Butler)? ¿Cómo es posible que él también sepa dónde está y por donde tiene que entrar? ¿Y los malos? Porque mira que es grande África, pero terminarán todos en el mismo lugar…

 

 

 

 

 

El clímax es tedioso hasta decir basta. Sin el más mínimo de tensión o fuerza, sin una escena de acción o pelea que brille ligeramente… todo se apuesta a la aparición de unos monstruos que sólo matan a los personajes de relleno, como de costumbre, y a una estética expresionista, pesadillesca, para un bosque encantado y la “Cuna de la Vida”. Un clímax anticlimático. Un no clímax.

 

 

 

 

 

No es que haya grandes virtudes a las que agarrarse. Aparte del macguffin y ciertos momentos aventureros exóticos, es justo destacar a Ciarán Hinds, un estupendo actor que hace lo que puede en su papel de villano trajeado, un Nobel psicópata. También merece reconocimiento Gerard Butler, estrella en ciernes en aquellas fechas, antes de “300” (Zach Snyder, 2006), un poco como en el caso de Daniel Craig en el título anterior, que demuestra buena química junto a Jolie.

 

 

Un desastre generalizado, tan pleno como el de la anterior cinta, quizá con una historia algo mejor, con algún aliciente inicial, pero más aburrida incluso que la predecesora…

 

 

 

Lee aquí el análisis de La Croft: Tomb Raider.

Lee aquí el análisis de Tomb Raider.

 

sambo

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