LA VENTANA INDISCRETA (1954) -Parte 3/5-

LA VENTANA INDISCRETA (1954) -Parte 3/5-

ALFRED HITCHCOCK

 

 

 

5/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Punto de Vista

Hitchcock apuesta en esta película por un sentido estricto del punto de vista subjetivo. Vemos, en general, lo que ve Jeff (James Stewart). Esto es así a lo largo de casi toda la película, pero lo cierto y riguroso es que Hitchcock es innovador en su uso, ya que la realidad es que no es exactamente un punto de vista subjetivo, sino que se homologaría más a lo que en literatura se llama “estilo indirecto libre”, donde el punto de vista del autor omnisciente, Hitchcock, se camufla bajo el de su protagonista.

 

 

 

Jeff se enterará de la clandestina salida de Thorwald junto a su mujer a través de las revelaciones de su amigo policía. Vemos lo que ve Jeff despierto, con elipsis en sus sueños, realzando el vínculo entre él y lo que ve, pero se altera cuando el supuesto asesino y una mujer salen de aquel apartamento (¿cuándo entró? Ese pequeño truco para que creamos que es su esposa). Lo vemos nosotros, pero él no. Una aparente vulneración del punto de vista subjetivo, que ya vimos no es tal exactamente… La revelación de Doyle soluciona ese aparente problema de punto de vista que relaciona a Hitchcock con el subjetivo de Jeff. Es una solución honesta, ya que si nos enteráramos ahora, a través del policía, de que Thorwald salió haría perder impacto al hecho, siendo una información vital, además de que podríamos dudar de ella… ¿Es verdad lo que nos cuenta el detective? ¿Cómo es posible y a qué se refiere? Al enseñárnosla no hay duda. Una escena que resuelve Hitchcock con una panorámica de ida y vuelta.

 

 

Esta escena, donde el punto de vista se altera, ya que se nos muestra algo que Jeff no ve, a la supuesta “señora Thorwald”  saliendo del apartamento con su marido, es más un cambio de criterio por necesidad. Al final, como he explicado, se mantiene la honestidad, ya que Jeff se enterará del hecho poco después. De esta forma Hitchcock vuelve a aparecer, como en las panorámicas sobre el vecindario cuando Jeff duerme, para volver a mostrar que el punto de vista, en definitiva, es el suyo, aunque lo camufle. Y la idea de que cuando «no hay mirada» la perspectiva cambia, porque de haber visto Jeff salir a la mujer con Thorwald su punto de vista, valga la redundancia, hubiera cambiado.

 

 

Un momento significativo que remarca la convergencia del punto de vista del director con el subjetivo de Jeff, lo tenemos en la escena posterior al chasco que se lleva la pareja protagonista con los datos que da el detective Doyle. En la soledad del apartamento, lamentándose, ambos miran por la ventana, hacia la fiesta del músico; luego Lisa perderá su mirada en un lugar indeterminado mientras Jeff se centra en la “Señorita Torso”, cosa que sabremos porque habrá contraplano… Y luego Lisa avisará a Jeff para que observe a la “Señorita Corazón Solitario” llegando a casa con su conquista, lo que veremos cuando Jeff lo observe. Es decir, los contraplanos siempre corresponderán a lo que mira Jeff, no Lisa, salvo cuando ambos coincidan…

 

 

 

El asesinato del perro es un punto de inflexión en la trama, ya que supone un giro en los acontecimientos. Nos saca de la pausa y aparente renuncia de los protagonistas a sus sospechas para reiniciar la investigación, por ejemplo, pero además, con esta escena se vuelve a desvelar ese punto de vista que no corresponde al subjetivo riguroso de Jeff. Aquí, a diferencia de lo comentado en el párrafo anterior, la convergencia de esos puntos de vista desaparece, se escinde. Hitchcock observa la reacción del vecindario recurriendo a planos objetivos, posiciones de cámara fuera del apartamento de Jeff y su punto de vista. Vemos a los vecinos, incluso a los que menos aparecen, como la mujer del matrimonio plácido en la parte alta, a la derecha (desde el piso de Jeff), mezclados con otros que sí corresponderían a la subjetividad de Jeff que conocemos… Salvo Thorwald, claro, que fuma en la oscuridad de su apartamento, manteniéndose oculto, a resguardo. Un juego honesto y perfecto desde la narrativa.

 

 

Eso sí, cabe preguntarse cómo y cuándo logró matarlo y dejarlo allí con un vecindario tan despierto a esas horas…

La escena donde la alteración del punto de vista es más significativa está en la parte final (nueva demostración donde Hitchcock, como he explicado, se cura en salud con ese uso del punto de vista semejante al estilo indirecto libre). Es más significativa porque provocará un error en Jeff que lo delatará y pondrá en peligro. Es decir, Hitchcock decide vulnerar ese rigor subjetivo (que como expliqué no es exactamente subjetivo en realidad) para lograr lo que le interesa, el suspense.

El único objetivo de mostrar la salida del villano es crear ese suspense, ya que el espectador sabe que la amenaza se acerca ante la ignorancia del protagonista. Hitchcock decide separarse de Jeff, se desmarca de su espalda y coge las riendas por un bien que para él es mayor, la gestación del suspense en el clímax, que además sabe que no supondrá nada drástico, ya que Jeff se enterará de lo que ocurre poco después que nosotros, pero cuando el recurso ya cumplió su función emocional. Además, como he comentado, ese as en la manga, donde Hitchcock ya nos decía que el punto de vista no era estrictamente subjetivo, que él sólo adoptaba el de Jeff la mayoría del tiempo, pero no se lo otorgaba en exclusiva en ningún momento, salva la posible acusación de falta de rigurosidad. De esta forma, tras habernos identificado con el personaje de Stewart en todo momento y luego separarnos momentáneamente, nos hace cómplices, nos involucra más en ese momento dramático, nos identifica aún más, porque sentimos con más fuerza la tensión. Hábil.

 

 

 

 

  • Las Parejas. Las Relaciones

La Ventana Indiscreta” es una película romántica, en sentido hondo. De hecho, está considerada como su película romántica por excelencia, la que más profundamente reflexiona sobre las relaciones de pareja. Y ahí vamos a profundizar también nosotros.

Todo lo que James Stewart (también Grace Kelly y Thelma Ritter) mira por la ventana tiene que ver con la relación de Jeff y Lisa. Todo lo que vemos en la película desarrolla un subtexto muy definido. Una reflexión sobre las relaciones, el compromiso y las aristas de la pareja. Una mirada entre realista y cínica, pero siempre romántica. Cada una de las historias supone un estadio en la evolución de las parejas o de las personas en su anhelo o necesidad de las mismas, de sus virtudes y problemas… Ejemplo de lo deseado y lo que puede suceder, de lo que las corrompe o las forja.

No estoy preparado para el matrimonio”.

Por tanto, aquello que ven es casi una manifestación catártica de la propia pareja protagonista, de su psique conjunta. Una proyección. Ven en esas historias un reflejo de lo que temen y anhelan.

 

 

Ocho historias, mostradas en mayor o menor grado, algunas meramente expuestas, otras con un desarrollo que incluye la exposición, el nudo y el desenlace, pero que todas juntas forman el pleno subtexto. En este aspecto, creado en el guión, ya que no estaba en la novela original, la aportación de Hitchcock fue clave.

En ellas se produce una magistral evolución del tema básico del film. Las relaciones de pareja y el amor. Las ordenaré de una forma particular y progresiva según su evolución. Desde la parte baja, con solteras desparejadas, a la más alta, con parejas asentadas. Y es que las alturas también tienen su sentido…

 

 

–En la parte más baja tenemos a los solteros o los solitarios.

1ª. Tenemos en la parte baja a una artista, soltera en apariencia. Escucha música en unos auriculares, aislada casi de su entorno. Llama a la escultura que está haciendo “Deseo”. La veremos descansando cuando la concluya. Es una abstracción del amor y la pasión con esa obra, pero no parece necesitarlos más allá de en sentido artístico… Parece cómoda con su soltería.

 

 

2ª. La “Señorita Corazón Solitario”. Es una de las mejores historias, de las más desarrolladas. También en la planta baja. Una mujer madura, soltera, pero a la que atormenta la soledad. Desea el amor, una pareja. Cose, creará una ficción con su deseo, una cita, en la que finge cenar con alguien. Intentará socializar, pero la cita será fallida al comprobar que su conquista solamente quiere sexo. Se planteará el suicidio al ver que no puede con su soledad… pero la música, el arte (como en el caso anterior), la salvará y seducirá. Ella sería el lado romántico y profundo de Kelly, su anhelo de pareja y su miedo a la soledad.

Al final, escuchará la música salvadora junto al creador de la misma, el compositor solitario. Por tanto, subirá un peldaño en este juego de alturas.

Las escenificaciones de la cita frustrada y su llanto posterior son profundamente conmovedoras. Es la historia más emocional, conmovedora y emotiva de todas. Su soledad, su dolor y su lucha contra ellos.

3ª. También soltero es el pianista, en una planta más alta. Compositor. Junto a él hará Hitchcock su habitual cameo. Parece en crisis creativa. Veremos evolucionar su creación de la misma forma que evolucionan otras de las historias, como la suya propia. Bebe en exceso e intenta aliviar su soledad con fiestas multitudinarias. Borracho en la noche lluviosa, en plena depresión por no encontrar el amor o la inspiración. Su canción parece una oda al desamor. Ensayará con su grupo la obra creada. Observaremos su soledad en una multitudinaria fiesta hecha por él, tomando café… Soledad rodeado de gente. Es un ser social, aunque con problemas sentimentales, desparejado, de ahí que esté en una altura más elevada. Pero a su vez en otro lugar, un lateral, como el nexo artístico que vinculará a otros personajes.

Finalmente se reunirá con la “Señorita Corazón Solitario”, a la que mostrará su trabajo, aquel tema que evitó el suicidio de la mujer… Dos solitarios unidos.

 

 

–En la parte media tenemos a parejas en tránsito o en problemas. Gente que no sabemos que tenía pareja, otros que están comenzando o que tienen dudas o desavenencias.

4ª. La “Señorita Torso”. Una chica muy sexy y elástica, bailarina de ballet que exhibe sus habilidades por la casa. Come, lee y ensaya con un compañero una coreografía. Se ejercita en pijama o ropa interior distraídamente. Una belleza que sabe que lo es pero vive ajena a lo que provoca. Coqueta y chispeante, perderá su sujetador, flirteará con diversos chicos, besará a tipos de aspecto próspero, trasnochará…. También regresará en la madrugada del día de lluvia. Finalmente descubriremos que tiene un novio, bajito y feo, que estaba en el ejército. De ahí que esté en la altura media, es una chica social, que tiene pareja, aunque no lo sepamos hasta el final. Ella es como el lado superficial de la Kelly.

 

 

5ª. Los recién casados. Pasionales. Se dedicarán a follar y follar. Bajarán su cortina y a darle, con alguna breve pausa que cortará enseguida la insaciable novia… Al final asistiremos a las primeras desavenencias, una discusión tras el ajetreo fogoso.

Es divertido escuchar la versión doblada: “Si siempre estás cambiando de trabajo, ¿cómo quieres que nos casemos?”.

Ellos son, al fin y al cabo, el deseo, la perspectiva positiva, la que despierta las miradas más pícaras y tiernas de Jeff.

 

 

6ª. El matrimonio mal avenido. El de nuestro asesino. Ellos son la degradación total de la pareja. El temor interno de los protagonistas, que su relación pueda terminar así… Poseen todos los temores. El desamor, la falta de respeto, la desconfianza, la infidelidad, la violencia…

Él sale a horas intempestivas, tiene un comportamiento errático y extraño, parece que le gusta la jardinería y tiene una mujer un tanto odiable… Tiene malas pulgas y es bastante antisocial, como demuestra con la artista, contestándole con malos modos.

Finalmente todo terminará con una mano de pintura y una remodelación en el apartamento, cuando nuestra pareja se salve de ese futuro…

 

 

–En la parte alta tenemos a los matrimonios consolidados.

7ª. Como esa pareja veterana que duerme en la terraza para aliviar el calor, que baja al perro con una polea en una cestita. Matarán a su perrito, pero terminarán con uno nuevo. O no tienen hijos o ya no viven con ellos. Es el matrimonio quizá aburrido, pero amortizado y consolidado.

 

 

8ª. Son los que están más altos. Apenas se les ve porque Hitchcock interpreta que no tienen especial interés. Es un matrimonio de mediana edad, con hijos pequeños, a los que ponen el pijama con naturalidad. Viven felices, plácidamente. Son el matrimonio normalizado, feliz, asentado, tranquilo.

 

 

Aparecen algunas personas más en el vecindario, como esa mano que quita un trapo a una jaula, dos que hablan entre ellas, las muchachas que toman el sol…

 

 

¿Y nuestra pareja dónde encaja? ¿En qué altura y en qué fase se encuentran Grace Kelly y James Stewart? Pues parece obvio, aunque en ella se dan muchos matices, porque son los que observan a las demás. Es obvio que están insertos en la parte media, la de las parejas en tránsito. Tienen dudas.

Jeff (James Stewart) es un tipo aventurero. Le gusta viajar, le da igual la incomodidad y el aspecto, le apasiona el riesgo, aspectos que antepone a su apariencia o higiene, incluso. Un periodista vocacional. Realista.

No es en absoluto un tipo unidimensional, de hecho es un tanto “capullo”. Realista, pero “tocanarices”.

No es la chica ideal para mí”. “Demasiado perfecta… demasiado talento, demasiado hermosa, demasiado sofisticada… es demasiado todo menos lo que busco”.

Si fuera una chica corriente… entonces…”.

 

 

Jeff, aventurero de profesión, intrépido e ilógico en su actividad, pretende volverse cerebral en el amor. Su comportamiento y obsesión son perfectamente comprensibles y coherentes con el carácter que de él se define, con su circunstancia y su profesión. Ejemplar retrato.

Yo necesito a una mujer que esté dispuesta a ir a cualquiera parte y hacer cualquier cosa. Y que le guste”.

Es probable que me case, pero cuando lo haga será con alguien que piense en mí y no sólo en un vestido nuevo o langosta para cenar o en el último escándalo”.

Jeff buscará refugio y justificación en las parejas solteras o en esas ventanas donde intuye problemas, pero callará en lo referido a los recién casados o las parejas asentadas, a las que mira con cariño y un poco escondido anhelo. Tiene prejuicios y una concepción rígida de la vida. Es terco y obstinado.

 

 

Un momento muy curioso, un vínculo de miradas, es cuando tras el truculento desayuno que le da Stella, mira a la “Señorita Torso” en un sensual baile, objeto de deseo, para acto seguido mirar a la ventana de los recién casados, que son el deseo consumado… El novio abrirá la ventana, pero en seguida la novia, que parece esperar en la cama, le pedirá más atenciones…

Jeff, las mujeres ya no gruñen, comentan”.

 

 

Lisa Carol Fremont (Grace Kelly) es todo lo contrario. Es fashion, apasionada de la moda, quiere estabilidad y matrimonio, fiestas de sociedad y prendas y accesorios de lujo. Elitista.

Ella es una mujer trabajadora y de éxito, pero en el vacuo mundo de la moda. Vive en su lujosa burbuja. Es increíble el glamour que es capaz de dar Grace Kelly con su sola presencia. Colonizará el apartamento de Jeff, que opone poca resistencia. Cena y bebida del Club 21… Ventas, copas, cenas, pases de modelos, cocktails…

En realidad tienen trabajos similares, pero uno busca la autenticidad y la otra la belleza.

Lisa se identifica especialmente con dos personajes, la “Señorita Corazón Solitario” y la “Señorita Torso”, como se explicita en la película. Ella es una chica exitosa, con muchas opciones para escoger, como la “Señorita Torso”, pero a la vez anhela el amor, como le ocurre a la “Señorita Corazón Solitario”, especialmente en la escena de su cita frustrada.

Además, Grace Kelly no puede estar más encantadora. Su saludito a Stewart desde el callejón es puro amor.

 

 

La pareja que forman Jeff y Lisa es incompatible de inicio. Unas diferencias que define el personaje masculino que interpreta James Stewart. Unas diferencias a las que se enfrenta el femenino encarnado por Grace Kelly. Entre los dos tenemos al personaje típico hitchcockiano, observador y aventurero…

Jeff ve una distancia insalvable en sus diferencias de gustos y caracteres, a pesar de que ella es “perfecta”. Lisa, más romántica, cree que el amor puede salvar todo obstáculo.

Lisa teme la soltería, en cambio Jeff la usa como argumento en sus conversaciones contra el matrimonio. Jeff anhela el matrimonio en el fondo, del mismo modo que Lisa teme la soledad.

Lisa: Esta cigarrera está pasada de moda, Jeff.

Jeff: La compré en Shanghái, que también está pasado de moda

 

 

Siguiendo este hilo, tenemos las historias de sus vecinos. Las historias de la “Señorita Corazón Solitario”, el pianista y la “Señorita Torso” dan pie a varias discusiones. Ellos representan la soltería mencionada y la insatisfacción. Jeff retorcerá argumentos para convencerse de que el matrimonio con Lisa no es conveniente (el matrimonio en general), si bien lo desea en el fondo. Así, cuando ve al pianista componiendo una tonada romántica, deduce su desamor y una historia de pareja frustrada; cuando ve a la “Señorita Corazón Solitario” temerá que si logra pareja destroce la vida del elegido; cuando ve a la “Señorita Torso” (en realidad no está soltera, como descubrirán al final) reflexiona sobre el cinismo de las relaciones, donde ella elegiría al más rico de todos sus pretendientes.

Lisa: Quizá algún día te decidas a montar aquí tu propio estudio.

Jeff: ¿Y cómo crees que podría llevarlo desde Pakistán?

 

 

En todos estos diálogos, las pullas de Jeff a Lisa sobre el matrimonio o la infelicidad de sus vecinos, se intuye miedo e inseguridad en el personaje, como si necesitara justificarse, buscando comparativas forzadas, malinterpretando según sus prejuicios a su novia por el hecho de estar integrada en el mundo de la moda que él cree vacuo y frívolo, inferior al suyo, que representaría la autenticidad, así como por el hecho de su atractivo físico, elegancia y “perfección”. En el fondo parece temer no lograr conservarla, no merecerse algo tan excelso…

De hecho, cuando Lisa vuelva en contra los argumentos de Jeff poniendo como ejemplo a la “Señorita Torso”, tirando por tierra sus prejuicios sobre su superficialidad, Stewart se refugiará inmediatamente en la ventana cerrada de los recién casados, en ese impulso que teme y desea a la vez, pero para lo que tendrá que aprender.

 

 

Por el contrario, Lisa verá en la historia del pianista la profundidad auténtica de un sentimiento, simbolizado en esa composición que se llama como ella; en la “Señorita Corazón Solitario” ve su miedo a la soledad, la necesidad de encontrar el amor; en la “Señorita Torso” se ve reflejada en su vida superficial, de apariencias, lejos de la autenticidad que representaría esa pareja que vemos al final del film (un soldado), que para Lisa es Jeff.

La melodía que compone el músico, que salvará a la “Señorita Corazón Solitario”, llama la atención de Lisa, desembocando en otra conversación sobre el matrimonio, por supuesto. Jeff no perderá ocasión para, usando la mención a las novelas detectivescas, lanzar otra pulla sobre el matrimonio… Parece preferir que sea una “follamiga”.

“… pero nunca acaban casándose, ¿verdad? ¡Qué raro!”.

 

 

Jeff trata de racionalizar, mientras que Lisa es puro sentimiento. Es decir, de alguna manera en esto se invierten sus papeles, siendo Lisa la más auténtica. Lo gracioso es que los dos no pueden luchar contra lo que sienten. A Jeff le delatan sus miradas a la “Señorita Torso”, que representa la sexualidad que ve en Lisa, del mismo modo que las que lanza a la ventana de los recién casados, siempre echada, en la que sólo él parece ser consciente, al menos al inicio, de lo que allí ocurre. Anhelo secreto. Esas últimas miradas mencionadas son las que revelan sus verdaderos sentimientos, el deseo oculto de vivir aquello con Lisa… aunque vaya contra toda lógica.

No me importa cómo te ganes la vida. Sólo pretendo formar parte de ella”.

Nada ha causado más problemas a la raza humana que la inteligencia”.

Ahora se leen muchos libros, se emplean palabras de cuatro sílabas y se psicoanaliza a la otra persona hasta que no se distingue entre una relación amorosa y unas oposiciones al ayuntamiento”.

 

 

Para ello pondrá problemas, como los mencionados o, sobre todo, los referidos a la trama principal, el matrimonio mal avenido del que sospechan un asesinato. Esa relación es su miedo, su temor. Terminar así por sus diferencias… Deben pasar esa catarsis, enfrentarse a esa historia.

No hay solución. Tú no quieres quedarte y yo no pienso ir”.

Es entrañable cómo habiendo asumido la realidad de su relación, su inviabilidad, sus diferencias irreconciliables, ambos se muestran incapaces de romper. La ilógica del amor.

Lisa: ¿Crees posible que uno de los dos intente cambiar?

Jeff: En estos momentos no lo creo.

Un momento clave lo tenemos cuando Lisa y Jeff se han reconciliado, están acaramelados, pero Jeff no puede dejar de pensar en su vecino. Lisa se aleja desesperada ante la indiferencia de su novio, mientras este comienza a reflexionar sobre los movimientos de Thorwald. Acto seguido deja vagar su mirada hacia la “Señorita Torso” y dice casi para sí mismo “sería tan desagradable”, pensando en lo que supondría el asesinato de su mujer, para luego decir “¿cómo empezarías a descuartizar un cuerpo humano?”…

 

 

 

 

 

Si tenemos en cuenta los roles que hemos ido explicando, la historia de Thorwald y su mujer representan el temor a que su propia relación no funcione, y al relacionarla con la “Señorita Torso”, que ya expliqué era el objeto de deseo, relacionado con la propia Lisa, este vínculo y simbología queda manifiesto…

Por tanto, como Jeff necesita convencerse de la inconveniencia de su matrimonio con Lisa, se escudará y refugiará en miradas a ese matrimonio mal avenido que le terminará obsesionando.

Que en el fondo ambos desean lo mismo, su unión y, quizá, el matrimonio, queda claro con la historia del asesino. Esa será la historia que los unirá. Resolver la situación de ese matrimonio mal avenido, justo el tipo de relación que no desean. Resolver, en suma, lo que amenaza a su anhelo oculto.

Es en ese punto, donde Jeff veía una aventura de las suyas para salvarse del aburrimiento y Lisa veía obsesión, para finalmente convencerse al observar un detalle que sólo ella interpreta con acierto, cuando sus mundos convergen. Jeff vivirá su aventura y ella pondrá su punto de vista moderno en una historia que no obliga a salir de la ciudad…

Y es que una vez Jeff encauce el camino con sus sospechas, será Lisa la que dé claves determinantes sobre el comportamiento femenino y la que se arriesgue para conseguir pruebas.

Lisa: Seguro que no era la señora Thorwald. O no conozco a las mujeres.

Jeff: ¿Y los testigos?

Lisa: De acuerdo. Ellos vieron a una mujer, pero no era la señora Thorwald. Es decir… todavía no.

Como podéis comprobar, en el anterior diálogo se vuelve a incluir una referencia al matrimonio, o futuro matrimonio, que sustituiría al anterior…

Es una escena que tiene algo de prueba de él hacia ella, si bien ella da claves a las que él nunca habría llegado. Es por esto que Jeff está cada vez más seducido, ya no sólo por su belleza, sino por su proceder. De hecho, tras su reflexión, parece conseguir la aprobación y el permiso de él para sentarse sobre sus piernas…

 

 

Por cierto, me encanta Lisa, le entusiasma enrollarse, mucho más que a Jeff, pero, eso sí, es hablarle de una prenda o un accesorio y no pierde tiempo para dar una entusiasta disertación: su neceser con pijamita.

Tú y yo con caras largas, desesperados, porque nos hemos enterado de que un hombre no ha matado a su mujer”.

La aventura conjunta une a la pareja de forma singular, así como matiza su relación. Lisa se convierte en la versión física del impedido Jeff. Así Lisa aprecia y comprende lo que tanto valora Jeff, esa adrenalina y valor necesario, esa intrepidez. A su vez Jeff se termina rindiendo a Lisa, sus prejuicios caen por tierra y, a su vez, entiende lo que significa el compromiso y el riesgo de su trabajo cuando sufre al ver a su enamorada peligrar… Y es que es maravillosa la progresión dramática de ambos. La excitación de ella en la aventura, la admiración y el embeleso en la cara de él al verla actuar… La cara de James Stewart al regreso de Grace Kelly de su primera misión es una declaración de amor y pasión en sí misma.

 

 

Y tengan en cuenta ese objeto clave, una alianza de matrimonio, prueba contra el criminal, simbólica de todo lo mencionado, donde el matrimonio, ese que procura esquivar Jeff, es tema recurrente entre la pareja, y que es finalmente el objeto que sella la aventura, por supuesto.

Es absurdo arriesgarse innecesariamente”. ¡Quién te ha visto y quién te ve, querido Jeff!

Es muy lista”. “¡Tenías que haberla visto! ¡Ha entrado en el apartamento de Thorwald…!”.

 

 

Una vez superen dicha aventura, se creerán preparados para alcanzar el éxito como pareja, lo que no significa que lo consigan, el anhelo de una pareja feliz, como las que ven en lo alto del edificio, poniendo el pijama a un hijo, o las que se inician, como en la ventana oculta de los fogosos recién casados…

Se ha debatido mucho sobre la conclusión. ¿En qué quedará esa pareja? Pues además de verlos a ellos, es importante seguir con el planteamiento analizado y observar la conclusión de todas y cada una de las historias, ya que tienen incidencia en nuestros protagonistas y el sentido de lo que será su relación.

 

 

La placidez ha llegado a los vecinos. La “Señorita Corazón Solitario” ya no tiene ganas de suicidarse y tiene una ilusión, el pianista, que comparte su música con ella. Dos solitarios que parecen dejar de serlo. El apartamento del asesino está siendo reacondicionado, un nuevo comienzo. La pareja madura del perrito tiene uno nuevo y están tranquilos.

 

 

La “Señorita Torso” recibe con efusividad a su novio, que regresa del ejército. La artista que se afanaba en su obra “Deseo” descansa placenteramente. Y tenemos la primera discusión del matrimonio recién casado. Nos omiten a la pareja feliz con hijo que aparece fugazmente en lo alto, a la derecha.

 

 

Tras esta panorámica por el patio, nos encontramos con un dormido Jeff (otra vez), doblemente escayolado, con cara de extrema felicidad, relajado, al contrario que en la primera ocasión, que lo veíamos serio y sudoroso en su sueño, con la bella Lisa a su lado. Ella lee un libro sobre el Himalaya, que cambia al ver a su pareja dormida por una revista de moda, Bazaar.

 

 

Esta conclusión, dentro del apartamento de Jeff, ha dado para mucho debate. Se suele comentar que es una pareja destinada al fracaso por sus obvias diferencias, esas que amenazaron con separarlos durante el film, pero no lo tengo tan claro. Es obvio que las diferencias se van a mantener, pero hemos visto cómo han sido capaces de llegar a puntos de encuentro y, sobre todo, la inteligencia de Lisa. Parece que la relación durará lo que ella quiera.

Si lo unimos a lo externo, tenemos que esa pareja asentada y feliz, con un hijo, no parece un referente para ellos, ya que se nos oculta, pero sí la madura con el perrito (quizá también tuvieran hijos). Han eliminado las inseguridades y la amenaza que los atenazaba con la historia del asesino, depurándolos, expiándolos, tras la catarsis aventurera. Lisa, finalmente, asume sus sentimientos, como la “Señorita Torso”, más allá de los galanes, los pretendientes y las fiestas. La soledad ya no es un temor para ninguno, como no lo es para la “Señorita Corazón Solitario” y el pianista. Su deseo parece relajado y consumado, como vemos en el plácido sueño de la artista, pero su matrimonio promete ser intenso, si tenemos en cuenta las discusiones de los recién casados…

Todo ello con el tema de “Lisa” escuchándose por el patio y adornando la escena, por supuesto.

¡Dios, estoy tan orgulloso de ti!”.

Dentro de la idea de pareja y sus relaciones, hay ciertos temas que destacan, como el amor y el compromiso. No serán pocas las veces que salga el tema del matrimonio como culminación a una relación, confirmación de un compromiso, un paso importante.

 

 

Lee aquí la 1ª Parte del análisis.

Lee aquí la 2ª Parte del análisis.

Lee aquí la 4ª Parte del análisis.

Lee aquí la Última Parte del análisis.

 

sambo

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