LA VENTANA INDISCRETA (1954) -Parte 2/5-

LA VENTANA INDISCRETA (1954) -Parte 2/5-

ALFRED HITCHCOCK

 

 

 

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  • La Mirada

El tema de la mirada entronca completamente con el estilo de la película y, por extensión, con el de Hitchcock. Define la esencia misma de la película y de la filosofía hitchcockiana. Es la que muestra la absoluta depuración del film y la que marca la sencilla estructura. Ya saben: Plano-Contraplano-Plano de reacción.

El estado de Nueva York condena a seis meses de trabajos forzados a los mirones”. “Y no hay ventanas en la cárcel”.

Nos hemos convertido en una raza de mirones. Lo que deberían hacer es salir de sus casas y mirar hacia dentro para variar”. Una frase que da buena parte de las claves del film.

 

 

Nada mejor que una ventana, un marco, como un escenario, para mirar y a lo que mirar. Puro Hitchcock. James Stewart cotillea, mira, observa a sus vecinos porque no tiene otra cosa que hacer. Se aburre y, además, es morboso.

James Stewart mira, luego vemos eso a lo que está mirando y volvemos a Stewart para verle reaccionar ante ese estímulo… Girará la cabeza y volveremos a repetir por las distintas ventanas.

Sí, la mirada es uno de los grandes temas conceptuales y estilísticos de Hitchcock. Lo entronca con la propia naturaleza humana, con lo que la moviliza, la forma y define. La curiosidad y el morbo como rasgos definitorios del ser humano. Y porque siempre habla de cine, en todas sus películas, y hay pocas que recojan mejor su esencia que esta.

El cine, esa forma de contar historias visualmente, donde la mirada es indispensable, donde la curiosidad y el morbo nos llevan a no despegar la mirada ante esa historia que se nos narra, de la que queremos saber el final, sea el tema que sea… Hitchcock, como en casi todas sus pelis, habla de cine, y aquí lo hace de la misma esencia del mismo.

Cada hogar es un mundo secreto y privado. La gente hace muchas cosas en privado que no podría explicar en público”.

 

 

Esa frase del personaje de James Stewart (en realidad la frase es de Doyle, de la que Jeff recoge parte), en la única ocasión en la que se cuestiona su proceder tras ciertas recriminaciones de otros personajes, define muchas de las características del universo del maestro. La curiosidad, el morbo, la intimidad, la subjetividad y sus conflictos…

No sé mucho de ética de ventanas”.

Todo el mundo es morboso, está comprobado. La clave está en no caer en la vulgaridad”. Alfred Hitchcock.

No cuestiona moralmente Hitchcock en ningún momento, no juzga, sólo muestra y reflexiona sobre un comportamiento natural humano. La curiosidad y el morbo, común a toda persona en mayor o menor grado. De hecho, al final, gracias al cotilleo, se captura al criminal…

Las dos mujeres se mostrarán muy críticas con la actitud cotilla de Jeff, pero finalmente acabarán entregadísimas a la causa del posible asesinato y el cotilleo.

¿Y a qué mira con tanta atención James Stewart constantemente? Pues con ello nos vamos al segundo tema esencial, que define además el subtexto del film.

Esas bellezas que está observando no le han subido la temperatura ni un grado en un mes”.

Jeff y Lisa, definiendo la mencionada estructura, mirarán constantemente al vecindario, a esas ventanas que cuentan historias y que se relacionan con ellos. Y muchas de esas miradas tienen una incidencia directa en su relación porque vinculan lo que ven con lo que hablan y sienten en esos momentos. Que se vea una u otra historia, en un momento concreto y no en otro, va definiendo la relación de nuestros dos protagonistas, sus problemas y evolución.

Hay muchos ejemplos. Comencemos.

 

 

Cuando Jeff habla con su editor, va mirando al piso de enfrente y cuanto ve tiene relación con la conversación. Su morbo voyeur queda escenificado en esas chicas que se desnudan para tomar el sol y un helicóptero se acerca para tener una buena perspectiva, deseo que sería de Jeff. Luego, su editor lo tentará con una exclusiva… mientras él mira a la tentadora bailarina. Del buen humor pasará a otra cosa, mostrando su frustración a la vez que mira al pianista, que también parece frustrarse al mismo tiempo, dos profesionales estancados. Y de ahí a la amenaza, haciendo un comentario sobre hacer algo drástico y sobre el matrimonio, visto como el puro infierno, momento en el que aparecerá el futuro asesino para demostrar el mal estado del suyo… con el que hará algo drástico.

Jeff: Si no haces algo para que pueda salir de este aburrimiento, haré algo drástico.

Editor: ¿Qué harás?

Jeff: ¿Qué haré? Me casaré, y así no podré ir a ningún sitio.

Tras una acalorada y divertida conversación sobre el matrimonio entre Jeff y Stella, el primero observará a varios vecinos para centrarse en la habitación de los recién casados, en su primera aparición. Sus primeros besos en la intimidad, sus gestos cómplices, sus guiños (saliendo para que él la coja en brazos y cumpla la tradición al entrar en casa)… Jeff se quedará embobado, sonriente, incluso algo azorado viendo los arrumacos y besos, pero sin poder apartar los ojos de allí. Como en un pujante deseo.

¿Otra vez fisgoneando?”.

 

 

La presentación de la “Señorita Corazón Solitario” será justo cuando Lisa (Grace Kelly) reciba el desprecio de Jeff. Esa soledad sentida en ambas es un nuevo vínculo. De hecho, Jeff lo relacionará con ella y con la “Señorita Torso”.

Jeff: La “Señorita Corazón Solitario”. Tú jamás tendrás que preocuparte por eso.

Lisa: Jeff, ¿eres capaz también de ver mi apartamento desde aquí?

Jeff: No exactamente, pero aquí hay un apartamento que quizá sea tan popular como el tuyo.

 

 

 

En esta misma secuencia se suceden los ejemplos. Lisa rematará con una contundente réplica mientras siguen observando a la “Señorita Torso”. Como veis, los vínculos son evidentes e, incluso en ocasiones, explícitos.

Está haciendo el trabajo más duro de la mujer: Caminando entre lobos”.

Jeff: Ha escogido al que tiene aspecto más próspero.

Lisa: Pero no está enamorada de él. Ni de los otros.

Jeff: ¿Cómo puedes saberlo desde aquí?

Lisa: Has dicho que se parecía a mi apartamento, ¿no?

 

 

Tras este diálogo, donde Lisa vence por la mano a Jeff, este último lanzará una mirada a la cerrada ventana de los recién casados. El amor sincero y real.

 

 

Más. Jeff insiste, provocando a su novia. Para convencerse de la inconveniencia de un matrimonio con ella, acto seguido mirará a la venta del futuro asesino (donde se insinúa una infidelidad del marido). Y luego observará al pianista solitario: “Vive solo. Su matrimonio habrá sido un fracaso”.

 

 

Lisa, por su parte, también hace una mirada vinculadora, al músico, justo antes de sentirse identificada con su música.

Lisa: Parece como si nos lo dedicara a nosotros.

Jeff: No me extraña que tuviera problemas.

Lisa: Espero que no critiques también la cena.

Jeff: Lisa, eres perfecta. Como siempre.

 

 

 

Tras esta cena, las diferencias que Jeff se esfuerza en marcar darán con una trifulca y una pelea entre ellos. Lisa se marchará con la firme intención de no volver, si bien al final matizará su postura… Nada más irse… un grito agónico en la noche. El asesinato.

De nuevo lo que ocurre a nuestra pareja tiene un eco o reflejo en los edificios de enfrente.

Lisa: He dicho adiós, Jeff.

Jeff: Lisa, ¿no podríamos dejar las cosas tal como están?

Lisa: ¿Sin un futuro?

Jeff: ¿Cuándo volveré a verte?

Lisa: No durante mucho tiempo… quizá… no hasta mañana por la noche.

 

 

Volverá a vincular a la mañana siguiente, charlando con Ritter, a las mujeres que ve con su vida y opiniones personales. Concretamente citará a la “Señorita Torso” y a la “Señorita Corazón Solitario”.

Ojos enrojecidos de mirar durante horas por esa ventana”.

Jeff: La pobre “Señorita Corazón Solitario” se volvió a dormir sola.

Stella: Pobrecilla… Bueno, tal vez algún día encuentre la felicidad.

Jeff: Sí, y algún hombre perderá la suya.

Tal es la obsesión y el vínculo que Jeff acaba asumiendo con todo aquello cuanto espía, que terminará usando un instrumento de su trabajo para esos menesteres y seguir indagando. La cámara, con un objetivo más grande que ella. Una certeza y un temor apareciendo en el horizonte.

 

 

Jeff y Lisa harán pronto las paces y, por supuesto, lo harán vinculándolo a sus vecinos…

Jeff: ¿Por qué saldría un hombre de su apartamento tres veces en una noche lluviosa con una maleta y volvería otras tantas?

Lisa: A su mujer le gusta darle la bienvenida.

Poco a poco se va definiendo una especial relación entre ellos y ese vecino de comportamiento extraño. A la vez que se dibuja su oscura historia, más se afianza el vínculo de nuestros protagonistas. Mientras Jeff está obsesionado con su vecino, Lisa se preocupa de su relación, hasta que ambas convergen.

 

 

Jeff: No comprendes, Lisa, que algo terrible está pasando.

Lisa: Me temo que aquí también.

Jeff: ¿Qué estás pensando?

Lisa: Es demasiado terrible para contarlo.

Mirar por la ventana para pasar el rato es una cosa, pero hacerlo como tú lo haces, con prismáticos y esas extravagantes opiniones de todo lo que ves, es enfermizo”.

Muchas personas tienen cuchillos, sierras y cuerdas en casa. Y muchos maridos no hablan con sus mujeres en todo el día. Luego ellas se enfadan, discuten y empiezan los problemas, pero muy pocos acaban asesinando, si es eso lo que tú estás pensando”.

En su obsesión, Jeff divagará sobre Thorwald, observándolo, mientras Lisa termina desesperada por la indiferencia de él. Acto seguido unirá sus pensamientos truculentos sobre descuartizamientos con una mirada a la “Señorita Torso”, en el temor de que su deseo oculto se trunque…

Lisa hará referencia a los recién casados y su ventana cerrada, para realzar sus argumentos, pero Jeff sabe en realidad lo que allí se cuece…

Lisa: Con tu imaginación, algo mucho más siniestro debe de ocurrir tras esa ventana.

Jeff: ¿Dónde? Sin comentarios.

Cuéntame todo desde el principio, Jeff. Dime todo lo que has visto y lo que crees que significa”.

 

 

Cuando Lisa y Jeff caigan en una momentánea depresión al ver sus argumentos rebatidos por Doyle, observarán en soledad la ventana. La fiesta multitudinaria del pianista mientras él se mantiene apartado, la soledad gimnástica de la “Señorita Torso” y la violenta escena de la cita frustrada de la “Señorita Corazón Solitario”, ante la que Hitchcock corre una cortina para matizarla, intuyéndose o apreciándose todo… Es decir, todo son frustraciones, manifestaciones coincidentes con lo que siente nuestra pareja en ese preciso instante.

 

 

Maravillosa es la mirada de Stewart a la Kelly al regreso de la primera aventura de esta, embargado de amor, pasión y admiración hacia esa chica convertida en aventurera, aquello que él desea. Y todo ligado a las alianzas matrimoniales, elemento simbólico, claro.

Habrá vínculos entre las distintas historias también bastante significativos. Por ejemplo, las historias de la “Señorita Corazón Solitario” y el músico terminarán unidas, pero se las va vinculando desde un principio. Cuando ella se lance a salir de su burbuja tras haberse tomado unas copas para darse valor y presentarse en el bar para ver si liga, el pianista organizará una fiesta en su casa… dos solitarios intentando consolarse con muchedumbres o fiestas… Ella terminará frustrada en su salida y él apartado en su propia fiesta. Por supuesto, la música del artista impedirá finalmente la tentativa de suicidio de la mujer…

 

 

Ojo, no sólo ellos miran, también lo hace Stella (Thelma Ritter) y el detective Thomas J. Doyle (Wendell Corey). Una será la mirada morbosa, oscura, explícita. El otro la mirada lógica, cotidiana… Pero habrá matices. Al policía se le irán los ojitos, por ejemplo, en esa idea de morbo y voyerismo que destaca en la película y sobre la que reflexiona el maestro. Así mirará a la “Señorita Torso” antes de que Jeff le reconvenga recordándole a su esposa…

Como si hablara con la pared…”.

¿Cómo pude soportarte en aquel avión tres años durante la guerra?

 

 

A Doyle no le hará falta decir mucho, con una simple mirada sobre el neceser de la Kelly y su sombra sabremos lo que está pensando y deduciendo. Lo mismo cuando la ve aparecer…

 

 

Por cierto, me fascina ese pequeño callejón que deja ver la vida tras ese vecindario, que da a una calle principal donde no deja de pasar gente y donde veremos a varios de nuestros personajes: Lisa, Stella, Doyle, el asesino, la “Señorita Corazón Solitario”… Sirve además como elemento de tensión y suspense.

 

 

Otro de los aspectos que me fascinan en la película, tiene en la mirada su columna vertebral. Es el dibujo del villano. Todo lo que sabemos de él lo conocemos a través de lo que miran los otros. Es un tipo solitario, arisco, antisocial, introvertido, serio, trabajador, vendedor de bisutería… Hitchcock, como hacía a menudo, logra humanizar al villano (“Psicosis”, “La Sombra de una Duda”…). Aquí logramos comprenderlo, incluso desde la lejanía, porque si James Stewart representa al hombre corriente en la obra del director, este villano es uno de esos, un tipo normal, con una vida normal que termina haciendo algo horrible.

 

 

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sambo

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