LA VENTANA INDISCRETA (1954) -Parte 1/5-

LA VENTANA INDISCRETA (1954) -Parte 1/5-

ALFRED HITCHCOCK

 

 

5/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Es el paradigma de la mirada cinematográfica, de la mirada y lenguaje clásico inserto en una película, en su máxima expresión, sencillez y depuración. Aquí está todo el cine.

La Ventana Indiscreta” es el thriller más depurado de la historia, además de uno de los mejores films de todos los tiempos. Destilación absoluta de un estilo y un género. Con la estructura más básica y sencilla consigue un perfecto mecanismo de suspense nunca superado, además de una reflexión en su subtexto sobre el deseo, la mirada y las relaciones de pareja, entre otras cosas, desarrollando, llevando por delante, hasta ocho historias distintas. Es asombroso. Sobre todo porque Hitchcock lo logra podando todo artificio, recurriendo a la unidad básica narrativa, la depuración absoluta, la sencillez extrema: Plano de James Stewart mirando, contraplano de lo que mira, plano de reacción de James Stewart sobre lo que ha mirado… Repetimos las veces que haga falta. No hace falta más.

Sencillo en su exposición, pero nada fácil en su ejecución. El maestro tuvo que construir el mayor escenario jamás hecho hasta la fecha para recrear un patio interior desde el que ver distintas ventanas de variados vecinos sobre los que desarrollar su historia y llamar la atención de su protagonista.

 

 

Una de las películas de las que Hitchcock estaba más orgulloso. No es para menos. Fue una de las películas más felices y agradables de hacer para Hitchcock, donde todo fue fluido, gustoso y agradable durante su realización. Y es que “La Ventana Indiscreta” tiene tanto de película de suspense como de obra romántica.

No sólo es una obra referencial por esto. “La Ventana Indiscreta” es pilar y base para todo el thriller posterior. El 95% de las películas del género, por no decir todas en mayor o menor medida, y, esto me entusiasma especialmente, del thriller anterior, ya que es una obra metalingüística, autoconsciente, que reflexiona sobre la esencia misma de ser espectador, de la pasión por el hecho del contar historias, de enterarnos de lo ajeno, de las relaciones humanas, tienen en esta obra su pilar fundamental. El morbo, el cine y la naturaleza humana.

La Ventana Indiscreta” dota de sentido, enjundia y profundidad a todo el thriller, anterior y posterior. Lo hace ser consciente de lo que hacía inconscientemente, hace entender sus resortes artísticos, técnicos y psicológicos.

Hay que tener en cuenta la brillantez de un guión que añadió muchos elementos a la leve historia en la que se basa. Un guión bastante distinto de la historia original de Cornell Woolrich. La obra original se centraba en el asesino y el que miraba, lo que en el film serían los personajes de Burr y Stewart. Lo demás fue añadido. No se incluía ni el romance ni las historias auxiliares. Y además Hitchcock, como acostumbraba, intervino y colaboró mucho en el guión. De hecho, en esas historias auxiliares tuvo especial importancia. John Michael Hayes, guionista de la película, disfrutó mucho gracias a la libertad que le dejó el maestro para escribir.

Hay que destacar especialmente los diálogos, que son realmente maravillosos, aunque muchas veces se olvide en las películas de Hitchcock.

 

 

Por si fuera poco, tenemos una pareja excepcional, quizá no tan glamurosa como la que Kelly formó con Cary Grant, pero también indispensable.

James Stewart, el hombre corriente de Hitchcock. Un tipo encantador que rendía a todo aquel que lo trataba. Tuvo una gran amistad con Hitchcock.

Grace Kelly, princesa antes de serlo de verdad. La más bella, glamurosa y encantadora. Poseía un atractivo que enamoraba a todos, como así lo afirman quienes trabajaron con ella. Hitchcock volvió a confiar en ella tras “Crimen Perfecto” (1954) porque la veía como su prototipo ideal. Actriz con poca experiencia y a la que había visto algo tensa en aquella película con Ray Milland, pero que aquí deslumbró como pocas veces se ha hecho. La Kelly eligió volver a trabajar con Hitchcock en vez de protagonizar “La Ley del Silencio” (Elia Kazan, 1954), cinta que le dio el Oscar secundario a Eva Marie Saint (otra rubia hitchcockiana), pero lo gracioso es que la Kelly lo obtuvo por “La Angustia de Vivir” (George Seaton, 1954) como principal, y es que la actriz estrenó 4 películas ese 1954.

La Ventana Indiscreta” tuvo cuatro nominaciones al Oscar (Director, Guión, Fotografía y Sonido), costó un millón de dólares y recaudó diez, en lo que fue un gran éxito de taquilla. Como lo fue en teatro. No dudó Hitchcock en otro proyecto de decorado cerrado y único tras el fracaso de “La Soga” (1948).

Depuración de un estilo

La Ventana Indiscreta” es una de las mejores películas de la historia y, posiblemente, la mejor en su género por su depuración narrativa y estilística, dentro de la complejidad que acarreaba su realización en un solo decorado gigantesco.

Aunque no es ningún hallazgo, hay que decir que “La Ventana Indiscreta” es una obra maestra puramente hitchcockiana. Tiene el estilo del maestro llevado a la excelencia, en recursos y en temas.

Hay que tener cuidado con el análisis del punto del vista del film, porque es, en sí mismo, casi una tesis cinematográfica del mismo.

Antes de pasar a la mencionada estructura de plano-contraplano-plano de reacción, de sumergirse en el punto de vista subjetivo de James Stewart, Hitchcock deja claras sus intenciones con una inicial secuencia “objetiva”, desde el punto de vista del director, punto de vista ajeno a Stewart.

Hitchcock nos dice, como le gusta hacer, “aquí estoy yo dirigiendo el cotarro”. Unos títulos de crédito frente a una ventana, que será nuestra ventana de espectador, mientras vemos cómo sus cortinas se elevan antes de abrirnos camino hacia fuera. Desde un punto de vista ligeramente distinto al que tendremos cuando la mirada corresponda a Stewart, hará una panorámica por ese patio interior del vecindario. Un gato, un matrimonio con un hijo en lo alto, la “Señorita Torso” peinándose… y, terminando el movimiento, nuestro héroe, L. B. “Jeff” Jeffries (James Stewart), cogido en un ligero picado mientras duerme y suda. Es un verano caluroso.

Nos muestra y presenta así Hitchcock su escenario, donde todo acontecerá, y al protagonista. Ahora toca incidir en él y contarnos cosas de su vida.

 

 

Otra magistral panorámica paseará por ese vecindario y, luego, por el apartamento de Jeff. Una panorámica con un sentido más concreto y personal. Hitchcock concreta sobre los vecinos, presentándolos, con una nueva panorámica (salvo un corte inicial, del pianista al matrimonio veterano). El pianista, el veterano matrimonio que duerme en la terraza, la sexy bailarina que pierde el sujetador… y de nuevo Stewart, al que escudriñaremos con detenimiento antes de usar su punto de vista, ya que por ahora se mantiene ajeno a la narración.

Un tipo escayolado, dormido, en silla de ruedas. Seis semanas desde su accidente. Le queda una de convalecencia. Una cámara rota, una foto que parece haber captado el momento previo al impacto que le causó la lesión, un accidente automovilístico en una carrera, fotos arriesgadas… y una revista de moda, elemento que parece no encajar bien en ese contexto.

 

 

Sin cortar y sin hablar, con una panorámica que se adentra en esa intimidad, Hitchcock nos describe el mundo de Jeff, lo que le ha ocurrido, su dedicación, así como el elemento excéntrico que hay en su vida (esa revista de moda que corresponde a la bellísima Grace Kelly).

 

 

Con otra magistral panorámica concluirá el film, en un planteamiento circular estilístico. Con ella dará conclusión a todas las historias que hemos ido viendo. El pianista junto a la “Señorita Corazón Solitario”, el veterano matrimonio con un nuevo perrito, la primera pelea de los recién casados, la “Señorita Torso” con el regreso de su novio… y nuestros protagonistas, por supuesto.

 

 

Habrá más de estas panorámicas, con el mismo concepto e, incluso, ejecución. En la noche, por ejemplo, recorriendo el patio interior hasta llegar de nuevo a un dormido Stewart, antesala de la presentación de Grace Kelly.

Así, estas panorámicas, inicialmente objetivas, puntúan la narración y matizan el punto de vista, como explicaré posteriormente, porque la narración, casi en su totalidad, tendrá la mencionada estructura depurada. Con este sencillo esquema, plano-contraplano-plano de reacción, el maestro buscaba una yuxtaposición de imágenes que correspondiera al proceso mental de los personajes, por ello aquello que miran tiene que ver con lo que le ocurre a la pareja protagonista, como explicaré.

Tenemos tres temas principales. La mirada, la pareja y el deseo.

 

 

 

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sambo

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