LA TORRE OSCURA (2017)

LA TORRE OSCURA (2017)

NIKOLAJ ARCEL

 

 

 

1/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Querer meter ocho extensas novelas en una película de hora y media, o aparentarlo, trae estas cosas. Ocho libros que en realidad no es ninguno, ya que la mayoría ha quedado fuera. Es de suponer que esto fuera la presentación para una gran saga que tras el desastre no sé si seguirá, cogiendo algo del planteamiento, algo del final y algo de donde sale del níspero para sacar los cuartos deprisa y corriendo… Una absurda y bochornosa simplificación en unos tiempos donde todo parece alargarse, pocas películas son cortas, pero las que lo son a menudo no deberían serlo… tiempos donde se reduce lo que necesita más y se alarga y expande lo que necesita menos (hola Hobbit)…

Perplejo aún, con la boca abierta, no entiendo qué han querido hacer aquí. No conozco los libros más allá de ciertos retazos, pero sólo si no sabes absolutamente nada, incluido que la película se basa en una saga de libros de Stephen King, aunque no los hayas leído, la película puede entretenerte a ratos, pero incluso en ese caso te sabrá a poco, te parecerá precipitada y vacía. Es una película que parece arrepentirse de haber empezado y se dirige precipitadamente a terminarse cuanto antes, como avergonzada.

Y no es que resulte aburrida, especialmente si, como dije antes, no sabes nada sobre “La Torre oscura”, ya que la película va como un tiro, dura 90 minutos y tiene un referente más que atractivo… al que no se le saca partido y que, cuando te quieres dar cuenta, ya ha terminado sin resolver casi ninguna duda ni desarrollar todo ese mundo que con tanto detenimiento y mimo creó Stephen King (es su obra más ambiciosa, con referencias en infinidad de otros muchos de sus libros, en un mundo interconectado).

 

 

 

Ese Mundo Medio que remite a Tolkien, a “El Señor de los Anillos”, que se funde con el mito artúrico y los westerns de Clint Eastwood, que aquí se esboza bochornosamente, en lo que es casi un insulto al referente y a los fans del mismo.

Es una pena, porque hay estupendos planos generales, muy amplios y oxigenados, en magníficas localizaciones, con entornos rocosos, de puro western, a los que tampoco se saca partido finalmente. Y es que falta de todo, faltan planos, desarrollo, escenas que justifiquen relaciones y comportamientos… falta de todo y por eso acaban sobrando cosas, como personajes que no aportan nada (el amigo de Jake, algunos esbirros del Hombre de Negro, su padrastro…).

 

 

 

La película tiene un innegable buen ritmo, con una narrativa eficaz que tiende a complicarse poco y a avanzar con presteza dando información sin saturar, como en el correcto inicio donde se muestran los dos mundos interconectados (los ataques a la torre manifestados en terremotos, el chico soñando con ese otro mundo), se enseñan a los niños en cultivo sacrificados, cómo son usados contra la “Torre Oscura” que “nos protege de la oscuridad”, se nos presenta al villano encarnado por Matthew McConaughey y al chico protagonista, que tiene un padre bombero difunto al que vemos en una foto (y posteriormente aparecerá en alguna mención…). Todo en un santiamén, en los minutos iniciales.

 

 

Dentro de esta velocidad expositiva y de la adelgazada mitología y falta de matices, se van explicando ciertas circunstancias que son obligadas, por ejemplo que los niños usados para atacar la Torre Oscura no son niños cualquiera, lo que haría muy fácil su captura, recolección y uso, sino que deben ser niños con ciertas características, que posean “el toque”, aquello que tenía el niño protagonista de “El Resplandor”, que aquí tendrá en grado mayúsculo el chico protagonista, Jake Chambers (Tom Taylor).

 

 

 

 

Es evidente que la mitología creada por King, inspirada en la Tierra Media de Tolkien, los westerns (aquí tecnificado y mágico), sobre todo los de Eastwood, el mito artúrico… sería muy rica, que su Mundo Medio y demás elementos, confrontado al mundo “real” (Tierra Piedra Angular en la película), darían para una mitología amplia, variada y matizada… que aquí no existe, resultando paupérrima y mediocre, un esbozo de aventura. Se intuyen y mencionan ciertos aspectos a los que no se les da importancia ni sentido ni explicación. Los “pieles falsas” y sus máscaras simulando caras normales que hacen de recolectores de niños, los Pistoleros y los hechiceros, el niño rata, los profetas, los portales, la Torre Oscura, los multiversos, estancias del mundo real como tapadera de los mágicos villanos (esa clínica a la que quieren llevar a Jake); sueños visionarios que seguirá el chico protagonista; los psíquicos (Jake sería uno), capaces de eliminar demonios como el que encuentra en la casa; mención al “Rey Carmesí”, que suponemos aparecerá en posteriores entregas, si las hay… La herida que recibe el Pistolero en el bosque, curada en nuestro mundo, es muy “El Señor de los Anillos” también.

 

 

El número 1919 es muy de King, el parque de atracciones derruido en el Mundo Medio (Pennywise, de It), también un elemento muy querido por el autor y que se integra perfectamente con el mundo infantil o adolescente que tanto le interesa. El bosque también entronca con esos miedos infantiles que King explota. Hay más autorreferencias, qué sé yo, ese coche con el que juguetea el amigo de Jake, que nos lleva a “Christine”…

 

 

En ese diálogo entre mundos encuentra King un hábil subtexto al que aquí no se saca partido. Esa desconfianza social donde es difícil distinguir quién es quién, las familias disfuncionales, el desprecio al distinto, al especial, la dependencia de la psicología que siempre encuentra traumas… por no incluir concepciones políticas en esos demagogos hechiceros y las dependencias de la vida moderna.

 

 

La relación entre Jake y el Pistolero es lamentable, sin desarrollo ni sentido alguno, meramente funcional y arbitraria. Se pretende cierto vínculo con el hecho de que ambos han perdido a sus padres, con especial hincapié en la figura paterna (la muerte de la madre de Jake es sobrevenida). Además ambos son las clásicas figuras de “el elegido”, seres especiales destinados a un fin salvador. Jake es un niño con un “toque” especial, muy superior al resto. El Pistolero es el único inmune a los poderes y la magia del Hombre de Negro. El Pistolero se convertirá en una figura paterna sustitutoria para Jake, pero como he comentado, el desarrollo de la relación es tan gratuito y superficial que resulta absurdo.

 

 

Walter (Matthew McConaughey) in Columbia Pictures’ THE DARK TOWER.

 

 

El aspecto dramático es deplorable, ausente en su mayor parte, esbozado torticeramente en otros muchos casos. Jake intentará asumir su trauma, en el mundo real, cuando pase por el psicólogo, desechando la idea de ese mundo fantástico con el que sueña… pero le durará media escena. Lo mismo que la pena por la muerte de su madre…

 

 

 

 

 

Los dos son solitarios. Jake es un niño extraño al cual le diagnostican ciertos trastornos, interpretando su inadaptación y extraño comportamiento con una mala gestión de la muerte de su padre cuando, en el cumplimiento de su deber, como bombero, murió tratando de salvar a unas personas en un incendio. Lo que sueña y ve sería una manifestación o reinterpretación que haría la mente del chico sobre aquel suceso.

 

 

 

El Pistolero, por su parte, es el único que queda de su especie, una vez todos los demás han perecido en su lucha contra el Hombre de Negro. Este hecho, de alguna manera, también le ha perturbado, hasta el punto de perder de vista su objetivo: encontrar y proteger la Torre Oscura; sustituido por la venganza, matar al Hombre de Negro.

El Hombre de Negro, por su parte, es un ser casi omnipotente, capaz de aplicar su magia en el Mundo Medio y en el nuestro, a niños y a adultos, incluso a sus esbirros… El único que parece resistirse es Walter, el Pistolero. Es de agradecer que no pierda el tiempo con disertaciones y vaya siempre al grano, un poco como la propia película.

 

 

Incomoda que los “Pieles falsas” (término muy de western) resulten más raros que un perro verde fosforito menos para los personajes, o que el chico no alerte a su madre para que se fije en la cicatriz poco discreta que esos seres llevan en la cabeza… Lo mismo ocurre tras el asesinato a la madre de Jake, un buen golpe de efecto que carece de toda emoción debido al mal desarrollo de todo durante la película, y es que ¿no sería una postura táctica lógica vigilar la casa ante un posible regreso del chico? Sobre todo porque el mismo Hombre de Negro anuncia que le ha dejado un mensaje, es decir, que espera ese regreso…

 

 

El humor es infantil y simple, funciona mal y sólo satisfaría a chavales que empiezan en el mundo friki. El contraste entre el Mundo Medio y el nuestro busca ese humor, pero los recursos son manidos y las bromas no pueden ser más sosas. Un mundo, el nuestro, menos mágico pero más vivo, moderno, cómodo y sofisticado, y más avanzado, porque por lo que se ve cura mejor las heridas y enfermedades. Afortunados hallazgos o momentos que salvan a los protagonistas, como la oportuna contestación a su pregunta en internet, que Jake recibe justo cuando va a tener que irse con esos siniestros “pieles falsas”.

 

 

La acción es convencional, no hay ninguna escena de este tipo que podamos destacar, todas ellas mediocres con algunos momentos ridículos, escapistas y mal montados. Y ¡Zas! Cuando menos lo esperas, una bombita que explota tras una charla motivacional telequinésica de Jake al abatido Pistolero y fin… Queda claro que había prisas por terminarla.

 

 

Aunque el Pistolero en las novelas de King es de raza blanca, Idris Elba hace un trabajo más que correcto, salvando la papeleta dentro del desastre general. Lo mismo McConaughey, con un villano que ha sido criticado pero que encarna con decisión y sobrado.

Insustancial, superficial, mediocre para aquel que vaya despistado a verla y sin conocer absolutamente nada, si bien es cierto que ágil y pasablemente entretenida en su primera parte, atropellada en el último tercio. Pero si has leído los libros, eres fan de Stephen King o simplemente conoces la procedencia de la historia, mejor que no te acerques porque sólo hay un desastre en lo que debería ser presentación de una saga, ésta producción de Ron Howard.

 

sambo

There is 1 comment on this post
  1. octubre 31, 2018, 7:54 am

    Muy pocas veces han llevado bien a la gran pantalla una obra de King

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