LA FUGA DE LOGAN (1976)

LA FUGA DE LOGAN (1976)

MICHAEL ANDERSON

 

 

 

4/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nos cuenta Platón en su “Mito de la caverna” la historia de un hombre que va readaptando su realidad, descubriendo desde el interior de una caverna distintas realidades que le llevarán de unas sombras que representaban figuras a descubrir de donde proceden esas figuras, el fuego que las hacía posibles y, finalmente, al mundo exterior. Una adaptación paulatina que le irá llevando al conocimiento una vez salga al mundo exterior y contemple toda su inmensidad, una nueva dimensión que contradeciría sus anteriores realidades constantemente. Una vez el hombre, liberado de las sombras, regrese a la caverna para explicar al resto de hombres, que allí seguirían, sus descubrimientos y la falsedad en la que viven, deberá soportar las burlas y amenazas de éstos. Un camino difícil por la comodidad que representa el estado habitual al que nos adaptamos y el orgullo de que nos perturben la realidad que hemos tomado como cierta. Una figura de elegido, de guía, y el paso del mundo sensible al de la razón y el conocimiento.  Un guía que está obligado moralmente a dar a conocer la verdad al resto, independientemente de las consecuencias que esto le acarree.

Eso mismo nos cuenta esta estupenda película de ciencia ficción, adaptación de ese mito platónico pasado por el cine de género. Un mito que ha dado para innumerables cintas, distopías o no tanto, especialmente de Ciencia Ficción, como la que nos ocupa.

No es lo único que entroncará con la filosofía de Platón. La concepción social, con esos hijos puestos a disposición del “estado”, también nos llevaría al eterno filósofo griego.

 

 

La fuga de Logan” parecía destinada a marcar una época, pero sus efectos especiales entrañables y artesanales y sus maquetas elaboradas pero en las que se ve el cartón, palidecieron ante el gran mito del género de la época, una epopeya épica, una ópera del espacio llamada “Star Wars” que lo reventó todo ya con el primer plano de la película, donde el público presenció algo sin igual.

 

 

Un mundo aséptico y placentero para una sociedad dedicada al placer, la diversión y la contemplación. Una megalópolis del siglo XXIII donde sus habitantes deben morir al cumplir 30 años. Logan es un agente que debe hacer cumplir estas normas, ya que muchos, cuando llega el momento, pretenden huir de su deber y sacrificio, hasta que poco a poco ve la luz y decide rebelarse.

Como podéis comprobar por la trama, los patrones son los mismos del mito de Platón, con Logan como elegido y posterior guía para el resto de la sociedad adormecida, que será perseguido cuando vea una nueva realidad, la verdad, y pretenda hacerla conocer.

El director Michael Anderson nos presenta ese mundo en descriptivos planos generales de espectaculares maquetas y decorados. Una gigantesca construcción, como una burbuja, que mantendría a esa humanidad protegida de un supuesto entorno hostil y amenazante, quizá por un ataque o guerra nuclear pasada. Un mundo de estética eminentemente Pop y colorista. Modernista y setentera que no puede evitar la influencia estética de la década en la que se engloba, algo que no ocurre con “Star Wars”, que logró una estética universal gracias al uso sobrio de los vestuarios, con ese villano de negro y esos soldados imperiales de blanco. El colorido en “Star Wars” queda para complementos como los lásers o las espadas.

 

 

Los efectos especiales son reguleros, con esos estruendosos impactos de las pistolas utilizadas por los vigilantes y esos funcionarios limpiadores voladores que eliminan los restos de los fallecidos.

Un mundo interesante, muy superficial en todo, en sus servicios y sus gentes, con buenos detalles y vaticinios sociales que ahora resultan casi paródicos. Un planteamiento social que también entroncaría con Platón, con esos bebés entregados al estado para que los divida y decida su dedicación futura en una organización social rígida donde nada puede ser arbitrario. Bebés y personas numerados que vemos en esa incubadora que Logan (Michael York) visita para ver a un vástago suyo junto a su amigo Francis (Richard Jordan), madres semilla (biológica) a la que no conocen… Una división social en números y colores, rosas, rojos, amarillos, verdes… vigilantes.

 

 

Canales, pero no de televisión, sino teletransportadores con chicas y chicos a los que elegir para pasar una noche salvaje. Lo que vendría a ser el sexo a la carta de internet pero llevado a lo físico. Es divertido que se insinúe la homosexualidad como algo normal en esa sociedad.

Caras nuevas a la carta en un guiño a la cirugía estética tan en boga ahora, reparaciones corporales… Una mitología propia que además tiene una mitología interna, la de los personajes, que según descubran cosas y tengan ciertas revelaciones, asumirán una realidad global y pasada. Libre. Así, “El Santuario” será una especie de lugar deseado, un paraíso al que poder huir de ese mundo que los limita a vivir 30 años.

 

 

El Santuario” será la causa que llevará a Logan a descubrir la verdad, cuando a través de un objeto descubierto en el fugitivo que pretendía huir, se le encargue la misión de destruir ese lugar, con lo que se convertirá en una especie de agente doble. Se infiltrará en una especie de resistencia a través de la chica que conoció por casualidad buscando sexo en los canales en la intimidad de su habitación, Jessica (Jenny Agutter). Por el contrario, descubrirá que nadie se “renueva” en el “Carrusel”, que simplemente mueren y que todo es un engaño. Así se debatirá entre hacer su trabajo y rebelarse ante los descubrimientos.

 

 

El “Carrusel” es un espectáculo donde los que han cumplido 30 años se entregan para morir para jolgorio esquizoide de todos, que no cuestionan esa realidad porque es la que han vivido, creyendo que hacen un bien para sostener su mundo donde lo primordial es la juventud, la belleza y el placer. Una sociedad con ciertos paralelismos con los “eloi” que describió H. G. Wells en “La máquina del tiempo”, unos seres dedicados al placer, aunque más a los de la película de George Pal de 1960 que a la novela, ya que Wells describía a aquellos con una corta estatura, como de 1’20. Un George Pal que iba a ser productor de la película, curiosamente, pero al final no pudo ser.

A ese sacrificio en el “Carrusel” lo llaman “renovarse”, morir para que otros nazcan y mantener el statu quo y el número de personas. Las secuencias del “Carrusel” fueron muy complejas con el uso de alambres (que se ven). Nuestro protagonista es Logan 5 y su amigo Francis 7. Las perlas que tienen en las manos marcan su edad por décadas.

Simple, lógico, perfecto…”

Capricornio 15, año en la ciudad 2274. Siglo XXIII”. La película termina en Capricornio 29. 15 días de aventura.

Un inicio que rezuma frialdad y sadismo, con esos rituales sacrificiales y la persecución al fugitivo de Logan y Francis, recreándose en su suerte.

Es un buen punto que en la descripción del frívolo protagonista se incluya antes que nada un elemento clave en su personalidad. La curiosidad. Sobre ella versará la primera conversación con su amigo, que se frustra con Logan por sus preguntas y cuestionamientos a las reglas que fundamentan su mundo. Preguntas inocentes, sin atisbo de rebeldía, sólo por ansia de saber. Esa es la semilla que hará su evolución creíble y coherente.

Logan, el hecho de preguntar tanto te degrada. Qué extraño, ¿a qué obedece tu curiosidad?

Soy curioso, no loco”.

 

 

Será la chica, también curiosa, que Logan descubre en su búsqueda de chicas por el canal “televisivo”, la que haga las preguntas que más perturben a Logan. La curiosidad de Logan es superficial, latente, por ello cuando ella profundiza en los contradictorios aspectos de esa sociedad en la que viven, a Logan le entra vértigo, miedo, recurre a la evasión y a taparse los oídos porque todo eso le supera. Ella plantea cuestiones que nadie suele plantearse cuando ha aceptado un orden establecido. Es el gran poder de un sistema, hacer creer que lo que hace es lo bueno para ti…

Logan rechaza en primera instancia el compromiso, ver “la luz”, una nueva realidad, por la comodidad, la lujuria y el hedonismo. Ella, por el contrario, es el motor perturbador. Él será un traidor, en principio, al que Jessica redimirá, logrando que se rebele y luche por descubrir la verdad tanto a sí mismo como a todos. El regreso del guía del “mito de la caverna” platónico.

 

 

Logan es tremendamente superficial y frívolo, muy egoísta, pero su curiosidad latente le irá haciendo cambiar.

Ahora se trata de mí, de mi vida”.

El símbolo que ella lleva al cuello también lo descubrirá Logan en el fallecido fugitivo. Dudas y preguntas que vincularán a la pareja.

 

 

Saliendo de la caverna

La huida de la caverna camino del conocimiento resulta lógicamente traumática. Por ello la acción se disparará. Huidas y persecuciones que dejan tantas virtudes y buenos momentos como torpezas. Unas escenas de acción y persecución que servirán además para que descubramos más aspectos y lugares de ese particular mundo burbuja.

Una misión en “Catedral”, una zona cochambrosa, desordenada y abandonada de la mano de Dios donde unos chicos renegados viven y hacen y deshacen a su antojo. Un lugar que contrasta agudamente con la megalópolis de dónde venimos. Ya resulta ilógico que Logan lleve a una misión, en principio peligrosa, a Jessica. Es absurdo. Pero además el ataque de los chicos es bastante extraño.

 

 

Jessica se confesará y rectificará ante Logan allí, tras un muro de enrevesada vegetación que resulta simbólica, en un buen juego con el escenario y su significación. La vegetación y el muro que se interpone entre ellos, como sus secretos, que se desvanecen en ese momento.

La clínica de cirugía estética, donde Logan busca transformar su rostro para ocultarse mejor y donde disfrutaremos de la bella Farrah Fawcett. Un escena muy oscura, por ejemplo con la muerte del “cirujano”, y donde la persecución de Francis a Logan se hace más intensa. Momentos que recuerdan a “Blade Runner” (Ridley Scott, 1982) y “Desafío total” (Paul Verhoeven, 1990). Un futuro de estética aséptica.

 

 

En la psicodélica y ralentizada “zona del amor”, llena de neones, volvemos de nuevo a los anteriores referentes mencionados, por ejemplo a la muerte de Zhora en la obra maestra de Ridley Scott. Varios minutos en esta zona fueron cortados por los desnudos y lo que se mostraba en ella. No fueron los únicos cortes, escenas donde se sugería el uso de drogas también lo fueron.

 

 

 

 

El oculto reducto de la resistencia será el siguiente lugar a explorar. Logan se comportará como el traidor que es en ese momento marcando su señal al resto de vigilantes para que acudan allí, cumpliendo con el trabajo que se le ordenó, pero a partir de aquí todo cambiará. Se convertirá en protector de la chica que, repentinamente, se ha enamorado de él.

¡Parpadea!

 

 

 

Entre las torpezas tenemos ese momento donde Logan y Jessica logran escabullirse en el último momento de Francis, que con un sprint algo más vigoroso hubiera llegado sin problemas a ellos antes de que se cerrara la puerta que le impidió el paso. Además, el truco de la llave que se le cae a nuestro protagonista para que Francis la encuentre y así pueda entrar acto seguido resulta artificioso.

En cualquier caso, la persecución de Francis a Logan y Jessica es entretenidísima, dejando buenos momentos de suspense y estupendos detalles de fotografía con sombras expresionistas.

 

 

Un vivero, peces, comida y salvajismo… seguimos avanzando por la “caverna”, desde la extrema modernidad a una naturaleza cada vez más presente, salvaje, amenazante y auténtica.

 

 

El lugar del hielo, último paso antes de salir fuera de la “caverna”. Un lugar donde podemos disfrutar de Jenny Agutter y sus estupendos pechos. Además, la moza tiene unas piernas estupendas. Ahí estuvo hábil Logan pidiendo quitarse la ropa para que no se les congelara. Así se pondrán unas pieles pero se mantendrán descalzos.

El robot es una especie de hombre-máquina algo extraño y mentiroso. Un robot congelador con una boca que parece de hombre, quizá el camuflaje era regular, y que parece funcionar deficientemente, porque congela gente al no llegar la comida que congelaba. Además habla demasiado.

Soy más que máquina. Más que hombre. Más que la fusión de los dos”. “… y las piedras susurrarán mi nombre…”.

 

 

Fuera de la caverna

La salida de la “caverna” y la aparición de un imponente sol evidencia la íntima relación entre el relato y el mito de Platón. Un sol desconocido para nuestros protagonistas y que aclarará todas sus dudas. De la extrema modernidad a la real naturaleza. Plantas, lagartijas, calor, agua, libertad, sexo…

Todo hace daño”. No todo, querida amiga, no todo.

 

 

 

La fe impulsará a la pareja a pesar de las dificultades y las incomodidades, encontrando también los especiales alicientes. Dos seres completamente ignorantes e incultos de paseo por unos Estados Unidos abandonados.

Es extraño, pero siempre tengo la sensación de que Logan y Jessica se han confundido de camino en su vagar por esa abandonada América.

La perla de sus manos pasará a ser transparente, individuos libres. La aparición de Lincoln en varias ocasiones no es baladí, por tanto.

Debe ser la apariencia de la vejez”.

 

 

El punto culminante en la aventura de la pareja fuera de la caverna será su encuentro con la vejez, con el anciano que interpreta Peter Ustinov, el único habitante del planeta, o al menos de Estados Unidos. Un amante de los gatos que tiene muchos libros y cuadros y hablará a los jóvenes de la muerte, de sus enterrados padres, de su soledad, del pueblo y de esa realidad única que ha vivido, aspecto común con Logan y Jessica. Todo para desconcierto de ellos.

Lo cierto es que Ustinov parece servir de mucha ayuda, al menos informativa, a los jóvenes. Lo que sí hará Ustinov es citar a T. S. Eliot, “El libro de los gatos habilidosos del viejo Possum”.

 

 

La pelea entre Logan y el tenaz y obsesivo perseguidor Francis es muy brillante, con una buena coreografía y un simbólico uso de la bandera como arma letal muy inteligente. En honor a las enseñanzas del anciano, enterrarán a Francis.

 

 

El retorno a la caverna

El retorno a la caverna para liberar de sus cadenas al resto de los jóvenes que allí permanecen, a desvelarles la verdad y hacerles conscientes de la mentira y sometimiento en el que viven, rubrica el calcado periplo de la película por el “mito de la caverna”.

Un paseo donde Ustinov, que está algo paródico e histriónico, da rienda suelta a su verborrea (es lo que tiene haber estado tanto tiempo solo), donde la pareja sella su amor, pero que desemboca en un final algo apresurado y exagerado, excesivo. Esa destrucción global de todo el gigantesco recinto chirría y no parece tener mucho sentido, especialmente porque no hay un sabotaje que pueda justificarlo.

 

 

Hay un toque a “El planeta de los simios” (Franklin J. Schaffner, 1968) en toda esta fase en el “mundo exterior”.

Yo lo daba por hecho… igual que todo”.

Por supuesto, como en el “mito de la caverna” platónico”, esa sociedad intentará acabar o someter al guía, a nuestro protagonista, Logan, que en este caso logrará liberar a todos y mostrarles su futuro en el rostro de Ustinov. Reconocimiento de la vejez e integración. La experiencia, el conocimiento y la vida en libertad.

 

 

Es el caos necesario contra un orden injusto o engañoso, que somete al individuo, dictatorial de la peor manera, ya que es asumido como orden natural por el pueblo. Una lectura, la política, que subyace y sobresale especialmente en esta parte final, la lucha contra la dictadura, esa que te pide tus derechos a cambio de seguridad.

Como curiosidad, observen que uno de los jóvenes liberados, al ver a Ustinov junto a todos los demás, realiza el saludo trekkie, lo que me dejó perplejo.

 

 

Una de las cosas que más saboreo y que hacen de “La fuga de Logan” algo especial, es la gran cantidad de preguntas que deja sin respuesta de forma consciente. ¿Qué ocurrió? ¿Quién hizo y construyó aquello? ¿Quién decide las cosas? ¿Por qué?

Interesante resulta la banda sonora electrónica y algo siniestra de Jerry Goldsmith, que subraya la frialdad de ese mundo casi robótico. En cambio, si se fijan, cuando estemos fuera de la ciudad-caverna, Goldsmith no usa elementos electrónicos, sino sinfónicos y orquestales. No sólo la música, también son muy destacables los efectos de sonido durante toda la película, como esa voz neutra femenina que organiza y manda.

 

 

La fuga de Loga” adapta la novela de William F. Nolan y George Clyton. Tras el éxito de la película, Nolan escribió dos secuelas, “El mundo de Logan” y “La búsqueda de Logan”.

Una estupenda y muy entretenida película de Ciencia Ficción que quizá no haya conservado del todo bien su aspecto estético y pueda resultar algo ingenua y esquemática en sus filosóficos postulados, pero que resulta mucho más perturbadora y atrevida que buena parte de distopías actuales, además de ser un indiscutible referente para muchas de ellas.

 

 

 

 

sambo

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