LA BELLA Y LA BESTIA (2017) -Última Parte-

LA BELLA Y LA BESTIA (2017) -Última Parte-

BILL CONDON

 

 

 

3/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Vínculos

El padre es presentado cantando al amor y su añoranza, con un reloj en forma de molino, tejiéndose una pequeña tela simbólica con esos elementos que representan, básicamente, la vida. Un padre que deja en sus obras toda su alma, como demuestra ese molino-reloj que esconde una escena personal, la de él pintando a su mujer y su hija recién nacida…

La madre, definida por el padre como valiente, es un recuerdo constante en el que ambos parecen anclados. El vínculo con ella es la rosa que Bella pide a su padre cada vez que va al mercado, como la que tiene en una pintura.

Vamos viendo vínculos… Habrá varios que serán básicos.

 

 

La rosa es uno de los grandes vínculos entre Bella y Bestia, como se habrán dado cuenta. Para una es el recuerdo de la madre, para otro la agonía de la vida.

Una rosa blanca continuará el vínculo. El padre de Bella, en su huida de los lobos, terminará en el palacio de la Bestia y a su marcha cogerá una rosa, blanca en este caso, desencadenando la ira de la Bestia y su presidio… Este hecho impulsará a Bella a buscarlo, a abandonar su burbuja de imaginación.

¿Cadena perpetua por una rosa?

Yo fui condenado eternamente por una, él solamente encerrado.

Una rosa roja define la condena de Bestia (Dan Stevens). Va perdiendo pétalos, cuando pierda el último, si no ha logrado enamorar a alguien que vea su fondo, quedará convertido en Bestia para toda la eternidad. Lo cierto es que cuando Bella (Emma Watson) ve dicha rosa por primera vez, teniendo en cuenta todo el tiempo pasado, no ha perdido muchos pétalos, y más viendo la celeridad con la que comenzarán a caer desde ese momento…

Otra rosa aparecerá en París, con otra canción, llevándonos a la época de la peste, la muerte, vía magia. De alguna manera, las rosas terminan significando el peligro, la muerte, el destino prefijado y fatal… que se puede cambiar. El padre será apresado por robar una rosa, una rosa es el símbolo de la condena de Bestia, de la muerte de la madre de Bella y el abandono del padre para salvarla. Muerte y vida.

 

 

La lectura los unirá. Unos versos recitados en la convalecencia de Bestia darán paso a la primera conversación cordial entre ambos. Shakespeare y la biblioteca donde el maldito se cobija serán un sueño para Bella.

En ellos se desvela otra pequeña tesis. Son las mentes cultivadas las que son capaces de ver más allá. El fondo tras la apariencia. De ahí las referencias shakespearianas, a Ginebra, Lanzarote y el Rey Arturo

“… que antes de juzgar tienes que llegar hasta el corazón”. “No hay mayor verdad. La belleza está en el interior”.

Ambos usan la lectura para evadirse. Y ambos lo harán juntos con un libro mágico que los llevará a París… a la infancia de Bella, en un desesperado intento de ver a su madre.

 

 

Ambos han perdido a sus madres. Es el influjo de sus padres el que marca la diferencia. Bondadoso el de Bella, cruel el de Bestia. Un aspecto muy rousseliano.

Ambos anhelan un compañero con quien compartir ese mundo interior, esa burbuja de soledad y de imaginación. Bella lo cantará.

Finalmente, una vez brotan los sentimientos, aparecen las realidades externas, es por ello que será a través de la libertad y la renuncia, la libertad de Bella yendo a ver a su padre y la renuncia de Bestia dejándola marchar, como se confirmará la magia. Así se desvelan los verdaderos sentimientos, al menos de Bestia por ahora. El regreso corroborará los de Bella, es decir, cuando la que acorte las distancias sea ella.

¿Se puede ser feliz si no se es libre?

 

 

Estética

Bill Condon dota de gran dinamismo a su puesta en escena, aparte de esa estética, que parece firma de productora, que debe interpretar que los espectadores tenemos algo de urracas, por lo que siempre ponen muchos colorines luminosos y brillantes en ellas, sobre todo si hay príncipes y princesas. Habitual colorido chillón. No es reprochable en cuanto se pretende la cercanía con su público potencial, el infantil. Curiosamente se terminó criticando desde algunos sectores, absurdamente, el realismo estético de la reciente “El rey león” (Jon Favreau, 2019), supongo que acostumbrados a lo chillón de la mayoría de las anteriores…

 

 

Travellings y panorámicas, como en una danza, acompañan a los personajes dando dinamismo en muchas de las escenas, por ejemplo las musicales, para mayor coherencia. No hay más que ver esa inicial donde se nos presenta a Bella. La seguimos en sus felices paseos musicales y comenzamos a apreciar la definición de sus gustos y personalidad, a la vez que se nos muestra el pueblo y a sus lugareños, con mención especial para ese divertido pretendiente, Gastón (Luke Evans).

Nadie consigue cambiar tanto”.

 

 

Una obertura operística, pretendidamente fresca y chispeante, que no oculta su artificio en la puesta en escena y decorados, apreciable en esos planos generales.

Condon apuesta su estilo a lo barroco y gótico, a la ampulosidad curvilínea, con una dirección artística exagerada y grandilocuente Las panorámicas y los travellings, circulares, los usa Condon a menudo para retratar entornos, en especial los que fascinan a Bella: su pueblo, su habitación, la biblioteca…

 

 

La estética, en sus momentos más desfasados y coloristas, mezcla de manera inteligente colores fríos y cálidos, azules y rosados, que convierten todo en una fusión morada, simbolizando, de alguna manera, el desarrollo de la relación de los dos protagonistas. Esa primera cena de Bella en palacio.

La película tiene esa estética semionírica que de alguna forma no rompe del todo con los referentes animados, coincidiendo en esto con algunas de las anteriores versiones Disney de este tipo y la naturaleza del cuento. Sensación de déjà vu. De hecho, es una de las versiones que menos ha fracturado en cuanto a la estética y elementos más particulares respecto a la original, manteniendo su carácter musical y el juego con los personajes inanimados parlanchines.

 

 

Hay mucha ampulosidad en el juego con los decorados y los movimientos de cámara, lo que no es negativo en sí mismo, pero la ampulosidad y prescindir del corte no siempre es sinónimo de claridad expositiva ni descriptiva.

El bosque está representado como el lugar de los cuentos, siempre misterioso y siniestro, donde habitan peligros, lo inhóspito. Aquí queda representado en una estética burtoniana y barroca, con esa nevada y los amenazantes lobos, que reaparecerán.

 

 

Villanos y defectos

Gastón es un personaje al que se le describe en una canción, si bien ya se vieron retazos en momentos anteriores. Es en sí mismo una orgía ególatra, una especie de estrella del Rock con amigo pelota que cree imposible que alguien se le resista… por eso se tomará regular lo de Bella. Un personaje negativo, pero que se nos aparece “cachondón” en sus obvios defectos, para repentinamente, en un cambio muy drástico, mostrar una cara muy oscura.

Un egocéntrico, pero también un superviviente, es de suponer que por su pasado bélico. Su discurso y su capacidad deductiva al final del film, descubren a un tipo con una sensibilidad y agudeza mucho más acentuada de la que se muestran en su presentación y desarrollo con ese tono paródico. Un personaje que no está especialmente bien construido.

Es evidente que parece tener carisma e influjo en el pueblo, de ahí que le sigan a él condenado a Maurice y luego arremetiendo contra la Bestia, pero es obvio que no dice la verdad… Queda artificioso… Ojo, demuestra ser valeroso enfrentándose con la Bestia (si bien la ataca por la espalda), pero también traicionero y cobarde cuando se siente inferior.

 

 

 

Hay más cambios drásticos. La Bestia, como comento, nunca es tan terrorífica y brutal como parece, es simplemente un ser acomplejado que responde de inmediato a la primera muestra de afecto. Perdonaríamos ese cambio en él donde permite a Bella marcharse…

No seré duro con el fiel escudero de Gastón, aunque su cambio también sea bastante drástico al final de la película (por más que se muestran ciertos aspectos de humanidad y sutil denuncia a los procedimientos de su colega), alcanzando una redención final bastante forzada y poco interesante y significativa (un personaje que si se nos ahorra no pasa nada), charlando con la tetera…

 

 

Lo del espejo mágico para que Bella vea a su padre justo en el momento en el que está siendo maltratado, resulta un azar poco trabajado, creíble y forzado.

En una cuestión muy particular, agradezco la reducción o eliminación de cancioncitas en estas películas, pero es cierto que algunas son muy buenas o conocidas y es difícil renunciar a ellas… En este caso, me vi temiendo que se pasaran cantando todo el tiempo… Pero, como digo, son cosas mías.

 

 

Hay excesivas digresiones que se usan para desarrollar ideas muy simples o reiterativas. Estas digresiones tienen que ver, a menudo, con las canciones (describen sentimientos en los personajes que han quedado claros), por lo tanto son, en cierto modo, servidumbres narrativas. Lo cierto es que quieres que comience a evolucionar la relación en algún momento, ya que tras una hora de metraje apenas ha pasado nada… Otro problema, es que con tanta digresión y morosidad, todo comienza a desenvolverse abruptamente, como para acelerar el ritmo o tras percatarse de que “el tiempo corre”: descubrimientos, evasión, rescate de los lobos, compasión, enamoramiento… Ello provoca inconsistencias dramáticas en situaciones y personajes, en sus desarrollos.

Es cierto que la situación central planteada tiene difícil manera de desatascarse salvo que ocurra un suceso drástico o radical, como lo es la huida de Bella y el rescate de la Bestia, que termina herido…

Los tiempos funcionan confusamente en ocasiones. O directamente mal. Se intuye que la pareja pasa en el palacio cierto tiempo desarrollando su relación (convalecencia, acercamientos, organización de la biblioteca, paulatina confianza… de otra forma sería poco creíble), mientras que para Gastón y su compañero el mismo no parece haber transcurrido, ya que éste último le dice que deberían ir a recoger a Maurice, el padre de Bella, al que dejaron abandonado a los lobos como vimos en una escena anterior… Además, Maurice aparece repentinamente en la taberna del pueblo al que acuden esa noche, rescatado por Agatha (que apesta a hechicera) al día siguiente de que lo dejaran allí… Agatha, vinculada a una lechuza, a la sabiduría.

Es obvio que no hay gran distancia en ese camino, ya que Bella llega ipso facto al ver a su padre apresado, antes de que lo lleven al psiquiátrico…

 

 

Cuando Bella ve a su padre maltratado por ser acusado de locura en esa escena, se confirma que los tiempos han ido en consonancia, lo que, como digo, no funciona bien ni resulta creíble.

Hay momentos donde parece que estamos un poco en “Sonrisas y lágrimas” (Robert Wise, 1965) cantando por las praderas, incluso. Y también recordamos a “Moulin Rouge” (Baz Luhrmann, 2001) en alguna que otra ocasión. Y “Cantando bajo la lluvia” (Stanley Donen, 1952) homenajeada.

La voz over de cuento es un recurso que hemos visto en otras cintas Disney de este nuevo universo en imagen real, por ejemplo en “Cenicienta“.

 

 

Es por esto que también me sobran los cachivaches habladores, si bien es lógico en un título infantil, pero que se esmera en serlo más aún. Hay demasiados cacharros parlanchines para tan poco humor… Eso sí, con ellos habrá exhibición de efectos especiales, sobre todo cuando se ponen en plan Celestina, porque ellos saben que su señor lo que necesita es una buena muchacha que lo redima.

Cachivaches encantados que hacen magia… como vemos en el famoso baile, con el tema principal de la película, donde los vestuarios nos vuelven a recordar a la versión animada.

 

 

Es cierto que su uso sirve para describir ciertos matices en la personalidad de la Bestia (Dan Stevens), que no es tan dura como la pintan, ciertos acercamientos, sin que él esté presente. Los cachivaches liberan, hospedan, dan de comer a Bella (Emma Watson)… Sirven de guía sentimental ante las torpezas y complejos de la Bestia (resueltos con un irremediable infantilismo), si bien hay ciertos aspectos que encajan regular.

 

 

 

¿Por qué la Bestia es tan tosca? Si su carácter se convirtió en brutal como su físico no queda claro, pero sí se explicita que conforme avanza el tiempo son menos humanos, por tanto, si le queda poco tiempo será aún más difícil que entre en razón, pero nuestro protagonista va adaptando y asumiendo ese rol más “sensible” con sus altibajos. Es decir, el opuesto al reseñado. Ahora bien, si es capaz de ese rol más sensible utilizando su cerebro humano y el poder del amor, no encaja con que se le vea tan tosco en sus modales autoritarios siendo un tipo refinado como era…

Los cachivaches son a sí mismo los narradores del relato y los que van definiendo los pros y contras de la personalidad de Bella, de Bestia y de su relación, elogiando la personalidad de la chica, que plante cara, por ejemplo.

 

 

Son, en definitiva, el lado positivo, extrovertido, de Bestia. Son ellos los que expresarán sus sentimientos, los que explicarán su pasado.

Bella: ¿Por qué le tenéis tanto aprecio?

Tetera: Hemos cuidado de él toda su vida.

Bella: Pero arrastráis su maldición. ¿Por qué? Sois inocentes.

Tetera: ¡Oh! Tiene mucha razón, querida. Le contaré. Cuando el amo perdió a su madre y su cruel padre tomó a su cargo aquel niño inocente, haciéndole tan retorcido como él… no hicimos nada.

Finalmente, se logra la complicidad del espectador con ellos, el especial vínculo con la cinta animada, algo que esta parece a menudo, ya que casi emocionan más que los personajes humanos… Sus despedidas son los momentos más emotivos de la película, así como sus “renacimientos” un jolgorio de felicidad.

Quiero volver a ser un reloj. Volver a ser un reloj”.

 

 

El clímax, con esa horda enfrentándose a Bestia, remite a Frankenstein y esas antorchas amenazantes con violentas intenciones. Un clímax que es un desfase, si bien tiene detalles simpáticos (esa salida del armario de uno de los malotes).

Hay el inevitable duelo entre el malvado Gastón y una taciturna Bestia, resignada a su destino y a la muerte. Tendremos pirotecnia para el dramatismo y bellas despedidas, pero sobre todo una orgía de felicidad final.

La Bella y la Bestia” nos habla de los prejuicios, sobre la necesidad de civilización, educación, sobre la bestialidad que aparece en los humanos más a menudo que en las llamadas bestias… Sobre la apariencia y su falsedad.

 

 

Hay inconsistencias dramáticas, está mal estructurada en ocasiones, demasiado digresiva y azarosa, muy previsible en todos sus elementos y matices, más allá de la conocida historia, demasiado tributaria de títulos anteriores en casi todo, resulta demasiado infantil casi a tiempo completo… pero aún así ha gustado porque en el fondo funciona. Es azúcar alegre y satisfecho. De emociones tan primarias como eficaces, que alegran y conmueven.

Una película que ha cumplido las expectativas, que con sus luces y sombras transmite con acierto su mensaje, siempre bajo ciertas servidumbres infantiles y respecto a su referente animado, pero con ciertas ideas de puesta en escena y un look que gustará a los pequeños, los románticos y muchos adultos fans de Disney. Correcta.

 

 

Lee aquí la 1ª Parte del análisis.

sambo

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