LA BELLA Y LA BESTIA (2017) -Parte 1/2-

LA BELLA Y LA BESTIA (2017) -Parte 1/2-

BILL CONDON

 

 

 

 

3/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Seguimos con la cruzada Disney y una de sus versiones en imagen real más exitosas. Esta nueva versión de “La bella y la bestia”, que enfatiza sus toques feministas, ha batido récords de taquilla y ha sacado partido a esa infalible fórmula, la que llevó a convertirse en fenómeno de masas a la mediocridad de “50 sombras de Grey” (no, no era el sexo, novelas eróticas las hay a mansalva): el ingrediente de la chica inocente y competente que logra cambiar al hombre problemático, al chico malo, a la bestia. Una idea que siempre es un éxito.

Si ya la versión de 1991 fue un sonado pelotazo, era de prever que esta en imagen real repitiera éxito, sobre todo teniendo elementos tan vendibles en la actualidad. Una nueva versión que, en realidad, parece más animada que otra cosa, con secuencias realizadas por entero digitalmente, donde parece existir una pelea entre lo digital y lo humano que adquiere otras significaciones, seguramente involuntarias, como una constatación de hacia dónde va el cine y sus modos. El clímax, cuando hombres y objetos digitalizados pelean entre sí, unos defendiendo a su señor y otros buscando su muerte, parece escenificar este aspecto. La misma guerra que Disney parece luchar contra sí misma con estas nuevas películas en imagen real que contestan siguiendo casi al dedillo sus clásicos animados. Aquí es lo digital lo que aparece más humanizado, siendo los humanos seres despiadados en general, pero la conversión final define la tesis, donde toda técnica es buena siempre que haya alma, siempre humana, detrás.

Ciertamente, “La Bella y la Bestia” tiene todo el sello Disney en este tipo de películas, porque se parece a otras muchas que hemos ido viendo estos años (Alicia en el país de las maravillas, Cenicienta, Maléfica…).

El elenco es extraordinario, aunque, claro, salen poco en pantalla al estar convertidos en cacharros. Emma Thompson, Stanley Tucci, Ian McKellen, Ewan McGregor

El contexto social machista ya se puede ver o intuir en las versiones literarias de Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve (presunta versión original de 1740) y la versión reducida de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont (1756), la más conocida.

Por lo demás, son muchas las diferencias. Eran tres hermanas, no la única Bella; el padre era un rico mercader que perderá sus riquezas; el enredo con el padre que se pierde, entra en el palacio de la Bestia y coge una rosa, está mejor resuelto en este mismo guión, ya que en las historias originales se apela a promesas y ese tipo de valores que ahora resultan extraños (la Bestia deja ir al padre bajo la promesa de regresar con una de sus hijas que ocuparía su lugar). La incursión de los cacharros podría tener su motivo en el castigo a las hermanas, más malas que un dolor, convertidas en estatuas de piedra, pero sin perder la consciencia para que vieran y sufrieran la felicidad ajena. Todo esto es centrándonos en Beaumont, ya que la versión de Villeneuve, mucho más extensa, tiene más relleno mágico con hadas y guerras de celos y hechizos.

Eso sí, en todo ese trasfondo creado por Villeneuve subyace de manera especial una crítica a esa sociedad machista y el papel de la mujer, sometidas a casarse por conveniencia, única posibilidad de prosperar en la vida.

Sí, el feminismo.

Dos personas opuestas que deben recorrer el camino para encontrarse en medio.

–Ya saben. Él (Dan Stevens), un príncipe déspota, malote, engreído, superficial, machista en suma, aunque no se explicita… castigado por una hechicera que define la moraleja del film: “La belleza está en el interior”…

Está aislado del mundo por el hechizo, cuando era un ser social. Aislado por obligación, recluido en su palacio, con sus lecturas, en su biblioteca, la única forma de evadirse o soportar su situación.

Una rosa y la fealdad como ingredientes del hechizo.

 

 

 

Debo decir que la Bestia es una bestia, efectivamente, pero como bestia es guapete. También hay que mencionar que es una bestia francamente comprensiva con sus empleados convertidos en cacharros, que nunca parecen especialmente atemorizados. De hecho, las libertades que se toman esos sirvientes, encaja regular con la idea que se quiere sugerir de la Bestia… Pistas para que sepamos que, en realidad, es más bueno que el pan… sobre todo tras el castigo.

Lo sé. Se pone muy dramático”.

Él también perdió a su madre, siendo criado por un cruel padre. Un pasado que será relatado con una canción y un flashback.

Los primeros rechazos de Bella aumentan su complejo, de ahí sus reacciones airadas: de inicio Bella, tras ser apresada, rechazará cenar con él, lo que desemboca en una reacción violenta de Bestia.

 

 

–Ella, Bella (Emma Watson), que con el nombre lo dice todo, es tan feliz en su humilde y discreta vida que no puede evitar ponerse a cantar… Romántica y culta, que lee a Shakespeare y “Romeo y Julieta”. Solitaria, independiente, distinta, lectora, soñadora… Y un poco intolerante.

Por supuesto, ella se rebela contra esa sociedad y las limitaciones que impone, que pretende encarcelar a la mujer que no vive a la sombra de un marido mantenedor. Es por ello que se nos describirá ese papel subordinado y sometido de la mujer, el machismo imperante en aquella sociedad y aquella época.

¿Sabes lo que pasa con las mujeres solteras cuando sus padres fallecen?

 

 

Una sociedad inculta y obcecada, intolerante con la inteligencia y el ingenio… aunque expuesto de una forma algo infantil e ingenua. Se contiene la idea de que la esperanza está en la infancia, en los niños, que sí aprenden a leer y escribir, que se dejan enseñar.

Ella se evade de su micromundo con las lecturas, viaja con la imaginación creando su propia burbuja. Como Bestia.

Sus libros hacen que este rincón del mundo parezca enorme”. “Una muchacha de lo más extraño, siempre en las nubes…”.

Papá, ¿tú crees que soy rara?

 

 

Tiene un padre muy romántico y artista (siempre es un placer disfrutar de Kevin Kline), relojero, que canta al amor, y una madre fallecida (también como Bestia). De ahí ese espíritu que se describe en la protagonista, artístico y romántico…

Bella, en todo momento, demostrará esos valores legados por sus padres. Por ejemplo al enfrentarse a la Bestia por primera vez, demostrando su valentía y determinación, su amor hacia su padre, ocupando su lugar en la prisión. Rechazando las invitaciones de cena de su “anfitrión”.

¿Qué es un minuto para la eternidad?

 

 

En definitiva, dos seres solitarios e inadaptados, encerrados y enfrentados de inicio para poder conocerse en profundidad, descubriendo sus vínculos y aficiones compartidas, actos de sacrificio, renuncia, amor y generosidad… ¿Cómo no se van a enamorar? ¡Así no hay quien se quede soltero o desparejado!

De hecho, en el palacio de Bestia, ella dirá que en su pueblo se sentía tan sola como él allí…

 

 

Evolución y puesta en escena

–Su evolución se muestra brillantemente desde lo visual (a pesar de los saltos narrativos), de múltiples formas. Primero veremos el castillo congelado, en perfecto símbolo a esa relación improbable. Símbolo de la falta de amor y sentimiento hacia ese príncipe, cuando llega el padre de Bella y ella misma posteriormente.

Su evolución no será progresiva, pero sí planteará matices.

Bella apelará por primera vez en mucho tiempo a la humanidad y piedad de la Bestia, cuando pida un abrazo a su padre y señale su crueldad por no concederlo.

 

 

Tras una canción explicando el pasado y la maldición de Bestia, en su convalecencia, un rayo de luz iluminará la escena en la que Bella lo atiende y ofrece ayuda… Ahí comenzará la relación. A través de Shakespeare, la lectura y la biblioteca.

Se rompe el hielo y aparece el humor. Bestia haciendo bromas, muy sutiles, eso sí, por ejemplo.

 

 

 

 

En un pequeño jardín, aún nevado pero acogedor, ambos charlarán en una luminosa mañana, que contrasta con la nocturnidad anterior. Será la primera conversación cómplice entre ambos, y los verdes en cuadro van ganado peso. Hablarán de la mutua soledad compartida y de su necesidad de evasión. Los dos solitarios inadaptados.

El palacio perderá su congelación cuando el hechizo se rompa, por supuesto.

 

 

–Las alturas y las distancias marcarán también la relación en un principio. Su primer encuentro será con Bestia desde lo alto en tono amenazante hacia Bella, que lo atisba desde una altura más baja junto a la celda de su padre.

 

 

El segundo encuentro será en dos partes. Abruptamente, desde la altura, Bestia sorprenderá a Bella curioseando su rosa, hasta alejarla asustándola. Ella huirá del palacio y será atacada por los lobos, alejándose así de Bestia, pero éste la rescatará, reduciendo las distancias y dando paso a la compasión.

 

 

En cama, con Bestia herido, dará la espalda a Bella, de forma que aunque están a la misma altura, las diferencias se siguen marcando. Ahora con reproches.

En la mesa, cuando parece haberse roto el hielo, se comenzarán a fusionar las cosas. Observen. En la comida, la distancia marcará el tono, con cada personaje en una punta, pero unidos por su pasión, la lectura. Aún así les separa algo, por ejemplo la bestialidad y falta de educación de Bestia comiendo… pero eso causa gracia ahora a Bella. Luego, juntos, comerán igual, con el plato entre las manos.

 

 

 

 

La siguiente escena nos vuelve a mostrar los entornos congelados, pero con ellos cruzando un puente, es decir, la transición, en una lectura que parece describir ese entorno helado.

 

 

 

Con una canción, que va insinuando los primeros pasos hacia el enamoramiento, volvemos a ver alturas para su relación, con Bella, esta vez en posición de superioridad, lanzando una juguetona bola de nieve y recibiendo otra (cuando era Bestia el que estaba en esa posición superior su relación era crispada). Bonitos y entrañables gestos de acercamiento.

Lo mismo ocurrirá cuando suba a coger unos libros en la biblioteca para dárselos a Bestia, otro vínculo amable con ella en plano superior.

 

 

Una canción elíptica, ya que durante su transcurso en realidad pasa más tiempo del aparente, deja que veamos descongelarse entornos que permanecían cerrados o cubiertos.

–A esas alturas y distancias las contrastan las cercanías. Incluso en las mismas escenas donde la relación es distante. Ese primer encuentro ante la celda finaliza con los dos cercanos, aunque se enfatice con picados la crispada relación, y con celdas interpuestas, cuando Bella señale la crueldad de Bestia y éste ceda.

Bestia eliminará la distancia que Bella marca en su huida del palacio para rescatarla de los lobos, dando el primer paso para su relación.

 

 

Bestia volverá a acortar las distancias, vía canción, en la mesa que los separaba al comer. Se levantará y se pondrá al lado de Bella, gesto al que ella corresponderá comiendo sin cubiertos, como hace, en otro guiño de acercamiento.

Conforme la relación se haga cordial, las distancias se irán reduciendo y las alturas igualmente, desapareciendo la mayor parte del tiempo. Sus paseos, sus lecturas, París…

 

 

La relación se afianzará o confirmará cuando sea Bella la que acorte voluntariamente las distancias respecto a Bestia, una vez éste último haya demostrado sus sentimientos dejándola marchar. Una marcha que Bella aprovechará sin problema y… sin lobos.

En cualquier caso, no se aprecia gran conflicto entre ambos salvo por la inicial situación. Sus “discusiones” son más bien como breves riñas de enamorados que otra cosa (y eso que aún no lo están). La historia de Bestia irá despertando sentimientos en Bella, su curiosidad. Así pasamos del agradecimiento por ser salvada y la compasión al verle herido, a la curiosidad por ese ser maldito. Eso sí, sin que se desvelen las claves del hechizo para respetar la pureza de su solución.

 

 

La muerte y el renacimiento marcarán el final de la historia una vez el amor se confiese, las redenciones finalicen y el hechizo cese.

Con todo, es un error no centrar las miras en el personaje más atractivo de todos, el atormentado, el maldito, en su sufrimiento. Tendremos una canción, al menos, tras evidenciar su amor por Bella y dejarla marchar, donde expresará su dolor, su tormento, su resignación y cierto consuelo por el amor sentido y vivido.

 

 

 

Lee aquí la Última Parte del análisis.

sambo

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