JAMES M. CAIN: Pacto de Sangre

JAMES M. CAIN: Pacto de Sangre

LITERATURA

 

 

 

 

 

Este es el libro en el que se basó Billy Wilder para su imprescindible “Perdición” (1944). James M. Cain, uno de los más grandes autores de novela negra de todos los tiempos, sentó algunas de las bases y creó uno de los pilares de la novela negra clásica y el cine negro clásico. Algunas de las que serían columnas vertebrales del género. Hay dos tipos de historias en las que se sustentan buena parte de las tramas del cine negro y la novela negra clásica, son sus dos pilares, de los cuales luego se derivan algunas otras de similar importancia.

Las tramas con una pareja infiel que planea deshacerse del marido para poder vivir su amor en libertad o adquirir alguna riqueza es la que James M. Cain sublimó con sus novelas. En ellas la figura de la mujer fatal se hizo indispensable, por lo que hay que definir a Cain como el mayor exponente y depurador de la misma, así como de otras muchas claves de la novela negra.

Chandler y Hammett se prodigaron más en el otro pilar indispensable, el del detective contratado (o personaje análogo que se convierte en investigador) para resolver algún asunto que siempre esconde mucho más de lo que parece en principio, sumergiéndose en una historia ajena, o que le toca directamente, rocambolesca y retorcida. Hammett utilizó esta figura en todo tipo de historias, incluso en duelos entre bandas que el héroe debía solventar.

El tercer pilar sería el del hombre que sin comerlo ni beberlo se ve metido en un problema que le es ajeno y se ve obligado a salir de él para salvar su vida. Pilar que tiene parecidos con el segundo, pero también sensibles diferencias.

Esta “Pacto de sangre”, como lo fue “El cartero siempre llama dos veces”, son el paradigma de las historias del primer tipo, que gozaron de conocidísimas y reputadas adaptaciones en el cine que no hicieron más que mitificarlas.

Lo cierto es que la adaptación de Billy Wilder es superior a la novela, es uno de esos casos donde la película supera a su referente, que ya de por si es bueno. Todas las decisiones que tomaron Wilder y Chandler para el guión de la película mejoran la novela. Sí, Chandler adaptó a Cain, porque todo tiene sentido…

La película se hace menos confusa, más depurada dramáticamente, más coherente y mejor definida, sin necesidad de tanto artificio y con unos diálogos brillantísimos que subliman el texto, que es bueno de por sí, pero que no están a ese nivel en la novela. La novela es más rocambolesca que la película, que resulta más refinada y brillante. Eso sí, el material y el partido que se le saca es muy bueno. Hay aspectos mejor cuidados e hilvanados, mejorados, en la película, en el guión, aunque resulte extraño, como la evolución en los descubrimientos de Keyes. El propio Keyes es un personaje más rico y mejor desarrollado en la película, con el gran Edward G. Robinson. También en esa subtrama que cobra excesivo protagonismo con la hija del matrimonio y su novio, así como la conclusión.

La trama es embarullada, como debe ser en las historias negras clásicas, pero aquí obliga a recurrir a oportunos trucos que justifiquen muchos aspectos, como en la parte final de la novela.

La historia es la misma, un vendedor de seguros cae en las redes de una viuda negra, por lo que terminan planeando el asesinato perfecto del marido para conseguir la doble indemnización (título original de novela y película) por muerte en accidente ferroviario.

Hay muchas claves del Noir clásico, como la asunción de un destino fatal, de un fatum clásico, planteado desde el mismo inicio de la novela. Y es que es un paradigma de la novela negra, referente ineludible.

La mujer fatal de “Pacto de sangre” y “Perdición”, con Barbara Stanwyck, es paradigmática, iconográfica, uno de los mejores exponentes de la historia. Además se juega con la dualidad femenina, “la virgen y la puta”, representadas en la hija Lola y la madrastra Phyllis.

Nuestro protagonista no es ningún inocente desvalido manipulado por una pérfida rubia y una pasión desaforada, es un cínico sin escrúpulos engañado por una dama negra más lista que él. Él es aún más despreciable en la novela que en la película, aunque se matiza con el paso de las hojas.

Dualidades: pureza/perversión, con las dos parejas, Lola/Nino y Phyllis/Walter. La comparativa entre los seguros y el juego que se hace en la novela es magnífica, y es que James M. Cain es muy bueno.

Tanto en la película como en la novela resulta muy repentina la decisión, abrupta, del crimen, aspecto que podría haberse elaborado un poco más para una mejor justificación.

Hay deferencias en la trama, como he mencionado, aunque no en la esencia del relato, que se depura en el guión de Chandler y Wilder.

Si os gusta la novela negra, esta no debe faltar en tu colección, es uno de los referentes indispensables con algunos de los pilares y claves básicas en los relatos clásicos del género.

 

sambo

Leave a reply