‘INNUENDO’ O LA PRUEBA DE LO VIVO QUE ESTÁ EL TEATRO

‘INNUENDO’ O LA PRUEBA DE LO VIVO QUE ESTÁ EL TEATRO

TEATRO

 

 

 

 

Suelo escribir sobre montajes de teatro profesional. Actores, directores, salas, técnicos… todos con su peso específico (mayor o menor), pero dentro del canal convencional.

Hoy voy a hacerlo de un montaje todavía amateur, pero de jóvenes que se están preparando muy en serio para superar la barrera (invisible, en realidad quizá ni existe) que les convertirá en actores, directores, diseñadores que desarrollarán su trabajo con normalidad en el canal establecido (el ‘establishment’ teatral, por decirlo de alguna forma)… Digo «muy en serio» porque llevan años ya de estudio en escuelas especializadas, es decir, llevan mucho trecho formándose para que a la afición se le sume el conocimiento profundo de la profesión, su historia, sus recursos y sus secretos. No todos los que conocemos lo hacen con ese empeño. Hay que decirlo.

 

Espectáculos serios, también en espectáculos amateur

Ya os he hablado alguna vez de mi ‘partner in theatre’ y fotógrafa de los eventos, Pilu Gussiñé. Y también de su vástago Oriol (de hecho, profesionalmente ha elegido el nombre de Gussi, así que de ahora en adelante será así como me refiera a él). No lo he hecho de Laura, pero es la hermana mayor de Gussi y una creadora admirable. Menudos herederos, amigos.

Digo todo esto porque ayer se estrenó ‘Innuendo’ en el Centre Cívic Can Clariana de Barcelona. Y ambos están involucrados.

Pero vayamos por partes. Este ‘Innuendo’ es la adaptación del musical ‘We will rock you’, escrito por Ben Elton y con canciones del famoso grupo de rock Queen. El musical, producido por los miembros vivos del trío (Brian May y Roger Taylor) se estrenó en el Dominion Theatre del West End de Londres el 14 de mayo de 2002 y, en 2003, Madrid se convertía en la segunda ciudad europea en estrenarlo, tras lo que seguirían un total de 19 países en todo el mundo y más de 16 millones de espectadores. Después del éxito mundial de la película ‘Bohemian Rapsody‘ (2018, Bryan Singer, premiada con dos BAFTA y cuatro Óscar, uno de ellos para su protagonista, Rami Malek) y del anuncio del regreso a Madrid del musical el año que viene, en el Gran Teatro Bankia Príncipe Pío, esta obra no puede estar más de actualidad.

La llevan adelante la Compañía Arsenikes (Adrià Salazar, Emma Miró, Carla Marchegiano, Blanca Clara y Gussi), que se constituyó este año, tras conocerse en los diversos centros de preparación académica del mundo de la interpretación. Arsenikes han trabajado a lo largo de un año (si les queréis seguir, para saber de su actividad, tienen activa cuenta en Instagram a ese nombre, así podéis pedirles que la vuelvan a interpretar), y la verdad es que están fenomenal todos: Blanca, con gran voz; Emma, una admirable expresividad; Carla, con aplomo; Adrià, con actitud;  Gussi, con un arrollador dominio de la escena.

 

 

‘Innuendo’ es vital, divertida, interactiva (cómo no, la audiencia acompaña con palmas y pateos más o menos rítmicos el himno We will rock you, que funciona como un reloj de manera integradora cada buena vez que se emplea en público, como se pensó en su composición), reivindicativa y muy visual (estupendos montajes técnicos, grandes caracterizaciones), como corresponde a esta nueva hornada de artistas, marcados por su cultura tecnológica. Pero no es una mera versión de un montaje conocido. Una de las gracias es, precisamente, su adaptación, algo más libre, fruto de la dirección de la dramaturgia a cargo de Gussi, que lo explica así: «El musical tiene una trama decididamente surrealista y unos personajes muy marcados. Lo que me gusta de verdad es el mensaje que quiere transmitir: la libertad del ser humano y que ninguna fuerza, sea política o comercial, la puede frenar. La función ha sido muy modificada, tanto los personajes como la trama. Con una simbología añadida, las máscaras blancas, que provocan confusión y sorpresa al espectador y que son la clave para terminar este musical, con un final (en mi opinión) bastante impactante«.

Gussi también explicó por qué eligió este trabajo en concreto: «Este musical lo hice cuando era un pequeño y novel actor, en el papel de Pop, y me marcó de por vida. Ahora, después de nueve años, he decidido volver a hacerlo, esta vez también dirigiéndolo. Llevamos ensayando desde principios de año, pero la idea original de llevarlo a escena surgió en 2017. Tenemos pensado seguir con ‘Innuendo’, pero ya hay pensadas bastantes ideas para el futuro«. Y es que su objetivo en la profesión es fundamentalmente dirigir. Pese a que si no actúa (de momento lo hace) el mundo se perderá buenos momentos…

 

 

Es una suerte el hecho de que se les ofrezca la residencia interpretativa en el Centre Cívic Can Clariana, remodelado hace dos años (y estupendísimo, al nivel de muchas salas del circuito profesional), gracias al empeño vecinal que lo ha luchado durante, al menos, dos lustros (y doy fe, porque lo conocía antes de su modernización, ya que me pilla en el barrio y allí se han celebrado fiestas de los ‘esplais’ -agrupaciones tuteladas por monitores para actividades culturales infantiles de fin de semana y campamentos, algo muy practicado en Cataluña- a las que han ido tanto mis vástagos como los de Pilu, la ‘mother of artists & partner in theatre’). Nos alegramos de este éxito porque la sala es muy versátil, con gradas comodísimas y retráctiles, lo que no condiciona el espacio. Así Arsenikes podrán desarrollar su creatividad y se podrá ver su trabajo cómodamente.

 

 

 

 

¿De qué habla ‘Innuendo’?

Pues es una distopía que nos sitúa en el planeta GaGa, en el año 2303. La música y la interpretación han ido deteriorándose gradualmente, los artistas han sido denostados y erradicados, todos los instrumentos musicales han sido destruidos y el planeta está en manos de una corporación que lo controla todo: Globalsoft, comandada por Killer Queen, una líder tirana que tiene a su cargo esbirros (Khassoghi y Pop) que le ayudan a mantener el control. No hay libertad de expresión y todos los jóvenes son uniformemente felices. Toda creatividad es ridiculizada y reconvertida, con borrados de mente en Nirvana. Pero un grupo de rebeldes, Los Bohemios, esperan la llegada de un soñador que liberará las mentes de todo el mundo. Mientras, dos jóvenes, Scaramouche (que odia la vestimenta impuesta) y Galileo Figaro (que tiene visiones donde se le aparecen textos de canciones), son claramente la disidencia. Como tal, son perseguidas pero logran escapar y en la huida contactan con Los Bohemios, que las llevan a Hotel California, su escondite secreto, donde guardan tesoros como partituras, pósters… reliquias musicales. El problema es que las jóvenes llevan un microchip y son seguidas. Al intentar capturarlas, detienen a Los Bohemios, les borran la memoria, pero ellas escapan e intentan liberarles y neutralizar a la tirana, consiguiéndolo y haciendo vibrar al planeta (la audiencia) con un himno coreado por todos: We will rock you. El final es un alegato lleno de simbolismo (las máscaras inquietantes, los textos en audiovisual) que advierte de los peligros de la uniformidad y el pensamiento único que siempre reaparecen amenazantes.

 

 

Lo que sí y lo que… bueno…

Lo primero que hay que decir es que los medios no son los de una producción con cómodos y abundantes posibles. Los diversos elementos (escenografía, etc.) llegaron a la sala mediante el esfuerzo de los integrantes de la compañía Arsenikes (todos en unas franjas de edad sobre los 16 años) y de los ayudantes en el proyecto. Y hay que elogiar su entusiasmo sin fisuras.

Dicho esto, puestos a hacer una reseña, hay cosas que funcionaron mejor y otras que estuvieron algo menos bien resueltas, aunque no restaron ni un ápice de interés al montaje. Primero las «regu», pero porque quiero terminar con lo bueno, que fue bueno de verdad y que dejó con una sonrisa en la cara a los asistentes, una casi llena sala de 150 personas (NOTA COTILLEO: Entre el público, Albert Salazar, intérprete premiadísimo de la obra A.K.A., que hemos traído a las carteleras, hemos visto, disfrutado y tenemos pendiente de reseña; un muchacho encantador, hermano de uno de los actores de ‘Innuendo’). Penalizó el sonido, que impedía que se escucharan equilibradamente las interpretaciones y la modulación de los tonos de los textos, algunas veces dichos con cierto atropello. Las buenas: la dirección actoral y la parte interpretativa, llena de divertidísimas improvisaciones solucionando los imponderables técnicos, excelentes audiovisuales, grandes caracterizaciones, muy buen trabajo de expresión corporal (con mucha exigencia física en algunas escenas). Muy graciosas las referencias constantes a las canciones ‘mainstream’ de este siglo puestas en momentos clave, que despertaban la hilaridad del público, algunas expresiones en catalán (la obra era en castellano) incorporadas de una manera muy entrañable y chispeante, así como geniales fueron las continuas referencias a las canciones de Queen. Magnífico también el póster. No es porque sea de Laura Rincón. Es porque es una preciosidad. Está a la vista de todos. Laura se está formando para elevar a nivel profesional su talento, algo que va a dar muy buenos frutos y que supondrá el acceso de sus creaciones a muchos afortunados.

 

 

Y vamos a ver: que la afición teatral (a la que Sambo, el editor de esta web, da cobijo y alas) no sólo me lleva a ir a ver a las vacas sagradas, a los iconos escénicos y a los artistas (actores, dramaturgos o directores) favoritos. Que lo hago con gran deleite y aprovechamiento personal, conste. La afición no sólo implica intentar proponer montajes interesantes para que cada vez sean más los que compartan la magia del teatro en las Carteleras de esta casa. Y no sólo es tratar de transmitir lo que veo de la mejor manera posible en las reseñas.

Afición también es seguir este tipo de actividades (no es la primera obra que veo de Gussi, porque ya vi su participación en ‘Rent’, en la que tenía el bonito papel de Angel, y lo bordó, o la de Emma Miró en la misma obra, que ya allí nos llamó la atención por su expresividad -montaje bajo la dirección del proyecto interpretativo de Aules, una escuela dirigida por Daniel Anglés, muy orientada a los musicales), y soñar con formar parte de ellas, de alguna forma, como ya hice cuando era más jovencita. Tengo la gran suerte de poder asistir a estos montajes amateur, donde hay mucha ilusión y mucho trabajo, porque contagian entusiasmo y transmiten un gran futuro, lo que es muy tranquilizador.

Para que luego digan que el teatro se está muriendo. ¡Ja!

 

 

 

 

FICHA TÉCNICA 

Fecha: 21 de septiembre

Sala: Centre Cívic Can Clariana, Nou Barris, Barcelona

Autor: Ben Elton

Versión y dirección: Gussi

Intérpretes: Adrià Salazar – Mustapha y Pop; Emma Miró – Flash y Killer Queen; Carla Marchegiano – Scaramouche; Blanca Clara – Galileo Figaro; Gussi – Princess y Kashoggi

Música: Queen

Iluminación: Nieves Gramunt

Sonido: Serik Pérez

Ayudante audiovisuales: Mar Esteban

Escenografía: Jesús Ribera

Maquillaje y diseño del cartel: Laura Rincón

Ayudantes:  Bruna Clara y Helena Pérez

Fotografía: Rita Arnal

 

 

MenudaReina

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