GREEN BOOK (2018) -Parte 1/2-

GREEN BOOK (2018) -Parte 1/2-

PETER FARRELLY

 

 

 

3/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una película bonita, de esas en las que sales con la sonrisa satisfecha del cine, complacido por sus buenos sentimientos e intenciones… Una película bonita, emotiva, entrañable incluso, sobre una amistad. Como lo era “Paseando a Miss Daisy” (Bruce Beresford, 1989), exactamente como era “Paseando a Miss Daisy”.

Un altivo, adinerado, antipático y displicente pianista de éxito que contrata a un chófer de distinta raza para que lo lleve de gira por el sur de los Estados Unidos. Muy parecido a “Paseando a Miss Daisy”, pero con una importante diferencia, el chófer es el blanco…

Todas las virtudes que os pudieran gustar de la cinta de Beresford y todos los defectos que os disgustaran los encontraréis aquí. Eso sí, la dimensión social y el conflicto racial quizá están más marcados y con mayor alcance en esta.

Peter Farrelly nos cuenta esta historia real sobre la amistad de Tony “Lip” Vallelonga con el virtuoso pianista Don Shirley, basándose en un guión escrito por el hijo de Vallelonga, Nick, junto a Brian Hayes Curry y él mismo. Una historia que nos sitúa en el Nueva York de 1962, en el mítico Copacabana… aunque viajaremos bastante luego (Pittsburg, Ohio, Hanover en Indiana, Louisville en Kentucky, Raleigh en Carolina del Norte, Macon en Georgia, Memphis en Tennessee, Little Rock en Arkansas, Louisiana en Baton Rouge, Tupelo y Jackson en Mississippi, Birmingham en Alabama).

 

 

Un tipo de película que Hollywood factura como si no costara, clásica, donde cada año surge una, con los ingredientes perfectamente medidos y equilibrados. Un poco de crítica social, personajes con relaciones encantadoras, humor y drama. Unas funcionan mejor, otras tienen más defectillos, pero su estilo y onda siguen unos parámetros muy claros. Se llame “Criadas y señoras” (Tate Taylor, 2011), “Figuras ocultas” (Theodore Melfi, 2016), “Selma” (Ava DuVernay, 2014), “Los chicos están bien” (Lisa Cholodenko, 2010), “The Fighter” (David O. Russell, 2010), “Precious” (Lee Daniels, 2009), la citada “Paseando a Miss Daisy” y tantas otras de distinta temática pero mismo tono y códigos.

Una película con un gran sentido del humor vertebrado en ese contraste de caracteres, que alcanza una acertada emotividad gracias también a las marcadas diferencias de los protagonistas, que terminan aceptándose, tolerándose y apreciándose.

Una road movie que también es buddy movie, por lo que la estructura es clásica. Viaje para que dos seres antagónicos, entre trifulca y trifulca, logren un objetivo común y forjen una amistad.

 

 

Tony Lip (Viggo Mortensen) es un buscavidas del Bronx de origen italiano que se maneja como pez en el agua en el mundo del hampa y underground, un pícaro que va ganándose el pan como buenamente puede relacionándose con el que mejor convenga, estando especialmente cerca de la mafia… Así lo vemos en su triquiñuela mientras trabaja en el Copacabana con el preciado sombrero del señor Loscudo (Joe Cortese), que extravía él mismo para luego recoger los elogios y agradecimientos cuando lo “recupere”.

 

 

 

 

Un racista sin muchos matices que recorrerá el camino redentor. Pero Tony es ante todo un camaleón de principios flexibles, que le llevan de tirar dos vasos a la basura en su casa porque han sido usados por negros, a forjar una amistad imperecedera con un afroamericano pianista desconocido para él, incluso jugándose el pellejo por su persona. Hombre tosco, desaliñado, charlatán y poco cultivado, pero apegado a la calle y la cultura popular, incluso a la afroamericana que su compañero desconoce… Y un mentiroso patológico y profesional, un cuentista, algo de lo que se siente orgulloso, hasta el punto de llevarlo en su mote. Un hombre familiar, cristiano. Casado y con dos hijos.

 

 

 

Yo no miento. Nunca. Sólo soy bueno convenciendo a la gente para que hagan cosas que no quieren hacer”.

Joe Pan” (confundido por Chopin).

Tony: … mi esposa (Linda Cardellini) salió a comprar uno de tus discos, uno sobre huérfanos.

Shirley: ¿Huérfanos?

Tony: Sí. La portada tenía un montón de niños sentados alrededor de una fogata.

Shirley: Orfeo. “Orfeo en el Inframundo”. Está basado en una ópera francesa. Y los de la portada no eran niños. Eran demonios en las entrañas del infierno.

Tony: ¡No me digas! Deben haber sido niños traviesos.

 

 

 

El Dr. Don Shirley (Marhershala Ali) es un talentoso pianista que vive sobre el Carnegie Hall. Es poco sociable, clasista, altivo, engreído, elitista… Su casa es perfecta muestra de su carácter. Viviendo en una burbuja, alejado de los conflictos reales, incluso de los de su raza, que conoce sólo en teoría ya que su talento le permite no sufrirlos en la misma medida. Ha vivido poco, a salvo en su palacio y su trono, desde donde recibe a las visitas como Tony.

 

 

 

 

Es honesto y profundamente íntegro. Un hombre culto y preparado. Pero su cultura está alejada de la popular, al contrario que la de Tony (no conocerá el arte ni los talentos de Little Richards, Chubby Checker, Aretha Franklin, Sam Cooke, Nat King Cole…). Pulcro, callado, elegante, sofisticado y alérgico a la suciedad y esa clase social más baja que viste mal y come peor… Bastante esnob, incluso excéntrico. Es sincero hasta el extremo. Hay desarraigo en Shirley, alejado de su familia, especialmente del hermano que cita. Soltero, divorciado y homosexual.

 

 

 

El mundo está lleno de gente solitaria que teme dar el primer paso”.

Dos polos opuestos, donde ambos aprenderán a ser tolerantes. Los prejuicios raciales y de clase caerán, aprenderán a vivir y sufrirán la realidad racista y social del país del que en cierta medida se han mantenido al margen.

Un hombre que se siente miembro de su comunidad de origen italiana, una comunidad preponderante (blanco, heterosexual), si bien es un tipo de personalidad muy definida, incluso individualista. El otro es un defensor de su individualidad ante las generalidades que plantea Tony sin mala intención. No debe entenderse que obvie a su raza, aunque se mantiene al margen desde su éxito, sino que le incomoda que le definan o estereotipen por pertenecer a esa raza sin más.

Sólo porque otros negros disfruten de ciertos tipos de música, no significa que yo tenga que hacerlo. Y tampoco todos tenemos que comer el mismo tipo de comida”.

Un hombre que vive encerrado en sí mismo de alguna forma, tratando de ser aceptado, alejado de los suyos y debiendo ocultar su verdadero ser, despreciado por su raza y su sexualidad. Pianista clásico de inspiración materna (Brahms, Liszt, Beethoven, Chopin, Arthur Rubinstein…) que también debió cambiar para ser aceptado haciendo su música más popular por consejo de la discografía…

Shirley es un desarraigado total. Se muestra incómodo entre los de su raza, quizá por motivos de clase (como vemos cuando le invitan a jugar y él rechaza la oferta), para terminar apaleado por blancos… Hay algo de despersonalización voluntaria en su cambio de nombre.

 

 

 

Si no soy lo suficientemente negro, si no soy lo suficientemente blanco y si no soy lo suficientemente hombre, entonces, dime, Tony, ¿qué soy?

Aquí la radica la reflexión antirracista definitiva del film. La individualidad por encima de razas. Verbalización bajo una simbólica lluvia del mencionado desarraigo, si bien esa redundancia quizá habría que considerarla un defecto.

Un señorito acostumbrado al lujo junto a otro que no se deja señorear. Roles cambiados en esa sociedad racista, aunque sólo en cierta medida. Dos egos bien definidos, el del artista y el del proletario buscavidas. Y algo de relación paterno filial, con esas reprimendas de Shirley a Tony, como las de un padre a su hijo, aunque las enseñanzas serán en ambos sentidos: Le reprochará que apueste teniendo opción para no hacerlo, no como los otros; el reprochará el robo de la piedra, el lanzamiento del vaso…

 

 

 

El genio no es suficiente… se necesita valor para cambiar los corazones de la gente”.

Ambos personajes mostrarán sus cualidades a lo largo del viaje de manera práctica. Tony usando su verborrea para sacar de problemas a Shirley, éste último su talento, modales e influencia…entre otras muchas cosas en ambos casos.

 

 

 

 

Lee aquí la Última Parte del análisis.

sambo

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