ESCUADRÓN SUICIDA (2016)

ESCUADRÓN SUICIDA (2016)

DAVID AYER

 

 

 

1/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la batalla Marvel-DC, que está ganando con contundencia Marvel, al menos a favor del público y prestigio crítico, tocaba el turno para los superhéroes malotes, macarras, malhablados y demás. Antihéroes.

Si Marvel apostó por su “Deadpool”, DC lo hizo por su “Escuadrón suicida”, y aunque ambos fueron realmente bien en taquilla, el beneplácito y la valoración del público y la crítica se lo llevó el primero.

La frescura, el descaro, el exceso, cierta transgresión, el punto soez y cínico de “Deadpool”, resultaron un éxito que deja a esta infantiloide horterada a muchas millas de distancia.

La película seguiría temporalmente a “Batman v. Superman: El amanecer de la justicia” (Zack Syder, 2016), tras la supuesta muerte de Superman, por lo que el gobierno idearía un plan para proteger al mundo de posibles ataques alienígenas o fuerzas extrañas: el plan “Fuerza Especial X”. Este plan consistiría en reclutar a los mayores villanos encarcelados con poderes espaciales para que trabajen para el propio gobierno poniéndoles en una situación donde la negativa no sea opción. Seleccionarán a siete, que accederán a la propuesta suicida a cambio de limpiar sus expedientes.

Deadshot/Flyod Lawton (Will Smith). Harley Quinn/Harleen Quinzel (Margot Robbie). George Digger Harkness/Capitán Boomerang (Jai Courtney), detenido por Flash. Chato Santana/El Diablo (Jay Hernández). Waylon Jones/Killer Croc (Adewale Akinnuoye-Agbaje). Christopher Weiss/Slipknot (Adam Beach), que dura medio minuto. Tatsu Yamashiro/Katana (Karen Fukuhara). Metahumanos. Todo bajo la supervisión y mando del coronel Rick Flag (Joel Kinnaman) y la jefaza Amanda Waller (Viola Davis), la ideóloga y mujer sin escrúpulos. June Moore/La Encantadora, será la principal villana de la función. Y también el amorcito del coronel Flag, al menos su cuerpo poseído.

 

 

Will Smith, en su papel de Deadshot, se presenta como el protagonista de la función. Cachas, aunque no con la exageración de otras veces. Le va pelear y tiene muy buena puntería, su gran habilidad. Un asesino a sueldo, el más buscado del mundo mundial… y padre amantísimo. Su presentación es regulera y poco atractiva, ciertamente, aunque sale Batman deteniéndole. Convencional.

 

 

Cada uno mostrará sus habilidades en una fase de exposición esquemática, torpe y convencional. La loca lasciva de Harley Quinn tiene repentinos recuerdos pasados con looks psicodélicos en los filtros de la fotografía. El Diablo tiene ínfulas literarias y artísticas particulares, ya que le da por escribir  y hacer figuritas con fuego en el aire… La Encantadora (Cara Delevingne), que posee a la novia de Flag, que supuestamente está controlada, como nos demuestran los miembros del gobierno, se escabulle cuando le viene en gana sin explicación ni coherencia alguna (no sabemos por qué no lo hace antes ni más, ya puestos), para charlar con su hermanito, que también es malvado, haciendo honor a sus genes.

Esa salida para poseer un cuerpo en beneficio de su hermano no puede ser más cargante y hortera visualmente, paso previo a la pirotecnia en el metro.

 

 

La película es insufriblemente hortera, defecto que ignoro si vendrá de fábrica, es decir, del cómic, pero en nada lo disculpa. Se tienen a sobrevalorar las obras de referencia, originales, cuando en muchas ocasiones son mediocridades con éxito. Si la horterada proviene del cómic ya tenemos el mismo defecto en dos sitios. Su montaje psicodélico no funciona nunca ni impacta lo más mínimo en su pretendida agilidad, esa fotografía que mezcla colores imposibles. Esa columna de colores que se eleva hasta el cielo (originalidad supina, hola “Hombre de Acero”, hola “Vengadores”…), como arma psicodélica con muchas lucecitas, define el look…

 

 

Lo peor es que está mal rodada, con escenas absurdas donde lo que ocurre se saca de la nada, con apariciones repentinas que no vienen a cuento ni tienen lógica y escenas de acción sin brío ni tensión. Todo sin continuidad, rodado perezosamente, confuso y escapista, como el rescate del Joker a HarleyDavid Ayer, director bajo sospecha.

 

 

La narrativa es caótica, deslavazada e incoherente, con saltos gratuitos acorde con esa psicodelia calculada que pretende sobrevolarlo todo. Los saltos abruptos, las ocurrencias gratuitas y licenciosas, la trama confusa y mal narrada de los villanos, el repentino caos y alarma nacional con muchos muertos sin apenas elaboración… Narrativa tópica y previsible, en continuo bache, con escenas de acción, tiroteos y explosiones metidos con calzador y sin sentido alguno, con esos antihéroes planeando volverse contra los militares para escenificar que son muy malos en su misión contra esas fuerzas misteriosas… La escena del metro es francamente ridícula. Los diálogos no hacen gracia, también calculadamente controlados, todo lo contrario que en “Deadpool”, para no espantar al público potencial y meter el mayor número de personas en las salas. Sus esfuerzos en gags visuales y chistecitos causan vergüenza ajena.

 

 

Cosas como esa burda e infantil provocación de Boomerang a Diablo, o la posterior de Deadshot, son tan patéticas que se hace increíble que decidieran meterlas en el montaje final, porque causan estupor según las ves.

 

 

Ciertamente, la película es una colección de chuminadas en colorines que se van sucediendo arbitrariamente. La presencia de Slipknot parece justificarse única y exclusivamente para demostrar que el dispositivo implantado en el cuello funciona. Un dispositivo que parece salido de “Perseguido” (Paul Michael Glaser, 1987) o “Peligrosamente unidos” (Lewis Teague, 1991), donde si no obedecen o tratan de escapar exploran sus preciadas cabezas. Bien, cuando a los dos minutos de salir Slipknot intente huir, le explotarán la cabeza…

Los malotes, esos seres que parecen costrosas babosas andantes y que la villana hace en serie, su única ocupación conocida durante toda la película (la muchacha echa el rato haciendo babosas, cada uno tiene sus hobbys), parecen muy fuertes en principio (más que nada porque encajan los disparos en el cuerpo como si nada), e intimidantes, pero luego resultan unas hermanitas de la caridad a los que también les estalla la cabeza al más mínimo puñetazo de los protagonistas, humano o metahumano. No pasa nada, Will Smith cogerá sus pistolitas y rifles demostrando su heroísmo y que se basta solo.

 

 

La patética escena del edificio es un esmerado esfuerzo por resultar ridícula. Parece querer acercarnos a ese aceptable título que fue “Dredd” (Pete Travis, 2012), remake de “Juez Dredd” (Danny Cannon, 1995). De la nada, dos babosas de esas aparecerán en el ascensor de Harley, no pregunten mucho, mientras sus compañeros llegan antes que ella a lo alto a paso rápido por las escaleras. En serio, ¿dos malotes apareciendo en un ascensor de la nada? ¿Para qué? ¿Qué leches hacían ahí? ¿Qué quieren contarnos con esa escena? Toda esta secuencia es para “rescatar” a Amanda Waller, que es casi otra villana, más mala que un dolor y personificación de los postulados de Maquiavelo.

 

 

La secuencia pretendidamente dramática y triste de esos antihéroes en el bar haciéndose confesiones y contándose secretos vuelve a ser ridícula. Pretenden humanizarlos, que veamos su lado bueno y esas cosas, ya saben, Deadshot y su hija, Diablo y su pasado… para que nos caigan aún mejor y tal, pero todo es de una simpleza, tiene unos diálogos tan pobres y resulta tan forzado, que la indiferencia y el sopor se hacen insoportables. En libertad decidirán ayudar al gobierno, en el caso de Deadshot para que su hija esté orgullosa de él… Malos con buen fondo y demás que no tienen nada mejor que hacer que jugarse la vida. Malos con sus fidelidades y códigos morales, antisistema, eso sí.

 

 

La locura del Joker se antoja siempre impostada, falsa y poco creíble. Jared Leto sale muy mal parado, especialmente si se le compara con anteriores (y posteriores) actores en este personaje. Alguien haciéndose el loco. El doblaje tampoco le ayuda en lo más mínimo… La villana, la Encantadora, una vez recuperado su corazón, pide saber ¡cómo destruir sus ejércitos! (los nuestros)… Vamos, el deseo de una bruja al uso tras siglos de espera…

 

 

El clímax es pura pirotecnia sin la más mínima energía ni tensión. Manipulaciones mentales; repentinos cambios, como el amor y camaradería que le entra a Diablo; los poderes de fuerza cambiante de la Encantadora, que aparece y desaparece de donde quiere, que hace conjuros, que cuando se cansa de pelear quita mentalmente las armas, pero que no puede con ninguno de los buenos (buenos-malos, ya me entienden); un villano de manos extensibles y mortíferas que da puñetacitos y empujones a los buenos… y ese magistral plan, donde unas bombas son imprescindibles teniendo a Diablo… O sea, ¿tienes un tipo que puede reventar la Tierra y lo que termina con el villano son unas granadas? Eso sí, todo en medio minuto. Un verdadero desastre…

 

 

No podemos caer más bajo. Entonces el director decide superarse. El engaño de Harley a la experimentada y veterana villana para resolver el clímax es el colmo de los colmos, de las ideas más absurdas que he visto en el último cine de acción mainstream. Para tirarse de los pelos.

 

 

Final feliz con Amanda Waller, que es inmortal, se ve, controlándolos; Deadshot con su hija; Flag son su novia y los demás con sus pequeños premios (lectura de Molly O’Keefe y su “Between the Sheets”, una  tele, cafetera…)… Hasta Joker (Jared Leto) reaparecerá, para que no suframos.

 

 

Hay planos decentes, pequeños fogonazos que hay que rebuscar en la mediocridad generalizada, como ese subacuático con Batman y Quinn. Lo mejor sería la banda sonora, con buenos y conocidos clásicos: The Animals, The Rolling Stones, AC/DC, Creedence Clearwater Revival, Black Sabbath, Eminem, The White Stripes, Queen, Etta James

 

 

Los mayores elogios de la película se los ha llevado Margot Robbie por su encarnación de Harley Quinn, aspecto tremendamente sobrevalorado. No es que ella lo haga mal, que cumple con soltura su papel de perturbada, loca asesina, desquiciada, sino que sus diálogos y acciones son tan tópicos, convencionales y tienen tan poca gracia que salvo a los muy fans es difícil que seduzcan (más allá de su evidente belleza), previsible en su locura e histrionismo. Su amor fou con Joker podría haber tenido su gracia si le sacaran partido, algo que seguro hacen en los cómics. Hay escena extra con Batman, para los más pacientes.

 

 

Escandalosamente infantil cuando se suponía que pretendía ser transgresora y distinta, idea especialmente patente en el personaje de Harley Quinn. No merece la pena.

 

 

 

sambo

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