EL MÉTODO WILLIAMS (2021)

EL MÉTODO WILLIAMS (2021)

REINALDO MARCUS GREEN

 

 

3/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Método Williams” es la clásica propuesta, que espero no falte nunca, de la infalible fórmula Hollywood. En este caso un biopic hagiográfico, suelen serlo a menudo, con una fórmula artesanal y perfectamente medida, a menudo impersonal, que suele ser eficaz y dar buenos réditos. Su punto de emoción, de humor, con buen ritmo para entretener y satisfacer, aunque a menudo no suelan entusiasmar.

Una historia que expone el lado luminoso del sueño americano con ese estilo y narrativa clásicos y convencionales de este tipo de propuestas en Hollywood, de demostrada eficacia y solvencia.

Esta en concreto es peor que otras anteriores, por ejemplo, “Criadas y Señoras” (Tate Taylor, 2011), pero iría en la línea y nivel y otras más mediocres como “Figuras Ocultas” (Theodore Melfi, 2016). Sí, por supuesto esta también incluye mensaje racial y estas cosas, aunque de una forma bastante torpe, forzada y subrayada.

El Método Williams” es todo lo convencional que suelen ser estas propuestas, donde los directores siempre parecen encorsetados (en este caso concreto incluso torpe). Eso sí, suelen, en cambio, servir de perfecto vehículo para grandes interpretaciones, en este caso la de un acertado Will Smith.

La estructura es la típica del biopic: los inicios, el talento, las dificultades para llegar a la cima y la consecución (muchas veces se hace la doble vía, donde desde la cima llega la caída y luego la recuperación/redención). Aquí es interesante que el film termine en la derrota estrepitosa, pero con la irrupción imparable del fenómeno antes de la definitiva gloria.

La película cuenta el “método” que supuestamente Richard Williams creó, planificó y ejecutó, escribiéndolo en un libro de 78 páginas incluso, para lograr que sus hijas Venus y Serena Williams se convirtieran en unas de las mejores tenistas de todos los tiempos. Plan creado antes de su nacimiento. Plan que resultó todo un éxito.

 

 

Las chicas de Compton, Los Ángeles, California.

Venus, ganadora de 7 Grand Slams (14 más en dobles), 5 de ellos en Wimbledon; 4 medallas de Oro Olímpicas… Primera jugador afroamericana en ser número 1 del mundo.

Serena, ganadora de 23 Grand Slams (16 más en dobles, 2 de ellos mixtos); otras 4 medallas de Oro Olímpicas… Una de las más grandes de la historia de este deporte.

 

 

Richard, un hombre considerado “un loco”, como tantas veces, como tantos otros, hasta que su “locura” se plasma en éxito. Entonces es un genio, un excéntrico virtuoso… Siempre es así.

Es sumamente improbable”.

La película es, en suma, el retrato de este hombre, Richard Williams, que, efectivamente, es un tipo peculiar, excéntrico, osado, decidido. Autodidacta, es una de esas personas que parecen entender a la perfección cómo funciona el mundo y tienen la determinación para moverse en él. Un tipo con genio y resolución. Se acercó con insistencia a los que sabían y a los que podían.

Tú y tu método”.

 

 

Richard sabe tocar las teclas adecuadas del mismo modo que sabe qué caminos debe transitar. Pero una vez llegue el éxito, sabe también lo que traerá este consigo. Parásitos y aprovechados que los ignoraron pero vienen atraídos por el rico olor del dinero. Nunca se amilanará y sacará el orgullo de raza… Tirándose pedos incluso…

Padre exigente, hombre zarandeado por la vida, hecho a sí mismo, con las ideas muy claras para sus hijas y para la vida que quiere que lleven, alejadas de los peligros de la calle y de otros peligros por su raza y condición social. Las protegerá y alzará. Una conciencia brillante. Construirá una rutina estricta de entrenamientos y estudios, aplicando los “tutoriales”, antes de youtube, que lee en libros y escucha en la radio.

Al que duerme lo único que le puede pasar es que sueñe”.

Nadie ha respetado nunca a Richard Williams, pero a vosotras van a respetaros”.

 

 

Se retrata la vida de los Williams en una convivencia con cinco hijas, tres de las cuales eran de un anterior matrimonio de Oracene “Brandi” Price (Aunjanue Ellis), a las que se suman Venus (Saniyya Sidney) y Serena (Demi Singleton) como hijas del matrimonio (Richard tenía hijos también de relaciones anteriores y tuvo uno posterior). Ella trabaja por el día y él por la noche. Los padres, esos seres inmortales.

 

 

 

Una familia sin apenas medios, afroamericana, rodeada de envidias y limitaciones que lucha por salvaguardar la decencia e inocencia de sus hijas a la vez que intentan proporcionarles el mejor futuro entre matones, vecinos cotillas y entrometidos y servicios sociales con prejuicios…

Educarán a sus hijas en el orgullo y la confianza en sí mismas, y en la diversión en lo que hacen. En hacer las cosas bien, pero sin una presión que las martirice en la actividad que realizan. Por supuesto, tanto Richard como Oracene tendrán dudas cuando se les cierren puertas, pero se repondrán y seguirán adelante, como ya supondréis y como se suele retratar en estas películas. Unas hijas que serán su futuro y una vida mejor, aunque la sociedad y el sistema digan que no. Una estructura clásica.

Bueno, me gustaría que otros quisieran jugar como yo”.

 

 

Richard es contradictorio, ya que exhibe seguridad y confianza en sí mismo, se ensalza él y a sus hijas hasta límites insospechados, las vende como las mejores de la historia universal, pero luego pide humildad, incluso a través del visionado de “Cenicienta”.

Dejad de haceros las chulitas”.

 

 

O cuando pretende proteger a sus hijas de las amenazas externas y el foco mediático, abroncando a los periodistas por presionar con sus preguntas, por ejemplo, pero a la vez prendiendo la mecha de ese interés mediático sin complejo alguno…

Aunque el retrato de Richard es absolutamente hagiográfico, se incluyen ciertos elementos para no hacer de él alguien plenamente celestial, aunque poca cosa, ya que casi se le ven las alas… Un ejemplo es esa reacción vehemente, arma en mano, dispuesto a vengarse de los pandilleros que amenazan a su familia y lo agredieron a él. Iba dispuesto en una catarsis violenta, pero las guerras de bandas evitan su caída en el pozo en una oportuna coincidencia no muy elaborada desde el guión…

 

 

 

Oracene no es un convidado de piedra, en absoluto. Una mujer de carácter. Soporta las circunstancias y los desaires de Richard con sumo estoicismo, pero nunca con pasividad. Se dará a valer en todo momento y guiará o recriminará a Richard cuando vaya por donde no debe… La voz de la sensatez, ya sabéis…

 

 

Estilo.

Poco hay que decir de una realización convencional y sin mucho que reseñar más allá de llevar la historia a buen puerto.

Usará una iluminación más tenue y leve para las escenas cotidianas de complicidad y confidencias, como en el dormitorio del matrimonio antes de que Richard vaya a trabajar (como seguridad en un centro comercial), o en las noches donde aparece apaleado… Lo nocturno sirve a Reinaldo Marcus Green para estos menesteres.

 

 

 

También en esa entrañable comida en el burger bendiciendo la mesa, donde Richard exhibe otra de sus cualidades, el humor, que no abandona ni en las peores circunstancias. Un Will Smith que resulta entrañable.

Acierta al retratar a la familia casi siempre como una piña. Los agrupa a menudo juntos cuando se enfrentan a alguien, aunque no haya conflicto. Son un todo. Como ejemplo, observad cómo reciben a Macci o como monta el plano cuando Venus decide no firmar con Nike para desolación de Macci. La familia unida con Rick aparte, frustrado…

 

 

Además, es de agradecer que se haga una película de tenis que no dé vergüenza ajena en los partidos, en la acción tenística. No es sólo la recreación, es el trabajo de los actores en la ejecución, cuando juegan y golpean a la pelota, con verdadero estilo, con realismo.

Hay buenas escenas dramáticas, aunque lo más destacable es la labor de los actores, como esa discusión marital. Allí Oracene saca su orgullo de mujer ante el ególatra Richard, en la que desnuda su miedo. Usa un par de momentos que pueden ser interesantes: cuando Oracene sale de plano y Richard queda enmarcado, a medio camino en la escalera. Marca el conflicto. Al mismo tiempo, las niñas aparecen en la parte de arriba de la escalera, tras los barrotes de la misma, remarcando su angustia y opresión ante la discusión.

“… porque si fuera por ti ya hace mucho que me habría ido”.

 

 

Podemos también seguir el rastro de la evolución de los personajes a través del material tenístico. Las pelotas que usan al principio, que son las que recoge Richard de los clubs que visita, las que pierden o desechan los jugadores. Las pistas, de cochambrosas pasan a estar adecentadas para jugar torneos modestos, donde pueden palpar bolas nuevas. Para terminar en todo un estadio y campos de entrenamiento…

 

 

La caída en los infiernos de Richard también se retrata con las pelotas, ese carro que tiran los matones, donde las bolas terminan rodeando al herido Richard

Las pistas marcan también evoluciones emocionales, como ese gran momento de Will Smith ante su hija, que le lanza bolazos por no dejarla jugar, mostrando su arrepentimiento emocionado… Pistas como metáforas… Poca cosa porque tiene poca evolución y yo le estoy sacando lustre, pero bueno…

 

 

Tenemos lamentables correcciones de cámara. Observad la escena donde Richard y su mujer reciben a Cohen en un jardincito, dónde el entrenador será despedido. Un plano general termina corrigiéndose para poder incluir a Cohen cuando se reclina en su silla…

 

 

Fuera del estilo, la película, como suele ocurrir con buena parte de las de este tipo, no renuncia a su reivindicación social. No es para menos con el material. Dos jóvenes estrellas afroamericanas a las que convertir en modelo e icono. El problema es que ese aspecto está introducido de una manera sumamente torpe en el guión.

Al menos esta vez los han grabado”.

 

 

Richard reivindicará su orgullo de raza cada vez que pueda, blandiendo la bandera del talento de sus hijas como icono ante la hipocresía del sistema que los rodea. Es un elemento útil para exponer la crítica y la problemática racial, pero las escenas y diálogos donde se saca el tema resultan forzadísimos, sin aparente conexión con el todo. Chirrían. Ya sea la paliza de unos policías a un afroamericano sin venir a cuento como el alegato racial de la madre a las hijas de repente… Un didactismo torpe y discursivo.

 

 

 

Tenis.

Hay un acertado retrato del mundo del tenis, bien es cierto, en algunos interesantes aspectos, sobre todo en el circuito juvenil. Ver a esos padres quejándose, abroncando a los pequeños, recriminándoles, poniéndoles mala cara a cada fallo o derrota era una absoluta realidad en el tenis de base.

Las crías están todas con una presión inhumana. A sus padres deberían matarlos”.

Los entrenadores son bien mirados. No es raro, sabían que tenían una mina entre manos. Cohen se tomará bien las continuas injerencias de Richard. Lo mismo terminará haciendo Rick Macci a pesar de las mentiras y manipulaciones de Richard, hasta convertirse en alguien muy cercano a la familia.

 

 

Creo que podrías tener al próximo Michael Jordan en tus manos.

¡No! ¡Qué dices! Tengo a los próximos dos.

¡Eres el tío más cabezón que he conocido en mi vida! ¡Y entreno a McEnroe!”.

 

 

Richard metió brevemente a sus hijas en el circuito juvenil, pero tras ganar múltiples torneos con Venus (también alguno con Serena, que se las apaña en secreto en la película para apuntarse contra la voluntad de su padre), las sacó por el mal ambiente que allí veía, según él, con esos padres que presionaban a sus hijas (también contraste con el estímulo positivo que siempre reforzaba Richard), los malos modos, el mal perder, las trampas, la mala educación (que contrasta con la buena que exhiben las Williams)… Sólo una rival se muestra simpática en la cinta.

Las niñas quieren jugar, pero el padre las mantuvo años sin competir. Las convirtió en fenómenos mediáticos antes que en jugadoras profesionales (o jugadoras a secas). La expectativa era tremenda y las cifras aumentaban cada día (llegaron a 12 millones con Reebok cuando Venus cumplió 15 años, 9 meses después de que le ofrecieran 3 antes de perder con Arancha Sánchez Vicario)… Un tipo que también aprendió de marketing para vender ese productor, incluso con videos toscos pero efectivos…

Van a entrenar contigo, van a estudiar, van a ir a misa y, básicamente, van a ser niñas. Eso quiero”.

“… y sus hijas no han jugado un partido desde el 91”.

Venus habla cuatro idiomas. La mayoría de ellos con fluidez. ¿Cuántos idiomas habla usted? ¡Exacto! Ni siquiera habla bien este”.

Mire, llevo toda la vida sin dinero, y Venus no quiere ser pobre, pero no vamos a dejar que nadie presione a nuestra hija sin que esté preparada”.

 

 

Se meterá en un entrenamiento privado de Pete Sampras y John McEnroe con su entrenador, Paul Cohen (Tony Goldwyn), un ejemplo más de la decisión y osadía de Richard. Conseguirá que Cohen entre gratis a Venus, aunque no a Serena. Eso sí, grabará los entrenamientos por no dejar atrás a la hermana pequeña…

¡Pete Sampras os está mirando! ¡Pete Sampras os va a copiar!”.

 

 

 

 

A Rick Macci (Jon Bernthal), por quien suplicará una oportunidad, lo terminará manipulando y probando cuando el talento de sus hijas lo ponga en posición preponderante. No perderá el tiempo. Así sacará su contrato ideal y su autocaravana…

Rick, ¿tienes hambre?

No.

Pete Sampras, Lendl, Connors, Steffi Graf, Andre Agassi, Mary Pierce, Martina Hingis, Anna Kournikova, Monica SelesJennifer Capriati será la tenista más admirada del momento por su despertar precoz, pero también será ejemplo a no seguir por sus coqueteos con las drogas.

 

 

Y, por supuesto, hay que destacar la aparición de nuestra Arancha Sánchez Vicario (Marcela Zacarías), que en aquel momento era la número 1, la ganadora del US Open y la tenista más destacada, a la que Venus se enfrentó con 14 años.

Han cuidado hasta el más mínimo detalle en la recreación, por ejemplo con ese aparatito que llevaba Arancha en la espalda para sujetar la pelota y que tan llamativo fue… Un buen retrato de partido, con una Venus que arrasaba hasta que la experimentada tenista española paró el encuentro para cortar el ritmo y dar la vuelta con contundencia.

Juega contra Sánchez Vicario. Es la mejor jugadora del planeta. Es la mejor del mundo entero. No puede ganarle”.

¡No, Arancha, no!

Tú serás la próxima”.

Cohen es retratado como un tipo clásico y mesurado.

 

 

Macci es divertido y tremendamente entusiasta. Muy simpático. Su efusividad, eso sí, se vendrá un poco abajo cuando Richard le informe de que sus hijas no jugarán juveniles… Ya sabéis, el plan…

Disfrutaremos de Journey y su magnífica “Only the Young” en el camino de la familia a Florida, para entrenar con Macci.

El Método Williams” es una película correcta. Tiene las virtudes clásicas de este tipo de films, como expliqué al inicio, pero también muchos de sus defectos además de otros añadidos. Se ve fácilmente y con agrado, pero sin dejar poso alguno. Y un muy buen Will Smith.

 

 

 

sambo

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