EL CINE EN EL 78, Por Santi Guerrero

EL CINE EN EL 78, Por Santi Guerrero

CINE

 

 

 

 

Desayuno… frugalmente, claro. Ojeo «El Periódico». Llama mi atención un cuadernillo en las páginas centrales. Recrea la edición de ese mismo diario hace 40 años. Y me detengo en la cartelera de cine. No me veo, pero me imagino con una sonrisa triste en mi rostro. ¡Qué cantidad de cines! Decido arrancar la hoja de la cartelera (previo permiso de la mujer del bar), y de ahí nace este artículo.

El 26 de octubre de 1978, Barcelona presentaba 51 cines de Estreno, la Filmoteca, 9 salas de Arte y Ensayo y 46 cines de Reestreno.

Hace 40 años, de las 51 salas que proyectaban películas de estreno, 15 de ellas proyectaban películas calificadas “S” (catalogación de reciente creación en aquel momento), con especial predilección por la saga Emmanuelle, Emmanuelle y Carol, Emmanuelle negra se va al Oriente o Emmanuelle y los Últimos Caníbales. Además de las “S”, el espectador barcelonés podía gozar de otras 4 o 5 películas eróticas.

 

 

Claro, que no todo era sexo. En cartelera filmes como Grease, Fiebre del Sábado Noche, La Escopeta Nacional, La Chica del Adiós…

Seguro que estáis esperando con verdadero interés saber qué películas teníamos en las salas de Arte y Ensayo. Veamos… Los ojos vendados, de Carlos Saura; La Vieja Memoria, de Jaime Camino; La Golfa, de Jean Renoir. Performace, de Donald Cammell; El amigo americano, de Wenders; Los Machos, de Gilles Carie; El Semen del Hombre, de Marco Ferreri; Delito de amor, de Luigi Comencini y Noticia de una Violación en Primera Página, de Marco Bellochio. La verdad es que no era una cartelera demasiado atrayente, aunque eso aumenta si tenemos en cuenta que se proyectaba una película de Pier Paolo Pasolini fuera de lo que se consideraba Arte y Ensayo. El título: Las mil y una noches. Sorprende un poco, la verdad, no ver un Bergman, un Visconti, un Bertolucci…

De las salas de Reestreno, 11 de ellas proyectaban películas S, y otras 6 proyectaban películas más o menos “picantes”. Es decir, 37 salas barcelonesas proyectaban películas con el sexo como reclamo. 37 de 106, o sea, un 34,9%. No estaba nada mal. Las películas S iban un pasito más allá de las películas de destape. Y ya se imaginan ustedes que eran un buen filón para las recaudaciones. Ahora, hay sexo en cualquier película, y casi en cualquier serie que se precie. Claro, que mientras unos alardeábamos del último film que habíamos visto de Pasolini, otros alardeaban de la película X que habían visto en Perpiñán. Lo que tenían los Pirineos…

La verdad es que da un poco de grima repasar la lista de las salas existentes hace 40 años, sobre todo si lo comparamos con las existentes hoy en día, donde sólo tenemos las multisalas a nuestra disposición. Incluso, se lo juro, había unas personas a las que se les llamaba “acomodadores” y que con una linterna te iluminaban para que pudieras sentarte.

¿Tiempos mejores? Diferentes. Esencialmente diferentes. Era otro el público, eran otras las inquietudes. No existía Internet, ni múltiples canales de TV para ver. Ni plataformas de cine online. El ocio estaba enfocado de otra manera. Recuerdo las partidas mañaneras de mini golf (hoy en día, en Barcelona, es imposible). El vermutillo con una buena cerveza negra (ahora, ni negra ni blanca. Lo digo por mí, que no puedo beber cerveza). Y por la tarde, al cine. Por aquella época yo era mucho de Arte y Ensayo. Me había dado por pensar, ya ven…

¡Qué grande es el Cine!

 

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sambo

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