Crítica: MAD MAX: FURIA EN LA CARRETERA (2015)

Crítica: MAD MAX: FURIA EN LA CARRETERA (2015)

GEORGE MILLER



 

 

 

Posiblemente estemos ante la mejor entrega de la saga, a pesar de ser una cuarta parte, y es que esto es lo que tienen las secuelas modernas, que con planificación se logran resultados sorprendentes. Portentoso reboot.

A esto hay que sumar que las películas de Mad Max, sus tramas, son de una simpleza absoluta, con lo que en las virtudes del magistral universo creado en las dos primeras entregas sólo cabe innovar en las escenas de acción, desarrollar la imaginación en las mismas y la puesta en escena… y en “Mad Max: Furia en la carretera” todos los aspectos técnicos y los elementos mencionados son extraordinarios.

 

 

 

 

Y es que la gran virtud de George Miller radica en que respeta la esencia artesanal y realista de la trilogía original, recurriendo lo justo al ordenador y haciendo de las escenas de acción algo tangible, creíble, real, sin que deje de resultar espectacular.

 

 

 

El uso excesivo del ordenador lleva a desfases en la puesta en escena, a momentos absolutamente surrealistas y excesivos que restan verosimilitud y alejan al espectador, que ve todo como si fueran dibujos animados, donde los choques y las acciones más absurdas son posibles sin tener en cuenta la coherencia ni el rigor. Esto lo evita George Miller, que a su portentosa calidad en la dirección y puesta en escena, es un maestro del género, aprovecha los adelantos con sensatez para mejorarlo todo, respetando la concepción artesanal y realista de la acción en la saga. El potencial está en la mejora de la acción y efectos, de los recursos. La trama es igual de delgada que en las anteriores, una huida y una persecución. El universo violento, sucio y terrorífico resulta igual de brillante.

 

 

 

Temporalmente indeterminada dentro de la saga, no sabemos si es antes o después de otras entregas de la misma, “Mad Max: Furia en la carretera” presenta el mismo universo ya conocido. Un mundo post apocalíptico donde escasea el agua y el combustible, los bienes más buscados y deseados.

 

 

 

 

 

 

La narración comienza como la segunda parte, por ejemplo, con un prólogo en voz over de contenido similar, que la entronca con la trilogía anterior. Una lucha por la supervivencia, mismo contexto que las anteriores.

 

 

 

 

La estética de “Mad Max: Furia en la carretera” sigue siendo deslumbrante e impactante, y si bien ya no sorprende tanto como es lógico, al ser una de las estéticas más imitadas desde el nacimiento de la saga, se mantiene muy por encima de todas sus imitadoras gracias a las virtudes de una fotografía extraordinaria que supone una explosión de color en medio de ese árido desierto que acoge a los personajes. Una estética realista dentro de su futurismo.

 

 

 

 

Max tiene visiones, tormentos por bondad, por todos aquellos que no pudo salvar, que le han llevado a pensar sólo en sí mismo, a no confiar. Tom Hardy demuestra un buen físico en la primera secuencia de acción, una persecución a la carrera rodeado de albinos. Hay un extraño toque a “Dune” (David Lynch, 1984) en los villanos, en ese líder, Immortan Joe (Hugh Keays-Byrne). La presencia de Hugh Keays-Byrne es un glorioso homenaje a la primera parte de la saga, ya que interpretaba también al villano de aquella. Aquí le vemos enmascarado. Un Darth Vader post apocalíptico.

 

 

 

 

Como tantos tiranos controla la pobreza, el hambre, la sed… con lo que sus súbditos se ven obligados a adorarle y a mendigar agua. A estos les rodea el esperpento, la degradación moral y humana. Un naturalismo degradado, un feísmo metálico, un mundo lleno de calaveras y miseria. De leche, de tetas, de enanos, de falsos padres y madres de alquiler…

 

 

 

 

No estamos lejos de una metáfora al islamismo radical, aparte del abuso totalitario, con esa idea de los sacrificios que buscan los pobres albinos para complacer a su líder y alcanzar un mundo mejor antes de reencarnarse… Además de esa lucha por el combustible. El combustible es poder. Normal que a esto se oponga un radical feminismo encabezado por Charlize Theron.

 

 

 

No se asusten, aunque a nuestro héroe le destrozan el coche nada más empezar nos hartaremos de persecuciones con vehículos.

 

 

 

 

Se ha hablado de que el verdadero protagonismo recae en Charlize Theron, que interpreta a Imperator Furiosa, que «Max, el loco» era una especie de secundario. Sin ser exactamente así, es cierto que ambos personajes comparten heroicidades y protagonismo, del mismo modo que la idea de matriarcado es un aspecto interesante en la película. Theron está magnífica tanto es su vertiente de heroína como en sus sutiles momentos de pánico, resignación, decepción, dolor o vulnerabilidad. Mujeres básicas para la vida, muy relacionadas con el agua, embarazadas… Incluso las veremos con cinturones de castidad… Madres para futuros bebés sanos. Ellas son la esperanza…

 

 

 

 

 

 

Sí, Furiosa es manca, y es que los tullidos o los personajes a los que les falta alguna parte del cuerpo son parte indispensable del universo de “Mad Max”.

Se pretende un aliento mítico en Furiosa, lo mismo que tendrá «Max, el loco«. Su maquillaje, su rapado, su gesto adusto, su brazo artificial y su carácter intrépido dan firma a una gran heroína. Lo primero que hará será rebelarse ante la tiranía de Immortan Joe, robando un convoy que iba a la Cuidad de la gasolina para firmar un trato furtivo. Una traición. Con ella se llevará al harem del despiadado líder. Las reproductoras.

 

 

 

 

 

Se desarrolla una pequeña mitología, con particulares nombres, como las mencionadas Reproductoras; los ”vida plena”, que son los humanos sanos que suministran sangre a esos albinos que aparecen en la película, su bolsa de sangre; el Valhalla, el paraíso deseado en la otra vida por los albinos, de la mitología nórdica; el idealizado “Paraje de las muchas madres”, un lugar gobernado por mujeres donde la vida sería pacífica y placentera; las “Llanuras del silencio”; Come hombresBarracudas, para un tipo de automóviles; Llameadores; “¡Acuacola!”; El criador de balas Son curiosos los nombres que se ponen en la saga, muy infantiles, como de civilización que renace… Un “vida plena” será Max, que será usado como bolsa de sangre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y es que además podemos disfrutar de un guitarrista colgado en un camión que expulsa fuego de su guitarra, inspiración de los imprescindibles Kiss, y de multitud de vehículos de todo tipo. Coches erizo, motos, camiones cisterna, todoterrenos… tuneados al máximo. Realmente espectaculares… Y mucha testosterona para esta película feminista.

 

 

 

 

 

La locura lo sobrevuela todo, de tal manera que «Max, el loco«, parece el más cuerdo. No hay más que ver a los conductores, los villanos, por ejemplo el que lleva a Max de bolsa de sangre, que se convertirá en un estupendo personaje. De hecho, así de entrada, todos parece bastante más pirados que Max. En toda esta primera parte Max permanecerá inactivo, en lo que será la primera gran persecución. Apresado como bolsa de sangre.

 

 

 

 

 

 

Tom Hardy parece acostumbrado a las máscaras, aquí le vemos con una en la primera persecución, algo más pequeña que la que llevaba en “El caballero oscuro: La leyenda renace” (Christopher Nolan, 2013). Interpreta a un Max muy fidedigno y reconocible, que parece haber perdido su vocabulario y el habla por la falta de costumbre. Esas dificultades sociales de ambos protagonistas logran un sencillo pero efectivo impacto emocional sin recalcar.

 

 

 

 

Y es que en la capacidad de síntesis y sugerencia está la mayor virtud en la definición de personajes… Se lleva al espectador con sutileza a pensar en el pasado de Max y Furiosa, en qué les debió pasar… Al menos de Max sí sabemos cosas.

Esos planos con ellos, Max Furiosa, de azul, oscurecidos, contrastan con la pureza y esperanza de las chicas, iluminadas al fondo, y retratan a los personajes de una forma tan poderosa que no hacen falta palabras.

 

 

 

 

Un Max que habla poco y al que veremos una tez amarillenta durante algún tiempo, gracias a la máscara que lleva en la primera parte del film. Lo cierto es que Max no podrá ocultar su bondad mucho tiempo… La cabra tira al monte.

 

 

 

 

 

Son reseñables los aspectos religiosos en la película, en esa civilización que se está recomponiendo, donde muchos no conocieron el esplendoroso pasado, al que tienen idealizado. Habrá muchas menciones a dioses y creencias, como las que motivan a los albinos esbirros del líder Immortan Joe.

 

 

 

 

 

 

Tanto Furiosa como Max son inteligentes y valientes, ocurrentes e ingeniosos, por lo que siempre saldrán airosos gracias a trucos o el uso de su imaginación, además de su competencia guerrera.

 

 

 

 

 

Un aspecto interesante de la película son las extrañas alianzas y pactos de todo tipo, los cambios en los personajes, que de enemigos pasan a ser aliados y viceversa, como Max Furiosa, que de pelear pasan a colaborar; los moteros del salvoconducto a Furiosa, que se vuelven contra ella; el adorable Nux, que también se convierte en colaborador de Max Furiosa

 

 

 

Un montaje portentoso. Puesta en escena espectacular. La acción.

 

 

 

Uno de los aspectos técnicos más sobresalientes de toda la saga, el más sobresaliente de hecho, es el montaje, que en esta cuarta parte se sublima. Es absolutamente portentoso, una virguería. Un montaje ejemplar que define una caligrafía perfecta para una narración de acción. Técnicamente es impecable, con un cuidado por la continuidad asombroso, y más teniendo en cuenta la cantidad de cosas que suceden a la vez en las complejísimas secuencias de acción. Todo está maravillosamente mostrado desde el destacado montaje y la dirección, de tal forma que siempre sabes dónde está cada personaje, dónde se sitúa cada elemento, cada vehículo, nunca te pierdes en su frenesí visual de acción trepidante. Lo único que le reprocharía sería que me gustarían planos algo más largos, unos segundos, para que se disfrutara aún más y en plenitud de toda la acción y de cada detalle, siendo un montaje muy sincopado. Gloria para Margaret Sixel, encargada del montaje.

 

 

 

 

El montaje de “Mad Max: Furia en la carretera” debería ser nominado al Oscar… y seguramente ganarlo. George Miller es un gran narrador de películas de acción.

Pronto tendremos la primera escena de acción con persecución motorizada, que es, básicamente, a lo que se reduce la película, con matices para definir la mitología de ese mundo post apocalíptico. Una persecución a Furiosa, que huye con un gran cargamento. Pequeños episodios de esa persecución para nuestro deleite visual, serán la estructura de la cinta. Un frenesí de pura acción.

 

 

 

Una primera secuencia francamente espectacular y bastante real en sus peripecias, dentro de su espectacularidad, con coches chocando, estallando y revolcándose; armas de todo tipo, fuegos artificiales, villanos abordando el camión de FuriosaMax escapando a duras penas y todo tipo de coches a toda velocidad. Una vigorosa escena que deja grandes momentos y un soberbio montaje, algo sincopado, como siempre, pero excelente. Aquí aparecerá una tormenta de arena, en uno de los instantes más apocalípticos del film, también muy espectacular.

 

 

 

Aquí también tendremos el primer contacto visual entre Max y Furiosa, en plena persecución, en una relación conflictiva y empática, sin apenas palabras pero de un sutil entendimiento mutuo. Su pelea cuerpo a cuerpo poco después es excelente.

 

 

 

 

 

Es uno de los aspectos que más valoro de la película: la relación entre los dos protagonistas, su complicidad y comprensión mutua sin palabras, fundamentada en hechos (se salvan la vida, protegen y ayudan mutuamente), miradas y silencios. Atentos a esos pequeños momentos donde se forja y cierra el vínculo entre ellos.

 

 

 

 

 

 

Como toda película de acción que triunfa, “Mad Max: Furia en la carretera” busca la acumulación de peripecias y de elementos de tensión y problemáticos para dificultar las cosas a nuestros protagonistas y así hacernos más placentero y vibrante el visionado. A las habituales persecuciones, choques, peleas y enfrentamientos se añaden cosas como el parto cercano de unas de las mujeres rescatadas por Furiosa, por ejemplo. George Miller nos hace disfrutar con muchísimos recursos en las excelentes escenas de acción.

 

 

 

 

 

Otra espléndida secuencia: el encuentro y huida ante los moteros con los que Furiosa pactó un salvoconducto a cambio de combustible.

 

 

 

 

 

 

Para el clímax tendremos otra persecución potente, la definitiva, la más intensa y dramática. Heridos, desfases, trucos ingeniosos, un heroico Max, alguna flipada y ocasión donde se fuerzan las cosas en exceso (como cuando Furiosa sujeta a Max para salvarle la vida herida como está en un costado y con dos camiones apretando), pero un sensacional delirio visual, un ejemplo paradigmático de gran cine de acción para deleitarse con su visionado sin complejos ni pretensiones.

 

 

 

 

Un clímax con sacrificios, salvamentos mutuos entre nuestros héroes, que sellan su sensacional vínculo, y un Max que va donando sangre como si no costara, para eso es donante universal como anuncian al principio de la cinta (aspecto que redunda en la idea de héroe abstracto, casi mitológico, del personaje). Es una auténtica lástima la muerte de Nux, aunque lo hace honrando a sus creencias más íntimas. Un desventurado peón del fanatismo.

 

 

 

 

 

 

Otro elemento técnico a destacar, también muy brillante durante toda la saga, es la fotografía, repleta de amarillos y ocres, de un sol intenso, pero que tendrá momentos con otros matices extraordinarios, como la escena de la tormenta de arena, una de las escenas donde más se usa el ordenador, o aquella otra en ese paraje embarrado, con grises y azules que lo inundan todo, pero con focos lumínicos que resaltan personajes, como el guitarrista de rojo, las chicas de amarillo, el parto iluminado o las explosiones… Una fotografía que define y diferencia los colores de forma intensa, muy llamativa, con colores puros e intensos, con un uso de filtros excelso. La escena de los azules es en un sensacional escenario lovecraftiano que se sublima en ese plano con cuervos, árboles secos, hombres con zancos, azules y grises… Una pausa en tonos fríos antes de sumergirnos en los amarillos de nuevo…Una fotografía que debemos a John Seale.

 

 

 

 

Un universo sugerente que deja muchas incógnitas sobre el origen de muchas cosas, lo que lo hace fascinante. La música de Junkie XL es vibrante y muy efectiva también.

 

 

 

 

Hay buenos detalles de humor e ironía que buscan la complicidad e interacción del espectador, hacerle partícipe en todo momento de lo que ocurre, burlándose de tópicos y aplicando así la imprevisibilidad a la inevitable previsibilidad final de este tipo de propuestas. Ejemplos: La idílica visión en ese infierno de bellas jóvenes mojando sus cuerpos y refrescándose ante un Max atado a su entrañable albino Nux (Nicholas Hoult); el heroico momento y el tropiezo con la cadena en su efusividad de Nux al subir al camión para complacer a Immortan; la escena con la embarazada (Rosie Huntington-Whiteley), a la que salvan en primera instancia para que, cuando menos te lo esperas, muera acto seguido… Así se exige continua atención al espectador.

 

 

 

 

Las truculencias están a la orden del día, la más destacada es el parto frustrado y el bebé muerto…

 

 

Lo cierto es que “Mad Max: Furia en la carretera” mantiene la idea de esperanza y redención en los personajes más positivos. Una esperanza a la que se pondrá a prueba cuando el ansiado matriarcado del “Paraje de las muchas madres” resulte un fracaso, aunque descubriremos a otra embarazada… Sólo se consolarán tapeando insectos. Una esperanza que radica en perpetuar una especie con esos bebés puros, una especie que languidece, que está corrompida, que peligra, pero que puede renacer…

 

 

 

 

 

 

La esperanza es un error. Si uno no arregla lo que está roto se vuelve loco”.

¿Dónde debemos ir, los que vagamos estas tierras, para encontrar lo mejor de nosotros mismos?

 

 

 

 

 

George Miller entrega una película primorosa, de sensacional montaje, fotografía y dirección, con buena música. Un extraordinario ejercicio de estilo y una portentosa cinta de acción sin muchos matices. Es un trallazo sin frenos.

 

 

 

Muy notable título de acción.

 

 

 

MrSambo92: 23 Sep de 2015 @ 09:23

 

sambo

There are 10 comments on this post
  1. septiembre 24, 2015, 8:45 pm

    Yo le cascaría un cinco porque además, y como narras, Miller rueda con un estilo muy alejado de lo que se nos tiene acostumbrado. Una maravilla.

    • septiembre 24, 2015, 9:03 pm

      Podría tenerlo, el 5, pero creo que es una película muy básica como historia, y que su universo ya estaba formado de antes, lo novedoso y a valorar verdaderamente, es su puesta en escena y escenas de acción, más que nada, por eso no me sale ponerle más, quizá.

  2. septiembre 24, 2015, 8:47 pm

    A mí en la escena de los azules, me recordó al cuadro de Rosseau La gitana dormida. Tiene mucho de ensoñación esa escena.

    • septiembre 24, 2015, 9:01 pm

      No conocía el cuadro y estoy aquí viéndolo. Es cierto, sí que me ha sugerido una cercanía con esas escenas. Muchas gracias por esa referencia.

  3. septiembre 24, 2015, 9:15 pm

    Hola Mister,
    Es un 4 clarísimo. Por el ritmo, solo por eso lo merece. Ves la película, y al día siguiente, tienes agujetas. Que manera de mantener la tensión.
    Y si Tom Hardy, está bien, lo de Charlize, ya es de matrícula. Si la película se titulara, Furiosa: Mad Max en la carretera, no pasaría nada. Charlizé buscó ser Ripley en Prometheus y lo encontró en Mad Max. Este podría ser uno de sus mejores papeles, por el que sea recordada en el futuro.
    Ojalá tengas razón y oscaricen este título, lo merece.
    Como siempre, un placer leerte.

    Un abrazo.

    • septiembre 24, 2015, 9:20 pm

      Qué grande esta frase : "Charlize buscó ser Ripley en Prometheus y lo encontró en Mad Max". Es más que probable, que interpretación tan sutil!

      Si no oscarizan esto, capaces son con tantos años de experiencias en desbarres, será otra injusticia.

      El placer es mío por verte por aquí! Un abrazo, querido amigo.

  4. octubre 09, 2015, 11:05 pm

    Peliculón Sambo. Ni un pero a tu crítica, y un cuatro es la nota que se merece.

    Yo lo que critico es precisamente lo que ha dictado la crítica "especializada" y que se ha aceptado por mayoría, y que tú también has captado al igual que yo. El querer hacer pasar por secundario a Tom Hardy y elevar a los altares la interpretación de Charlize Theron cuando eso no es así. Ella lo hace bien. Pero a mí por lo menos el que más me llamó la atención fue Max. Los gestos, la cara, su mirada. Un tipo que no se fía de nadie y que sólo tiene en mente sobrevivir, todo eso se refleja en el rostro de Tom Hardy. Y si no, ahí están esas escenas dentro de la cabina del camión.

    Espero impaciente la segunda parte pero va a tardar la cosa.

    • octubre 10, 2015, 12:41 am

      Así es. Theron está estupenda, pero Hardy, que es un estupendo actor, por cierto, no le va a la zaga. Me sorprendió que dijeran que estaba sometido y tenía un rol secundario, porque es incierto, pero bueno, ya se sabe, querido el Salvilla

    • octubre 13, 2015, 11:31 am

      Hola a los dos,
      Ahí está la grandeza de su interpretación. Excepto en la primera entrega, en las otra dos Max ha tenido siempre un papel como de espectador, llega a sitios, ves situaciones y acaba tomando partido, pero sin querer. No es el 7º de Caballeria llegando al galope a rescatar granjeros, es el heroe que no quiere serlo, al que no le queda más remedio que actuar.
      Parecer más pequeño que Furiosa, cederle el papel de Prima Dona, es entender quien es Max.
      Yo tambien espero otra entrega, espero que llegue.

    • octubre 13, 2015, 1:21 pm

      Si todo va bien, habrá dos más! Muy bien explicado, Vicent.

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