Crítica LA MUJER PANTERA (1942) -Parte 3/4-

Crítica LA MUJER PANTERA (1942) -Parte 3/4-

JACQUES TOURNEUR




 

Panteras.

Las panteras tendrán una presencia constate en la película, ya sea de forma verbal, visual o sugerida, todo desarrollado y tratado por Tourneur con una maestría sensacional. Es evidente que las panteras resultan simbólicas, representando los instintos sexuales reprimidos, el deseo ansioso del sexo, el miedo al mismo, representado en la pantera enjaulada, pero habrá muchas más apariciones de panteras de muy distintas formas, en lo que es una película fascinantemente simbólica y sugerente.

 

 

-La pantera enjaulada es el evidente símbolo de los impulso reprimidos, algo que se acentúa con el dibujo de Irena, una pantera con una espada clavada, que supone dos cosas, la idea de matar esos impulsos que lleva en su interior, así como un cebo que tendrá su eco en algo que veremos en su apartamento, una estatua del rey Juan con una pantera clavada en su espada. Además supone, en cierta medida, un trágico presagio para su propia vida.

 

 

 

-En el apartamento de Irena, Tourneur se centrará en la sombra de la mencionada estatua del rey Juan, una estatua con una pantera como protagonista, muerta por la espada del rey que monta a caballo y la eleva en alto. Es otro recurso simbólico que juguetea con la idea de los deseos reprimidos, los excesos y las pulsiones incontroladas y a evitar… Es la sexualidad sobrevolándolo todo.

 

 

 

 

 

 

 

-La relación de Irena con la pantera es, evidentemente, ambivalente, le atrae y la odia a partes iguales. Es el símbolo de su deseo, algo que quiere probar, que la seduce, pero es un deseo al que teme por lo que puede suponer entregarse a él. Un sentimiento de culpa. Ella verbalizará que los rugidos de la pantera, su alter ego, “no  me gustan”, “grita como una mujer”, mientras que los de los leones la relajan. Los rugidos de león pueden suponer un deseo carnal, la masculinidad, ella teme a su propia feminidad, la pantera.

 

 

-De forma fugaz en esta primera escena en el apartamento de Irena -con mayor claridad posteriormente-, veremos el dibujo de una pantera en un biombo. Es un ejemplo más de esa ambivalencia, esa repulsión que siente hacia la pantera, a la que dibuja con una espada clavada, de la que no le gustan sus rugidos porque parecen una mujer gritando, pero a la que va a visitar siempre que puede al zoológico e incluso la incluye en la decoración de su propia casa.

 

 

 

 

-Cuando Irena cuente la historia de su pueblo y el rey Juan, lo hará encuadrada junto a un cuadro donde unos gatitos, de nuevo los felinos, miran con deseo a un ave. También hay un reloj. El cuadro al lado de Irena resulta realmente aterrador, como si Oliver, y todo aquel que se acerque a Irena, quedara convertido en esa ave ante los ojos ansiosos. El perfecto retrato del deseo, ese que siente Irena hacia Oliver y que reprime, ese miedo a ceder a sus impulsos.

 

 

 

 

 

 

-La presencia de felinos, panteras, gatos… es constante, sobrevuela de forma continua la película, como la sexualidad, sexualidad contenida. Otro ejemplo lo tenemos en el gatito que Oliver (Kent Smith) compra a Irena (Simone Simon). El gato huirá de Irena, por supuesto.

Al gatito lo veremos por primera vez en el trabajo de Oliver -trabaja en una constructora-, y es un gran recurso de guión, ya que en apenas diez minutos tenemos los nombres de los protagonistas, el nacimiento de su relación, elementos extraños de la intriga explicados y la dedicación de los personajes.

 

 

 

-Hay otra mención a los gatos, es con la aparición de la extraña mujer de negro de rostro gatuno mientras los amigos de Oliver cenan con la pareja. Allí se dirá “parece un gato”, y ella se dirigirá a Irena llamándola hermana. Un vínculo para una superstición que va haciéndose cada vez más tangible. Es significativo que Irena se santigüe tras las palabras de la mujer. Una represión vinculada a la religión.

 

 

 

-Incidiendo en el tema de la religión tenemos una interesante conversación entre Irena y el encargado de la jaula de la pantera. Allí se mencionará a la Biblia y el carácter demoníaco que ésta otorgaba a la pantera. Irena, en cambio, la ve “preciosa”. Una vez más la ambigüedad de Irena hacia la pantera.

 

 

 

 

 

 

 

-La conversión de Irena en pantera es paulatina, una evolución fascinante de pasos muy sutiles. Si primero es una ambigua relación de atracción/odio, poco a poco la fascinación por la pantera irá aumentando, siempre vinculada a sus emociones, instintos e impulsos más primarios: ira, celos, pasión… Un nuevo paso lo tenemos cuando entrega a la pantera en sacrificio el pajarito que Oliver le dio, una vez éste murió de miedo. Un momento truculentamente sutil.

Irena confesará mediante hipnosis un angustioso episodio de su pasado, cuando los niños se metían con ella llamando a su madre “La bruja de las mujeres gato” por la muerte de su padre antes de su nacimiento.

 

 

 

-Un paso más en la evolución: acercándose a la jaula para tocar la llave de la misma y finalmente robarla.

 

-Otra maravillosa escena que es puro deleite visual y maestría en la dirección de Tourneur. La soledad en penumbra de Alice en su estudio con un gato, elemento excéntrico y presencia permanente en la película, justo al lado del teléfono, que sonará a continuación con Irena, vestida de negro, al otro lado. Un gato junto a un teléfono que usa Alice en un nuevo vínculo. Cuando Irena oiga la voz de Alice al otro lado del teléfono la invadirán los celos, comenzando una de las partes más tensas y terroríficas de la película, modulada de forma magistral por Tourneur.

 

 

 

 

-Mediante un encadenado pasaremos de la pantera del zoológico donde Irena roba la llave de su jaula a una esculpida en la maqueta de un barco. Lo felino siempre presente, inquietando, siempre relacionado con Irena, siguiéndola y ahora expectante, al acecho de la pareja Alice/Oliver.

 

 

 

 

 

 

-En la escena de la piscina veremos un gato negro, mal presagio, en la recepción, como antesala a la situación de terror que va a vivir Alice.

 

-En la secuencia final, Irena liberará a la pantera de su jaula. Ese acto de liberación es de nuevo simbólico, asume por fin su condición, libera sus miedos, los exorciza, se redime justo antes de morir. Se impone su fascinación a su temor, entiende que debe liberarse de prejuicios y represiones, muriendo víctima de ese pecado original que la perseguía, pero redimida justo antes.

 

 

 

 

 

Alice, el personaje que interpreta Jane Randolph, será el vértice del triángulo amoroso que se desarrolla en “La mujer pantera”, personaje desencadenante de buena parte de los sucesos que ocurren en la cinta, primero por su vínculo amoroso con Oliver y luego por los impulsos y pasiones incontrolados que despierta en Irena: envidia, celos, ira… Si bien Irena evita descontrolarse con su marido para protegerle, con personajes como el doctor Judd (Tom Conway) y la propia Alice no hará lo mismo, dejando salir lo peor de sí misma, ese mal interno que la atormenta, liberando sus pulsiones. Lo cierto es que aunque la situación de Oliver es complicada, algo de razón tiene Irena al enfadarse con su marido por su relación con Alice. Las menciones a Alice desencadenarán los celos en Irena.

 

 

 

Irena está sufriendo un proceso de cambio, de madurez incluso, donde la pantera es el símbolo de esa transformación. No sólo el sexo la lleva a su transformación, es cualquier pasión, ya sean celos, envidia, ira…

Jamás había sufrido hasta ahora”.

El amor es tú y yo y dejar que el mundo siga su marcha”.

 

 

 

 

Alice confesará su amor a Oliver, definiéndose por completo el triángulo amoroso y justificando los celos de Irena. Él irá renegando de su mujer y dejándose querer por su compañera de trabajo, cuestionándose el amor que siente por Irena. El sexo se descubre así como parte esencial de una relación, evidentemente, pero de forma exclusiva para Oliver, ya que Irena es capaz de controlar ese impulso, aunque sufriendo. La frase final de Alice en esta conversación con Oliver es muy sugerente.

 

 

 

 

Tú y yo jamás seremos extraños”.

El cebo con la relación de Alice está perfectamente planteado, un triángulo romántico perfecto y desarrollado de manera ejemplar desde el guión, y todo en una cinta, hay que hacer hincapié, de poco más de una hora y diez minutos.

En la escena donde Alice, Oliver e Irena visitan una exposición se sugiere con brillantez que Irena y Oliver, ese matrimonio, no tienen nada en común. Ella se sentirá desplazada, es más, Oliver la desplazará explícitamente con buenas palabras haciéndola ver que allí se aburriría, impeliéndola a que se marche para que no se aburra, mientras se ensimisma junto a Alice viendo los distintos objetos. Un desplante en sus mismas narices acentuado por los celos que Irena siente hacia Alice y que Oliver conoce. Hay crueldad en esta escena por parte de los amigos hacia Irena, demostrando sus afinidades sin miramientos ante ella. Celos irremediables y, hay que decirlo, algo justificados, si bien es cierto que el bueno de Oliver aguanta bastante. El caso es que la cinta logra transmitir la angustia, el desasosiego y los celos de Irena, su punto de vista.

 

 

 

 

 

Irena se detendrá en una escalera, símbolo del tránsito, al lado de una estatua de Anubis, símbolo de la resurrección, la transformación, incluso la fertilidad, lo que marca un contraste con nuestra protagonista y la impulsa en su decisión final. Matar a Alice.

 

 

El agua.

El agua es un elemento interesante en “La mujer pantera”. Aparece en tres ocasiones y de alguna forma es significativa en su relación con Irena (Simone Simon).

La primera vez que vemos agua en la película es en la conversación donde Alice confiesa su amor a Oliver. Es un surtidor del que bebe la pareja, Oliver comienza a alejarse de Irena ante él, comienza a depurarse de esa relación junto a Alice. El agua es un elemento depurador, positivo.

 

 

Luego aparecerá con el baño depurador que se da la propia Irena tras seguir a Alice con intención de matarla y haber tenido que saciar su apetito homicida con unos corderos. Un baño depurador en una bañera con patas de ave, de nuevo esa fusión con lo animal unido a Irena.

 

 

 

 

 

 

 

La última será con la famosa escena de la piscina, donde Alice se lanzará al agua para protegerse de Irena convertida en pantera, que la vigila amenazante. De nuevo el agua acaba siendo protectora.

Además tenemos la nieve, fenómeno climatológico mencionado y de carácter simbólico también.

 

 

 

 

 

 

Lee aquí la 1ª Parte del análisis.

Lee aquí la 2ª parte del análisis.

Lee aquí la Última Parte del análisis.

sambo

There are 2 comments on this post
  1. julio 02, 2016, 10:38 pm

    Me encanta cdo explicas la simbología de los elementos de las pelis!!
    Graciasss!!
    Bss!

    • julio 03, 2016, 9:02 am

      Pues queda el broche simbólico final, que es donde trato la mayoría, en la última parte jajaja.

      Gracias a ti, Reina!

Leave a reply