Crítica: E.T. EL EXTRATERRESTRE (1982) -Última Parte-

Crítica: E.T. EL EXTRATERRESTRE (1982) -Última Parte-

STEVEN SPIELBERG

La magia hace acto de presencia cuando E.T. enseña a sus nuevos amigos de donde viene. La importancia de las manos y los dedos en la película es verdaderamente hipnótica. El vínculo de Elliot y E.T. se acentúa, el dedo de E.T., que es casi un personaje más, señala al cielo, sus manos manipulan unas bolas que harán de planetas y… volarán ante el asombro de los chicos. La mano de E.T. (una vez más) procurará dar paz posándose en el hombro de Elliot ante la agitación de éste.
Entramos en la famosísima escena del colegio, primero vemos a todos los chavales esperando el autobús, ningún adulto a la vista salvo el conductor del propio autobús cuando llega, pero que aparece difuso en segundo plano, como de costumbre, para luego encontrar otra figura adulta.
El profesor. Un adulto nuevamente visto como una figura de autoridad. Se le ve de espaldas con la cámara a baja altura y sin rostro. Como de costumbre también. Aquí el primer amor, el vínculo de los dos protagonistas y demás se convierte casi en una ópera, una orgía de sensaciones, con homenaje de Spielberg a su admirado John Ford con la emisión en televisión de la escena del beso de “El hombre tranquilo” (1952). Beso que será imitado por el protagonista, que le da un buen morreo a la guapa Erika Eleniak, vista mucho más neumática en “Los vigilantes de la playa” posteriormente. Un beso que encantó a la enamorada cría además. Una escena divertidísima, repleta de humor, sensibilidad y encanto, con ese vínculo y borrachera de ambos personajes, E.T. y Elliot (Henry Thomas). Inolvidable.
Y aprendió a hablar. “Telééééééfonoooo”. Ver a Gertie diciendo “le he enseñado a hablar. Ahora ya sabe hablar”, mientras se rasca la nariz, es algo absolutamente irrepetible. “E.T… Mi casa… Teléfono.” Y la sombra del dedo de E.T. sobre el rostro de Elliot, una de las frases más míticas de la historia del cine.
En la siguiente escena Spielberg riza el rizo de la tesis mencionada, la búsqueda de la identificación con el mundo infantil, recreando el adulto como amenazante ajeno a aquel, fuera del mismo. Vemos como los científicos, en furgonetas, escuchan y espían, violan otra vez la intimidad, las figuras adultas siempre negativas, y se nos introduce en una de esas furgonetas donde vemos a varios adultos realizando dichas escuchas. En ningún momento y con una artificiosidad buscada y exagerada les vemos el rostro, que siempre se gira al enfocarlos la cámara o ya aparecen girados y ensombrecidos. En esta escena Spielberg también enfocará un dedo, una mano que manipula las máquinas, casi el reverso tenebroso de las manos de E.T. Incluso se atreve con un plano de  perfil de Peter Coyote donde éste se pone la mano en el auricular, ocultando su cara y sólo dejando visibles sus ojos. La amenaza está cada vez más cerca.
Otro momento álgido viene a continuación. La lectura de la madre a su hija de Peter Pan. Una escena ya comentada y que es de esas que dan profundidad, contenido, cultura y emotividad a una película que es exquisita sensibilidad en sí misma. La madre fuera del secreto mundo infantil con un E.T. que la espía embelesado, como si comprendiera todo lo que allí se está diciendo. Elliot le aparta pero, después de curarle mágicamente con su dedo, E.T. regresa a su fascinado observar, mientras se habla de hadas. “¿Creéis en las hadas? Si creéis decidlo…” POR SUPUESTO QUE CREEMOS. Batamos palmas.
Hermosísima escena. La familia. La misma concluye con Elliot y E.T., los dos, escuchando la historia de Peter Pan contada por la madre. Perfecto.
Halloween, calles repletas de chicos, ausencia de adultos, homenajes a Star Wars, sentido del humor a raudales. E.T. haciéndose pasar por Gertie con esos peculiares andares y una mirada, que Spielberg rueda de forma subjetiva, que como la de un niño observa con asombro todo lo que acontece a su alrededor. Incluso cree reconocer a un igual en un crío disfrazado de Yoda, antes vimos al propio E.T. como un Jedi con una túnica parecida a la de Obi-Wan Kenobi reviviendo a la famosa planta por primera vez. Star Wars, de su amigo Lucas, siempre presente. Unas calles, un mundo invadido por niños, niños por todas partes, con atardeceres hermosos y naranjas. Otra vez más.
E.T. se dispone a entrar en contacto con los de su planeta para que vengan a recogerle, los chavales diseñan un plan, el mencionado de los disfraces donde E.T. se hace pasar por Gertie, y tenemos otra mítica escena cuando E.T. hace andar y volar la bicicleta de Elliot al caer ésta por un terraplén, una vez más el mundo de la magia que se hace presente, un mundo sólo al alcance de los niños, por ello  la magia surge cuando la bicicleta se mete en una espesa niebla nocturna, como si se entrara en otro mundo, el mundo que hace posible los sueños, la mencionada magia. La banda sonora del incomparable John Williams se eleva en todo su esplendor y tenemos uno de los planos más famosos de la historia del cine, la silueta de E.T. y Elliot en la bicicleta dibujándose frente a la Luna. Otro momento inolvidable más.
Spielberg no se olvida de nadie, y tendremos una breve escena de la madre (Dee Wallace) en soledad, aburrida, que hará recordar la situación de la familia con la ausencia del padre. Cuando la madre salga, los investigadores volverán a hacer acto de presencia, la amenaza ya es inminente y por supuesto aparecerán en sombras, con la cámara baja y sin que podamos ver el rostro definido de ninguno, casi siempre de espaldas. Amenaza, violación.
El vínculo de E.T. y Elliot es total, un plano de los dos rascándose la cara inicia la escena donde E.T. mandará el mensaje a su planeta, tras esto el deterioro de ambos se hace manifiesto, especialmente en E.T., que aparece pálido y en muy malas condiciones en un pequeño desagüe tras pasar la noche al raso con Elliot y perderse. E.T. acariciará, cariñoso, la cara de Elliot, una vez más la importancia de las manos.
Una de las escenas más simbólicas es la que acontece en la casa de la familia con los vigilantes pervirtiéndola. Planos de decorados vacíos, todos infantiles, donde se enfocan objetos, la calabaza de Halloween, muñecos, peluches y la luz que muestra la presencia de los invasores entrando en esas habitaciones e iluminándolos, sombras (otra vez el expresionismo y Murnau), tras las puertas, ejemplo de los miedos infantiles, los monstruos en el armario. La violación al mundo infantil casi consumada.
La lógica preocupación de la madre (Dee Wallace) por la ausencia de Elliot, que pasó la noche fuera con E.T., le lleva a llamar a la policía. En esta escena tenemos un nuevo ejemplo de aislamiento del mundo adulto, el policía, nueva figura de autoridad, aparece de espaldas o se le toma desde muy abajo y jamás le veremos el rostro ni por asomo.
Cuando Mike sale a buscar a E.T. es seguido por un amenazante coche, por supuesto. Una vez E.T. ha sido rescatado y llevado a casa, los acontecimientos se precipitan. Elliot y nuestro amigo extraterrestre se encuentran mal, lo que obliga a los niños a mostrarle la presencia de E.T. a la madre. Una enorme sombra, de Peter Coyote suponemos, invade la salida del garaje de la familia, la amenaza adulta está ya en la puerta. La madre, que en un primer momento intenta asumir lo que ve y le muestran sus hijos, ante el deteriorado aspecto de E.T., se asusta y aleja a los niños de allí. Será en ese preciso momento cuando el mundo adulto, los investigadores de la NASA, penetren ocultos tras escafandras y trajes casi espaciales. El mundo adulto irrumpe, finalmente, en el infantil, la escena transmite al espectador la sensación de violencia, de agresión, de intromisión, una escena de una violación, el mundo adulto viola, agrede, pervierte la inocencia, la ingenuidad, la magia. Todo rodado con un magnífico uso de las luces y las sombras. El mundo adulto sigue oculto en sombras, cascos o tras luces de coches de policías, hasta que Peter Coyote tiene su presentación verdadera.
Elliot siente sus sentimientos”.
Los investigadores tratan e intentan descubrir el por qué de la unión entre Elliot (Henry Thomas) y E.T. No encontrarán respuesta, evidentemente, ni para la unión, ni para la separación, ni mucho menos para la posterior resurrección. Spielberg se guarda a conciencia de dar una explicación científica, por todo lo explicado, hablamos de la infancia, de la magia, de lo imposible, algo que no se explica con un aparato.  La resurrección tiene sentido desde el punto de vista explicado. Por eso E.T. resucitará sin más, porque la inocencia resucita con cada nacimiento, no hay más explicación. Un eterno retorno.
Peter Coyote se sincera con Elliot, el también lleva a E.T. de alguna forma, “he deseado esto desde los 10 años”, por ello se le concede que vea la despedida.
El vínculo entre E.T. y Elliot empieza a romperse, toda infancia acaba, E.T. muere pero Elliot debe seguir con su vida, por eso le pide a Elliot que se quede… deberá llevarle de otra forma. “Estaré aquí mismo”, frase que primero menciona Elliot y que E.T. acabará dando su sentido definitivo. Esta escena está subrayada con otra que puede pasar desapercibida pero que es de una sensibilidad y belleza enormes, Mike, solo, en el entorno donde escondían a E.T., rodeado de peluches, ahora vació sin su presencia, abatido y casi desarraigado intentando buscar cobijo y adoptando una pose fetal.
La planta muere y con ella nuestro amigo galáctico. Por supuesto a estas alturas el mundo adulto se ha quitado las caretas y todos los rostros antes evitados ahora se hacen totalmente presentes e individualizados.
Pero si la infancia es limitada su esencia y espíritu no lo son, limitada en cada individuo, pero eterna en verdad. Por ello E.T. ante la venida de sus compañeros resucitará, no podía ser de otra forma llegados a este punto. Una resurrección que provoca un gran subidón en el espectador y da inicio a la parte final, la escapada de los chavales que ayudados por su grupo de amigos llevará a E.T. hasta su nave. “Yo creeré en ti toda mi vida”, el uso del verbo “creer”, no es baladí.
Los recursos de Spielberg son casi ilimitados, su forma que hacer que Elliot se dé cuenta de la resurrección de E.T. y a la vez avisarnos unos segundos antes a nosotros los espectadores, demuestran la maestría de un autor excepcional. Un corazón que se ilumina antes de cerrar su sofisticado “ataúd” y la planta que renace, una vez más el uso excepcional de los objetos, que al verla Elliot entenderá qué ocurre. Además del uso del humor para reducir la tensión.
La trepidante escapada deja otros grandes momentos, como la habilidad con las bicis de los chavales, y una escena inolvidable, E.T. haciendo volar, no una, sino todas las bicis del grupo en un homenaje al final de esa obra maestra del neorrealismo mágico que es “Milagro en Milán” de Vittorio De Sica (1951). Toda la escena con grandes momentos de suspense y sacando partido a las situaciones como es normal en Spielberg. Sobre las novedades de la versión actualizada no hay nada que decir.
Toda la escapada además, y ya hasta el final de la película, tendrá un protagonista esencial. John Williams.
La escena final, de emotividad sin límite y desbordada, estirada hasta la extenuación y que sirvió a los más críticos para atizar a la película y tacharla de lacrimógena, es el final lógico a todo el entramado de la cinta. Evidentemente es muy lacrimógena, pero en absoluto es un inconveniente. Una preciosa despedida, como deben ser, menos para los que nos les gusten las despedidas. Además como buen recolector, E.T., se llevará la famosa planta, que acompaña toda la película y que sirve como metáfora y elemento narrativo. Extraordinarios detalles.
Es Elliot el que en esta ocasión pide a E.T. que se quede, pero E.T. no puede quedarse, la infancia no puede quedarse, sólo conservarse. “Estaré aquí mismo”.
 “Estaré aquí mismo”. Un canto a la fe, si bien la infancia no se puede eternizar, sí que se puede llevar su esencia dentro. Ese es el legado que E.T. le dejará a Elliot, una vez más, mediante un contacto con su dedo luminoso. Siempre será un niño, conservará ese niño que siempre somos y que nunca debemos perder.
El mensaje, que como Cristo, es de un personaje, que como comenté, bajó del cielo, transmitió una idea de pureza y amor, murió y resucitó, y ese mensaje será transmitido por los que le siguieron de forma incondicional.
El corazón de E.T. remite de nuevo a la religión, al corazón de Jesús, no en balde la película también es un canto a la fe, al creer en lo imposible, a la magia.
Todos los aspectos técnicos son impagables, dirección, guión (de Melissa Mathison), montaje, fotografía pero destacaremos a John Williams, uno de los compositores más reconocidos e indiscutibles, oscarizado en 5 ocasiones y nominado en, nada más y nada menos, que 45 (y lo que te rondaré morena). Esta es una de sus obras más conocidas, y eso que tiene muchísimas obras que los amantes y los no amantes al cine son capaces de tararear. Por supuesto uno de sus 5 Óscar fue en “E.T.”.
E.T.” es, sin duda, la película más personal de su autor, lo dejó todo de él en ella, la más sentida y emotiva, y que logró conectar con millones de espectadores de forma verdaderamente intensa. El divorcio de los padres del director y la búsqueda de una evasión en un amigo imaginario la inspiraron, una evasión que también intenta Elliot. Como curiosidad mencionaremos que el nombre de Elliot contiene en su primera y última letra el de E.T.
Hay pocas cosas más bonitas que la inocencia de un niño, que una infancia feliz, que podamos recordar esa infancia con cariño y poder reconocernos muchas veces en aquel niño que fuimos. “E.T.” habla de todo esto y de muchas otras cosas, como he comentado. Una película matriz que alberga otras muchas que vinieron después, muchas de ellas míticas (“Los Goonies”, “Cuenta conmigo”, la reciente “Super 8”…), pero ninguna a su altura. “E.T.” es la más profunda, abstracta, cohesionada, la que mejor expone sus ideas y une el entretenimiento con un profundo mensaje de fondo. La madre de todas las pelis para niños grandes y pequeños y de niños grandes y pequeños.
Guste  “E.T.” o no guste, espero que la mayoría de vosotros conservéis el niño que todos tenemos dentro.

Dedicada, una vez más, a Rikku, la crítica más especial.

Lee aquí la 1ª Parte del análisis.

Lee aquí la 2ª Parte del análisis.

 

sambo

There are 26 comments on this post
  1. octubre 15, 2011, 10:45 am

    Ese "estaré aquí mismo" es la esperanza en tres palabras. La que necesita un niño y la que necesitamos los adultos, aunque nos pongamos una careta o coraza.
    Bravo MrSambo. Excelente trabajo, como todos los tuyos.

    Un abrazo,

    R

  2. octubre 15, 2011, 10:53 am

    Gracias R, lo cierto es que se agradecen los comentarios tras este tocho que me he marcado, con gusto eso sí.

  3. octubre 15, 2011, 10:54 am

    Ayer batimos el RÉCORD ABSOLUTO DE PINCHAZOS Y COMENTARIOS, con diferencia.

    Muchas gracias a todos.

  4. octubre 15, 2011, 1:08 pm

    Casi lloro. No se si ponerte un monumento o casarme contigo. Me dan ganas de volver a verla. Gracias de nuevo. Besos.

  5. octubre 15, 2011, 1:14 pm

    Coño, Sambo. Me has puesto la piel de gallina.
    Mi mujer se leera esta tarde la critica y esta noches o mañana, la volvemos ayer.

    Simplemente gracias.

  6. octubre 15, 2011, 1:18 pm

    Rikku o las dos cosas n¿o? jajaja. Míratela a ver qué te parece.

    Taillon gracias, me alegra muchísimo que te haya gustado. Coméntame qué le parece a tu mujer y como va el revisionado eh

  7. El cazador que llegó a la Fuente de Salmacis en busca del Unifauno
    octubre 15, 2011, 1:22 pm

    Mr, te has quedado a gusto, guapo, me parece que sobre el comentario que tenías preparadillo en el word has ido añadiendo cosas sobre la marcha que te salían del corazón.
    Macho, has estado apabullante. Ahora descansa un par de días hasta la próxima crítica, porque la descarga de adrenalina emocional no se recupera automáticamente.
    Y tienes razón en Spielberg y el mundo infantil. Acuérdate en Cuentos Asombrosos, aquella peli de los 80 con cuatro historias, homenajes a la serie twiligh zone de los 60, la historia que dirigió Steven era la del chico que veí cumplido, mediante sus poderes, todos su caprichos, pero era profundamente infeliz porque no se sentía querido.
    Spielberg tiene el poder, la mente y el privilegio de crear un mundo a su antojo, y como lo hace el jodío.
    Entre él y George Lucas lo han revolucionado todo, no me cabe duda.
    Un abrazo, Guapetón.

  8. R
    octubre 15, 2011, 2:42 pm

    Casarme no, q la bigamia aquí es delito, pero dan ganas de darte un abrazo de esos de oso y un besazo agradecido. Los pinchazos crecerán m consta q mis fllwrs están en ello; lo mereces!!!

  9. octubre 15, 2011, 2:49 pm

    Rustico, muchas gracias. Sí que ha tenido curro sí. En realidad lo hice en 3 impulsos, uno en Septiembre en Cádiz, luego hace unas semanas aquí y el último el día antes de postear, no se corresponden exactamente con la división del posteo. Fue muy rodado más que nada porque la idea está clara de hace mucho pero con los detalles que se añaden el volverla a ver pues la cosa se alarga. Espero que haya gustado desde luego. Un abrazo y de nuevo gracias.

    R, jajajaa, encantado estaría. Tus seguidores serán muy bien recibidos. Un besazo.

  10. octubre 15, 2011, 3:40 pm

    Impresionante …

    Siempre recordaré la escena de las bicis volando y con la luna al fondo.

    Te has dejado una interpretación de dicha escena: es la New Age culé …
    ET es Messi llevándonos a todos los culés hacia el cielo … y dejando a todos los malos madridistas abajo

    Jejejejeje

    PD: es una de mis películas favoritas …

  11. Osiris
    octubre 15, 2011, 3:43 pm

    Maravilloso.

  12. octubre 15, 2011, 6:18 pm

    Creo en las hadas. Y estaré aquí mismo.

    Soy Marta, espartana de pro 🙂

  13. octubre 15, 2011, 9:28 pm

    Muchas gracias culé. Tengo que corregirte, si observas la foto que adjunto de E.T. semejante a un corazón de Jesús, se ve claramente que la túnica es blanca. E.T. es Mourinho, es madridista. Si observas también en la foto donde su dedo iluminado se acerca a Elliot la realidad es que se lo metió en el ojo. Esto sólo aparece en las escenas extras del DVD. Siento haberte fastidiado un mito. Un abrazo y muchas gracias de nuevo.

    Osiris muchísimas gracias un abrazo.

    June, así me gusta jajaja. Un beso.

  14. diciembre 29, 2011, 1:05 pm

    Finalizado! cómo te dije y escribí,me ha encantado.
    gracias por este trabajazo y "devolvernos" la infancia 🙂 (aunque yo nunca la he perdido :P)
    Gracias Mr.
    UN beso

  15. diciembre 29, 2011, 1:23 pm

    Lunadrosas. Gracias a ti por tus halagos y por haberla sentido. Te has dado una buena paliza. Muchas gracias y un besazo.

  16. diciembre 29, 2011, 1:27 pm

    nada, ha sido un placer 🙂 oro beso para ti

  17. julio 02, 2014, 3:25 pm

    A pesar de que pensaras que estoy un poco loca por atreverme a comentar un post tuyo de hace tanto tiempo….jolin es que no me puedo resistir….me has hecho soltar hasta alguna que otra lagrimita porque recuerdo perfectamente el cine donde la vi (uno de esos con butacas rojas que después se reconvirtió en un minicine para terminar cerrando) y eso que era una niña bien pequeña…pero es que me trae unos recuerdos maravillosos….junto con los Gremlins son de esas películas que tengo grabadas a fuego…
    Muchas gracias….a pesar de que ya me has hecho ponerme sentimental….
    Un besote muy fuerte!!

    • julio 02, 2014, 6:11 pm

      Loca por qué? No es un blog de actualidad, cualquier fecha es buena para comentar jaja. Es una película especial y logra una fusión fondo y forma como pocas veces se ha visto. Me alegra que te haya gustado, un beso fuerte para ti también.

  18. julio 02, 2014, 6:21 pm

    Jajajaja, yo es que me sigo emocionando cada vez que la veo o leo algo de ella, me transmite tantas cosas…..pufff

    • julio 02, 2014, 6:33 pm

      Es uno de los análisis más especiales que he hecho, si no el que más.

    • julio 02, 2014, 6:41 pm

      En serio, es muy sentimental, pero en sentido positivo, transmites muchas cosas…..mira que hoy te he leido bastante…..pero solo con esta has conseguido sacarme una lagrima….

      En tu honor creo que volveré a verla en el fin de semana….aunque eso me suponga la llorera habitual,
      Un beso

    • julio 02, 2014, 6:55 pm

      Simplemente está acorde con la película, es normal :)). Ya me dirás si te das cuenta de esos detalles mencionados.

  19. febrero 02, 2016, 11:44 pm

    No se como he tardado tanto en ver tu reflexion (mucho mejor que una simple critica) de esta peli, que como la de muchos, marco mi infancia y siempre tuvo un lugar especial en mi corazon.
    Ahora entiendo por que, claro. Es la esencia de la inonencia de la infancia que se queda dentro de nosotros y que espero no perder nunca.
    Me encanta como analizas con tanto detalle y cariño peliculas que han marcado mi vida.
    A Steven Spilberg le debemos muchisimo todos aquellos a los que mos gusta el cine, eso seguro. Y a ti el poder volver a disfrutar de una peli a traves de tu blog.
    Gracias!

    • febrero 03, 2016, 10:21 am

      Muchísimas gracias, Blanca, es emocionante leer estos comentarios. Me alegra que te haya servido y te haya gustado, que te haya ayudado a redescubrir esta obra maestra que a todos nos marcó en la infancia. Una de las películas más taquilleras y exitosas de todos los tiempo.

      Un abrazo!

  20. diciembre 02, 2016, 8:42 pm

    Me acabo de releer El Principito de Saint-Exupery y he caído en cuenta de que la despedida del final fue retomada por Spielberg a la hora de hacer su E.T., con todo y flor incluida (la del Principito era una rosa), ¿ya lo habías notado?

    • diciembre 02, 2016, 9:25 pm

      Muchas gracias por el aporte! No había caído! Fantástico 🙂

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