Crítica: EL PADRINO (1972) -Parte 4/6-

Crítica: EL PADRINO (1972) -Parte 4/6-

FRANCIS FORD COPPOLA

El Padrino” es una cinta con muchos elementos
expresionistas, que homenajea la iluminación clásica del cine negro. Colores
ocres, sobre todo en interiores, marrones, claroscuros, sombras y luces… otro
ejemplo lo tenemos en la llegada de Michael a la casa paterna tras el suceso.
En esta misma escena existe otro contraste evidente, la decoración navideña y
el duelo con tonos marrones.

 

La fotografía de Gordon Willis es una auténtica maravilla,
aunque se las tuvo tiesas con el director.
La familia Corleone es consciente del cambio de los tiempos,
y como ella el resto de familias, rehúyen la violencia generalizada en
contraposición a tiempos pasados, como los años 30. Estamos en el año 46. Estos
cambios que se producen en la mafia, que debe readaptarse penetrando en los
núcleos de poder, está perfectamente mostrado también en “El Padrino”.
La supervivencia de Vito es vital para la familia, sin él perdería su influencia.
El círculo de confianza de Vito reflexiona sobre los pasos a
seguir. Tom aconsejará a Sonny firmar el trato con Sollozzo, además se
reivindicará como hijo ante él. En esta reunión Coppola muestra a  Michael desubicado, fuera de sitio, como si
no perteneciera a ese grupo. El resto son Sonny, Tom, Clemenza y Tessio.
Recibirán un mensaje siciliano para que sepan de la muerte de Luca Brasi, “está
durmiendo con los peces
”, cabe recordar aquí los dibujos de peces pintados en
el cristal del bar donde entra Luca antes de ser asesinado, era un presagio puesto ahí por Coppola.

 

Otro ejemplo del vínculo entre los distintos aspectos de la
familia, el íntimo y el de los negocios, que Coppola no para de señalar, lo
tenemos en la escena donde Clemenza se lleva a Paulie, el guardaespaldas que
faltó a su puesto el día del atentado al padrino, para acabar con él sin que éste lo sepa. La escena se iniciará con unos niños que disfrutan con su coche
de juguete, regalo de Navidad, en plano general, donde se ve una casa con
decoración navideña. El plano siguiente será el de Clemenza despidiéndose de su
mujer. Esa despedida podría omitirse, pero para Coppola mostrar esos aspectos de
la intimidad familiar es indispensable, que veamos el vínculo. Ese hombre,
amante esposo, con hijos que disfrutan de los juguetes que les ha traído Papá
Noel, se va a trabajar, un trabajo que consiste en asesinar al chico que
conduce a su lado. Lo cotidiano, los cannelloni; lo extraordinario, el
asesinato… Escalofriante. Detallismo puro.
El plano general repleto de sombras al pasar por la carretera
bajo el tren, con la conversación en over, presagia ya la futura muerte.
Exterminados, vaya una palabra”.
La Estatua de la Libertad es un símbolo importante en la
trilogía de “El Padrino”. En la segunda parte su figura sufrirá una evolución,
en esta primera parte aparecerá una vez. El idealismo que llamó a Corleone
difuminado o prostituido por él y su familia. La Estatua de la Libertad
aparecerá, lejana, como un eco casi inaudible, al fondo del encuadre en la
escena donde Rocco y Clemenza matan a Paulie. Un plano general en un trigal, el
asesinato y la banda sonora como firma de los Corleone.

 

Trae los cannelloni.”
Ese tempo especial que tiene “El Padrino”, esa pausa, se
aprecia a la perfección en el asesinato comentado, esos breves segundos en
plano general hasta que Rocco dispara a su víctima.

El retrato de Michael sigue su evolución, siempre se le
muestra ajeno, solitario, fuera de sitio, como en ese jardín donde pasa el rato
antes de que lo llamen por teléfono. Tom y su propio padre verbalizarán la idea
de que quieren mantenerlo alejado de todos los asuntos delictivos de la
familia. Él mismo le dijo a su pareja que no era así, pero la evolución sólo
tiene un camino. Antes lo vimos unido a Kay y alejado de su familia, que debe
esperar para hacerse la foto con él, ahora está en stand by, alejado de todo, a
medio camino de nada. En esa conversación telefónica veremos los apuros y el sonrojo
de Michael al tener que decirle “te quiero” a su novia. Este momento sería un
toque de humor sin más, pero resulta especialmente significativo viendo la
evolución de Michael, que no tendrá ningún apuro en cometer las más horrendas
acciones. De alguna manera se duda de los verdaderos sentimientos del personaje
y se apunta que esa evolución que lo lleva de ella hacia su familia sigue su
curso. Ese machismo reinante y que vertebra la familia. Toda la escena será en
un plano sostenido, menos breves insertos más cortos para el momento de la
conversación telefónica y la que posteriormente tiene con su hermano Santino
(Sonny). Todo esto lo veremos con mayor claridad en la escena siguiente, con la
fría cena entre la pareja en la que Michael se despide sin darle certezas de la
continuidad de la relación a Kay.

 

Una de las grandes secuencias de “El Padrino”, aunque menos
famosa que otras, es la que acontece en el kafkiano hospital donde tienen a
Vito Corleone y al que va Michael a visitarlo. Un hospital desierto, de largos
y tétricos pasillos, que en muchas ocasiones aparecen encuadrados sin ningún
personaje (ya explicaré alguna cosa al respecto en curiosidades), acrecentando
la tensión y el suspense. Coppola logra transmitir auténtico terror con mínimos
elementos. Han abandonado a su suerte al líder de los Corleone… afortunadamente ha
llegado Michael. Esta escena es la que comienza a dar conciencia de su
verdadera naturaleza a Michael, comenzará a actuar con decisión, sin dudar,
para poner a su padre a salvo. Planos larguísimos sin movimientos de cámara
apenas, sosteniendo la creciente tensión, la sensación de terror, muchos
encuadres dentro del encuadre, usando puertas principalmente. El suspense no
para de crecer, tendremos un momento especialmente sublime con el cambio de
habitación y el sonido en over de unos pasos. ¡Siempre reivindicaré el sonido
de los pasos en el cine! ¡Esa capacidad de sugerencia, especialmente en el cine
de suspense y terror! ¡El gozoso placer de los pasos en el cine!

 

Coppola, como sucede en toda la narración de “El Padrino”,
no se limitará a un género y mezclara el más excelso suspense y terror con el
más emotivo melodrama. Resulta especialmente conmovedor el momento íntimo
entre Michael y su padre en esas circunstancias y la emoción de ambos
personajes. Michael besará la mano de su padre, el gesto máximo, un paso más en
ese camino hacia su destino, hacia la sucesión. En el siguiente plano lo veremos
avanzar cubierto en sombras hacia cámara, iluminándose su rostro al final del trayecto.
Su camino hacia el lado oscuro ha comenzado.

 

Fuera, junto al pastelero Enzo, será donde Michael se dé
cuenta de su verdadero ser. Aparentando proteger a su padre coordinará toda la
farsa para engañar a los esbirros de las otras familias que pretenden matar al
líder de los Corleone. El silencio, los nervios, un coche sigiloso y lento que tantea
la puerta… Enzo está como un flan y cuando el coche pase sus manos temblarán
descontroladas al encenderse un cigarrillo, pero Michael comprobará su
templanza, su tranquilidad en esos momentos de máxima tensión, sorprendiéndose.
Empieza a comprenderse a sí mismo. Ha nacido para eso.
Por supuesto, no había otra explicación, el jefe de policía
está untado por “El Turco” para que quitara toda la vigilancia, un jefe de
policía interpretado por el inolvidable Sterling Hayden, que también surgirá
de entre las sombras, lo que recalca su falsedad.
La separación entre los dos troncos de la familia,
mencionados en múltiples ocasiones, también se relaciona con el propio Michael,
que se da cuenta de que está recorriendo el mismo camino que su padre. Va
asumiendo que es la única forma de congeniar ambos ámbitos, los necesita, e
incluso pondrá por delante los negocios a sus propias relaciones personales. No
puede renunciar a ninguno, tan solo poner un muro para que no se mezclen, en lo
posible. Conforme avance su evolución Michael comprenderá que no puede
renunciar a su familia mafiosa, que jamás renunciaría a ellos ni por su mujer,
aunque eso signifique sentirse solo, cojo… ella deberá aceptar esas reglas.
Esto será así hasta su final redención, donde sus prioridades cambiarán
drásticamente, en la tercera parte de la saga.

 

Llegamos a un punto culmínate en “El Padrino” y en el
personaje de Michael Corleone, la escena de su transformación. Sonny, con sus
galones de nuevo jefe y su carácter impulsivo, se niega a parlamentar con “El
Turco
” y los suyos, sólo quiere venganza, algo que empieza a cumplir cuando
anuncia que han matado a Bruno Tattaglia, al que vimos en la escena del
asesinato de Luca Brasi. No quiere oír las sensatas recomendaciones de Tom
acerca del diálogo. Como curiosidad en esta escena Sonny pronunciará la mítica
frase, de nuevo, de “el asunto es tan bueno que no podremos negarnos” referenciando
a “El Turco”.

 

Tom hará entender de la conveniencia de no ceder a la
venganza ni acabar con el corrupto jefe de policía, ya que implicaría que todas
las familias se volvieran en contra de ellos y perdieran todo el poder, incluso
la protección política y judicial. En ese preciso instante tendrá lugar un
momento decisivo, Michael intervendrá para defender la postura de Sonny.
Coppola situará la cámara en plano general, una panorámica seguirá a Tom y nos
dejará a Michael en el centro, en ese momento comenzará a hablar de su plan, el
resto ya es accesorio, el resto de personajes ya no tienen importancia, son secundarios, incluso Sonny, el jefe hasta ese momento, al cual oiremos en off.
Coppola irá acercando la cámara hacia el rostro de Michael mediante un zoom
lento llegando al primer plano, hasta que su rostro inflamado apabulle el
encuadre… Michael se está convirtiendo en El Padrino. Esta escena está escrita
por Robert Towne, guionista de “Chinatown” (Roman Polanski, 1974), aunque no
está acreditado.

 

La forma de sentarse en el sillón lo muestra ya como un
líder, como el sillón del padrino, un movimiento inverso al que vimos en la
primera escena en la que se presentó a su padre, Vito, que retrocedía hasta hacerlo
aparecer en el encuadre. La significación de un simple movimiento de cámara.
Aunque se reirán en principio, ya que Michael se había
mantenido fuera del juego de la familia, acabarán cediendo ante la firmeza de
éste. Dispuesto a mancharse las manos de sangre. El argumento del uso de la
prensa para mancillar el nombre del policía corrupto, campañas, será definitivo.
Adoctrinando, planificando, ensayando… “Si hubiéramos cortado
por lo sano como debieron hacer con Hitler en Múnich… no habríamos llegado a
esta situación y no tendrías que irte de vacaciones
”.
La escena donde Michael aprende a disparar está planificada
al revés de lo tradicional. Plano corto de la pistola y su disparo, pasamos a
plano más general que incluye a Clemenza y al propio Michael, nuevo plano aún
más amplio que muestra mejor el entorno en el que se sitúa la acción y plano
general final que enseña toda la habitación. En medio hay algún plano corto
intercalado cuando Clemenza se muestra más íntimo con Michael dándole su
confianza. Lenguaje cinematográfico perfectamente pensado.
La siguiente escena se planifica de forma similar, primeros
planos de los comensales y paso a plano general para ver la llegada de Tom. En
esta escena Coppola muestra a las claras la depuración total de su estilo, un
plano general que enseñará la comida y del que el director no se moverá, ni él
ni su cámara, incluso cuando Sonny se levante a atender una llamada de su
contacto. Lo veremos levantarse, su paseo y cómo coge el teléfono al fondo del
encuadre desenfocado (el resto de personajes se mantendrán perfectamente
enfocados), sin insertos ni planos cortos, así como su regreso a la mesa.

 

Todo dispuesto, Tessio y Clemenza consejeros, la despedida
de sus hermanos. Un tenso viaje en la noche rodeado de enemigos, como Sollozzo
y McCluskey, que ya golpeó a Michael, muy amables y precavidos.

 

 

En el restaurante Louis tendrá lugar la caída definitiva en
el lado oscuro de Michael, del pensamiento al acto. Son varias al escenas en
las que vemos un plano de situación en el que entra un coche por un lado del encuadre,
lo vimos en el hospital donde está Vito Corleone, en algunas escenas en la casa
de la familia o en esta misma escena al llegar al destino.
Como ya he comentado habrá vino, es como una comunión de
muerte. En otro ejemplo de pausa y tempo regulado, que además acrecienta la
tensión, veremos como el camarero descorcha tranquilamente y con parsimonia la
botella de vino que beberán los comensales. El uso del italiano, las pausas,
los planos generales intermitentes, las miradas… aumentan el suspense
enormemente. Escalofriante la fría mirada de Pacino, realmente soberbio su
trabajo.

 

Una tensión contenida que no cesa en ningún momento, como
cuando Michael busca la pistola en el baño… y tarda un poco en encontrarla. En
el momento del clímax, de la catarsis violenta, oiremos trenes en over de
fondo, símbolo del camino sin retorno que está a punto de comenzar a recorrer
Michael Corleone. Su frialdad, se sienta y espera el sonido del tren, la
tensión de su rostro, el ligero temblor de su barbilla, la violencia seca y descarnada…
Michael actuó. Mató. Es su destino.

 

El montaje de “El Padrino” es una maravilla. Tras el
asesinato de Michael, Coppola hará un montaje con periódicos y episodios de la
rutina de los mafiosos, un montaje que vuelve a ser un ejemplo de contraste, ya
que los actos que vemos hacer a los personajes son de total tranquilidad, uno
hace crucigramas, otro escribe, otro se tumba, otro duerme, otro come, otro
toca el piano (el padre de Coppola, Carmine), otros cocinan, siempre alegres y
relajados, en contraposición con los titulares que van mostrando los
periódicos. Tumulto y espiral de violencia.

 

 

La llegada del Don está rodada con multitud de picados en
distintos planos, dando solemnidad al acontecimiento. He mencionado la
importancia de la religión, que aquí se toca de manera tangencial y que en la
tercera parte se afrontará más explícitamente, pero son muchos elementos los que la
hacen estar presente. Los comentarios de Vito acerca de su consciencia de que
la Iglesia Católica condena muchos de sus negocios, las cruces que se ven
durante el metraje, en el cuello de Sonny, en la habitación del convaleciente
Vito

 

 

 

El Padrino” es una película profundamente masculina, las
mujeres guardan un estricto segundo plano, lógico teniendo en cuenta la labor
dentro de la familia, pero su tratamiento no deja de ser interesante. Son un referente
moral, la mamma, merecen respeto y aunque no intervienen en los negocios de la
familia son tremendamente protegidas por ella. En los asuntos conyugales
hay un estricto respeto, nadie se mete en esa sociedad patriarcal, pero suelen
desencadenar conflictos a nivel emocional, como el que llevará a Sonny a la
perdición. Siempre las veremos presentes en lo cotidiano, cocinando, poniendo
orden en la mesa, llamando la atención a sus hijos, por mayores que sean, en
conflictos conyugales, en infidelidades, sufridas o causadas…
Es conmovedora la profunda amargura y decepción de Vito
Corleone
al enterarse de que ha sido su hijo Michael el que mató a Sollozzo (Al
Lettieri
). En la habitación de Vito veremos espejos y cómo se refleja en ellos
Tessio, futuro traidor.

 

 

Hay multitud de escaleras en “El Padrino”, generalmente
lugar de conflictos, un ejemplo lo tendremos en las recriminaciones de Sonny a
Tom, al que incluso echara en cara su procedencia adoptiva… El belicoso Sonny
se arrepiente a la misma velocidad que se enciende, lo vimos en una de las
primeras escenas, cuando destroza una cámara y la paga a continuación (aunque
aquí mucho arrepentimiento no había), en otras discusiones cuando sus hermanos
logran atemperarlo o en esta misma escena donde se disculpa enseguida con su hermano
Tom. Esto puede resultar otra influencia de Bresson, gran maestro retratando escaleras desnudas y con contenido, muy admirado por Coppola.

 

Connie, en una comida familiar, señalará uno de los puntos
en los que más he insistido, la separación de los dos troncos de la familia.
Sonny hablará de negocios en la mesa y su hermana le hará ver que su padre no
llevaba las cosas así. Sonny resulta un jefe en exceso impetuoso y poco sutil. También
la mamma marcará su gran jerarquía con respecto a sus hijos. Cada uno sabe perfectamente
cuál es su sitio.

Por otro lado es hermoso ver al débil Fredo velar a su
padre, casi avergonzado por no haber sabido defenderle, sentándose al lado de
una cesta de regalo con las imprescindibles naranjas (aquí recogidas, no sueltas por el suelo como en la escena del atentado). Un guiño maravilloso, un
vínculo que relaciona esta escena con el momento donde Vito fue tiroteado ante
los ojos de su hijo. 

Dedicada a Culé1899, disfrútala como yo he disfrutado haciéndola.

 

sambo

There are 4 comments on this post
  1. Keyser
    enero 31, 2013, 3:55 pm

    Gran disección MrSambo. Vito, Sony, Michael, las diferencias entre ellos. Hay una fundamental, aparte del carácter de cada uno, Vito es italiano, sus hijos son ya americanos. Es un detalle que está muy bien cuidado. Santino es Sonny para todos menos para su padre. Aunque es cierto que Fredo no es "Fred" para nadie. Cuando Michael habla en italiano en el restaurante con Sollozzo, se le nota incómodo, de hecho en un momento vuelve al inglés. Es en la segunda cuando se muestra lo mal que sienta en la famillia que Michael se aliste voluntario, en el ejército de una nación que Vito vé como extraña, y trata de educar a sus hijos mostrándola como algo "extraño" a la familia.

    El personaje del policíaa corrpto McCluskey que interpreta Sterling Hayden, tiene un matiz que me gusta mucho. El policía mafioso al que nadie se atreve a tocar, porque matar a un policía, por chungo que sea, es saltarse una "norma de convivencia". El mostrar esa convivencia es una crítica feroz a la sociedad americana de la época, crítica repetida enmuchas películas y en distintas épocas. No pasa sólo en EE.UU. Por poner un ejemplo, jamás un empleado del Barcelona mataría a un árbitro aunque este los perjudicase (en ese extraño supuesto), pues la reacción corporativa de los árbitros les haría perder toda la influencia que tienen XDD.

    • enero 31, 2013, 6:00 pm

      Qué gran comentario Keyser!!! Esa diferencia es vital, la cita Bonasera en la primera escena, cuando nombra a los chavales no italianos que violan a su hija.

      Muy bien apuntado el flashback de la segunda parte donde se muestra lo mal que se toma Sonny el alistamiento de su hermano. Lo último, sobre el asesinato a un policía, es lo que trata de explicarle Tom a Sonny, la mafia es muchas cosas pero se rige por código estrictos, especialmente internos, esos valores que menciono a veces y que representa Vito, ese lugar blindado del que hablaba en entradas anteriores.

  2. enero 31, 2013, 7:38 pm

    Disfrurando y aprendiendo del sensei y de los agudos comentarios.
    Muy buenos lectores tienes, Sambo!!
    Bss

    • enero 31, 2013, 7:39 pm

      Muy cierto Reina, tú por ejemplo.

      Besos.

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