Crítica: EL DISCURSO DEL REY (2010) -Última Parte-

Crítica: EL DISCURSO DEL REY (2010) -Última Parte-

TOM HOOPER

El contexto histórico está bien definido pero la película se centra poco en esos avatares, no es algo que interese a la historia más que de manera tangencial, toda la trama del hermano (Eduardo VIII) y la sucesión está reducida al máximo y siempre absolutamente relacionada con la historia íntima del duque de York y su conflicto.
Orgullo de clase. Tras la muerte de su padre “Bertie” se hace más cercano, afable, afectuoso, incluso recurre al abrigo de su médico logopeda para desahogarse, acepta sin reservas ya el mote cariñoso que sólo le dicen en familia por parte de Logue. Por fin baja las barreras y comienza a sincerarse, a intimar con su médico y hablar de cosas privadas, cosas escondidas que le perturban y han perturbado siempre. Una vida de lujo, pero una vida durísima, realmente triste y sufrida. Alegra ver una película que no se queda en la superficie de un personaje rico y que lo tiene todo en apariencia, sin caer además en el drama psicológico ni ese tipo de aspectos, sólo como una reseña que ayuda a entender a un personaje. Un personaje desgraciado, conmovedor y realmente entrañable.
Divertida la presencia de otro ilustre tartamudo como fue Winston Churchill (Timothy Spall).
Bertie” se ve humillado por su hermano y es incapaz de contestarle, no asume su falta de responsabilidad y encima se le acusa de querer derrocarle, su incapacidad para contestarle muestra sus complejos con respecto a su familia, una familia que le ha humillado y ridiculizado contantemente y ante los que se siente intimidado, al menos con respecto a algunos.
El paseo por el parque, que supone el mayor conflicto entre médico (falso) y paciente, profesor y alumno, está rodado a lo Michael Mann con ese gran angular, aunque también puede remitir a alguno de los otros directores mencionados. La confianza que deposita Longue en él es tomada como un ataque a lo que el propio Bertie representa, a la propia monarquía, algo que no quiere pensar y que además fue de lo que se le acusó, ahí radica el conflicto. En ese ataque volverá a sacar las diferencias de clase, tratando de humillar a su compañero de paseo.
La casa de Logue tiene un papel pintado de pared mucho más acogedor y cuidado que el que vemos en el estudio, la evolución se va desarrollando a pesar de los altibajos lógicos. Desde ahí Logue intentará reconducir la relación y pedir disculpas, algo que le costará y no cambiará hasta que el propio Jorge VI tome la iniciativa.
El plano de Jorge VI entrando en una estancia del Palacio de St. James, cogido desde la espalda y seguido con una steady cam, es propio de Kubrick.
Bertie se da cuenta de que como rey nada será igual ni ya nadie le mirará de la misma manera, algo perfectamente reflejado en la escena donde las hijas le saludan ya como rey antes que como padre.
El protagonista asume su responsabilidad y su debilidad pero no para sucumbir ante ellas sino para vencerlas. Se frustra, se ve superado, incapaz duda de sí mismo y se siente ridículo pero no cede ante la adversidad, lo que le hace un héroe sencillo e identificable con el espectador. Profundamente humano.
La escena de la disculpa real vuelve a ser un momento divertido a la par que entrañable, una fina ironía y humor británico de primer nivel, el afianzamiento de una amistad que, casi es obligado, debe pasar por momentos de tensión. El encuentro se produce en la casa del logopeda, un sitio más acogedor, íntimo y cercano, como la relación que ya mantienen ambos personajes, el escenario aumenta de rango. La escena tiene una conversación privada más íntima entre los dos personajes y la planificación es magistral, desde planos generales de inicio a los mencionados planos con grandes espacios a los lados de los personajes, para concluir con primeros planos totalmente cercanos, una vez la confianza de ambos en el otro y en sí mismos se hace totalmente patente. Un ejemplo perfecto de lo comentado con anterioridad. Una escena de dirección encomiable.
La secuencia final es una explosión de intensidad y emotividad. Dura más de 15 minutos desde la preparación, ejecución y resultado del definitivo discurso del rey Jorge VI a su nación para anunciar la entrada del país en la 2ª Guerra Mundial. Un discurso que es algo más para él, la responsabilidad no radica tanto en el contenido, que también, sino en cómo lo hará, en la forma, en su resultado, en demostrarse a sí mismo que puede hacer algo que se le ha estado negando toda la vida y, por tanto, que está capacitado también para ser rey, superar todas las dudas. Es algo que Bertie siente íntimamente ligado, superar sus complejos y sentirse rey. Superar sus complejos, lo que cree imposible, una palabra que usa mucho, significa casi refundarse como persona, conseguir la confianza personal que, si bien le falta, su potente carácter le hace buscar con insistencia.
Todo sin perder el sentido del humor. Ver al bueno de Bertie dirigirse hacia el micrófono para dar su discurso es casi ver a una persona que se dirige al paredón, es lo más excepcional de la película, como una situación aparentemente tonta, poco importante, nimia, ínfima puede resultar vital, catastrófica, “acomplejante” en una persona, cómo lo que a la mayoría le parece algo sin importancia, que hacen de forma cotidiana o no le prestan la más mínima atención para otras puede ser algo fundamental, trascendental. Estéticamente muy en la línea kubrickiana o del propio Michael Mann. En cambio la vuelta del discurso, rodada de forma similar, transite todo lo contrario haciendo el travelling más rápido y la reacción de los actores menos agarrotada, y los andares decididos de un actor inconmensurable, sublime en estado de gracia, Colin Firth.
Por supuesto la preparación junto a Logue del discurso, los últimos consejos y asesoría del logopeda serán en el despacho del rey, el entorno no puede ser ya más lujoso. El lugar donde dará el discurso es decorado por Logue, más acogedor, como lo define el propio logopeda, y que contrasta con esos decorados de techos altísimos que minimizan a las personas que deambulan bajo ellos, aquí Bertie está perfectamente integrado en el entorno, seguro y no aplastado por él.
El poder de la palabra, de cada palabra, que sentimos como un auténtico logro cada vez que una de ellas sale de la boca del rey Jorge VI, nos hace sentir profundamente su valor, realzado con una maravillosa música (La 7ª de Beethoven) y un extraordinario montaje paralelo.
La extraordinaria música es de Alexandre Desplat.
Todos los actores están magníficos, a los mencionados Geoffrey Rush y Helena Bonham Carter, debemos añadir las apariciones de Timothy Spall, Guy Pearce o Derek Jacobi.
La merecidamente oscarizada labor de dirección de Tom Hooper, ha sido suficientemente reseñada, un trabajo inteligente, brillante, visualmente potente y de profunda sensibilidad.
Pero por encima de todo y de todos se erige la figura de Colin Firth, uno de esos actores que tiene esa extraña cualidad de estar siempre bien haga el papel que haga y que parece, por fin, le está llegando un reconocimiento que mereció hace muchísimos años. Un actor que además, personalmente, me cae estupendamente. La encarnación que hace aquí es de una profundidad y sensibilidad exquisitas, una gama de matices tan completa que te tienes que rendir a sus pies, mucho más allá del aspecto más vistoso de su interpretación, como es su tartamudez, que la clava igualmente. Todos los grandes temas que hemos mencionados están en la mirada y el rostro de este maravilloso actor que realiza una de esas interpretaciones para recordar siempre.
Una película pequeña, que habla de cosas pequeñas en apariencia, pero una película grande en espíritu que habla de los grandes temas, de los miedos, de la amistad verdadera, de la tenacidad, del sacrificio, de la responsabilidad, de la lucha, de la superación.

 

sambo

There are 10 comments on this post
  1. noviembre 04, 2011, 12:05 pm

    Buena crítica MrSambo, como siempre.

    Me gusto la peli, sobre todo por como los hechos históricos pasan a un segundo plano… impagable la escena final, el tío diciendo que van a la guerra y que van a morir muchos y uno solo estaba pendiente de si se atascaba o no en la siguiente frase…

  2. noviembre 04, 2011, 12:19 pm

    Tiallon jajaja ya te digo, ahí está la clave de todo.

  3. R
    noviembre 04, 2011, 8:38 pm

    Gracias sensei. Contigo el cine supone acceder a matices que seguro q a mi se me escapan.

    Helena B-C es una excéntrica del copón igual que su santo ( q hace unas pelis q m encantan), pero m alegro d q esté bien aquí.

    Saludos,

    R

  4. Implementando conocimientos sobre la lingüística y la realiza, la simpar pareja
    noviembre 04, 2011, 8:49 pm

    Tengo poco tiempo. Aquí te pongo otro discurso del Rey. Impecable:
    http://youtu.be/2HrNp8BErVc

  5. noviembre 04, 2011, 8:52 pm

    Gracias a ti, me alegra que te haya gustado, creo que ha salaido bastante bien, sobre todo con las foticos jajaja.

  6. noviembre 04, 2011, 9:12 pm

    Rústico muy instructivo jajajaja

  7. agosto 19, 2014, 7:22 pm

    A mi me pasó una cosa con esta película…habia leido y oido tanto sobre ella que, aunque te parezca mentira, se me quedó un pelin corta…un poquito mas de historia…y haber llegado hasta su temprana muerte. No obstante pelicula y análisis muy recomendable!

    • agosto 20, 2014, 10:20 am

      Pero hubiera perdido fuerza dramática, ya que la idea, la tesis principal, quedaría deslucida una vez el rey supera sus miedos. No es un biopic al uso.

      Es de los análisis que me dejaron muy satisfechos, incluo a la hora de las fotos, sobre todo porque en esa época no podía hacer capturas.

  8. agosto 20, 2014, 8:36 pm

    Quizá tengas razón…

    El análisis sin duda es muy bueno, muy elaborado y como siempre tremendamente minucioso y riguroso!

Leave a reply