Crítica: CÓMO ENTRENAR A TU DRAGÓN 2 (2014)

Crítica: CÓMO ENTRENAR A TU DRAGÓN 2 (2014)

DEAN DEBLOIS



 

 

 

Como entrenar a tu dragón” es una de las mejores películas Dreamworks, una cinta de animación sobresaliente (no sé porque no le puse la máxima nota en el blog, cualquier día la cambio), que nada tiene que envidiar a los mejores títulos Pixar.

 

 

 

 

 

La infancia, la madurez, el conocimiento como solución y elemento indispensable en el progreso, la civilización y el entendimiento, la soledad como proceso de crecimiento, la amistad y su desarrollo, las difíciles relaciones paterno-filiales, el miedo como causa de desconocimiento, prejuicio y violencia… Todo esto se desarrollaba de forma impecable en la primera parte de esta saga, con una narrativa depurada, tranquila y clásica. Perfecta.

 

 

 

La segunda parte se planteaba como desarrollo de todo eso, expansión del universo de los dragones y evolución del protagonista, al que seguiríamos en su crecimiento: de la infancia que adquiere madurez de la primera a la adolescencia responsable en esta segunda.

La decepción ha sido bastante acusada, ya que la película no está al nivel en ninguno de los aspectos, dejando sólo momentos fugaces de talento que recuerdan a la anterior entrega, recurriendo a artificios para crear una trama aventurera que fluía de forma natural en la primera parte y a aspectos culebronescos en lo familiar relacionados con el protagonista Hipo.

 

 

 

 

Hipo quedaba definido en la primera parte, e incluso desarrollado, los elementos que se añaden se antojan forzados, poco interesantes y concluyentes para una evolución que trata de escenificar la asunción de responsabilidades del adolescente.

No es una mala película, pero queda claramente por debajo de la original.

 

 

Han pasado 5 años desde lo narrado en la primera película. Lo que antes era caza de dragones ahora son competiciones y carreras con ellos, diversión y vida compartida, con las pobres ovejas como sufridos juguetes. Hipo, en sus ansias de descubrimiento, descubre junto a su novia Astrid un nuevo lugar con muchos dragones salvajes, que tendrán que proteger de los cazadores liderados por el despiadado Drago. En esa isla, Hipo descubrirá claves de su pasado y su familia. Hipo ha crecido, su incipiente barba y su look adolescente son pequeños detalles bien conseguidos.

 

 

 

Oveja cesto. Así podría llamarse el juego con carreras y ovejas encestadas con el que disfrutan en Isla Mema. Encestar una oveja negra vale 10 puntos, ¡como si fueran los triples del basket! Se retratará perfectamente la rutina del pueblo en distintos momentos, la convivencia de todos y con los dragones, pacífica y alegre. Un lugar feliz, Isla Mema.

 

 

 

 

La soledad sigue siendo un aspecto clave en la vida de Hipo, es un solitario y lo disfruta. Su presentación retrata su libertad, su ansia de descubrimiento y expansión, con esos vuelos junto a su mejor amigo, Desdentado, que además es su protector. Juegos, complicidad, comprensión mutua, conversaciones particulares… Su amistad silenciosa.

 

 

 

 

 

Hipo representa la expansión vikinga, conserva intactas sus ansias de conocimiento, como vimos en la primera parte, que ahora le llevan a descubrir nuevos lugares y crear un mapa. Su conversión en explorador es tan natural como lógica. Es un buscador insaciable, que se busca, sobre todo, a sí mismo. Explorar es descubrir, descubrirse.

 

 

 

La conversación con su novia Astrid plantea las claves psicológicas y los conflictos interiores de Hipo, así como de la trama. Él no se ve como jefe, planteándose ya la idea de relevo que presenciaremos en esta entrega, al saber que su padre le va a nombrar su sucesor. Del mismo modo, Hipo recordará a su madre, la añora, con lo que se lanza otro cebo que tendrá su eco posterior. Es una conversación que plantea las claves de la historia y los dramas psicológicos, así como la evolución del protagonista.

 

 

La aventura. Fanatismo contra cordura.

 

Una vez planteados los dilemas psicológicos entramos en la trama aventurera de lleno. El descubrimiento de nuevos pueblos y lugares hasta encontrar a un grupo de cazadores y su ejército de dragones domados al servicio del temido “Drago, puño sangriento”. En ese encuentro se sientan las bases del conflicto aventurero y veremos nuevos dragones, como uno que escupe hielo. Tras enterarse de estas interesantes revelaciones, que existe otro pueblo que doma dragones y que los caza para formar un gran ejército, nuestra intrépida pareja protagonista escapará para informar a Estoico, el padre de Hipo, y los suyos.

 

 

 

La comunicación entre padre e hijo seguirá siendo difícil, pero menos críptica y blindada que en la primera entrega, una buena evolución que tendrá continuidad. Sabremos que Estoico conoce a Drago, lo que alarma al gran jefe. Lo calificará de demente y contará de donde procede ese conocimiento. Un asesino. Se plantea así una de las tesis de la película, la posibilidad o imposibilidad del cambio en las personas. El cambio y entrar en razón contra el fanatismo descerebrado. Sorprende y extraña que en la historia que cuenta Estoico se diga que Drago controlaba a los dragones, ya que el mismo Estoico y los suyos se sorprendieron cuando Hipo pretendió y logró hacerlo, una sorpresa absurda en la primera parte cuando ya sabían que podía hacerse, como se explicita en esta segunda. También sorprende que no intentaran hacer lo propio para su beneficio teniendo esos datos hasta que llega Hipo, creándole infinidad de dificultades que tuvo que superar.

 

 

 

Un jefe protege a los suyos”. “Hay gente que nunca cambia, Hipo”.

 

 

Al contrario que Astrid, que se muestra obediente con su jefe, Estoico, Hipo desobedecerá a su padre e intentará hacer cambiar a Drago en su pretensión de cazar todos los dragones, especialmente los de su isla. Su ingeniosa espada llameante, construida con material de dragón, es un buen elemento en su aventura. Resulta divertido el flechazo de la machorra, Brusca, pretendida por dos de su pueblo, con el malote cazadragones esbirro de Drago, Eret.

 

 

 

 

Hipo pretende ser pacífico, un embajador, pero descubrirá que su idealismo no siempre tiene razón, que su padre acertaba al concluir que había gente que nunca cambiaba, haciendo el enfrentamiento irremediable. La aventura desarrollando las tesis de la película. El fanatismo.

 

 

 

 

 

La aparición del misterioso guerrero, emergiendo y sumergiéndose en las nubes, es un momento visual magnífico e impactante. Un secuestro que deja en muchos apuros a Desdentado, el Furia Nocturna, intentando no ahogarse en el agua helada. En contra de las apariencias, este secuestro será revelador, no tiene nada que ver con Drago. Un pueblo helado gobernado por la madre de Hipo, en una de las grandes sorpresas y apariciones de la película.

 

 

 

Si bien no hay un especial desarrollo en la personalidad de Hipo, que simplemente debe asumir responsabilidades, sí descubriremos que su carácter es una mezcla entre su padre y su madre. Parece tener la gallardía, valentía y atrevimiento de su padre, también la cabezonería, pero la sensibilidad, curiosidad y pacifismo de su madre. De ahí que tengan un vínculo con los dragones, a los que comprenden y aman. Reconocen inteligencia y sensibilidad en los dragones. No conciben matarlos. Vínculos y paralelismos entre madre e hijo.

 

 

 

De nuevo del conocimiento, el descubrimiento, abriendo caminos. Él veinteañero vikingo y la madre misteriosa, rescatadora de dragones, para los que ha creado un entorno paradisiaco. Conociéndose. Relatará el día de su desaparición, raptada por un dragón, un segundo flashback, definiendo su carácter pacifista y curioso, como el de su hijo. La convicción de la madre sigue profundizando en la tesis ya sugerida, de que las personas no cambian… o sí. Ella no parece haber envejecido apenas en esos 20 años…

 

 

 

La complicidad entre madre e hijo es inmediata, así como la de sus respectivos dragones. Ambos se sienten libres en el aire, volando con sus dragones, aunque se insinúa que la identificación de la madre con los animales, a los que parece preferir a las personas, puede crear algún tipo de conflicto, por eso extraña lo bien que se lo toma todo Hipo, suponemos que entregado a ese descubrimiento y amor materno.

 

 

 

 

Como comenté anteriormente, se indaga y desarrolla la mitología y conocimiento del mundo de los dragones, algo sobre lo que se puede explorar mucho en la saga. Su organización. Son dependientes de un dragón Alfa, que los domina a todos. Descubriremos uno en ese paraíso de hielo, curioso contraste con el fuego que lanzan los dragones, creado por la madre de Hipo, Valka.

 

 

¡Pero nena, me he dejado barba por ti!

 

El villano de la función, «Drago, puño sangriento«, resulta temible e imponente desde su aparición en el flashback. Astrid y los amigos de Hipo se dirigirán a su guarida para intentar salvarlo, pensando que fue Drago quien lo capturó. Drago representa al mal, el antagonista dominador de dragones de la propia madre de Hipo. Es feo y despiadado, sin contemplaciones. Así descubriremos el mundo del villano.

 

 

 

Serán descubiertos en esta aventura, lo que propiciará el plan de ataque de Drago a Isla Mema. El villano se sorprenderá al ver que no es el único “maestro de dragones”. Lo mismo le pasará al malote Eret al ver que un dragón le protege, lo que acelerará su previsible conversión en aliado de “los buenos”. Eret es un tipo agradecido y no dudará en devolver la ayuda rescatando al dragón preso y a nuestros amigos. Recibirá los elogios de la novia de Hipo, lo que podría dar para triángulo amoroso.

 

 

 

¡Estás lleno de sorpresas!

 

Por su parte, Brusca, en la batalla contra Drago, será rescatada por sus incondicionales admiradores, gozando del momento sin matices. Así que podríamos tener un buen juego de celos e historias amorosas cruzadas que por fortuna no se desarrollan, son simples comentarios admirativos.

 

 

 

Padres.

El obligado encuentro entre Estoico y su mujer es tierno, pero resulta bastante débil a nivel dramático. Estoico muestra una imprevista ternura, así como una sensibilidad y comprensión inusitada. No convence que se tome así la desaparición de su mujer por 20 años sin explicación, como tampoco que parezca que el culpable de esa separación es él… Más bien sería ella la que debería explicar ciertas cosas. El caso es que tras unas caricias y una canción vinculadora del pasado, todo serán “pelillos a la mar”.

 

 

 

 

El último tercio es para una colección de batallas, el primer enfrentamiento será con el trío familiar colaborando. El plano general de presentación de dicha batalla, con el desembarco de Drago, es magnífico. Un plano aéreo espectacular sobrevolando toda la zona. Buena batalla con excelentes momentos visuales, con duelos multiplicados por todos lados (Estoico y Drago, los Alfas, Hipo y sus amigos contra el resto…), con cámaras que vuelan para nuestro deleite. Drago será un combatiente hábil y listo, sus trucos y recursos son muchos, utilizará su arma secreta, un Alfa, para terminar con el otro Alfa aliado a la madre de Hipo y así gobernar a todos los dragones, incluido Desdentado.

 

 

 

 

 

 

La elipsis para la muerte del Alfa amigo resulta algo blandengue, pero se compensará con el gran impacto dramático de la película, la muerte de Estoico a manos del inocente Desdentado. Cuando Drago logre el control sobre los dragones, eliminando su voluntad gracias a su Alfa victorioso, lanzará a Desdentado contra Hipo, en un esperado duelo y conversación entre los antagonistas, pero el dragón acabará abatiendo al padre, Estoico, sin querer, sometido a la voluntad del villano.

 

 

La fuerza del dominio sobre la voluntad ajena”.

 

Resulta muy cruel que la muerte del padre de Hipo sea a manos de su mejor amigo, el dragón Desdentado, aunque fuera anulado en su voluntad. Estos detalles crueles y sin contemplaciones enriquecen la saga. Incluso Drago montará a Desdentado, lo robará sin problemas, dueño de su voluntad.

 

 

 

Como defectos tenemos que Estoico acaba salvando demasiadas veces a su mujer y que el Alfa malo se centra demasiado en la familia protagónica de forma ilógica…

La despedida y funeral de Estoico es un buen momento dramático, muy sincero y emotivo. Valka, la madre de Hipo, lo reivindicará como líder, consciente de la responsabilidad que su hijo debe acometer.

 

 

 

Yo tenía mucho miedo de convertirme en mi padre, sobre todo porque creía que no podría. ¿Cómo te conviertes en alguien tan grande, tan valiente, tan generoso…? Supongo que sólo lo puedes intentar”.

 

 

 

 

El duelo final, que tiene además un punto de venganza personal, se inicia con un buen detalle de guión, un eco de un cebo colocado con anterioridad, la rebeldía y desobediencia de los dragones bebés: ellos nunca hacen caso a nadie, ya que se mantienen ajenos al poder del Alfa, lo que propiciará su reclutamiento para el enfrentamiento contra Drago y para defender Isla Mema.

 

 

 

 

 

Hipo tomará las riendas, asumirá su liderazgo y se dispondrá a enfrentarse a Drago antes de que destruya por completo Isla Mema. El problema es que este clímax carece de tensión, la había más en la escena de la batalla anterior. Todo se centra en los intentos de Hipo por hacer reaccionar a Desdentado, liberarle de su sometimiento, devolverle su voluntad. Es bueno el encuadre que sitúa al Alfa en segundo plano controlando a todos los dragones que atacan la isla, pero resulta absurda la inacción de él y de todos los dragones mientras Hipo trata de “despertar” a Desdentado. El conflicto de Desdentado se resalta desde su punto de vista, de su mirada, enfocando y desenfocando a Hipo.

 

 

 

 

 

La reflexión es interesante, pero la forma de mostrarla no funciona. La idea de que la voluntad radica en la lealtad y no en el dominio o el control. Con ello se incide y defiende en la individualidad, ajena a controles en masa o manada, pero en el clímax de la película resulta muy débil, sin coherencia interna con esa batalla que está aconteciendo, con el espíritu de aventura, renunciando a todo, parándolo sin causa alguna para desarrollar un vínculo psicológico…

 

 

 

 

Dragones revoloteando sin sentido, tontamente, durante minutos sin hacer nada mientras Hipo trata de despertar a Desdentado, con el Alfa dedicándose a perseguir a un solo dragón, centrando sus miras en él, obviando todo lo demás, hasta que Hipo logre su propósito y dé la vuelta a las cosas sin mucha explicación y sentido, convirtiendo a Desdentado y a sí mismo en un nuevo Alfa… Falta tensión y coherencia interna.

 

 

 

Una secuela muy adelgazada a todos los niveles con respecto a la primera, dando más de todo menos calidad. Del mismo modo, la segunda parte de la propia película es mucho peor que la primera.

Al Alfa malo se le romperá un cuerno y Drago perderá un brazo, vínculo entre ellos. Hay muchos mutilados entre los personajes. Recordemos que Hipo perdió una pierna.

 

 

 

Dramáticamente la película tiene defectos, hay poco duelo por Estoico, algo que supongo se dejará para el inicio de la siguiente secuela de 2018. Incluso se cederá su dragón a Eret, que se ve cayó en gracia dentro del grupo… Las motivaciones de la madre son débiles para haberse mantenido alejada durante 20 años, y hay muchos cambios de opinión gratuitos en los personajes y dragones… Quizá Astrid ha perdido algo de protagonismo e interés en esta secuela. Defectos que se añaden a los comentados con anterioridad.

 

 

 

 

Nos queda claro que el dragón, los dragones, simbolizan el espíritu valeroso, lo mejor que tenemos dentro. Además se concluyen las iniciales reflexiones, ese pacifismo que debe ser consciente de que en ocasiones la confrontación es ineludible y no por ello se renuncia a su esencia. La asunción de responsabilidades de Hipo tiene que ver con ello, en lo que es una aguda y mucho más atrevida reflexión sobre el belicismo.

 

 

No es mala película, pero queda muy lejos de la original. Con todo, sigue siendo una saga de visionado ineludible.

 

 

Mrsambo92: 28 Oct de 2015 @ 09:46

sambo

There are 4 comments on this post
  1. octubre 28, 2015, 3:19 pm

    Gran análisis. Esta saga es una de mis favoritas y la disfruto mucho con mi hija, esperé mucho tiempo la segunda entrega, y me gustó bastante. La escena del reencuentro entre los padres de HIPO fue demasiado "Estoica", quizás eso pueda intentar explicar la chocante sensación de que no hubo cuestionamientos, reclamos ni resentimientos….aunque me parece irreal jajaja…

    Gracias por tan excelente análisis

    Nos leemos estimado

    • octubre 28, 2015, 6:26 pm

      Es verdad, quizá también se pretende de alguna forma explicar la forma de ser vikinga, muy ruda, pero claro, no siempre es así y en esa mezcolanza no acaba de funcionar.

      Me alegra que te guste el análisis y esta saga, que es espléndida y que llega a la gente más sensible.

      Un abrazo fuerte, Alex.

  2. Anónimo
    noviembre 26, 2015, 3:34 pm

    De acuerdo en todo. Buena película, pero claramente por debajo de la original (en lo único que mejora es en la calidad de los dibujos). Pero hay un detalle en el que nadie parece haberse fijado ¿recordáis la escena de la primera película en la que Estoico le da a Hipo un casco hecho con la mitad del peto de su madre? Eso estaría muy bien si ella fuera tan enorme como su marido, pero no es eso lo que vemos en esta película.

    • noviembre 26, 2015, 11:25 pm

      La increíble mujer menguante!

      Gracias por el comentario, Anónimo!

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