Crítica: CALLE MAYOR (1956)

Crítica: CALLE MAYOR (1956)

JUAN ANTONIO BARDEM





 Sin duda una de las grandes películas que ha dado el cine
español y la obra maestra de Bardem, junto con «Muerte de un
ciclista
«. Ganadora del premio de la crítica en Venecia, «Calle
Mayor
» se destapa como un desolador melodrama de opresión, angustia y
amargura en continuo «crescendo».

En una ciudad de provincias no definida un grupo de amigos
más que creciditos, acomodados y sumamente inmaduros, dedican su tiempo a
inventarse bromas pesadas con las que pasar su tiempo libre. Estos personajes no
están definidos como individuo, ni siquiera Juan (José Suárez), el protagonista, que acaba
siendo la expresión o la manifestación de esa «manada» de amigos.
Cobardes, inmaduros, mezquinos, apáticos, sin motivación ni intereses, sin
inquietudes, salvo pasar el rato en bares y fiestas, sin capacidad de empatía,
superficiales… un retrato de una generación que se antoja visionario y que
es más actual que nunca, pero que también es una radiografía de la sociedad de
aquella época, machista, insensible, misógina, sumamente necia… que bien podría
ser esta.
La cinta y el comportamiento de los protagonistas, que se
apuestan, en lo que es la trama central de la película, que uno de ellos podrá
conquistar y hacer creer que se casará a una chica solterona de esa ciudad de
provincias universal, es sumamente cruel, pero habría que decir que lo más duro
o sobrecogedor de la película es que no hay voluntad de hacer daño por parte de
los protagonistas, su objetivo en absoluto es hacer sufrir a esa chica
solterona magníficamente interpretada por Betsy Blair, simplemente no tienen
empatía por el resto de personas, les dan igual, es casi un comportamiento
psicopatológico, y es que «Calle Mayor» habla también de la muerte de
los sentimientos, de vivir para las sensaciones, lo más rápidas, intensas e
inmediatas que sean posible.
Beber, sexo, diversión… y todo envuelto en su profunda
inmadurez, su camino vital perdido y sin referentes de ningún tipo, mostrando
comportamientos totalmente infantiles, como por ejemplo, esa relación casi
maternal que el protagonista Juan mantiene con la chica del bar que está
enamorada de él y a la que recurre para contarle sus penas y sus líos producto
de su infantilismo, como recurriendo a una madre para que le ayude y alivie.
Esta chica es la otra cara de Isabel, la otra cara de una misma moneda, que se
ha adaptado a las circunstancias pero siente el mismo vacio, (la virgen y la
puta).

 

No son personajes desarrollados como individuos aunque estén
bien dibujados y definidos, son más como vehículos para desarrollar estos temas.
Juan es perfectamente intercambiable con cualquiera de los otros amigos de su
«manada», pero al ser elegido individualizamos en él ese retrato
generacional y social. Juan es cobarde y tiene remordimientos, es al único que
se le ven rasgos de humanidad, se va dando cuenta de lo que está haciendo a la
chica, dice que siente pena y cariño por ella, pero como le dice su amigo, todo
ello corresponde a su propia vanidad no a una empatía con respecto a los
sentimientos de Isabel (Betsy Blair).
Lo que de verdad preocupa a Juan es como salir del embrollo
en el que se ha metido. Cuando cree que no tiene salida, que todo es un caos y no
ve manera de salir, dice que se planteó el suicidio. Su amigo no lo cree por
ese carácter cobarde de él, aunque Juan lo usa precisamente como argumento de
que sí sería capaz. Pero es su propia vanidad lo que hace que Juan no vaya
nunca a cometer ese acto, simplemente va buscando salidas, ya que también se
plantea el asesinato. Una gran escena que define, no ya al personaje, sino a
todos los personajes, es ese momento en el que Juan, angustiado por la
situación a la que no ve salida, quiere dejar la broma y se lo dice a sus
amigos. Uno de ellos le da una solución, decir que no se puede casar
porque ya estaba casado… En ese momento Juan ve el cielo abierto y la
solución ideal porque cree que así saldrá bien parado y sin que se le juzgue
tan mal, demostrando así que en realidad Isabel le daba igual, que lo que
únicamente le preocupaba era él mismo. Su amigo de Madrid se lo hace ver a
todos haciendo una simple pregunta, ¿y ella qué? Para redundar en este tema, al
final es el propio amigo quien debe cumplir su amenaza de decírselo todo a
Isabel, ya que Juan en ningún momento da la cara.
Podría criticarse que el personaje del amigo que viene de
Madrid, Federico (Yves Massard), da un toque excesivamente moralista, por explícito, a la película, pero
en realidad está muy bien llevado por el guión. Este personaje al principio se
va y está una buena parte del metraje sin aparecer, tiempo en el que se plantea
y desarrolla la broma, y sólo vuelve a aparecer por petición expresa de Juan.
Es decir, Juan, dando una muestra más de su carácter cobarde, de esa definición de toda
esa «manada» de amigos, como un crio cuando se ve atrapado, acude a
su amigo, que representaría lo íntegro. Cuando la crueldad, las acciones
egoístas y los actos que acaban haciendo daño a los demás no meten en líos
acudimos a la gente que se muestra íntegra para que nos solucione el asunto.
Juan pretende sentirse mejor, acude a alguien que sabe honesto e incapaz de
cometer ese tipo de tropelías para salir del apuro y tener cierta sensación de
integridad. Ese detalle, que sea el propio Juan quien introduzca de nuevo en el
relato a su amigo me parece muy brillante.
Con respecto al
personaje de Isabel, comentar que es sumamente ingenuo, romántico, idealista,
encantador, alguien vulnerable y del que nadie desearía nada malo. La
identificación con ella es sumamente fácil, primero por la extraordinaria
interpretación, ya mencionada, de Betsy Blair, y luego por las características
que Bardem muestra de su personaje. Las escenas en la iglesia, su sonrisa
conforme crece su ilusión, sus momentos de soledad evocando y pensando en su
amado, son realmente magníficas y significativas. Bardem y Blair logran que nos
enamoremos de ese personaje para hacer más efectivos e intensos los
sentimientos y el rechazo ante lo que la sucede. Isabel necesita ese amor, su
romanticismo, sus ganas de dar cariño (esos besos constantes y esas
declaraciones de amor), son el caldo del cultivo para que el espectador no dude
en sentir desprecio por el patético grupo de amigos.
Isabel busca constantemente que Juan la diga que la quiere,
una necesidad imperiosa para la chica, sentirse querida, algo que llegó a pensar
que nunca la pasaría y ahora que sucede surge en ella cierto sentimiento de
culpa, creyendo que no merece lo que le pasa, algo tan bueno, cree que lo
acabará pagando, que no es justo que sea tan feliz, ver cumplido su mayor
deseo, su mayor anhelo. No sólo es una necesidad individual de ella, hay
también una profunda crítica al machismo de una sociedad donde el papel de la
mujer se reducía, casi exclusivamente, a casarse y buscar marido y siempre en
un sentido pasivo. La película trata con una dignidad a la mujer ejemplar.
Esa necesidad de amor, tanto de dar como de recibir, de
Isabel es de una notable emotividad. El final, con la lluvia difuminando el
rostro tras la ventana de Isabel, es sumamente simbólico, usando Bardem la
lluvia como manifestación del estado de su alma, un alma golpeada y dolorida
pero a la vez resignada. Es por ello por lo que Isabel no se va en el tren, se
resigna a una vida que la ha acompañado siempre, de la que cree nunca podrá
salir porque no lo merece. Es el legado de una sociedad podrida donde los
sentimientos están muriendo, muriendo dentro de los que aún los tienen.
Gran guión y dirección de Bardem que alcanza momentos muy
intensos y brillantes, desde los impulsos homicidas de Juan, hasta metáforas
visuales como el tren, que lo sería de la vida, una vida que Isabel ve pasar
(ella va a ver como la gente despide a sus seres queridos quedándose aparte
pero amando esos momentos con todas sus fuerzas, lo que define a su personaje,
que se debe quedar, obligada, aparte en la vida pero a la vez la ama con todas
sus fuerzas), o cuando Isabel y Juan pasean por el andén y se cruza un tren con
ellos que los envuelve en humo, como presagio de lo que es y será esa relación,
algo que también hará con la escena del salón de fiestas solitario, cuando Isabel
se entera de toda la verdad y la lámpara de dicho salón se apaga, lámpara que
momentos antes se encendió con su propia ilusión.
Gran reparto con Luis Peña, Dora Doll, Alfonso Godá, el estupendo Manuel Alexandre, José Calvo, Matilde Muñoz Sampedro… entre otros.
Gente despreciable, actos despreciables en una película desoladora
y real, negra y dura. Pero también gente encantadora y de la que cualquiera
estaría dispuesto a enamorarse, gente que merece la pena y que no son más que
víctimas en estos tiempos.
Basada en la obra de Arniches «La señorita de
Trevélez
«.

 

sambo

There are 7 comments on this post
  1. mayo 03, 2012, 9:20 am

    Mr Sambo en realidad es un grupo de blogeros firmando análisis y críticas como si fueran una única persona…eso, o un ordenador programado para publicar periódicamente análisis de una base de datos, jajaja.

    Bueno, es que no soy capaz de leer tus análisis al ritmo que los publicas.

    Respecto a Calle mayor, gran película. Creo que la vi cuando la puso Garci en "Qué grande es el cine" y me han dado ganas de volver a verla. ¿Por qué ya no se hace cine español de esta calidad?

    Por cierto, la famosa calle es en realidad la calle portales de Logroño, aunque la película se rodó en varias localidades.

    Saludos.

  2. mayo 03, 2012, 9:31 am

    Calla jodío no desveles esos datos secretos jajajaja.

    Tómate tu tiempo, los análisis quedarán ahí mientras no se caiga blogger o cosas así jejeje.

    No sé, demasiada política metida ha habido estos años, ahora parece que alguna gente quiere hacer cosas nuevas, pero no acabo de ver un talento reseñable, así que… Imagina.

    Gracias por el dato, un abrazo muy fuerte.

  3. mayo 03, 2012, 1:42 pm

    Pues estamos ante uno de los mayores chascos que me he llevado en mi vida… Una de las obras maestras del cine español, puntal de la carrera de J.A. Bardem… y resulta que es una versión descafeinada La Señorita de Trévelez ¡¡¡DE ARNICHES!!!

    Cuando la ví, me quedé helado como pocas veces. El peliculón que yo esperaba consistía en quitarle la ironía a un Arniches. Válgame la Candelaria, para lo que hemos "quedao". Le quito las risas, pongo gente con cara avinagrada y, hala, una obra maestra. Pos vale, pos m'alegro. Pero dárselas de intelectual para tener que recurrir al pobre Arniches para hacer una peli, con lo que habrán renegado, y probablemente mofado, de él, ya les vale…

  4. mayo 03, 2012, 6:37 pm

    Archiduque, perdón por el retraso, con la celebración ya sabes… Veo que no te gusta demasiado el título este jajaja.

    Sí, coge la trama de la obra de Arniches y le da otro tono y alguna otra intención.

  5. bipancho
    agosto 25, 2013, 11:45 am

    Es una magnífica película, sin embargo disfruto más con la versión que se hizo para TVE de la "Señorita de Trévelez" con un inconmensurable Luis Varela.

    http://www.youtube.com/watch?v=vighCWlh03E

    • agosto 25, 2013, 12:03 pm

      Genial que hayas dejado el enlace Bipancho. Muchas gracias!

  6. Anónimo
    diciembre 26, 2013, 1:26 pm

    Nacho:Mira que ahora me da mucho por ver el cine de Berlanga,aunque esta tambien he oido que es otra de las grandes de nuestra cinematografia,ya cuando la vea te cuento saludos.

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