BRET EASTON ELLIS: Menos Que Cero

BRET EASTON ELLIS: Menos Que Cero

LITERATURA

 

 

 

 

 

 

Bret Easton Ellis alcanzó fama mundial con “American Pycho”, novela que retrataba las andanzas de un millonario, musculado y atractivo yupi ochentero reconvertido en asesino en serie para saciar su apatía y hastío vital, trufada con innumerables referencias musicales. No en balde, Ellis fue teclista en varios grupos, una de sus pasiones.

Exponente de la Generación X, de la que esta novela que nos ocupa es paradigma, así como del postmodernismo, como tantos otros autores englobados en esa corriente, en realidad tiene mucho de heredero del absurdismo derivado del existencialismo, de Albert Camus y “El extranjero” en suma, en su fondo.

En el postmodernismo, muchos de los personajes han pasado del escepticismo, el vacío, el hastío, típicos del absurdismo, a la apatía absoluta y, más allá, a la muerte de los sentimientos, como en “Crash” de Ballard, aunque nada tenga que ver en principio con la postmodernidad… o sí. Hijos legítimos, vástagos irremediables, herederos lógicos de Camus.

Pero, ¿qué diferencia hay entre el mundo de Ellis en “Menos que cero” y el mundo de Ballard en “Crash”? Pues que “Crash” habla de la muerte de los sentimientos, mientras que “Menos que cero” lo hace de la absoluta falta de motivaciones.

¿La apatía absoluta es un paso hacia la muerte de los sentimientos? Sí, seguramente. No debe confundirse la apatía absoluta con la muerte de los sentimientos, ya que sería el paso previo. Una apatía absoluta vinculada al instinto de supervivencia. Ese miedo a los problemas y responsabilidades produce ciertos sentimientos, reacciones, por lo que de alguna forma no ha matado los sentimientos del todo.

En “Menos que cero” se añora, hay nostalgia del pasado, de la inocencia perdida, que evidentemente ya no volverá, que tan pronto se fue o se está yendo por el sumidero sin poder evitarlo. En Ballard la inocencia ha desaparecido hace mucho en su esencia, incluso ya se nace sin ella, y el carácter robótico, gélido, es incapaz de añorarla.

La pregunta es: ¿Qué lleva a esa apatía absoluta?

Las motivaciones crean expectativas, vínculos y responsabilidades. Para no tener problemas hay que eliminar toda motivación, cualquier cosa que nos pueda llegar a importar. ¿Cómo se hace eso o cómo se llega a eso?

Todos los personajes están cortados por el mismo patrón, se podrían fusionar, considerar una camada donde las diferencias son intrascendentes. Esto lo convertiría en un relato pretendidamente generacional, por expansivo, o simplemente fallido en su dibujo de personajes.

Menos que cero”, título que remite a una canción de Elvis Costello, es su opera primera, la primera novela del autor que en realidad ya exponía muchas de las temáticas que posteriormente desarrollaría con mayores ínfulas. Como una destilación en el mejor de los casos, aunque siendo la primera quizá sería más un prefacio de las inquietudes del autor, que tiene menos de todo, pero donde todo está más o menos presente.

Ya está presente lo truculento, lo explícito, lo escabroso, lo sensacionalista, excesivo y violento en su prosa, mientras retrata la vida de millonarios, claro. En esta ocasión son jóvenes hijos de millonarios de vacaciones y sus excesos, sus desenfrenos drogadictos, sexuales y de todo tipo. Una novela que publicó con 21 años y que, aunque exitosa, fue recibida con disparidad de opiniones, como su obra en general.

Se centra en las aventuras y desventuras de jóvenes muy adinerados disfrutando de sus vacaciones. El protagonista se reencontrará con sus amigos y se codeará con lo más granado de la sociedad de Los Ángeles para zambullirse en todo tipo de excesos y depravaciones.

La riqueza, material en este caso, contrastada o vinculada a la degradación moral (no es muy original, lo sé). Sus protagonistas son violentos, superficiales, frívolos, fríos, engreídos, egocéntricos, sin aparente código moral, degenerados y alienados.

Ellis expone ya su estilo en esta primera obra. Directo y contundente, sin rebuscadas elaboraciones y con escenificaciones explícitas, frases cortas, concisas, directas. Escenas de una escabrosidad extrema en esa degradación moral exaltada, donde el exceso de experiencias a toda velocidad lleva a la asepsia, a la desenfrenada búsqueda de las sensaciones para suplir agónicamente la ausencia cada vez más evidente de sentimientos.

El libro expone ideas interesantes, sobre todo circunscrito en su época, aunque quizá ahora incluso resulte manido, si bien esta valoración no es justa. En cualquier caso, es un título más que recomendable para sumergirte en el universo de Bret Easton Ellis, porque es un libro corto, que se lee muy fácil y plantea buena parte de los conceptos en los que posteriormente indagaría con mayor énfasis en otras obras que no estoy seguro superen a la presente.

sambo

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