BELFAST (2021) -Última Parte-

BELFAST (2021) -Última Parte-

KENNETH BRANAGH

 

 

 

4/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Familia

Eres Buddy de Belfast 15, donde todos te conocen. Y tu abuelo te cuida. Y tú madre te cuida. Y tu padre te cuida. Tu abuela te cuida. Tu hermano te cuida… Y toda tu familia te cuida. Y donde quiera que vayas y en lo que sea que te conviertas, eso siempre será verdad. Y saber eso te mantendrá a salvo. Te mantendrá feliz”.

Todo esto da finalmente como resultado una bella apología de la familia. Vemos a tres generaciones, Los abuelos, los padres y los hijos. En todos ellos se manifiestan contrastes, de la misma forma que los unos van guiando a los otros, a las generaciones más jóvenes, que deben lidiar con los problemas, las inseguridades y la incertidumbre de hacia dónde ir.

“… una piedad inefable se esconde en el corazón del amor”. “Un sacrificio demasiado largo puede convertir un corazón en piedra”.

Tu abuela se ha vuelto menos misteriosa con los años”.

 

 

Buddy siente pasión por su familia. Dentro de las referencias al Western, Branagh incluye la manifestación de la idealización de Buddy hacia su padre (Jamie Dornan), al que ve como a un joven Gary Cooper en “Solo Ante el Peligro”, por eso acompañará la banda sonora de la obra maestra de Zinnemann en varias ocasiones, especialmente en el clímax, cuando el padre tendrá su enfrentamiento con Billy Clanton (Colin Morgan).

 

 

 

 

 

Ahí vemos esas multitudinarias reuniones con primos, tíos, sobrinos, nietos… donde todos se cruzan por el plano jugando o charlando…

 

 

Hay tres parejas relacionadas con la familia. Los padres de Buddy, los abuelos de Buddy y Buddy, que tiene un hermano, con la chica de clase que le gusta.

De hecho, los abuelos, con su relación y complicidad, serán los confidentes y guías de Buddy en sus propósitos conquistadores.

 

 

Con los abuelos tendremos los momentos más entrañables, simpáticos y divertidos. Ellos ayudarán a Buddy (que es estudiante aplicado cuando quiere) a medrar en clase para poder sentarse al lado de la chica de sus sueños, aunque aquí Branagh será juguetón y le pondrá las cosas complicadas con las aleatorias reglas de su profesora (según méritos avanzan en los pupitres, pero cuando Buddy logra su objetivo, la chica bajará lamentablemente…).

El abuelo, un Ciarán Hinds que posiblemente sea candidato al Oscar (lo ha sido), es un auténtico sabio que recita a Yeats. Él será el cómplice de todos con su mesura, sentido común, calma y encantadora ironía. Trabaja con pieles y sillas de montar, fue minero y está cultivado. Tiene problemas médicos.

Cuando eres viejo, nadie cree que tu corazón se aceleraba”.

 

 

La abuela, como tantas abuelas, da monedas para chuches más allá de apreturas económicas, desobedeciendo a todo el mundo. Los abuelos…

 

 

Las tres generaciones se incluirán en un plano frontal enmarcado, como esos que tanto he destacado, en la cama del hospital. Abuelo, padre e hijo. El cariño y reconocimiento del padre de Buddy hacia su propio padre define el legado, que es la esencia familiar.

 

 

Hay muchos planos en las transiciones de naturalezas muertas, objetos golpeados por la lluvia, objetos solitarios por los que pasó la vida, que vimos utilizar, pero que cuando muere el abuelo adquieren otro significado, señalando la ausencia… Por cierto, sobria muerte (en over) y funeral (planos generales y contrapicados frontales) la del abuelo.

 

 

Branagh nos deleita con varias escenas realmente bellas y llenas de sensibilidad en ese ámbito familiar. Desde el baile de los abuelos a esa despedida con miradas entre padre e hijo, donde Buddy, desde la ventana, parece querer retener a su padre en un deseo. O la mirada a distancia de Buddy hacia la ventana de la casa de la chica de la que anda “enamoriscao”. Amor y distancia.

 

 

Una familia que es amor, que es protección, que es refugio y que es tolerancia, como el padre reafirma a Buddy cuando éste se despide de su amada chica católica…

Esa chica podría ser hindú, una sureña bautista o un anticristo vegetariano, pero si es amable y es justa y os respetáis el uno al otro, ella y su gente siempre serán bienvenidos en casa”.

En relación a la familia tenemos la evolución de Buddy en dos diálogos que funcionan como cebo y eco, sutileza que quizá se le pase a algunos.

 

 

Su abuelo le preguntará en dos ocasiones lo mismo: ¿Qué quieres tú? En la primera ocasión, Buddy responde con auténticos sueños, clásicos infantiles, como ser el mejor jugador del fútbol y casarse con la niña que le gusta por sus rezos a Dios. En la segunda, en cambio, sólo deseará que sus abuelos vayan con ellos si se marchan…

De nuevo, la realidad cambiando el idealismo, como en la primera secuencia, cuando la tapa del cubo de basura pasaba de escudo contra dragones ficticios a escudo contra piedras muy reales…

Y es que será la familia, su protección, la necesidad de mantenimiento, lo que apele finalmente a la madre a tomar la decisión de marcharse.

 

 

¿Política?

Si no pueden entenderte, es que no te están escuchando. Y ese es su problema”.

Nunca supieron quién era yo. Pero yo sí. Y esa es la única persona que importa”.

Alguno que otro (insufrible sector de la “crítica”), ha criticado que Branagh no incida más en lo político. Gente a la que más que el cine lo único que le interesa es lo ideológico. Que se muestran incapaces de analizar lo que el cineasta cuenta, quiere contar, cómo lo cuenta, porque sólo quieren ver lo que el cineasta debería haber contado, cómo lo debería haber contado y que coincida con sus ideas y parámetros y prejuicios preconcebidos.

Belfast” no es un film político, ni religioso, ni pretende serlo. Es un pedazo de tiempo y cómo lo vivió y sintió una mirada infantil. Un mundo que comienza, como se menciona en la película…

 

 

Además, es incierto que lo político sea meramente tangencial, ya que el conflicto sobrevuela la película desde que comienza hasta que termina. El contexto social y político está presente en todo momento. El paro, las presiones, la intolerancia, todo eso es lo que enciende el conflicto, pero no se pretenden buscar explicaciones ni tomar partidos (aunque sea más crítico con los protestantes), sino las consecuencias que los manejos de todos esos poderes tienen en las personas de bien, en las que importan.

Con la magnífica secuencia de apertura, Branagh define a la perfección lo que pretende, las credenciales del film. De los juegos pasando a la batalla real del odio con los protestantes atacando aquella calle, zona protestante, donde viven católicos en perfecta convivencia. Amedrentándolos por su religión.

No para de decir que en Irlanda del Norte tenemos el colesterol más alto del mundo. ¡Seguro! Y me gusta que seamos campeones en algo”.

Quizá algunas quejas, como siempre sesgadas e ideologizadas, sea porque la mirada de Branagh no pretende ir contra nada, sólo exponer una vivencia en la que, curiosamente, eran los protestantes los que atacaron a los católicos. Protestantes, como su familia, la familia protagonista… que tenían una plácida convivencia vecinal y de amistad de toda la vida rota por intereses políticos y activistas que generan un conflicto de la nada por poder y del que sacar provecho… Se intuye así mucho respeto al católico, también al protestante, pero se centra mucho más, cómo víctimas de sus chanzas, en las contradicciones y acciones de estos últimos.

¡Fuera católicos! ¡Se les advirtió! ¡Sacada de la calle a esos hijos de puta!

Son amigos. Son familia. Igual que nosotros”.

 

 

Hay críticas a la religión, pero son más bien a ciertos usos y prácticas de la misma que a su esencia. A menudo es irónico, con humor en sus referencias, como con ese frenético pastor y su sudoroso discurso… que contrasta con la calmada y serena petición de dinero tras haber creado el miedo en sus feligreses. O el humor en ese flashback retratando los apuros económicos de una sociedad que lo pasaba mal…

 

 

Hay un plano que manifiesta bien a las claras la opinión acerca de los manejos religiosos. Esa taza del váter y su cisterna cuando Buddy recuerda el sermón del pastor protestante…

De la misma forma veremos a los niños intentando descifrar el absurdo del conflicto, cómo distinguir a un protestante de un católico… por los nombres, por las actitudes… Chistes, paradojas y juegos infantiles que reducen todos esos conflictos al ridículo. Y que a su vez contrastan con la trascendencia e importancia que le dan los adultos, olvidándose de vivir para dedicarse a odiar, como esas “mafias protectoras” que pretenden sumar gente a su causa, alimentar el gregarismo, el “conmigo o contra mí” en el que parece irles la vida.

Sobre las comparaciones con “Roma” (Alfonso Cuarón, 2018), no voy a entrar.

 

 

La música de Van Morrison puntúa con excepcional acierto las transiciones y los momentos reseñables de la película. Por lo demás tenemos un sutil apoyo musical a lo largo del metraje para enfatizar casi sin darnos cuenta las emociones. También hay que destacar el “Everlasting Love” de Love Affair de una de las últimas secuencias.

Una hermosa película escrita, producida y dirigida por Kenneth Branagh. Muy bien fotografiada, muy bien interpretada con una gran Dench, un tremendo Hinds y una más que notable Caitriona Balfe, destacadísimo reparto donde Jude Hill ha enamorado a todo el mundo.

Por todos los que se quedaron. Por todos los que se fueron. Y por todos los que se perdieron”.

 

 

 

Lee aquí la 1ª Parte del análisis.

Lee aquí la 2ª Parte del análisis.

 

sambo

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