AVATAR: EL SENTIDO DEL AGUA (2022) -Última Parte-

AVATAR: EL SENTIDO DEL AGUA (2022) -Última Parte-

JAMES CAMERON

 

 

3/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Infiltrados. Los infiltrados, las falsas identidades, los camuflados que se adentran en una comunidad o un bando, son uno de los recursos narrativos predilectos de Cameron.

¿Qué hace, si no, el Terminator? Un organismo cibernético con fachada de hombre. En “Titanic” veremos a Leonardo DiCaprio engalanado intentando integrarse en ese mundo de “clase alta” al que le permiten acceso brevemente en agradecimiento. Kate Winslet hará lo propio con los de “clase humilde” después.

Schwarzenegger es un agente secreto en “Mentiras Arriesgadas”, con lo que eso supone, que miente sobre su trabajo a su mujer. Precisamente ella, Jamie Lee Curtis, se hará pasar por prostituta en misión de espionaje para paliar su insatisfacción.

En “Aliens”, Ripley se adentrará en la “madriguera” de la Reina Alien para rescatar a Newt. Los extraterrestres de “Abyss” son capaces de remedar los rostros humanos.

La propia esencia de “Avatar” es, precisamente, esa. Humanos que se “ponen el traje” de na’vi para llegar a ellos. Aquí se da una vuelta de tuerca con los “recombinantes”, esos avatares na’vi con las mentes y recuerdos de los marines muertos. Así intentará Quaritch cumplir su misión, su obsesión y su venganza contra Jake.

Tratadlos como a nuestros hermanos. Ellos no conocen el mar, así que serán como bebés que toman su primer aliento”.

Quaritch no tardará mucho en domar a su Ikran. No hay mucha parafernalia esta vez, claro.

También hay que entender esta idea con ciertas connotaciones políticas y sociales en su paralelismo con el tema de la inmigración y la integración.

 

 

Los na’vi de la selva tendrán problemas de aceptación y adaptación cuando lleguen a las tribus de los arrecifes. Primero por su distinta procedencia, luego por el origen “mestizo” de algunos de ellos, de los que dicen que tienen “sangre de demonio” por tener genética humana… Se burlarán por su complexión no adaptada al mar, brazos más finos, cola más delgada y pequeña… los cinco dedos de los avatares o con genoma humano… Interesante esta idea de la evolución de los clanes y su complexión según sus entornos. Muy de biología evolutiva, biodiversidad y esas cosas…

¿A esto le llamáis cola?”.

Es interesante observar ese cambio de tonalidad, más verdosa, en ese clan marino. Serán aceptados a regañadientes, con una convivencia irregular, hasta que finalmente logran la plena integración, como le ocurrió a Jake en la primera. Misma estructura y evolución. Ahora en familia, ya sabéis.

Estas diferencias de “raza” crearán conflictos, como digo, y ciertos encontronazos entre los chavales, que Cameron usa para mostrar más de su universo. Los generosos gestos de Lo’ak no delatando a Aonung (Filip Geljo), el hijo del jefe del clan metkayina que los acoge, por ejemplo, aliviarán las tensiones. En cualquier caso, la integración aquí es sana.

 

 

Los recombinantes se harán pasar por na’vis de pura cepa para infiltrarse en su mundo. De hecho, serán reconocidos como autóctonos por el entorno.

Spider es un humano, como lo es Jake, pero sin avatar, perfectamente integrado en el mundo na’vi. Aquí será secuestrado y convivirá con otros humanos, malotes, sin traicionar a los suyos, aunque obligado a colaborar…

También es interesante ver visualmente esa fusión, cuando, en los dominios na’vi, los restos tecnológicos de la batalla de la película anterior aparecen invadidos y casi enterrados por la naturaleza.

Kiri demostrará muy buena adaptación al entorno marino, aunque no tanto a su comunidad.

Industria contra Naturaleza

Era uno de los temas principales de la primera película. En este sentido cobra protagonismo el militarismo estético, otro aspecto muy del gusto de Cameron. Con toda la trama de acción, que se inicia en la primera hora y tiene su clímax en la parte final, Cameron recurre a esa estética militarista que le encanta. Tanto para contrastar con el mundo natural de los na’vi y Pandora como para disparar la acción. Lo metalúrgico, lo metálico, lo militar, aparece en sus “Terminator”, en “Aliens”, en “Mentiras Arriesgadas”, en “Abyss”…

Hay ciertos detalles que nos remiten a “Aliens” en esa estética militarista, como ya remitían en el primer “Avatar”, por ejemplo, con esas “armaduras” (AMP Suit), que nos recuerdan a la usada por Ripley para acabar con la Reina.

 

 

Tenemos planos apocalípticos, que nos llevan a los “Terminators”, por supuesto. En el regreso de “la gente del cielo” a Pandora.

La gente del cielo”. “La gente del cielo que vuelve”.

 

 

Pasará un año desde su regreso destructivo hasta que continuemos la narración de la película, donde Jake comanda una guerra de guerrillas contra “la gente del cielo”, los humanos destructores industriales. Eso les crea problemillas, por lo que querrán su eliminación… La cosa es que él se irá, dejará su pueblo para protegerlos, pero los malotes seguirán buscándolo, ya no se sabe muy bien por qué, más allá de la personal venganza de Quaritch. Los humanos crearán la “Ciudad Bridgehead”.

Si, puedes matarnos, pero nos reagrupamos en el infierno”.

 

 

 

 

 

 

 

Además, la historia con el conflicto entre humanos y recombinantes contra los na’vi se repite un poco demasiado. Hasta en cuatro ocasiones los malotes secuestran a los hijos de Jake y lo amenazan con hacerles cosas… En la selva, la primera vez, brevemente, aunque se quedarán con Spider. Luego, cuando los muchachos intentan rescatar tulkuns, pues a Lo’ak, Tuk y Tsireya (Bailey Bass) y amenazando directamente a Jake. El hermano mayor los liberará, pero entonces otro malote secuestrará a Kiri… Y Quaritch a Tuk, de nuevo… No sé vosotros…

Convertir Pandora en el nuevo hogar del ser humano”. “La Tierra se muere”.

 

 

El tema de la pérfida industria contra la naturaleza, vertebraba la primera película. Aquí ese tema está presente, obviamente, con el regreso de “la gente del cielo”, pero como algo más tangencial. Una industrialización siempre destructora para el mensaje ecologista que le gusta a Cameron… ahora.

Así, por supuesto, los malotes aparecerán siempre ligados a lo metalúrgico, incluso desde su “disfraz” de na’vi. Y los buenos, los na’vi, siempre estarán ligados a la naturaleza, aun con sus maldades y defectos. Lo de la primera, vamos.

El problema de la trama bélica, de acción, es que tiene curiosas contradicciones filosóficas. Los malos van saqueando clanes para hacer salir a Jake, ponen un cebo para ver si éste pica. La cosa es que saquean mucho y tal porque la película los presenta como los malos. También matan algún animal y esas cosas. Hasta un tulkun, que cazarán en otra espectacular escena digresiva…

 

 

 

La cuestión es que, en el enfrentamiento del último tercio, los que se lían a matar de una manera desenfrenada, son los buenos, los na’vi. Sí, los malotes empiezan y pretenden cosas beneficiosas para ellos con malas pulgas, y los na´vi utilizan la legítima defensa, pero el hecho es que los villanos no matan a nadie, hasta se inciden en ese aspecto cuando preguntan si han matado a alguien en los ataques a los clanes, con la negativa por respuesta. En cambio, reciben bajas a tutiplén.

Finalmente matarán a alguien con el que tendremos escenas pretendidamente emotivas, ya que es uno de los personajes principales, el hijo mayor de Jake, Neteyam. Lo cierto es que ni se enteran de que lo han matado, ya que suelen tener mala puntería y nosotros lo vemos herido después de escapar. Quaritch sí se entera, porque él se entera de todo a veces.

 

 

 

 

 

 

El largo clímax, que tiene muchos momentos muy “Titanic”, demuestra que Cameron sigue siendo Cameron y conserva su pulso multiplicando las peripecias. Duelo malo-bueno; la hija pequeña cayendo y la madre acudiendo al rescate (muy “Aliens” también); la embarcación destrozada y hundiéndose… todo muy claustrofóbico y húmedo con luchas bajo el agua para rubricar la virguería técnica…

Inundados compartimentos 2 y 3”.

Las escenas de acción son buenas. La primera, con los na’vi haciendo descarrilar un tren enemigo y entrando en combate aéreo, está bien, con dos de los hijos de Jake poniéndose en peligro y definiendo su carácter.

La acción selvática también resulta eficaz. Entretenida, con el rescate a los chicos de Jake, menos a Spider. En las escenas acción es donde más luce la cosa, obviamente.

Cameron da el do de pecho por tierra, mar y aire. Ciertamente me quedo con los duelos aéreos de “Top Gun: Maverick” (Joseph Kosinski, 2022). Por agua tendremos a los Ilu y los Skimwings, así como a los malotes con sus submarinos flexibles y sus lanchas persiguiendo a los chicos y a todo na’vi o tulkun que ven… Todas estas escenas son ideales para el 3D.

La batalla final cae por su propio peso cuando las fichas han hecho todos los movimientos. Además, tenemos el momento más gore de esta juvenil película, cuando vemos un brazo volando.

Cierto es que, en su ingenuidad, hay mucho momento en plan “¡Liberad a Willy!” (Simon Wincer, 1993) en todo lo relacionado con los tulkun.

 

 

 

 

Las reminiscencias religiosas, cristianas, místicas, sobrevuelan toda la película, incluso parte de la filmografía de Cameron. Aquí, el personaje de Grace Agustine, que ya en su nombre tiene referencia cristiana, se aparece como una especie de “virgen María”, algo que la entronca con la Sarah Connor de “Terminator”… incluso con la Ripley de “Aliens”, a la que la maternidad le viene sobrevenida.

Tenemos “La Cala de los Ancestros”, el “Árbol de los Espíritus”, la “Gran Madre”, Eiwa… Habrá un éxtasis religioso para curar a Kiri tras su impacto al fundirse con el árbol que contrastará la medicina moderna con la natural y espiritual… Todo muy espiritual por esta parte.

Cameron conserva su virtuosismo como director, indudablemente, así como su espíritu de superación y ansias por innovar técnicamente. Aquí, sobre todo durante las secuencias de acción, demuestra su músculo, pulso y nervio, pero parece obvio que la película, como tal, es más de lo mismo, con las mismas ideas, que apenas expande ese universo más allá de los decorados y de una forma funcional y manida. Pocos elementos nuevos que sumar a la historia, en realidad. Lo de la sustancia, algunas particularidades en ciertos personajes… Se repite y, además, se le ve el plumerillo narrativo.

 

 

Me da que tendremos más clanes, lo mismo uno del fuego o del viento, para tocar todos los palos, pero con pocos alicientes nuevos por ahora.

Avatar: El Sentido del Agua” es una correcta cinta de aventuras, demasiado larga, virtuosa en lo técnico, un fenómeno global que hay que conocer, pero ya…

 

 

Lee aquí la 1ª Parte del análisis.

 

sambo

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