AVATAR: EL SENTIDO DEL AGUA (2022) -Parte 1/2-

AVATAR: EL SENTIDO DEL AGUA (2022) -Parte 1/2-

JAMES CAMERON

 

 

3/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Me resulta curioso, en parte, el fenómeno “Avatar”, al menos aquí en España. Saca cierta hipocresía snob y elitista que me fascina. Críticas desaforadas, como todo lo que tiene inmenso éxito, que, de ser generalizadas, deberían suponer un sonoro fracaso en una continuación. Unos porque es aburrida, otros porque su trama es una copia de otra o se parece demasiado a aquella… Pero aquí estamos, en 2023, 13 años después de la película original, la más taquillera de la historia, repitiendo el fenómeno y logrando que esta secuela se convierta en la tercera película más taquillera de todos los tiempos (cuarta ahora que se reestrenó una vez más “Titanic”). Alguno que otro de los que criticaron la original, me da que fueron a ver la nueva…

No soy sospechoso, porque a mí “Avatar”, que tuve muchas ganas de ver en su día, no me despertó entusiasmo precisamente, pero me pareció un aceptable entretenimiento con muchas de las virtudes de Cameron. Vamos, que, sin entusiasmarme, quedé lejos de odiarla.

Esta secuela sigue pasos similares, con sus virtudes y defectos, que sin entusiasmarme tampoco, resulta un gran espectáculo visual, su verdadera razón de ser, más allá de la cursilería intrínseca (defecto muy feo) e infantilismo general.

La verdad es que me gustó bastante la primera hora de película, donde se sientan bien las bases de la historia y sus conceptos y plantean ideas interesantes, pero luego la cosa no logra mantener ni el mismo nivel ni el mismo interés. Es como si perdiera el foco o, desgraciadamente, encontrara otro foco que resulta mucho menos interesante. A la segunda hora se le ven en exceso las costuras, ya que esa fase expositiva, que simplemente pretende lucir músculo tecnológico mientras desarrollamos la mitología de la saga y nos deleitamos con los efectos que muestran esa tribu marina y su universo, es un relleno que, para aligerarse, se salpica con escenas que nos recuerden la trama principal, con los villanos que buscan al protagonista de aquí para allá. Truco habitual de narrador experimentado, pero que convierte la película en una sucesión de anécdotas inmersa en un bache narrativo que busca desatascarse en el tercio final que, por otra parte, si bien tiene nervio, no recupera el interés de los aspectos más interesantes planteados al inicio, cediendo a la pirotecnia, la cursilería y los elementos más obvios de su subtexto. Un irregular equilibrio entre acción y espiritualidad. Además, la historia se repite demasiado, tanto respecto a la anterior película, como en las tramas que ocurren en esta.

Con todo, “Avatar: El Sentido del Agua” es puro Cameron en lo visual y lo conceptual, como pasaré a explicar en el análisis.

 

 

En la introducción se nos cuenta, a grandes rasgos, lo básico de lo ocurrido en esos 16 años que han pasado desde la anterior película, el paso del tiempo. La misteriosa concepción de un avatar, Kiri. Un niño demasiado joven para la criocápsula que lo llevaría a la Tierra, Spider. Cierto rechazo de Neytiri hacia ese crío por ser humano. Los hijos de la pareja protagonista, el apego a ellos, su crecimiento… Enseñanzas, paternidad… La familia.

 

 

Hay muchos aspectos narrativos en esta primera hora, incluso aunque algunos estén más manidos, que resultan muy interesantes para ir desarrollándolos, desde los clones convertidos en na’vi, los recombinantes (Recombs), con personalidad, mente y recuerdos transferidos; la na’vi de concepción misteriosa; el hijo acomplejado y avergonzado por la identidad de su padre que se reencuentra con su clon…

Una idea que me gustó mucho fue esa hamletiana en la que Quaritch, el villano, ve su propio cadáver. Incluso presenciará su muerte en una grabación y hablará a su propia calavera.

Desde esta primera hora tenemos los principales rasgos conceptuales y temáticos de Cameron. Un compendio de los mismos.

 

 

 

 

 

Agua, Paternidad, Infiltración

En buena parte del cine de Cameron la familia ha vertebrado sus historias. Familias disfuncionales, en extraña formación, que, en algunos casos, no tenían que ver con lo biológico. Pero hay más cosas.

Papis.

El tema de la paternidad es el principal en la película, en el que se incide de manera constante al inicio del film. Especialmente con los padres como centro neurálgico. Una reflexión que se plantea con acierto, con múltiples aristas, pero que luego queda un poco en la nada.

La orfandad, la maternidad ausente, fueron temas que se veían en los inicios de Cameron, en “Terminator” (1984), “Terminator 2” (1991) o “Aliens” (1986), uno de sus temas principales en las cintas que dirigió. Luego centró sus miras en el mundo marino, que fue donde comenzó, por otra parte, con “Piraña 2: Los Vampiros del Mar” (1981). Así llegaron “Abyss” (1989), “Titanic” (1997) y sus numerosas revisiones y documentales adyacentes, y esta que nos ocupa, que de alguna forma tiene algo de compendio de todo el universo Cameron.

Muy cerca del tema de la paternidad disfuncional está también “Alita: Ángel de Combate” (2019), una de las últimas producciones de Cameron, un título bastante apreciable. Sí, la paternidad en las cintas de Cameron siempre es complicada. Padres ausentes, disfuncionales, orfandad o paternidades sobrevenidas.

Aquí, la mirada hacia la paternidad es mucho más global, desde la más tradicional a otras más disfuncionales. Y luego un viaje inverso, ya que no se centra en la mirada del padre, si no en la de los hijos.

Los Sully se mantienen unidos”.

La teniente Ripley rescatando a una niña de las garras de otra madre; la Sarah Connor que se convierte en inconsciente madre del salvador de la humanidad y posterior mentora del mismo. Hay otras madres interesantes, aunque no tan protagonistas, como la dictatorial e intransigente madre de Rose en “Titanic”, por ejemplo.

Proteger a esta familia. Eso sé hacerlo”.

Avatar: El Sentido del Agua”, toca la paternidad como punto principal de la familia, que aquí está subordinada como tema al primero. Una familia como un difícil equilibrio de tensiones entre la intransigencia, la libertad, la castradora sobreprotección o la temeraria rebeldía. Temas clásicos. Han pasado 16 años desde la trama de la primera película.

La felicidad es sencilla”.

Allí donde estemos, esta familia es nuestra fortaleza”.

Jake (Sam Worthington) tiene varios hijos y varios problemas con ellos, ninguno especialmente grave. La película toca todos los puntos. Él y Neytiri (Zoe Saldana) representan a la familia tradicional con sus códigos particulares. O no tanto. Tres hijos biológicos, Neteyam (Jamie Flatters), Lo’ak y Tuk (Trinity Jo-Li Bliss). Una hija adoptiva, Kiri, nacida del avatar na’vi inerte de la Doctora Grace Agustine, y a la que también interpreta Sigourney Weaver. Por último, tenemos otro chaval, Spider, un chico humano que no pudo ser enviado a la Tierra porque era muy pequeño cuando se hizo el viaje… Su padre es Quaritch.

Un padre protege. Es lo que le da sentido”.

Esto no es un ejército, es una familia”.

 

 

De los hijos de Jake, tendrá especial protagonismo Lo’ak (Britain Dalton). Es el hijo biológico mediano. Rebelde, un tanto incomprendido, temerario y a contracorriente, que entra en conflicto con el hermano mayor, más obediente, y su padre, que pretende protegerle, obviamente.

Porque sé lo que se siente al ser una gran decepción”.

Tu padre lo entenderá.

No, qué va. Él no entiende nada.

Kiri (Sigourney Weaver) no sabe quién es su padre biológico, vive desconcertada, insatisfecha y desilusionada por la ausencia paterna. Su naricita chata la delata. Es un personaje especial, particular, que se queda dormida en cualquier lado, como si fuera narcoléptica, y que se integrará como ninguno al mundo marino. Me da la sensación de que la están preparando para grandes cosas en el futuro, ya que ciertos aspectos mencionados se mantienen sin resolver aún.

¿Quién era mi padre?”.

 

 

Spider (Jack Champion) vive acomplejado y avergonzado por la identidad de su padre, Miles Quaritch (Stephen Lang), que reaparece trasmutado. Es un personaje interesante, que se encuentra entre dos mundos, que será secuestrado por los malotes para que pase rato con su “padre”, el recombinante de aquel… Lástima que no se saque partido a las relaciones.

¿Cómo actuará Spider? ¿De qué madera está hecho? ¿Lo convertirán en un traidor, aunque comprensiblemente humanizado? ¿Se mantendrá fiel a los suyos, aunque sienta cosas? Será lo último… En todo momento planea la duda de si matará al padre…

Él no es su hijo”. “Yo no soy tu padre”. Invirtiendo a “La Guerra de las Galaxias. El Imperio Contraataca” (1980).

Hijo por hijo”.

 

 

Se reencontrará con el avatar de su padre fallecido. Un padre que no es el padre, pero que… ya sabéis. Ese avatar tiene los recuerdos de Quaritch (Stephen Lang)… Se plantea bien la ambigüedad dentro del tono infantil y juvenil de la propuesta, donde hace de poli bueno tras las torturas a Spider, pero finalmente desarrolla ciertos sentimientos hacia el chico… y viceversa.

Eso lo respeto”. “Eres leal y… admiro la lealtad”.

Has pasado de ser nuestro mono de feria a nuestro intérprete oficial”.

Quaritch, aunque tenga esa fachada dura y distante hacia Spider, del que dice que no es su hijo, mostrará vulnerabilidad ante la amenaza de perderlo.

Vamos a salir adelante entre todos”. “Te debo una muerte”.

El giro que plantea la película, más allá de los encontronazos generacionales clásicos de familia, donde los protectores padres coartan las ansias de sus hijos y estos se sienten incomprendidos, es que, finalmente, son esos hijos, que han mamado las enseñanzas paternas, los que rescatan a los padres. Kiri salvará a su madre como Lo’ak lo hará con su padre… del mismo modo de Spider lo hará con Quaritch, aunque lo rechazará luego.

 

 

Todo con ese toque entre místico, bonito, cursi y luminiscente que marca el camino de la salvación. Aprendizaje mutuo. Así se cierra el círculo vital.

Salvar a la familia”.

Ahora lo veo. No puedo salvar a mi familia huyendo. Este es nuestro hogar. Esta es nuestra fortaleza. Desde aquí nos defenderemos”.

Te veo, hijo”.

Aquí enganchamos con el tema bélico. Jake quiere huir y evitar caer en las provocaciones, que huele a distancia, para proteger a los suyos, pero terminará convencido de que contra “la gente del cielo” no queda otra que el enfrentamiento.

 

 

Agua. Es uno de los temas preferidos de Cameron. Sobre todo en el aspecto estético, aunque, ya se sabe, cuando se incide mucho en ello, se le termina dando mucha más trascendencia conceptual. Que se lo digan a Shyamalan, otro director “del agua”.

El agua conecta todas las cosas. La vida con la muerte. La oscuridad con la luz”.

Cameron comenzó su carrera como director en el agua. Aguas peligrosas. “Piraña 2: Los Vampiros del Mar” (1981). No es muy allá…

Lo retomó en 1989 con “Abyss”, película revolucionaria por sus efectos visuales, que, además, eran un paso previo a lo que vendría en ese sentido con “Terminator 2”.

No hace falta recordar la que montó con “Titanic” (1997). Un colosal y excepcional espectáculo que batió todos los récords y tuvo un merecido reconocimiento, donde el agua volvía a ser uno de los principales protagonistas. Agua amenazante. Revisiones, documentales y expediciones, hicieron de Cameron todo un experto en el tema.

Ahora llega la segunda entrega de “Avatar”, que le ha servido para revolucionar los avances de la captura de movimiento, lográndola bajo el agua. Aquí, además, se ha metido una trascendente y mística filosofía…

 

 

Es en el segundo acto donde nos adentramos en estos mundos marinos. Es la parte más débil, y en la que más lucen los efectos especiales, como quería Cameron. Es un fragmento con demasiados elementos cursis, una cursilería a varios niveles, además de ser la parte más infantil o juvenil, lo que no tendría por qué ser malo.

Su gran problema es que se le ven las costuras narrativas, ya que el objetivo es exhibir técnica con las virguerías de la captura de movimiento bajo el agua… Total, que nos damos un paseo turístico por las tribus y clanes del arrecife para ver flora, fauna y demás.

Como la cosa quedaría en plan documental, Cameron se saca ciertas peripecias y aventuras de los jovenzuelos para aligerar la cosa, darles algo de peso a sus relaciones y como personajes, además de recordarnos, de vez en cuando, la trama principal con la persecución de Quaritch. El problema es que se le ve demasiado el cartón. No puede evitar que se note que la vaga historia es una mera excusa para ese onanismo técnico y estético. Exceso de exposición.

 

 

Visitar a los clanes marinos del arrecife, le sirve a Cameron para expandir la mitología de ese universo que está creando, y que es a lo que dedicará la segunda hora y pico de metraje. Aprendizaje en ese nuevo entorno con las peculiaridades del mar, la necesidad de ensanchar pulmones para poder bucear largo y tendido, los vínculos con los animales marinos… Sin excesivo disimulo, aunque con cierta habilidad, claro, introduciendo distintas peripecias y aventuras entre los aprendizajes y la exhibición de flora y fauna del lugar, como he comentado.

Nuestra familia acudirá a una aldea metkayina, Awa’Atlu. Allí buscarán el cobijo de Tonowari (Cliff Curtis) y Ronal (Kate Winslet). Deberán adquirir nuevas “monturas” adaptadas al agua, como en la primera, aunque más resumidito. Los chavalicos, por su parte, tendrán sus peleas, envidias, encontronazos y venganzas (alguna un poquito exagerada), para ir mostrando la zona. Ya sabéis…

Ahora somos gente del agua. Este es nuestro hogar”.

 

 

Los malotes irán buscando a los buenotes por distintas zonas de los arrecifes. No nos enseñarán todas para no abrumar, pero sí pasaremos por la aldea Ta’unui, a los que saquearán, amenazarán y quemarán, a la aldea, no a los aldeanos, buscando a Jake Sully. Matarán algún animalico. En las “Rocas Tres Hermanos” los metkayina preparan su encerrona a Lo’ak, que terminará encontrándose con Payakan.

La “Cala de los Ancestros”, con el “Árbol de los Espíritus”, el lugar más sagrado… Antes pasamos por el “Campamento del Fuerte Omatikaya”…

Los “Ilu” y los “Skimwings”, monturas marinas, los primeros más usados como medio de transporte habitual, los segundos como montura militar. Los tulkun (y su regreso migratorio), sobre todo uno, Payakan, que crea un vínculo afectivo, además de salvarle la vida, con Lo’ak. Un vínculo donde Lo’ak descubrirá el motivo del destierro del animal, con el que se identifica. Seres pacíficos, pero Payakan mató por defender a los suyos… Los tulkun, de los que se nos cuenta también un poco de su importancia para todos, de su cultura. Seres tranquilos, extremadamente inteligentes, muy afectivos y espirituales, con una sustancia muy preciada, la amrita, que tienen en el cerebro… y que sirve para parar el envejecimiento humano. Tienen música, filosofía, matemáticas, lenguaje complejo…

 

 

No sólo son más inteligentes, son muy afectivos, más espirituales”.

Un tulkun era hermana de espíritu de Ronal. Y componía canciones.

El mar es tu hogar antes de nacer y después de tu muerte”.

El dominio del agua, que logran sobre todo los hijos, Kiri y Lo’ak, a través de sus aprendizajes, salvará a sus padres.

 

 

 

Lee aquí la Última Parte del análisis.

 

sambo

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