24 HORAS PARA VIVIR (2017)

24 HORAS PARA VIVIR (2017)

BRIAN SMRZ

 

 

 

2/5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mediocre y decepcionante película, sobre todo teniendo en cuenta que participa Ethan Hawke, un actor que se prodiga bastante en el género, la Ciencia Ficción, sobre todo en propuestas habitualmente interesantes y complejas, con acierto.

Desde la mítica ochentera “Exploradores” (Joe Dante, 1985), con la que se estrenó, no fue ya hasta 1997 con “Gattaca” (Andrew Niccol, 1997), cuando el actor repitió, para volver al género en 2009 con “Daybreakers” (Michael Spierig, Peter Spierig, 2009), donde comenzó a sentirse más a gusto en producciones de Ciencia Ficción o fantásticas:  “Sinister” (Scott Derrickson, 2012), “The purge: La noche de las bestias” (James DeMonaco, 2013), “Predestination” (Michael Spierig, Peter Spierig, 2014), la que es, sin lugar a dudas, la mirada más bizarra al tema de los viajes temporales, o “Valerian y la ciudad de los mil planetas” (Luc Besson, 2017), en un pequeño papel.

Sus colaboraciones con Niccol y los hermanos Spierig son acercamientos a una Ciencia Ficción más intelectual, y esta parecía que podía ir también por ahí en su concepción distópica, más allá de su carácter de película de acción prototípica… pero no. No sé si esta película de influencia frankensteiniana pretendía inaugurar una franquicia, pero no da para tanto…

El sicario, el asesino a sueldo, en una suerte de antihéroe, siempre ha sido muy socorrido en el cine, sobre todo a partir de los 60, con obras de arte de la talla de “El silencio de un hombre» (Jean-Pierre Melville, 1967) “. “León, el profesional” (Luc Besson, 1994) es otro gran ejemplo. Ahora los “John Wick” o la “Atómica” (David Leitch, 2017) interpretada por Charlize Theron han recogido el testigo. Este sicario interpretado por Hawke, que se vende a buenos y malos siempre que paguen bien, va muy en la onda de un tipo de personaje muy del gusto del actor. Un sicario de primer nivel y máxima competencia. Un tipo amargado, solitario, taciturno, arisco, con pinta de acabado, en este caso además es drogata, deprimido, que ahoga las penas en un club de striptease sin haber aceptado aún la muerte de su mujer e hijo… pero manejando con soltura a matones.

 

 

Será la “Montaña Roja” quien quiera contratar a nuestro protagonista, que anda retirado en su depresión. Una siniestra organización con la que ya había trabajado y que aglutina casi todos los aspectos de la mitología de la cinta. Una corporación con mucho poder que se siente en riesgo por el posible testimonio del tipo que veremos en la primera escena. Ese es el cabo suelto que se quiere eliminar.

 

 

 

La Montaña Roja posee mucho dinero y tecnología extraordinaria, hasta el punto de poder resucitar a un muerto, siempre que se haga pronto. Eso harán con Travis, para sacarle la información que posee. Cada resucitado tendrá un día de vida extra, que se marca en un temporizador visible en la muñeca, recurso robado de “In time” (Andrew Niccol, 2012), película de Niccol, director con el que Hawke ha trabajado en varias ocasiones, incluida su reentrada en la Ciencia Ficción, como comenté anteriormente. Para llegar a eso, la organización realizó experimentos con civiles, en plan Doctor Menguele, que es lo que temen confiese el testigo.

 

 

OG SD16, Cape Town International Airport, Restaurant, Scenes: 25R, 26R,28.

Un antihéroe al que pronto se le pretende humanizar con la escena inicial junto a su suegro, con su dolor por la muerte de su familia, pero también en su trabajo, donde se le supone un tipo sin escrúpulos, un profesional frío y concienzudo, pero que cuando entable contacto con Lin, la agente que protege al testigo, a la que debe robar información y eliminar, le perdonará la vida, clemencia que le costará la suya. Una clemencia que se justifica con la idea de empatía, de vínculo, tras haber perdido Travis a su familia, escenificado en una escena imaginada donde comete el asesinato, para negarse poco después. Empatía mostrada con flashes del pasado amoroso del protagonista, que es sincero en cierta medida con la que debía ser su víctima. Vamos, que le pila la cosa sensible… La escena de la muerte de Travis está bien filmada.

 

 

Sorprende la puntería que demuestra Travis en su huida, estando mermado en sus facultades una vez resucitado por la «Montaña Roja”, en contraste con la que exhibió en la escena con Lin en la que resultó muerto…

 

 

Travis es un héroe, antihéroe sin mucho peso, desmayado… aunque claro, hay que tener en cuenta que el pobre anda muerto… ¡Demasiado! Eso sí, es un tipo que es capaz de dormirse en plena persecución, pero luego acabar él solo con un ejército adiestrado de enfurecidos esbirros en el clímax… Vamos, que el pobre está muy mal… a veces… Un hombre que parece recuperar su alma una vez muerto y resucitado.

 

 

 

 

 

A pesar de todos sus defectos, que engloban la práctica totalidad de la película, tenemos una escena inicial aceptable en cuanto a su planteamiento y concepción desde su puesta en escena y el detalle. En la narración, cada plano va dando más datos para aclarar algo abstracto en lo que vemos. Un viaje en convoy donde un tipo habla, pero está esposado, custodiado, está siendo llevado con esmero y mucha protección a algún sitio… se le protege porque interesa protegerle, pero no es ningún angelito… Finalmente tendremos un tiroteo, que se anticipa al ver a esa madre escondiéndose con su hija, un plano muy clásico, visto mucho en el western.

 

 

De África y Namibia, pasamos a los Estados Unidos y los Cayos de Florida. También visitaremos Hong Kong en China y Ciudad del Cabo en Sudáfrica dentro su narrativa ligeramente saltarina.

Las relaciones principales de la película son irrisorias, superficiales, gratuitas incluso, ya que si las eliminas de la narración nada pasaría. Un ejemplo lo tenemos en la buscada complicidad entre el protagonista y su suegro Frank, interpretado por Rutger Hauer (su papel es de traca). Un par de conversaciones, una de ellas algo emotiva por teléfono, mezclando tiempos, con flashforwards y flashbacks, y una escena de acción gratuita para que se luzca Hauer sin que sintamos la más mínima empatía o interés por su destino, ya que apenas lo conocemos.

 

 

La relación entre la chica oriental, Lin (Qing Xu), y Travis tiene el mismo problema. Falta de profundidad y desarrollo, con motivaciones, comportamientos y decisiones arbitrarias. Ella tiene un hijo, que será usado como forma de protección, y que terminará siendo una parte importante de la trama cayendo en el tópico y la desidia. Subterfugio dramático y previsible, el del hijo de Lin, que busca un suspense que nunca logra.

Un grupo o sociedad despiadada que secuestra a un niño… Son malísimos, aunque parece algo exagerado que encapuchen al chavalín para llevarlo de un lado a otro…

 

 

Hay una tercera relación echada a perder. La de Travis con el villano, esbirro principal del líder, Jim (Paul Anderson), que barbado se parece un tanto a mi tío Chispa (y que no está especialmente inspirado en su encarnación), aunque esto os importe poco. Dos amigos enfrentados, pero como nunca vemos ni sentimos, porque no se desarrolla ese afecto y amistad, su enfrentamiento carece del más mínimo peso dramático… Podría haber sido un elemento curioso, pero de nuevo resulta un fracaso. El comportamiento de los dos villanos principales es de sainete, tanto del mencionado Jim como el de su jefe, Wetzler (Liam Cunningham).

 

 

Aparte de los aspectos reseñados, poco más se puede añadir sobre el estilo. Cenitales sobre la ciudad como toque estético, el uso de la orilla como elemento simbólico para nuestro protagonista… En la orilla nos lo presentarán, velando la muerte de su familia, entregando sus cenizas al mar, a punto de un nuevo comienzo, y al final, en una especie de ritual junto a su suegro.

 

 

 

Sí hay que mencionar, aunque no destacar, esos montajes fragmentados en determinadas escenas que nos llevan desde el presente al pasado en flashbacks y al futuro en flashforwards, en pequeños flashes, como la mencionada escena de la conversación telefónica entre Travis y Frank. Además, aprovechando la idea de resurrección, se recurrirá a flashbacks para dar algo de enjundia psicológica al personaje del protagonista, si bien todo parece bastante forzado y absurdo, especialmente como excusa para tal propósito.

 

 

Aparte de ese ejemplo, hay más usos de flashes de distinta condición y concepción durante la narración. En unos casos, los flashbacks pretenden resaltar el vínculo y la motivación psicológica del personaje, por ejemplo en la escena de sexo con Lin, donde se insertan planos de su familia; pero también como falsa realidad, cuando se muestra el que sería su comportamiento normal, asesinando a la chica, Lin, para luego mostrar que tan solo era un pensamiento al que renuncia.

 

 

El problema es que esos flashes ralentizan el ritmo de una manera alarmante con la excusa de dar algo de peso dramático a sus insustanciales personajes, pero molestan porque no aportan nada ni dramática ni narrativamente.

Salvo alguna escena rescatable, todo resulta muy manido, también desde lo visual, en los tiroteos, donde a veces se recurre a cámaras lentas, como en esa escena surrealista de la emboscada de la “señorita Pepis” que Travis hace a los malotes y que casi escenifica una minilucha de clases ante la perpleja mirada del antihéroe… Otros, por el contrario, se resuelven por la vía escapista y el uso del Deus ex Machina. Esto ocurre incluso en el diversificado clímax, dividido en tres, donde el protagonista desaparece durante cierto tiempo, en un recurso curioso, pero donde el escapismo está presente. Clímax sangriento pero soso, muy convencional.

 

Ethan Hawke, Xu Qing

 

Una típica película de venganza y redención, con ciertos aspectos en su mitología que podrían insinuar algo interesante, pero su esquematismo, superficialidad y falta de desarrollo en trama y relaciones, la convierten en un mero esbozo, mediocre y torpe, de un amago de sugerencia de lo que podría haber sido algo potable…

Quizá con un poco más de tiempo para desarrollar esos conceptos y ampliar y enriquecer la mitología, para desarrollar relaciones y personajes, podría haber resultado un pasable apaño, pero si pretendían comenzar una franquicia con esto me da que tiene poco futuro, y si lo tiene ha comenzado de una manera desoladora…

 

 

sambo

There are 2 comments on this post
  1. octubre 02, 2018, 11:06 am

    Mucha gente cree que la ciencia ficción es un género menor, pero se acostumbran a hacer muchas medianías o como bien defines «pasables apaños»… mira que nos llamaba la atención, pero ahora la dejamos también en su segundo plano.

    HemosVisto!

    • sambo
      octubre 02, 2018, 11:17 am

      También me la llamaba a mí, pero es una tremenda decepción. Por lo demás, como bien dices, la Ciencia Ficción es un género sin límites.

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